Reflexiones respecto del aborto. Primera parte.

Autor: Badalassi, Elías N.

Fecha: 18-may-2018

Cita: MJ-DOC-13538-AR | MJD13538
Sumario:

I. Introducción a modo de resumen. II. Una aclaración antes de comenzar. III. El proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. IV. Cuestión legal y jurisprudencial. V. El caso «ROE v. WADE (1973) Tribunal Supremo de Justicia de los Estados Unidos». VI. Un análisis profundo respecto del derecho a la salud. VII. Abordaje religioso y moral.

Doctrina:

Por Elías N. Badalassi (*)

I. INTRODUCCIÓN A MODO DE RESUMEN

La legalización del aborto en la Argentina es una cuestión sensible, la cual durante los últimos días ha tenido a diferentes sectores sociales debatiendo arduamente al respecto. Pese a intentos anteriores -la lucha por legalizar el aborto ha sido constante a lo largo de las últimas décadas en democracia-, es recién en 2018 que el Poder Ejecutivo da el visto bueno para sentarse a discutir seriamente al respecto. El presente trabajo pretende analizar las diferentes aristas del tema, dividiendo los respectivos análisis por secciones que toquen cuestiones relacionadas con lo siguiente: el proyecto de ley; la cuestión legal y jurisprudencial; la mirada de la Corte Suprema de Justicia de la Nación al respecto; lo que dicen las normas internacionales que tienen el mismo valor que nuestra Carta Magna; lo que dice nuestra Constitución Nacional (en adelante, CN); el contexto histórico y social de nuestro país respecto del aborto; lo que ocurre con la posmodernidad y la visión desde la sociología; una mirada desde el «derecho a la salud»; una mirada desde la falta de «educación sexual» de todos los habitantes; las posturas religiosas más importantes de nuestro país; una mirada filosófica del asunto; una conclusión y una gran serie de propuestas superadoras que tratarán de arribar a una solución de la que todos podamos sentirnos escuchados. El motivo por el cual fue escrito de ese modo, es que el lector pueda decidir si leer el extenso trabajo en su conjunto o leer las secciones que le interesen. A tal efecto, se intentará que cada sección pueda ser independiente de la otra, y con conclusiones propias.

Para introducirnos en el tema del presente trabajo, tomaremos como punto de referencia a la Constitución Nacional y a los Tratados internacionales con jerarquía constitucional como un mismo bloque normativo.Nuestra intención es fomentar un debate profundo, basado en cuestiones fundamentales que hacen a las creencias y valores socioculturales así como a principios jurídicos, ya que si bien la solución querida puede ser beneficiosa para reducir la mortalidad materna, no estamos de acuerdo en que sea un beneficio a cualquier precio.

El Estado argentino, en su carácter de Estado de derecho representativo, republicano y federal, reconoce como ley suprema a la Constitución Nacional, la cual junto a los tratados internacionales -incorporados expresamente por medio de la reforma del año 1994 en su art. 75, inc. 22 – representan la supremacía en la pirámide constitucional. En virtud de esto, es que todas las leyes que pretendan sancionarse deberán respetar los principios y normas receptados en ellos para no ser tachadas de inconstitucionales y / o inconvencionales (cfme. el art. 31 de la CN).

La finalidad es que, a través del desarrollo de los distintos temas abordados, logremos demostrar que al igual de lo que dispone nuestro ordenamiento jurídico, la vida existe desde la concepción.

El gran jurista Llambías define a la concepción como el hecho biológico de la formación de un nuevo ser. Es la que marca el momento inicial de la vida humana y, asimismo, de reconocimiento de la personalidad jurídica del nuevo ser (1). Por lo que la vida de la persona por nacer goza de protección constitucional a partir de ese momento. Esto permite afirmar, que entonces, no se trata ya de cuál vida es más importante o debe primar (como se dice últimamente), si la de la madre o la del feto, sino que aquí se trata de la protección de un «derecho convencional», en el que el Estado y la comunidad tienen un interés legítimo en que sea protegido, que es nada más ni nada menos:El derecho a la vida de la persona por nacer.

Más allá de lo antedicho, es importante entender que no podemos ponernos a discutir si «hay vida» o «no hay vida» en el vientre de la madre durante el embarazo, debido a que científicamente está comprobado que vida hay, y legalmente esto se encuentra respaldado como veremos en el presente trabajo. Además, si pusiéramos a debate «desde cuándo comienza la vida», llegaríamos a la conclusión de que esto también está resuelto, ya que al respecto, cada Estado, cada nación, cada país ha decidido establecer en una ley interna lo que interpreta y considera como vida, y de ese modo establece el comienzo de su existencia y, por ende, de sus derechos [como] humanos. En nuestro país, «se entiende que la vida existe desde la concepción».

II. UNA ACLARACIÓN ANTES DE COMENZAR

El presente trabajo se encuentra redactado en plural debido a dos principales razones: 1. Que este trabajo ha sido realizado con la participación de excelentísimas colaboradoras. 2. Que, de esta manera, se intenta que ustedes, amigos lectores, puedan considerar como propio al contenido y desarrollo de él, generándose así una interrelación entre «emisor-receptor-mensaje», que lleve a los lectores a sentirse partícipes de la redacción y contenido de este trabajo.

III. EL PROYECTO DE LEY DE INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO

Como ya se ha mencionado, gracias al visto bueno del poder de turno, se presentó en el Congreso de la Nación el proyecto de Ley de «Interrupción Voluntaria del Embarazo» (Expte. 230-D-2018) el 6 de marzo de este año.Lo cual generó -además del debate común en los medios- que se realicen varias reuniones informativas en la Cámara de Diputados con la intención de oír los fundados argumentos de todas las partes, y se llegó a hablar en estos días sobre trabajar en ocho diferentes proyectos sobre el aborto con tal de que una ley sea aprobada.

Según el proyecto original, el cual sigue en discusión, se propone el aborto libre como un derecho de la mujer hasta la semana catorce (14) de gestación (es decir, tres meses y medio de embarazo), y además, despenalizar el aborto hasta el final del embarazo en tres causales (estas serían: violación; peligro en la salud física, salud psíquica y / o salud social de la madre; y malformaciones fetales graves). Dicho proyecto no contempla de forma expresa la objeción de conciencia ni individual ni institucional, y pretende incluir el aborto en el famoso PMO.

Una cuestión que debemos resaltar en contra de dicho proyecto es que, se da a entender que una niña de 13 años podría presentarse en un hospital para que se le practique un aborto seguro legal y gratuito de manera inmediata y sin el consentimiento de los padres. Consideramos que esto es contrario a la normativa vigente, ya que el art. 26 del Código Civil y Comercial de la Nación (en adelante, CCivCom) dice en su parte pertinente lo siguiente: «Se presume que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí respecto de aquellos tratamientos “que no resultan invasivos”, ni comprometen su estado de salud o provocan un riesgo grave en su vida o integridad física.(…) Si se trata de tratamientos invasivos que comprometen su estado de salud o está en riesgo la integridad o la vida, “el adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus progenitores”; el conflicto entre ambos se resuelve teniendo en cuenta su interés superior, sobre la base de la opinión médica respecto a las consecuencias de la realización o no del acto médico» (2).

Por otro lado, se eliminan casi la totalidad de las condenas penales, demostrando que la despenalización de los actos va a generar que se produzcan en la sociedad abortos más allá de lo permitido por la ley (nueva o no). Ya que sin pena, pese a que se autorice el aborto hasta la semana 14, ¿qué le podrían decir a una mujer que se lo realice a los 8 meses y medio de embarazo, si ya no se encontrara tipificada la pena?

Además, parte de los fundamentos presentados junto con el proyecto original de interrupción voluntaria del embarazo pretende hacer creer que debemos proteger la integridad de las menores de edad que quieran realizarse un embarazo en respeto al Interés Superior del Niño. Sin embargo, se olvidan que dentro del seno materno también se encuentra un niño, según nuestro ordenamiento interno e internacional. Entonces, ¿qué ocurre con el interés superior de ese niño?

Por otro lado, el proyecto original propone -además de la libertad absoluta de abortar de manera arbitraria hasta las 14 semanas- que las mujeres embarazadas puedan solicitar que se les practique un aborto en cualquier momento del embarazo invocando razones de peligro a su salud física, salud psíquica, y / o salud social. Sinceramente, no hemos encontrado respuesta que nos conforme respecto de las siguientes preguntas: ¿Qué podría ser entendido como salud social, para que eso amerite el poder solicitar un aborto en cualquier momento del embarazo? ¿Cómo podría un embarazo atentar contra la «salud social» para ameritar un aborto en cualquier momento del embarazo? Esta vaguedad legislativa nos preocupa demasiado, y consideramos que debe ser corregida.

IV.CUESTIÓN LEGAL Y JURISPRUDENCIAL

Algunos consideran que la aprobación del aborto en una sociedad no busca resolver un problema de salud pública, sino que consiste en la introducción de una ideología donde la vida humana pierde valor y es este el punto de partida para otros tipos de «legalización de muerte». Sin embargo, debemos recordar que la legalización de matar va en contra del derecho a la vida, respetado a partir del momento de la concepción; contemplado en el art. 4 de la «Convención Americana sobre Derechos Humanos» (también conocida como Pacto de San José de Costa Rica), que tiene igual jerarquía que nuestra Constitución Nacional.

Es importante destacar lo siguiente: En nuestro Código Penal, nos encontramos con que los artículos relacionados sobre aborto se encuentran en el Libro Segundo, Título I, Capítulo I, titulados como «Delitos contra las Personas», y «Delitos “contra la Vida”», respectivamente.

El Código Civil y Comercial de la Nación regula en su Libro Primero, Parte general, Título I, lo que nuestro ordenamiento interno considera que es una «Persona humana». Y en su Capítulo 1, explica el momento que nuestro país considera como el «Comienzo de la existencia». Específicamente el art. 19 CCivCom de dicho capítulo dispone lo siguiente: «La existencia de la persona humana comienza con la concepción». Más allá de la definición legal ya dada por Llambías, hoy en día podemos saber que biológicamente no hay lugar a dudas de que por concepción se entiende a la unión del óvulo con el espermatozoide, y que, por lo tanto, a partir de allí, existe una nueva vida (3) (al menos para las leyes de nuestro país).

Además, basta citar los artículos 1 y 6.1 de la Convención sobre Derechos del Niño, respecto de los cuales «nuestro país hizo una reserva del art.1» señalando expresamente a través de una ley (la Ley 23.849) que «se entiende (por) niño todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los dieciocho años de edad», fijando así las condiciones para la vigencia de la Convención (según lo permite el art. 75 de la CN).

Por todo lo expuesto -y algunos argumentos más que mencionaremos en varias notas al pie-, podemos concluir que «respecto del inicio de la vida de una persona» en nuestro país no hay mucho más por decir, ya que esta cuestión ha quedado zanjada tanto legalmente (4) como doctrinariamente (5) y hasta jurisprudencialmente (6) (desde que en un fallo se llegó a la indubitable conclusión de que un embrión concebido fuera del seno materno -como es el caso de la «fecundación In vitro»- goza de igual tutela jurídica que los concebidos intrauterinamente, y por ende debe respetarse su vida).

Para concluir con esta primera parte, vamos a mencionar las causales que actualmente se consideran como no punibles según el Código Penal y la interpretación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación al respecto.

Según el art. 86 del Código Penal: «El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible: 1.º: Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios. 2.º: Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente.En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto».

Es cierto que muchos penalistas consideran que el aborto en «casos de violación» solo está contemplado para el supuesto de violación a una mujer idiota o demente (según la actual redacción del Código Penal), sin embargo, otra corriente sostiene que hoy en día el aborto en caso de violación está permitido, basándose en una interpretación amplia del texto normativo. Si bien esto ha traído diferentes interpretaciones entre jueces, abogados y médicos, es la Corte Suprema de Justicia de la Nación (en adelante, CSJN), la que el 13 de marzo de 2012 en el fallo «F. A. L» nos dio a entender su postura al respecto, con reales intenciones de dejar zanjada la cuestión. Según la CSJN, si existiera la duda y se tuviera que decidir por un sí o por un no respecto a si se encuentra contemplada en el Código Penal la posibilidad de abortar en casos de violación -sin importar si la mujer es demente o no-, no queda otra alternativa más que optar por la posición más amplia y, por ende, considerar que el aborto en casos de violación es no punible, al igual que las otras excepciones contempladas expresamente en el Código Penal.

Si bien esta interpretación de la CSJN fue cuestionada arduamente por especialistas del Derecho Penal, no nos queda más que apoyar dicha interpretación amplia de la norma -al igual que una innumerable jurisprudencia a la fecha- basándonos en el derecho a la igualdad y no discriminación, consagrados en el ámbito internacional en la Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 2.1 , 7 y 23 ), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 2.1, 3, 4.1, 20.2, 23.4, 24.1 y 26 ) y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (arts.1.1 , 13.5 , 17.2 , 24 y 27.1 ).

Por ende, con respecto a lo jurisprudencial, reiteramos el hecho de que la CSJN aclaró la forma en que debía interpretarse el art. 86 del Código Penal estableciendo «a su modo de ver» que el aborto legal debe realizarse, sin necesidad de autorización judicial, «siendo suficiente en casos de violación, la declaración jurada de la mujer y su consentimiento por escrito». Exhortó, además, a las autoridades nacionales, provinciales y de la ciudad de Buenos Aires a remover todas las barreras administrativas o fácticas a través de la implementación y operativización de protocolos hospitalarios para la atención de abortos no punibles.

Siguiendo los lineamientos establecidos en dicho caso, podemos concluir que, según la interpretación más amplia del art. 86 del Código Penal de la Nación, se establecen excepciones a la punibilidad del aborto en cuatro casos distintos: a. en caso de peligro para la vida de la mujer; b. en caso de peligro para la salud de la mujer; c. en caso de violación; d.en caso de atentado al pudor de mujer «idiota o demente».

No obstante lo cual, consideramos que es por demás deficiente el trabajo que viene haciendo el Estado para respetar dicho fallo, darle la debida publicidad y el apoyo económico necesario.

Respecto a los protocolos, podemos mencionar que, en el mes de junio de 2015, el Ministerio de Salud de Nación publicó en su página web un «Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo», de 72 páginas y visible en formato pdf (7). Este protocolo se encarga de revisar y actualizar la información médica, bioética y legal contenida en una Guía Técnica (creada inicialmente en el año 2010).

Si bien el protocolo establece que «es de aplicación obligatoria en todo el territorio argentino y debe ser puesto en práctica por todas las instituciones sanitarias, tanto públicas como privadas», lo cierto es que el documento carece de estatus de resolución ministerial, y no ha sido acompañada por una estrategia firme que promueva su amplia difusión y aplicación por parte de las autoridades federales. Pensamos que sobre esto, hay que trabajar.

Además, debemos recordar que el «Comité contra la Tortura» (CAT por sus siglas en inglés), creado para supervisar el cumplimiento de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes ha manifestado tiempo atrás su preocupación por las restricciones al acceso al aborto, «especialmente para las víctimas de violación», debido a la negativa de algunos médicos y clínicas a practicar intervenciones alegando objeciones de conciencia. Y sostuvo que, de conformidad con la Guía técnica y de políticas de la Organización Mundial de la Salud (en adelante, OMS) sobre el aborto sin riesgos:«El Comité recomienda al Estado parte que vele por que las mujeres, especialmente las víctimas de violación que voluntariamente decidan interrumpir su embarazo, tengan acceso a abortos legales en condiciones seguras» (8).

Al respecto, el «Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer» -creado para supervisar el cumplimiento de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (más conocido como «CEDAW», por sus siglas en inglés)- ha recomendado lo siguiente: «Los Estados Partes deberían organizar más servicios de salud para que el ejercicio de la objeción de conciencia no impida el acceso efectivo a servicios de salud reproductiva, incluido el aborto y la atención pos-aborto».

Sobre esto, también podemos mencionar que la CSJN en el fallo «F. A. L.» reconoció el derecho de los médicos de objetar la realización de un aborto legal siempre que ello no afecte el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo por medio de otro médico que el propio sistema ofrezca. En este sentido, ordenó que se disponga un adecuado sistema que permita al personal sanitario ejercer su derecho de objeción de conciencia, y se cree a nivel nacional un «Registro de objetores de conciencia» para saber a quién sí recurrir, y no dejar a las mujeres en condiciones de real desamparo, como lastimosamente ocurre en la actualidad porque ni los hospitales ni el Estado en sí mismo se ocupan de garantizar que las mujeres puedan acceder al aborto en los casos no punibles de interpretación amplia.

Pese a que algunas facciones a favor del aborto intentan hacernos creer que lo resuelto por la Corte Interamericana de Derechos humanos (en adelante, Corte IDH) en el fallo «Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica» es de aplicación directa a nuestro país, debemos argumentar el por qué no podría ser esto posible.

A modo de breve resumen:El presente caso, trata sobre la responsabilidad del Estado de Costa Rica, por la afectación generada a un grupo de personas, a partir de la prohibición general de practicar la «fecundación in vitro», en protección de la manipulación sin control de los embriones. Sobre esto, la Corte IDH realizó un análisis del art. 4.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos, y llegó a la siguiente conclusión: «El embrión no puede ser entendido como persona para los efectos del art 4.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos» (9).

Este mentado artículo dice muy claramente lo siguiente: «Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente».

Coincidimos con la opinión esgrimida en la obra (10) del Dr. Julio César Rivera, por la cual consideramos que esta interpretación de la Corte IDH resulta «peligrosa y arbitraria» y que claramente tiende a favorecer a los laboratorios que se dedican a realizar técnicas de fecundación humana asistida (11).

Como es notorio, insistimos en el análisis de dicho pronunciamiento y en su «no obligatoriedad», porque estamos convencidos de que viola nuestra Constitución Nacional, los tratados internacionales y el Art 19 del CCivCom. Interpretar que los embriones que aún no han sido implantados, no son persona, es un contrasentido que a las claras responde a un criterio de mercado.

Además, debemos dejar muy en claro para nuestra seguridad, amigo lector, que el art. 68 de la Convención Americana de Derechos Humanos (CADH) dispone lo siguiente:«. los Estados Partes en la Convención se comprometen a cumplir la decisión de la Corte “en todo caso en que sean partes”» (12).

Mediante la interpretación del citado artículo -sumado a que no existe en la propia convención norma alguna en la cual se establezca la obligatoriedad erga omnes de las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos- podemos concluir que la decisión del presente caso no es aplicable a nuestro país.

Consideramos asimismo, que es menester prestarle mayor atención a las leyes ya existentes, y ponerlas en práctica inmediatamente, como lo es la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable» (Ley 25.673 del año 2003) que ordena crear el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, pero que, a pesar de haber pasado más de 15 años desde su sanción y al menos dos corrientes políticas distintas en el poder, jamás se puso en práctica ni se ha creado a la fecha el mentado programa de procreación responsable (13).

Sobre esto, solo podemos mencionar las palabras del actual Ministro de Salud de la Nación, que en una nota a Infobae respondió así: «Desde el Ministerio de Salud de la Nación, tenemos varias responsabilidades. Una de ellas es prevenir el aborto. Y la única manera de prevenirlo es dar educación sexual e integral, y anticonceptivos. En eso estamos muy embarcados, especialmente con los grupos más vulnerables, como los adolescentes, que comienzan su vida sexual. Tiene que haber educación sexual en las escuelas, y tenemos que garantizar la entrega de anticonceptivos (…). Considero que hay que garantizar la información responsable, la educación sexual integral y los anticonceptivos. (…) [y menciona que más allá de que salga o no una ley sobre el aborto] se creará la Dirección Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable» (14).

En cuanto al ordenamiento internacional, no debemos pasar por alto las siguientes normas: el art. 1 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948) y el art.6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (aprobado por la Ley 23.313) – ambos declaran que «todo ser humano tiene derecho a la vida»-; y el art. 1, párr. 2.° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (allí se reconoce que «persona es todo ser humano»). Por ende, si persona se es desde la concepción (según el art. 19 del CCivCom), y persona es todo ser humano, y el ser humano tiene derecho a la vida, toda persona tiene derecho a la vida.

Particularmente, uno de los fundamentos de la postura concerniente al sector que propugna la legalización del aborto, se encuentra en el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. Es interesante, que como todo derecho, este sea analizado según la concepción cultural de la época. Por lo que podemos afirmar que en la actualidad existe una construcción realizada sobre él, influida por la ideología feminista. Esta se impone en la comprensión de los alcances de dicho derecho y en la lectura respecto de la mujer como un ser culturalmente reconocido en su individualidad.

La Fundadora del Instituto Patagónico de Bioética Personalista, la doctora María Paula Casanova, comenta lo siguiente: «El derecho en clave feminista propone que este debe ser pensado a partir del ser de la mujer y no como una extensión de la libertad individual» (15). Por eso, considera que la libertad femenina es extraña y crítica respecto de la idea de derecho como viene considerada en las leyes, ya que ella está por encima de la ley. Nos da a entender la autora que predicar la libertad de la mujer posee como requisito ajustar la idea de derechos individuales para que vaya más allá de la distinción entre lo privado y lo público.Luego la autora continúa su análisis refiriéndose a diferentes opiniones de mujeres representantes del feminismo, entre ellas, Ema Bari, quien señala que, a partir del debate sobre la legalización del aborto, se ha logrado modificar la idea de «autodeterminación», al hacer madurar los contenidos de la soberanía femenina que están íntimamente ligados con aquellos de la inviolabilidad. Así que, a partir de este debate, el concepto de autodeterminación ha variado en su semántica, pasando de ser un instrumento de defensa a uno de lucha, de autodiagnóstico, a expresión de un derecho individual femenino, de un instrumento de la mujer, a un derecho sexuado (16).

Al leer el párrafo anterior, podemos observar cómo la ideología de género afecta de modo directo al derecho. Aquí debemos advertir, que si dejamos que la ideología se inmiscuya en la interpretación de los textos de la norma constitucional y convencional, no solo estamos generando un grave daño al Estado, sino también a sus ciudadanos, ya que habilitamos que, por medio de construcciones ideológicas, se le haga decir a la ley lo que en realidad cada movimiento defiende, y no lo que es propio a un Estado constitucional socavando de tal modo los derechos fundamentales.

Para el Dr. Félix V. Lonigro -profesor de Derecho Constitucional (UBA, UB y UAI)- la cuestión es profundamente dolorosa e inconstitucional: «En efecto, ¿cómo darle razonabilidad a una ley que autoriza a una mujer a quitar la vida a un ser humano que ha engendrado en su vientre? Una ley que permita eso sería mucho más grave que la pena de muerte, por cuanto sería aplicable a un sujeto condenado por medio de una sentencia dictada por autoridad competente (un juez), pero, en el caso del aborto, la verdugo sería la propia madre respecto de alguien que no ha delinquido.Esto es lo que tornaría inconstitucional a una ley que lo despenalizara» (17).

Para finalizar esta sección, no podemos pasar por alto el hecho de lo que se busca actualmente, legalizar el aborto, lo que se encuentra imposibilitado de raíz por nuestro ordenamiento interno legal y supralegal. El hecho de que el aborto se considere en nuestro Código Penal actualmente permisible bajo ciertas excepciones de no punibilidad, nos lleva a concluir que no pueden ser considerados de igual modo el aborto no punible y el intento de aborto legal.

El aborto de por sí, y sin discusión alguna elimina una vida (legal, jurisprudencial y biológicamente hablando). Eliminar una vida en nuestro país es considerado «matar». Para simplificar el análisis, consideremos lo siguiente: El aborto no punible, se traduce en un permiso para matar bajo ciertas excepciones que de ser cumplidas, no conllevan a una pena. (Pese a lo que hiciste, no se te impone una condena penal). Sin embargo, el aborto legal, debe traducirse en el permiso legal para matar. Así como se lee (y sin intenciones de defenestrar las posiciones proabortistas) de un simple análisis en concreto de ambas cuestiones, podemos entender como razonable el hecho de que se considere bajo ciertas circunstancias al aborto, como no punible, pero nunca, jamás en nuestro país, podríamos considerar al aborto legal como legal en sí. Y no hay teoría de Derecho Penal que logre argumentar que una ley pueda permitir matar a otra persona (al menos en nuestro país). Sin embargo, cuestiones de no punibilidad sí existen en nuestro ordenamiento. Una cosa es que esté mal, pero se permita bajo ciertas excepciones (y solo por ello no se imponga una pena), y otra muy distinta es hacer legal lo que esté mal.

¿No sería mejor discutir una ley que mejore la redacción actual del Código Penal respecto del aborto y que además incluya nuevas causas de no punibilidad? ¿No se pusieron a pensar lo que conlleva bajo un breve análisis del derecho el legalizar la matanza de niños inocentes?¿No analizaron la posible responsabilidad internacional con la que quedaríamos involucrados de sancionar algo así, en contra de tratados internacionales de supremacía constitucional que protegen la vida desde su concepción?

V. EL CASO «ROE V. WADE (1973) TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA DE LOS ESTADOS UNIDOS»

Norma McCorvey, una mujer soltera embarazada (protegida bajo el seudónimo de Roe para proteger su identidad) interpuso una demanda colectiva contra la constitucionalidad de las leyes penales de aborto de Texas, que prohibían procurar o intentar un aborto, excepto por recomendación médica con el fin de salvar la vida de la madre.

Roe alegó que ella se encontraba embarazada y soltera, y que deseaba terminar su embarazo mediante un aborto «realizado por un médico competente y con licencia, en condiciones clínicas seguras»; que no pudo obtener un aborto «legal» en Texas porque su vida no parecía estar amenazada por la continuación de su embarazo; y que no podía permitirse el lujo de viajar a otra jurisdicción para garantizar un aborto legal en condiciones seguras. Ella afirmó que los estatutos de Texas eran inconstitucionalmente vagos y que reducían su derecho a la privacidad personal, protegidos por la Primera, Cuarta, Quinta, Novena y Decimocuarta Enmiendas.

Roe pretendió demandar «en nombre de ella y de todas las otras mujeres» en una situación similar.

Es así que en virtud de la interpretación sustantiva de la 14.ª enmienda, el tribunal determinó que existe un derecho constitucional de que las mujeres embarazadas puedan interrumpir su embarazo a voluntad, sin embargo el mismo órgano jurisdiccional señaló que pese a este derecho los poderes públicos pueden legítimamente restringirlo.

El Tribunal Supremo «dividió de manera arbitraria el embarazo en tres períodos» de aproximadamente tres meses cada uno. En el primer período, la mujer tiene derecho a abortar libremente, tras ha ber obtenido la autorización médica correspondiente, esto fue una innovación incorporada a partir del análisis realizado por este tribunal.En los segundos tres meses, los Estados sí pueden regular la cuestión, permitiendo abortar en caso de que exista algún riesgo para la salud de la madre. Solo en el último trimestre, en el momento de la viabilidad del feto, adquiere relevancia la potestad de los Estados para proteger la potencial vida humana, prohibiéndose todo aborto (recordemos que para la época -año 1973- no estaba comprobada la vida del feto). La sentencia causó una revolución política, social y constitucional.

«Roe vs. Wade» evitó pronunciarse sobre el estatuto jurídico del embrión e inventó la división del embarazo en trimestres (que tanta influencia ha tenido en todo el mundo). Recién cuando el ser humano puede sobrevivir con total independencia de la madre, se le garantiza cierta protección jurídica.

El problema es antropológico: la vida humana no parece reconocerse al ser humano por sí mismo, sino en tanto la misma sea viable y / o autónoma. Recordemos que existen personas que viven gracias a un marcapasos y otras se encuentran en estado vegetativo, y ninguna de las dos, por lo que les haya sucedido han perdido humanidad. El argumento pudo ser bueno para la época, pero hoy en día perdió toda vigencia por su actual vaguedad.

En realidad, el hombre merece el trato de persona sin importar si es «viable» o no. Desde el momento en que tenemos un nuevo «individuo» de la especie humana, debemos tratarlo como persona, máxime si es tan indefenso que no puede sobrevivir sin la ayuda de la madre.

Además, Roe supone una mirada sobre la vida humana como un recurso más, disponible mientras no pueda sobrevivir. Es la ley del más fuerte, que solo protege al débil cuando puede valerse por sí mismo (18).

El 18 de febrero de 2017, la BBC Mundo publicó un artículo (19) titulado así: «Roe vs. Wade:muere Norma McCorvey, la mujer cuyo caso legalizó el aborto en Estados Unidos (y luego se arrepintió)». El motivo del mismo se debió a la muerte de una de las principales protagonistas del caso, Norma McCorvey, conocida con el pseudónimo de Roe.

McCorvey reveló su nombre real en los años ochenta y aclaró que ella no había sido violada como había denunciado en un principio. Ella lo había dicho solo para obtener permiso para un aborto y acelerar el proceso. En el momento en el que su caso había terminado, su hija tenía dos años y había sido entregada para adopción. Destaca la BBC que en un anuncio de televisión contra el aborto difundido a principios de esa década, dijo lo siguiente: «El aborto ha matado a 50 millones de bebés inocentes solo en Estados Unidos desde 1973. El aborto deja cicatrices en un número incalculable de madres, padres y familias también» (20).

VI. UN ANÁLISIS PROFUNDO RESPECTO DEL DERECHO A LA SALUD

Para comenzar, es importante saber lo que dice la prestigiosa Academia Nacional de Medicina (21) al respecto:

«La salud pública argentina necesita de propuestas que cuiden y protejan a la madre y a su hijo, a la vida de la mujer y a la del niño por nacer. La obligación médica es salvar a los dos, nada bueno puede derivarse para la sociedad cuando se elige a la muerte como solución. Si el aborto clandestino es un problema sanitario corresponde a las autoridades tomar las mejores medidas preventivas y curativas sin vulnerar el derecho humano fundamental a la vida y al de los profesionales médicos a respetar sus convicciones. Por ello: La Academia Nacional de Medicina considera: Que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción.Desde el punto de vista jurídico es un sujeto de derecho como lo reconoce la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país. Que destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano. Que el pensamiento médico a partir de la ética hipocrática ha defendido la vida humana como condición inalienable desde la concepción. Por lo que la Academia Nacional de Medicina hace un llamado a todos los médicos del país a mantener la fidelidad a la que un día se comprometieron bajo juramento. Que el derecho a la “objeción de conciencia” implica no ser obligado a realizar acciones que contrarían convicciones éticas o religiosas del individuo (arts. 14, 19 y concordantes de la Constitución Nacional)» (22).

La ciencia de la fetología: El estudio sobre el «inicio de la vida» humana:

El Dr. Bernard Nathanson (23) fue un médico activista pro-vida, que comenzó siendo conocido por trabajar con Betty Friedan (24) por la legalización del aborto en los Estados Unidos en los años setenta. Sus esfuerzos tuvieron éxito en el caso «Roe vs. Wade», en el cual se reconoció el derecho al aborto inducido. Luego, más cerca de la década de los ochenta «ante la innovación de la escala de grises en el ultrasonido» (y realizar un aborto mientras veía lo que ocurría por la ecografía) se dio cuenta que el bebé sufría e imponía «resistencia mientras lo succionaban y desmembraban». Es ahí cuando decidió cambiar bruscamente su forma de pensar y grabar el documental titulado: El Grito Silencioso (25) (el cual en breve mencionaremos).

En el año 2013 -a dos años de su muerte- se publicó un libro titulado «Nathanson, Bernard. “Confessions of an Ex-Abortionist” In The Hand of God: A Journey from Death to Life by the Abortion Doctor Who Changed His Mind (Washington, D.C.: Regenery Publishing, 2013) en el cual surge una transcripción exacta de las palabras de Nathanson sobre por qué cambió su manera de pensar: «How did I change from prominent abortionist to pro-life advocate? In 1973, I became director of obstetrics of a large hospital in New York City and had to set up a perinatal research unit, just at the start of a great new technology which we now use every day to study the fetus in the womb. A favorite pro-abortion tactic is to insist that the definition of when life begins is impossible; that the question is a theological or moral or philosophical one, anything but a scientific one. Fetology makes it undeniably evident that life begins at conception and requires all the protection and safeguards that any of us enjoy» (26).

De dicha transcripción, traduciremos una parte que consideramos relevante, el Dr. Nathanson dijo: «Una de las tácticas favoritas de los activistas proaborto es insistir en que la definición de cuándo comienza la vida es imposible, que la pregunta es teológica o moral o filosófica, pero de ningún modo científica (.). La Fetología hace innegablemente evidente que la vida comienza desde la concepción y [por ende] requiere toda la protección y salvaguarda [garantías] que cada uno de nosotros disfrutamos».

Como ya mencionamos, con el desarrollo de las ecografías en la década de 1970, el doctor abortista Bernard Nathanson tuvo la oportunidad de observar un aborto en tiempo real. Esto lo llevó a reconsiderar sus puntos de vista sobre el aborto. Es a menudo citado diciendo que el aborto es «el holocausto más atroz en la historia de los Estados Unidos». Escribió el libro «Abortando América» (27) donde se expuso por primera vez lo que llamó «los inicios deshonestos del movimiento por el aborto». En 1984, dirigió y narró el documental titulado «El grito silencioso», respecto del aborto.Luego dirigió un segundo documental, Eclipse de la Razón (28) en donde confesó que los números citados por él sobre el número de muertes relacionadas con abortos ilegales «fueron falsos» (29).

Nathanson en su etapa pro-vida desarrolló lo que él llamaba la teoría del «vector de la vida», que establece que «a partir del momento de la concepción», existe «una fuerza autodirigida de vida que, si no se interrumpe, dará lugar al nacimiento de un bebé». Algo similar a lo que hoy en día desarrolla el Doctor -con Magíster en Ética Biomédica y Director de Bioética (30) de ACIERA (31) – Gabriel Ballerini (32) respecto a que, desde el momento de la concepción, se genera «un nuevo material genético» diferente al de los padres, es decir, «una nueva vida».

Volviendo al documental «El grito silencioso» (de 1984), consideramos que es interesante transcribir las partes más importantes debido a que en él se muestra un aborto en tiempo real visto por medio de una ecografía de finales de los años setenta. Comencemos:

El Dr. Nathanson comienza el documental diciendo que debemos entender que el feto es «otro ser humano, otro miembro de la comunidad humana igual a cualquiera de nosotros (.) a las 12 semanas [el feto] se encuentra completamente formado e identificable (.) ha tenido ondas cerebrales por lo menos durante las últimas semanas, las cuales no son diferentes a cualquiera de las nuestras».

En un momento el Dr. Nathanson hace mención a un libro muy importante para la medicina en la época de los años ochenta, libro titulado «Obstetricia», de Williams (1980). Este fue uno de los libros más utilizados por todas las escuelas de Medicina de los Estados Unidos de Norteamérica en la década de los ochenta y recordado con mucho respeto por las generaciones posteriores. En su prólogo, el autor del libro decía lo siguiente:«. felizmente hemos entrado a una era en la cual apropiadamente podemos considerar y tratar al feto como nuestro segundo paciente».

Sabemos bien que la ética profesional y los preceptos médicos tradicionales exhortan a los médicos a que no se deban destruir a los pacientes, y a que se comprometan a preservar sus vidas.

«Ahora veamos lo que le hace el aborto a nuestro segundo paciente», comenta el Dr. Nathanson. Y aquí es donde comienza a mostrar un video de un aborto en tiempo real:

El Dr. Nathanson se encarga de mostrar en el documental, el aborto en tiempo real realizado a un feto de 12 semanas, mostrado a través de una pantalla ultrasónica de aquella época. Dice así: «Tenemos al niño no nato de 12 semanas de edad en el útero (.) el abortista inicia el procedimiento con un instrumento que se conoce como espéculo (.) habiendo observado el cuello uterino, el abortista introduce un instrumento que se conoce como tenáculo (.) cuando el abortista ha determinado exactamente la profundidad (.) coloca un aparato conocido como punta de succión, el cual introduce en el útero a través del cuello que ya había sido dilatado y entonces perfora la bolsa que rodea al niño dejando así que se escape el líquido amniótico».

Según los estudios de aquella época, el corazón del niño por nacer de 12 semanas funciona a un ritmo aproximado de 140 latidos por minuto. Si ven el documental notarán que cuando la punta de succión es introducida (en la bolsa) el feto se mueve bruscamente y lleva a cabo movimientos más violentos y mucho más agitados (aumentando considerablemente su ritmo cardíaco). Y pese a que aún la punta de succión no ha tocado realmente al niño él está extremadamente agitado y se mueve en forma violenta. En el video del aborto filmado, se puede ver que tras esto, la boca del niño está abierta como si adivinara que algo grave está a punto de suceder.Y continúa así: «. podemos ver cómo se mueve la punta hacia atrás y hacia delante mientras la boca muy abierta en un grito silencioso (.) “el grito silencioso de su extinción” (…) el ritmo cardíaco se acelera dramáticamente, los movimientos del niño son violentos en un intento patético de escapar de los instrumentos que se están usando para acabar con su vida». El corazón se ha acelerado. Sigue diciendo: «. contamos aproximadamente 200 latidos por minuto, percibiendo un peligro mortal la membrana ha sido perforada y el líquido se ha salido (…) la punta de succión se ha fijado firmemente en el cuerpo del niño, en la punta de succión del abortista está atrayendo al feto debido a la presión negativa que le aplica, separando el cuerpo del feto, de la cabeza (…) se aplica una presión aproximada de 55 milímetros de mercurio al extremo de este instrumento ya que está unido a un tubo de succión largo y grueso en el extremo y al instrumental abortivo -es decir la máquina que está en el otro extremo- (.) comienza a destrozar al niño, partes del cuerpo son destrozadas una por una (.) todo lo que queda son fragmentos del cuerpo y de la cabeza, la cual es demasiado grande para pasar por el instrumento. Para esto será necesario introducir un instrumento llamado “fórceps de pólipo” en el útero a través del cuello del útero (.) entonces el abortista tratará de aplastar la cabeza del niño que se encuentra flotando libremente en el útero (.) luego se remueven los fragmentos de cuerpo y cabeza restantes y el aborto ha llegado a su fin» (33).

Desde los años setenta, se pudo ver por medio de una pantalla ultrasónica, cómo sufre el feto a la hora de que se produzca su desmembramiento y succión fatal.Hoy en día, ecografías como las llamadas 3D o 4D, podrían mostrar de una manera mucho más explícita tal asesinato, en tiempo real y en alta calidad digital.

Del documental se pueden apreciar ciertas cifras comprobadas de la época que indicaban que en 1963 (mucho antes de que se legalizara el aborto mediante la infame decisión de «Roe vs. Wade»), aproximadamente 100.000 abortos ilegales ocurrían anualmente en los Estados Unidos. Posteriormente, en el 1983 (último año del cual pudo tomar referencias el documental), se realizaron legalmente 1.500.000 abortos, o sea, que la cifra aumentó, cada vez más.

Estas cifras, a lo largo de los años, y teniendo en cuenta que el derecho a la salud en los Estados Unidos no es público y gratuito como en nuestro país, fue generando el nacimiento de una industria abortista.

Al final del documental, el Dr. Nathanson exhortó a las clínicas abortistas a pasar este documental a sus clientes antes de que decidan abortar, y culminó con la siguiente frase: «Creo que todos, aquí y ahora deberíamos dedicarnos a un gran esfuerzo para crear una mejor solución una solución que esté compuesta de amor de compasión y de una consideración decente por prioridad dominante de la vida humana.Por favor, por el bien de la humanidad, aquí y ahora detengamos este genocidio» (34).

Sobre este documental, y lo desarrollado hasta ahora en el presente artículo, debemos llegar a las conclusiones siguientes:

– No se puede dejar a un lado el hecho de que la imagen ultrasónica nos ha permitido ver el aborto desde el punto de vista de la víctima, y algo hay que «debemos» hacer al respecto.

– Los médicos al recibirse en sus carreras se comprometen mediante el juramento hipocrático y, por él, aprenden a tener el respeto por la vida humana desde la concepción y hasta su finalización.

– Lamentablemente falta mucha educación legal en los médicos y centros hospitalarios (35), y existe mucho desconocimiento e ignorancia sobre lo que se puede hacer y lo que no, pero por sobre todas las cosas se ignora más lo que ocurre cuando se hace (sin importar que se deba hacer o no).

– El médico cuando está frente a una mujer embarazada, no está frente a una persona, sino frente a dos (36).

– Uno no puede negar la realidad científica. Pese a que atraviese lo legal, la vida humana comienza desde la concepción, y lo legal está subordinado a la realidad.

– Los doctores deben respetar su juramento hipocrático, hacer el bien y evitar el mal.Tanto a la mamá como al bebé por nacer.

– Por medio de la bioética (37) hoy en día sabemos que debemos valorar éticamente un acto médico, y que la finalidad de un médico es salvar vidas, no eliminar la vida de un ser humano.

– Hoy la ley permite la realización del aborto (no punible) para casos de violación.

– El Estado debe garantizar la salud de la madre y la salud del hijo por nacer.

– Este parece ser un caso en el que la costumbre «contra legem» pretende primar.

Tenemos que apoyarnos en el derecho a la salud para demostrar que no se trata de una demonización del derecho, sino de cuestiones estudiadas y por ende reglamentadas.

«El ser humano es valioso en sí mismo por lo que es, no por lo que tiene (.) es una persona humana, una nueva célula llamada “cigoto” que tiene autonomía genómica (.) es una nueva estructura que ese ADN va a imprimir un nuevo proyecto de vida (.) esa nueva unidad es una nueva realidad biológica, y a partir de ahí estamos hablando de una nueva persona (.) y nadie tiene derecho a matar a una persona» (38).

Sobre todo lo mencionado, podemos llegar a la conclusión médico-científica, de que por medio de un aborto estamos cortando la vida de una persona, ya que el embrión (y mucho menos el feto o bebé) no es parte del cuerpo de la mujer.

Por si no llegó a resultar suficiente lo mencionado hasta el momento, se procederá a mencionar datos específicos al respecto.

A partir de aquí, vamos a ver con claridad el momento en que el corazón comienza a latir en el feto, y el momento científicamente comprobado desde que el feto comienza a sentir dolor.

Según algunos estudios, el corazón comienza a latir entre las primeras 3 y 5 semanas de embarazo (a partir del día 21 en adelante en la mayoría de los casos). En ese período, el corazón ya bombea sangre.Por supuesto es un órgano primitivo, después se irá desarrollando más para parecerse al que conocemos, pero el corazón ya late y no dejará de hacerlo en toda su vida (39). La semana 4 es el comienzo del «período embrionario»; es decir, cuando se desarrollan todos los principales sistemas y estructuras del bebé. Las células del embrión se multiplican y comienzan a asumir funciones específicas. Se desarrollan todas las células sanguíneas, las nefronas y las neuronas. El embrión crece rápidamente y los rasgos externos del bebé empiezan a formarse. El cerebro, la médula espinal y el corazón del bebé empiezan a desarrollarse.

A las 4 semanas, en la ecografía transvaginal ya se puede ver la vesícula vitelina y el embrión con latido cardíaco. En la ecografía abdominal, se puede ver el saco del embarazo, pero es difícil ver el embrión por esta vía. Para la sexta semana, el corazón del bebé continúa desarrollándose y ahora late a un ritmo regular (40).

– Semana 14 de embarazo

El feto mide entre 80 y 95 mm y pesa unos 25-30 gramos. Los músculos de la cara están más desarrollados. Al mismo tiempo, el sistema neuromuscular es cada vez más activo. El feto empieza a realizar algunas muecas, abre la boca por períodos más alargados a los que podría realizar 2 semanas antes de forma parecida a un bostezo. Sus movimientos son tan variados que ocasionalmente se puede meter ya el pulgar en la boca. Todos los órganos siguen preparándose para funcionar, el feto deglute cada vez más líquido y los intestinos ya se mueven con frecuencia.

Según el aclamado libro «Histología», de Finn Geneser (41), libro utilizado en varias universidades de medicina de todo el mundo:«El corazón comienza a latir desde el día 21 del desarrollo» (42).

Según el doctor en leyes y especialista en Derecho de la Salud Elian Pregno (43), es a los 24 días desde la concepción el momento en que se termina de cerrar el tubo neural en el cuerpito del feto [recordemos que este sería para él como lo que es para nosotros el sistema nervioso (sentir principalmente, dolor)]. Y continúa diciendo: «… consideramos que a partir del día veinticuatro posterior a la unión de los gametos se hace necesaria la protección, por parte del derecho, si no de la persona, por lo menos, de la continuidad del proceso de personalización, ante el fuerte indicio de estar ya ante vestigios de personalidad (…). El proceso gestacional puede interrumpirse libremente durante los veinticuatro días posteriores a la unión óvulo-espermatozoide» (44) (opinión de Elian Pregno).

Lo susodicho se podría traducir en que, según la interpretación de grandes autores de la medicina y del derecho, no podemos pasar por alto que, desde el día 21 -desde la concepción-, comienza a latir el corazón (esto es, a las 3 semanas de embarazo), y que a los 24 días se terminan de sellar la cresta y el tubo neural, los cuales p ueden ser considerados como el sistema nervioso del feto; es decir, entre las primeras 3-4 semanas de gestación, que el feto tiene un corazón que late por su propia cuenta (21 días) y, a los dos o tres días, ya puede comenzar a sentir dolor.

VII. ABORDAJE RELIGIOSO Y MORAL

Consideramos importante tratar esta cuestión, ya que el aborto es un tema que atraviesa directamente las ideologías y las creencias de todas las personas. Desde ateos moralistas hasta judíos y cristianos, la postura respecto del aborto tiende a ser la misma.Sin embargo, ciertas facciones opositoras pretenden hacer creer que el planteo ético y moral o religioso surge a través de cuestiones meramente filosóficas, de modos de pensar que no tienen por qué influir en cuestiones sociales. En relación con esto es que sentimos la necesidad de aclarar estas dudas, dar a entender que no se trata de cuestiones filosóficas (y que ellas van a ser tratadas en otra sección del presente artículo). Asimismo, entendemos que los planteos moralistas deberían o podrían influir a la hora de tomar decisiones frente a una realidad social (cuestión que también va a ser trabajada por separado en otra sección).

Respecto de la postura del moralista, ciertamente la cuestión es más fácil que la religiosa; la moral puede definirse como un conjunto de normas, creencias, valores y costumbres que dirigen o guían la conducta de las personas en la sociedad, permitiendo así distinguir qué acciones son correctas y cuáles son incorrectas.

Por ende, considerando que la moral es propia de cada uno, a diferencia de la ética -que es el conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en la comunidad (es una disciplina más amplia que estudia los valores morales que guían el comportamiento humano en la sociedad)- podemos concluir que lo que uno considera como incorrecto jamás podría ser realizado o apoyado por un moralista. Sobre todo, en una posición de género y especie, abortar no es ético, pero también es inmoral.

Respecto de lo religioso, parafraseando a un conocido pastor evangélico uruguayo, cuando salió la ley de aborto legal en aquel país, salió a decir que realmente al cristiano no debería preocuparle que exista una ley que permita el aborto, por el hecho de que aquel que es cristiano, no va a abortar aunque exista una ley que lo permita.Sin embargo, creemos que es entendible la postura cristiana de plantarse firme contra una ley que garantice libremente abortar.

Existe una innumerable cantidad de escritos en la Biblia que hacen mención al amor de Dios sobre los «no natos» y, por supuesto, sobre los vivos en general. Por cuestiones de brevedad, solo mencionaremos pequeños fragmentos de algunas de ellas, dejando la cita para que el lector interesado acuda a las respectivas fuentes por más detalles.

En el libro llamado Jeremías (libro del Antiguo Testamento / libro compartido entre cristianos y judíos), Dios le dice al autor lo siguiente: «Yo te elegí antes de que nacieras; te aparté para que hablaras en mi nombre a todas las naciones del mundo» (45).

Por otro lado, en el libro de los Salmos, escrito por el Rey David, surgen las siguientes frases: «A ti fui entregado desde mi nacimiento; desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios» (46). Luego sigue así: «Porque tú formaste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre. (.). Mi embrión vieron tus ojos, siendo aún imperfecto; y en tu libro estaban escritos todos mis miembros, que fueron luego formados» (47).

Ya en el Nuevo Testamento, en la época de Jesús, muchos son los autores que transcribieron frases célebres del Mesías. Entre ellos, tenemos a Lucas, quien en su libro nos contó lo siguiente: «Cierto día, algunos padres llevaron a sus hijitos a Jesús para que él los tocara y los bendijera; pero cuando los discípulos vieron esto, regañaron a los padres por molestarlo. Entonces Jesús llamó a los niños y dijo a los discípulos: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños. Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él» (48).

Marcos contó un detalle más sobre aquel momento y dijo lo siguiente:«.después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos» (49).

Mateo, por su lado, nos cuenta además otra historia que involucra a niños, menciona que en otro acontecimiento dijo Jesús lo siguiente: «Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeñitos, porque os digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo: Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Cualquiera, pues, que se humillare como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que recibiere en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí; mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le sumergiese en lo profundo del mar. (.) Mirad que no tengáis en poco a uno de estos pequeñitos; porque os digo que sus ángeles en el cielo ven siempre la faz de mi Padre que está en el cielo. (.) no es la voluntad de vuestro Padre que está en el cielo, que se pierda uno de estos pequeñitos» (50).

En 1994, Agnes Gonxha Bojaxhiu, también conocida como la Madre Teresa de Calcuta proclamó con valentía (51): «La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño, al niño inocente que muere a manos de su propia madre. Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, ¿cómo podremos decir a otros que no se maten? ¿Cómo persuadir a una mujer de que no se practique un aborto?Como siempre, hay que hacerlo con amor y recordar que amar significa dar hasta que duela (.) el mayor regalo que Dios le ha dado a nuestra congregación es luchar contra el aborto mediante la adopción. Ya hemos dado, solo en nuestro hogar en Calcuta, más de tres mil niños en adopción. Y puedo decirles cuánta alegría, cuánto amor y cuánta paz han llevado estos niños a esas familias. Ha sido un verdadero regalo de Dios para ellos y para nosotros» (52).

Con todo lo expuesto, podemos llegar a la conclusión de que es entendible que un cristiano o un moralista se encuentren en contra del aborto, por considerarlo un pecado o algo que simplemente está mal.

Frases de la Biblia como el «no matarás» (53) (el quinto mandamiento) saltan a la luz y pesan fuerte en estos casos.

Además, de la simple lectura de la vida del mayor referente del cristianismo (su Mesías), Jesús, podemos apreciar que él le daba un valor humano «más que importante» a los niños.

De dos de los relatos sobre el Mesías surge lo siguiente: «Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos» (54). Y continúa así: «Y cualquiera que recibiere en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe» (55). Esto, bajo un pensamiento cristiano, da a comprender que abortar no es solo un pecado y un incumplimiento directo a uno de los diez mandamientos, sino que también «quien rechaza a los niños, rechaza a Jesús, y le desobedece».

Entendemos que el término cristiano fue dado a aquellos que siguen las enseñanzas de Cristo (Jesús). De tal forma, se explica claramente por qué un cristiano no realizaría un aborto, y la respuesta es clara, «porque si realiza un aborto, entonces no es cristiano». Y así es como culminamos el punto de vista cristiano:Un cristiano que lleve a Cristo en su corazón, exista la ley que exista, no va a abortar ni a apoyar su práctica.

Para terminar con esta sección, podemos decir que, nuestra Constitución Nacional se dictó invocando a Dios como «fuente de toda razón y justicia», lo cual no puede pasar inadvertido a la hora de entender que, a la luz de dicha expresión, nuestra Constitución presenta una postura teísta y de respeto a los mandatos de Dios.

Por todo lo expuesto, consideramos que la Iglesia católica, las iglesias cristianas -sin importar su denominación- y las sinagogas judías deberían ofrecerse como un todo integral, para la contención de las mujeres que encontrándose embarazadas no sepan qué hacer ni puedan mantener al futuro bebé.

Invitamos a las susodichas, así como a las demás religiones y a las organizaciones en favor de la vida a que, además de luchar intensamente en contra del aborto, se ofrezcan como centros de contención para mujeres embarazadas en estado de vulnerabilidad, y brinden, a su vez, todo el apoyo posible.

No se puede luchar en favor de la vida si no se pretende ayudar y contener a las dos vidas que se encuentran vulneradas.

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(1) LLAMBÍAS, Joaquín: Tratado de Derecho Civil. Parte General, t. 1. S. 1., Perrot, 1973.

(2) El entrecomillado interno nos pertenece.

(3) Siguiendo la interpretación realizada por Julio César Rivera y Graciela Medina, en su obra del Código Civil y Comercial de la Nación Comentado respecto del art. 19 del CCivCom, advierten que su nueva redacción deja bien en claro lo siguiente: «… el embrión concebido fuera del cuerpo de la madre es también persona, gozando de igual tutela jurídica que aquellos formados intrauterinamente».

(4) Como ya mencionamos, en los arts. 19 del CCivCom y del art. 2 de la Ley 23.849.

(5) RIVERA, Julio César, y MEDINA, Graciela: Código Civil y Comercial de la Nación comentado. Buenos Aires, La Ley, 2015, p.69.

(6) Ver fallo: C. Nac. Civ., sala 1, 3/12/1999, «Rabinovich, Ricardo D. s/ amparo».

(7) Para ver el protocolo, se puede ingresar en el siguiente enlace http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000000875cnt-protocolo_ile_octubre%202016.pdf.

(8) Observaciones finales sobre los informes periódicos quinto y sexto combinados de Polonia, del 23 de diciembre de 2013, disponible en http://bit.ly/1xpQJTi y en http://docstore.ohchr. org/SelfServices/FilesHandler.ashx?enc=6QkG1d/PPRiCAqhKb7yhsr0yVMLY8Itqp7eIpaWy9/zhpqAgxIv0wYIHQRBCyv6Z5WSAJ4
eQ2Iea4vsJ8k3h3Z9tf8Zhq9ArWhbOcM5HeYIc7uC2EHbdvDwSy%2BY%2Bjw7.

(9) Véase el siguiente enlace web: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_257_esp.pdf.

(10) RIVERA, Julio César, y MEDINA, Graciela: Código Civil y Comercial de la Nación comentado. Buenos Aires, La Ley, 2015, p. 70.

(11) LAFFERRIERE Jorge N., y ALONSO TELLO, Juan: «El diagnóstico genético preimplantatorio: de nuevo sobre los límites de “Artavia Murillo”, Mendoza, Argentina», en Revista Foro Jurídico, p. 195

(12) El destacado interno nos pertenece.

(13) Véase la ley en http://www.msal.gob.ar/saludsexual/ley.php y / o en

http://www.msal.gob.ar/saludsexual/downloads/ley_25673_SSR.pdf.

(14) Véase el siguiente enlace web: https://www.infobae.com/salud/2018/02/26/daremos-al-congreso-las-evidencias-cientificas-para-que-se-tome-la-m
jor-decision-en-el-debate-sobre-el-aborto-legal/.

(15) CASANOVA, María P.: «El derecho a decidir sobre el propio cuerpo», en Diario El Derecho, 23 de abril de 2012, p. 1.

(16) Cita de BARI, Ema, Pettit: en Philip Pettit, Il repubblicanesimo. Una teoria della libertà e del governo. Milano, Feltrinelli, 2000, en CASANOVA, María Paula: «El derecho a decidir sobre el propio cuerpo», en Diario El Derecho, 23 de abril de 2012, p. 2.

(17) Véase el siguiente enlace web: https://www.infobae.com/opinion/2018/02/28/lo-juridico-del-aborto/.

(18) Centro de bioética, persona y familia, «a 40 años de roe v. wade: el aborto y un debate judicial aún pendiente».

Para más información, se puede acceder al siguiente enlace web:http://centrodebioetica.org/2013/01/a-40-anos-de-roe-v-wade-el-aborto-y-un-debate-judicial-aun-pendiente/.

(19) Véase el siguiente enlace web: http://www.bbc.com/mundo/noticias-39017963.

(20) Véase el siguiente enlace web: http://www.bbc.com/mundo/noticias-39017963.

(21) Véase el siguiente enlace web: https://www.acamedbai.org.ar/declaraciones/02.php.

(22) Véase el siguiente enlace web: https://www.acamedbai.org.ar/pdf/declaraciones/Academia%20Nacional%20de%20Medicina%20(3).pdf.

(23) Véase el siguiente enlace web: http://bioetica.uft.cl/index.php/revista-altus/item/bernard-nathanson-el-abortista-que-defendio-la-vida.

(24) Véase el siguiente enlace web: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/friedan.htm.

(25) Véase el siguiente enlace web: https://www.lanacion.com.ar/1687935-el-grito-silencioso-del-aborto.

(26) Véase el siguiente enlace web: https://www.catholiceducation.org/en/controversy/abortion/confessions-of-an-ex-abortionist.html.

(27) NATHANSON, Bernard: Aborting America (en inglés). Garden City: Doubleday & Company, Inc., p. 93, 1979. «I confess that I knew the figures were totally false, and I suppose the others did too if they stopped to think of it». Véase el siguiente enlace web: https://web.archive.org/web/20130219003420/http://www.aboutabortions.com/DrNathan.html.

(28) Documental «Eclipse de la razón». Véase el siguiente enlace web: https://www.youtube.com/watch?v=s5ILndK3aDg.

(29) NATHANSON, Bernard: «Confession of an ex-abortionist» (en inglés). Puede verse en: https://www.youtube.com/watch?v=BOQZP3lS3Wo.

(30) La bioética es la rama de la ética dedicada a proveer los principios para la conducta más apropiada del ser humano con respecto a la vida, tanto de la vida humana como del resto de los seres vivos, así como al ambiente en el que pueden darse condiciones aceptables para la vida.

(31) Para más información véase la siguiente página web: http://aciera.org/.

(32) Magíster en Ética Biomédica. Licenciado y Profesor de Teología. Director de bioética de ACIERA. Hospital Médico Policial Churruca-Visca.Pontificia Universidad Católica Argentina.

(33) NATHANSON, Bernard N. (doctor), y SMITH, Donald S. (productor): «Sobre el aborto en tiempo real», completo y traducido al español, véase el siguiente enlace web: https://www.youtube.com/watch?v=3jB06pkv17s. Para más información, sobre la película, comuníquese con American Portrait Films, Inc. 503 East 20th.Street, Cleveland, Ohio. 44119, (216) 531-8600, extraído con permiso de Copyright, 1984.

(34) NATHANSON, Bernard N. (doctor), y SMITH, Donald S. (productor): «Sobre el aborto en tiempo real». El documental puede verse completo y traducido al español en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=3jB06pkv17s. Para más información, sobre la película, comuníquese con American Portrait Films, Inc. 503 East 20th.Street, Cleveland, Ohio. 44119, (216) 531-8600, extraído con permiso de Copyright, 1984.

(35) Podemos ver el caso real de Ana María Acevedo de 19 años, la cual tenía 3 hijos, era pobre, y se enteró de que tiene cáncer, pero al mismo tiempo se enteró de que estaba embarazada. Por no practicarse el aborto a tiempo, mueren la madre y el bebé. Véase el siguiente enlace web: https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/3-46450-2010-04-25.html.

(36) Ver Prólogo del libro «Obstetricia», de Williams, 1980.

(37) La bioética se presenta como una la rama de la ética normativa que se ocupa de problemas éticos que surgen en el contexto de la medicina y de las ciencias biomédicas. Algunas de las principales áreas de interés para la bioética son el aborto, la eutanasia, los trasplantes de órganos, la manipulación genética, la clonación, la relación médico-paciente (confidencialidad, consentimiento informado, conflicto de intereses), la investigación biomédica con sujetos humanos, los derechos de los animales y la justicia en la distribución de los servicios de salud). Para más detalles, véanse los siguientes textos: MASSINI CORREAS, Carlos: La falacia de la falacia naturalista, Idearium. Mendoza, 1995, en BORDA, Guillermo A.: La persona humana.La Ley, 2001, p., 27, 28 y / o ANDORNO, Roberto: «El principio de dignidad humana en el bioderecho internacional», en GARCÍA, José Juan (dir.): Enciclopedia de Bioética.

(38) Entrevista al Dr. Gabriel Ballerini (magíster en Ética Biomédica, licenciado y profesor de Teología, director de Bioética de ACIERA), realizada en el programa «Todas las tardes» de Maju Lozano, en Canal 9, emitido el 19 de febrero de 2018.

(39) Véase el siguiente enlace web: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002398.htm.

(40) Véase el siguiente enlace web: https://inatal.org/el-embarazo/semana-a-semana/245-semana-6-de-embarazo.html.

(41) Finn Geneser es docente (emérito). Es médico graduado de la Universidad de Aarhus (verano de 1965) y, después de trabajar durante dos años y medio en el hospital de la Universidad de Aarhus, fue contratado por el Instituto de Anatomía (ahora Instituto de Biomedicina) de la Universidad de Aarhus. En 1968 recibió la medalla de oro de la Universidad de Aarhus (medicina) y en 1975 obtuvo el grado de doctor en medicina (investigación del cerebro). Completó pasantías de estudio en Nejmegen, Cambridge y Oxford, entre otros. Finn Geneser ha publicado numerosos artículos científicos sobre investigación del cerebro y enseñó y examinó en histología durante más de treinta años, además de ser examinador externo de la materia en la Universidad de Copenhague durante varios años.

(42) FINN GENESER: Histología (3.ª ed.) 2000, 814 pp. S. l., Panamericana. (en castellano), ISBN: 9789500608831. Ver p. 668.

(43) Véase el siguiente enlace web: http://www.espanito.com/curriculum-vitae-de-elian-pregno.html?part=3.

(44) En: SLAVIN, Pablo E. (comp.): «Algunas meditaciones para la construcción de una noción de persona», en V Jornadas Nacionales de Filosofía y Ciencia Política. Mar del Plata, Suárez, 2005, t. 1, p. 21.(45) Jeremías, 1:5, en la Biblia.

(46) Salmos 22:10, en la Biblia.

(47) Salmos 139:13-16, en la Biblia.

(48) San Lucas 18:15-17, en la Biblia, versión NTV.

(49) San Marcos 10:13-16, en la Biblia, Versión NVI.

(50) San Mateo 18:1-14, en la Biblia.

(51) Véanse los siguientes enlaces web: https://solidaridad.net/madre-teresa-de-calcuta-aborto-amenaza-para-la-paz/ y https://www.lanacion.com.ar/2059112-el-famoso-discurso-de-la-madre-teresa-al-aceptar-del-nobel-de-la-paz.

(52) Discurso de Agnes Gonxha Bojaxhiu, también conocida como la Madre Teresa de Calcuta en el Desayuno de Oración Nacional de 1994 (Washington, DC, 3 de febrero de 1994). Traducción de Priests for Life (‘Sacerdotes por la Vida’). Para ver el video del discurso, puede hacer click aquí: https://www.youtube.com/watch?v=uXn97uFCAJM.

(53) Éxodo 20:13, en la Biblia.

(54) San Mateo 19:14, en la Biblia.

(55) San Mateo 18:5, en la Biblia.

(*) Abogado (UBA) con orientación en Derecho del Trabajo y Seguridad Social. Escritor. Ganador del Concurso de Ponencias organizado en el marco del «X Congreso Nacional de Práctica Profesional» de la UBA. Finalista del Concurso Universitario «El acceso a la Justicia», organizado por la Secretaría de Coordinación de Políticas Judiciales, dependiente del Plenario del Consejo de la Magistratura de la CABA. Seleccionado en dos (2) oportunidades por la Secretaría de Investigación de la Facultad de Derecho de la UBA para realizar diversos Talleres de Estudio Profundizado (TEP). Elegido en tres (3) oportunidades por el Programa de Pasantías de la Facultad de Derecho (UBA) para participar de actividades formativas rentadas semestrales en la Procuración General de la CABA (GCBA).