Los reglamentos federativos como fuente del derecho deportivo

Título: Los reglamentos federativos como fuente del derecho deportivo

Autor: Barbieri, Pablo C.

Fecha: 19-oct-2017

Cita: MJ-DOC-12260-AR | MJD12260
Sumario:

I. Planteo de la temática. II. Los reglamentos federativos: primeras aproximaciones. III. El fundamento de los reglamentos federativos. Su emisión. IV. Internacionalidad. Jerarquía. V. Aplicación. VI. Breves conclusiones.

Doctrina:

Por Pablo C. Barbieri (*)

I. PLANTEO DE LA TEMÁTICA

El derecho deportivo -o derecho del deporte- es una disciplina jurídica que se caracteriza, en parte, por su complejidad normativa. Ello se debe a una suerte de entrecruzamiento de distintas fuentes, entre las cuales pueden destacarse las previsiones constitucionales, la legislación positiva, los convenios colectivos de trabajo (1) y los llamados «reglamentos federativos». A ellas deberán sumarse, lógicamente, la jurisprudencia y la doctrina, si es que respetamos la concepción clásica en la materia.

En relación con este cúmulo de fuentes, deben destacarse algunas particularidades:

1. La existencia de leyes generales aplicables a la actividad deportiva, en distintas ramas (v. gr. civil, comercial, penal, laboral, etcétera). La especificidad del Derecho del Deporte no obsta a que gran vastedad de sus relaciones jurídicas no se rijan por la legislación general. Así, por ejemplo, la responsabilidad de los directivos de un club por la comisión de actos ilícitos debe encuadrarse en los distintos tipos delictuales del Código Penal; la suscripción de un contrato de franquicia, deberá regirse por las disposiciones del Código Civil y Comercial. La aplicación de las leyes de carácter general es indiscutible.

2. La vigencia de legislación positiva específica en materia jurídico-deportiva. Así ocurre, por ejemplo, con la Ley 23.184 -y sus modificatorias- en materia de prevención y responsabilidad por episodios de violencia en espectáculos deportivos, la Ley 20.160 (Estatuto del Futbolista Profesional), la Ley 25.284 (Fideicomiso de Control con Administración Judicial para entidades deportivas de primer grado concursadas o fallidas), la Ley 24.189 (Preservación de la Lealtad y el Juego Limpio en el Deporte), etcétera.

3.La jurisprudencia, no solo debe limitarse a los pronunciamientos de tribunales nacionales -o de diferentes jurisdicciones locales- o comunitarios -como ocurre en Europa-, sino también a las sentencias de los diferentes tribunales disciplinarios que funcionan en federaciones o asociaciones deportivas nacionales e internacionales y, sobre todo, a la emitida por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS-CAS), instancia máxima en el ámbito de la organización institucional del deporte.

En las últimas dos décadas, fundamentalmente, el TAS-CAS ha adquirido un importante protagonismo, y en consecuencia, se convirtió en una fuente jurídica de gran trascendencia; si bien el fútbol se lleva gran parte de su tarea, el Tribunal ha intervenido en otras disciplinas, con resoluciones de importante repercusión.

II. LOS REGLAMENTOS FEDERATIVOS: PRIMERAS APROXIMACIONES

Históricamente, se identificó a los reglamentos federativos con dos áreas de regulación: las llamadas «reglas de juego», es decir, aquellas a las que deben sujetarse las prácticas de las diferentes disciplinas deportivas, y el ámbito sancionatorio, o sea, las distintas penas que se imponen ante las transgresiones reglamentarias.

Ello ha variado sustancialmente. Además de estas materias «clásicas», los reglamentos han incorporado numerosas temáticas jurídico-deportivas de diverso contenido.En el ámbito de la FIFA, por ejemplo, encontramos no solo las Reglas de Juego, sino el Código Disciplinario, el Reglamento del Estatuto de Transferencia de Jugadores, el Reglamento del Procedimiento de Resolución de Disputas, el Reglamento de Relaciones con Intermediarios, el Reglamento de Agentes Organizadores de Partidos, etcétera.

Como bien se ha dicho, en su concepción actual, «los reglamentos no se limitan al terreno de las normas sobre la competencia deportiva estricta, sino que se adentran en la regulación de supuestos de orden laboral, comercial o de otra índole, trascendiendo a cuestiones ajenas al ámbito de la competición» (2). Su importancia dentro de las fuentes del derecho deportivo, es, pues, notoria.

Por ende, los reglamentos son conjuntos de normas dictadas por las asociaciones, federaciones y confederaciones deportivas nacionales e internacionales, de aplicación obligatoria para las entidades deportivas afiliadas y competidores participantes, cuyo objetivo es regular distintas materias jurídico-deportivas.

Su fundamento debe buscarse en diferentes cuestiones referidas a la organización institucional del deporte, temática sobre la cual apuntaremos seguidamente.

III. EL FUNDAMENTO DE LOS REGLAMENTOS FEDERATIVOS. SU EMISIÓN

La organización institucional del deporte es, esencialmente, de carácter privado. Las asociaciones, federaciones y confederaciones deportivas nacionales e internacionales son personas jurídicas de esa naturaleza. Si bien, como es lógico, pueden establecer vínculos con los distintos Estados o gobiernos, estos aparecen apartados de las estructuras organizacionales deportivas.

La estructura organizacional tiene un carácter piramidal; la cúspide la ocupa la federación internacional correspondiente y, a medida que se desciende, encontramos las confederaciones continentales, las asociaciones nacionales y los clubes afiliados a ellas (3).

En esta organización, impera un principio jurídico de gran importancia: «la autonomía de las entidades deportivas»; en resumidas cuentas, puede decirse que estas «poseen la facultad de organizarse jurídicamente y de crear un derecho; este derecho no solamente es reconocido por el Estado, sino también incorporado por este Estado a su propio ordenamiento jurídico y declarado obligatorio» (4).

Téngase en cuenta que ello recibe consagración legislativa positiva. El art.20 de la Ley 27.202 -Ley del Deporte de Argentina-, lo sostiene expresamente; el art. 217.1 de la Constitución del Brasil impone al Estado el deber de respetar y observar «la autonomía de las entidades deportivas, de dirigentes y de asociaciones, en cuanto a su organización y funcionamiento».

En ejercicio de esa autonomía, se emiten los distintos reglamentos federativos, y ello es la base de su obligatoriedad en la organización institucional del deporte, sin perjuicio del acatamiento obligatorio dispuesto en los estatutos de las distintas asociaciones, federaciones y confederaciones deportivas nacionales e internacionales.

IV. INTERNACIONALIDAD. JERARQUÍA

Una de las características más salientes del derecho deportivo es su internacionalidad, dado que muchas relaciones jurídicas tienen esa calidad. Así ocurre, por ejemplo, con el traspaso de un futbolista entre clubes con asiento en distintos países o con la organización de competencias a nivel continental o mundial.

Esa suerte de «pirámide organizacional» a la que nos referíamos en el acápite anterior tiene también un reflejo en los reglamentos federativos que regulan las distintas disciplinas.

Vamos a tomar, una vez más, a la organización institucional del fútbol como ejemplo.

El art. 14.1.a del estatuto de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA) establece, entre las obligaciones de las federaciones-miembro, la de «observar en todo momento los Estatutos, los reglamentos, las disposiciones y las decisiones de los órganos de la FIFA, así como las decisiones del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) adoptadas en recurso conforme al art. 57, apdo. 1 de los Estatutos de la FIFA».

En el art. 7.1. del estatuto de CONMEBOL (5), se dispone que las federaciones miembros deben «a. Cumplir en todo momento lo dispuesto en el Estatuto, los reglamentos, las disposiciones, resoluciones y decisiones de los órganos de la CONMEBOL así como con las decisiones y laudos del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD). El arbitraje es el medio exclusivo de resolución de controversias. Debe darse prioridad a la mediación como vía de resolución de disputas. b.Cumplir en todo momento los Estatutos, reglamentos, restante normativa de la FIFA y sus decisiones así como las Reglas de Juego aprobadas por la International Football Association Board (IFAB), reglas de Futsal y Fútbol Playa promulgadas por el Consejo de la FIFA, así como también cualquier otro tipo de fútbol, según Reglas de Juego de dicha disciplina promulgadas por el órgano correspondiente de la FIFA. c. Cumplir en todo momento con los principios y obligaciones que se recogen y / o inspiran la normativa de la CONMEBOL y de la FIFA, y garantizar que sus miembros (clubes, ligas, federaciones, etc.) y afiliados indirectos (jugadores, entrenadores, árbitros, oficiales, etc.) observen, respeten y cumplan con el presente Estatuto, reglamentos, disposiciones, acuerdos, resoluciones, decisiones y con los principios de lealtad, integridad deportiva y juego limpio; así como también con las obligaciones básicas que se recogen y / o inspiran la normativa de la CONMEBOL y de la FIFA, de lo cual serán directamente responsables».

Cada uno de los estatutos de las asociaciones o federaciones nacionales contiene previsiones similares en relación con los clubes que son afiliados a ellas, sumándole, lógicamente, la obligación de respetar los estatutos, reglamentos y resoluciones que dicten el ente del que formen parte (v. gr., en la Argentina, la AFA).

Como hemos sostenido oportunamente, «consecuentemente, existe una jerarquía similar a una pirámide jurídica cuyo vértice superior radica en las disposiciones de la federación internacional de la disciplina que corresponda, llegando en grado descendente a las federaciones o confederaciones continentales, las nacionales y, posteriormente, las instituciones deportivas (clubes), en ese orden» (6).

Y ello se traslada, en líneas generales, al propio contenido de los reglamentos que emiten las asociaciones nacionales deportivas; claramente, deben respetar la concordancia con los reglamentos internacionales, salvo, claro está, las propias particularidades que establezca su propia organización jurídica y la legislación positiva interna.

De allí que la confección de los reglamentos de cada federación o asociación nacional esté rodeada de la necesidad de especificidad de conocimientos jurídicos.La colisión con los reglamentos internacionales puede traer aparejada sanciones dentro del ámbito deportivo-federativo que pueden llegar, incluso, a la exclusión de la participación en competencias internacionales de sus equipos representativos.

V. APLICACIÓN

Parece obvio remarcar que la aplicación de los reglamentos para la solución de conflictos dentro de la propia órbita disciplinaria-deportiva es obligatoria. Periódicamente, los fallos de los tribunales disciplinarios dentro de cada federación o asociación nacional se deciden por los diferentes preceptos reglamentarios que entran en juego; en el ámbito internacional (v. gr., Comisión de Resolución de Disputas de la FIFA) se sigue similar rumbo con la aplicación de los reglamentos de esa naturaleza.

¿Qué ocurre cuando la cuestión es analizada en la Justicia Ordinaria? ¿Se reconoce idéntico valor a los reglamentos federativos como norma aplicable para la solución de litigios ante ella planteada?

Una cuestión de bastante debate la generó la actuación de los llamados «agentes no licenciados», pretendiendo el pago de sus remuneraciones, antes de la entrada en vigencia del Reglamento de Relaciones con Intermediarios (en vigor desde 2015) (7).

Con referencia al reglamento de la FIFA vigente al momento del litigio, se decidió que «si para la época del “convenio” en cuestión, la actora carecía de la “licencia para agentes de jugadores y / o de clubes” exigible para obrar como tal, mal puede insistir en el reconocimiento de su aptitud para accionar por el cobro de un resarcimiento sustentado en las estipulaciones de un contrato que no podía haber celebrado» (8).

Quizás con mayor contundencia -en igual dirección-, se resolvió que «no habiéndose desvirtuado que en el cumplimiento del contrato de marras no se observaron los parámetros legales establecidos en la normativa aplicable, las condiciones del mismo condenaban a la nulidad a los contratos que, como derivación de él pudieran celebrarse, por lo menos, en lo tocante a la incorporación o transferencia del jugador a cualquiera de los clubes integrantes de asociaciones de fútbol nacionales, a su vez, asociadas a la Federación Internacional deFútbol Asociado (FIFA), formalizados por intermedio de la accionante, lo cual era el objeto principal del contrato que nos ocupa, desde que, la negociación entre un club y un agente sin licencia debía ser considerado un acto nulo y sin valor (conf. arts. 18 y 19 del Reglamento Relativo a la Actividad de los Agentes de Jugadores (FIFA). Ello, pues, vicia el objeto del contrato que nos ocupa y lo invalida» (9).

Véase que la referencia a los reglamentos resulta visible e ineludible, conformando parte del cuerpo normativo utilizado para la solución de los respectivos litigios.

En otros casos, se declararon inconstitucionales ciertos reglamentos, sobre todo en supuestos en los que futbolistas menores requerían su libertad de acción. Se resolvió, por ejemplo, que «a juicio de la suscripta, la reglamentación en análisis resulta inconstitucional, pues si bien luce sensato que los clubes, en orden a las inversiones que realizan para la formación del jugador, les confieren ciertos derechos, como los de formación profesional, por esa sola circunstancia no puede mantenerlo cautivo y regir su destino profesional contra la voluntad del propio menor o sus padres, únicos a quien la ley les acuerda esa misión» (10).

VI.BREVES CONCLUSIONES

Las líneas anteriores han pretendido discurrir sobre una de las temáticas más específicas del denominado «Derecho del Deporte»: los reglamentos federativos y su valor como fuente.

En apretada síntesis, hemos tratado de consignar la importancia que estos reglamentos poseen dentro de la normativa jurídico-deportiva, la que aumenta a medida que los mismos abordan mayor cantidad de materias, dentro del ámbito de las asociaciones, federaciones y confederaciones nacionales e internacionales.

Y, del mismo modo, pretendimos ilustrar al lector acerca del reconocimiento de su vigencia en la justicia ordinaria, sin perjuicio de la colisión que puede arrojar su confrontación con normas de superior jerarquía jurídica como, por ejemplo, la propia Constitución Nacional o los Tratados Internacionales reconocidos por el país.

La dinámica de la actividad deportiva genera que los reglamentos estén en constante observación, a expensas de reformas y / o reformulaciones, como asimismo, produciéndose el dictado de nuevos instrumentos, producto de los cambios que se disponen.

Ello requiere, sin duda, un análisis pormenorizado de las disposiciones de carácter internacional y local, con la especificidad propia de una disciplina jurídica en constante crecimiento y con estudios cada vez más desarrollados. Del mismo modo, en dichos diseños, deberá tenerse en cuenta también la legislación positiva interna -sobre todo aquella calificada como de «orden público»-, a fin de evitar conflictos interpretativos.

El fútbol argentino, por ejemplo, asiste a una situación donde estas cuestiones vuelven a asumir trascendencia. Las reformas estatutarias de la AFA de comienzos del 2017 y la creación de la llamada «Superliga Argentina de Fútbol» (11), requieren una adecuación reglamentaria de la «entidad madre» de ese deporte, así como dotar a la «Superliga» de los reglamentos necesarios para cumplir con los objetivos para los cuales ha sido creada.

Ello implica un desafío jurídico-deportivo de fundamental trascendencia con miras al futuro.Y, seguramente, será materia de debates y comentarios dentro de una rama del Derecho que, como puede verse, presenta cada vez un grado mayor de exigencia para sus operadores.

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(1) Estos se aplican a determinadas relaciones laborales -muchas de ellas calificadas como «especiales»- que se generan en la actividad deportiva. En el ámbito del fútbol, por ejemplo, rigen las relaciones entre clubes y jugadores y entre clubes y entrenadores, como también ocurre con los árbitros. En la Argentina, el primero de esos temas se rige por la Ley 20.160 -denominada Estatuto del Futbolista Profesional- y el CCT 557/09(ref: LJC1405).

(2) CRESPO, Daniel: «La materia jurídico-deportiva. Sujetos, fuentes y principios de interpretación del derecho deportivo», en Cuadernos de Derecho Deportivo, N.° 6/7. Buenos Aires, Ad Hoc, 2006, p. 30.

(3) Con mayor precisión gráfica, puede verse el desarrollo de este sistema en BARBIERI, Pablo C.: Régimen Jurídico, Administración y Gestión de Clubes Deportivos. Buenos Aires, Ad Hoc, pp. 46-50.

(4) MELO FILHO, Álvaro: Autonomía deportiva en la visión jurídico-constitucional, en FREGA NAVÍA, Ricardo, y MELO FILHO, Álvaro: Derecho Deportivo nacional e internacional. Buenos Aires, Ad Hoc, 2007, p. 59.

(5) Sigla de la Confederación Sudamericana de Fútbol (ex-CSF).

(6) BARBIERI, Pablo C.: Régimen jurídico…., op. cit., p. 59.

(7) La cuestión excede al límite del presente comentario. Puede verse con mayor profundidad en BARBIERI, Pablo C.: Agentes Deportivos. Una profesión del Siglo XXI, 2012. Buenos Aires, Grupo Editorial, 2013, pp. 158-165.

(8) CNCiv., Sala A, 8/12/2002, «Interplayers S. A. c/ Sosa, Roberto C. s/ Ordinario», en Cuadernos…., op. cit., N.° 3, p. 196.

(9) CNCom, Sala A, 18/11/08, «Global Foot Sports S. A. c/ Rodríguez, Clemente J. s/ Ordinario»; véase cita en BARBIERI, Pablo C.: Agentes…, op. cit., p. 164.

(10) Juzg. 1.a Inst. Civ. y Com., 8.a Nominación, Rosario, 1/12/2006, «Martínez, Jorge c/ Club Atlético Newell’s Old Boys s/ Amparo»; véase su transcripción completa en Cuadernos…., N.° 8-9. Buenos Aires, Ad Hoc., 2007, pp. 182-197.

(11) Con competencia en el Torneo Oficial de Primera División.

(*) Abogado. Profesor titular de Derecho Comercial III y Concursos, Quiebras y Títulos Circulatorios, UNLZ. Profesor adjunto Derecho Comercial III, UMSA. Autor de numerosos artículos y obras en materia de derecho comercial y derecho deportivo. Conferencista en dichas temáticas.