Se declara verificado el crédito quirografario del incidentista con sustento en un mutuo gratuito

Partes: Peiretti Agro S.A. c/ Giuliani Hnos S.A. s/ incidente de revisión

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela

Sala/Juzgado: 5ta circ.

Fecha: 8-ago-2017

Cita: MJ-JU-M-107193-AR | MJJ107193 | MJJ107193

Se declara verificado el crédito quirografario del incidentista con sustento en un mutuo gratuito, al probarse la causa del crédito que pretendía verificar.

Sumario:

1.-Corresponde revocar la sentencia que rechazó la demanda, debiendo hacer lugar a la pretensión incidental de revisión y declarar verificado como quirografario el crédito del incidentista, toda vez que resultó acreditado el mutuo gratuito, alegado como causa del crédito traído a verificar (arts. 2240 y sig. CCiv.; arts.1525 y sig., en especial, 1529 , segunda parte, CCivCom.)

2.-No habiéndose invocado la falsedad del título o algún vicio de la voluntad que invalide la rúbrica de los cheques que el incidentista pretende verificar, el concursado no estaría calificado para alegar la deficiencia de la acreditación causal, menos aún con la mera afirmación de que desconoce cómo los mismos llegaron a estar en poder de la sociedad insinuante, circunstancia que no libera al incidentista de la carga de explicar el origen causal de su crédito y de aportar la prueba de la cual disponga, lo que aconteció en el caso.

3.-Para considerar probado el mutuo gratuito -causa del crédito traído a verificar (arts. 2240 y sig. CCiv.; arts.1525 y sig., en especial, 1529, segunda parte, CCivCom.)- resulta indispensable la prueba de que los cheques de terceros invocados por el incidentista fueron entregados al concursado y cobrados por éste, y para ello son admisibles todos los medios de prueba admitidos en el art. 1190 del CCiv. incluso la prueba testimonial y en el caso, se acreditó por testigos que los cheques exhibidos fueron efectivamente entregados al demandado, sumado a las imágenes del cheque certificadas por el Gerente del Banco de la Nación, verificándose la operación de mutuo gratuito habido entre las partes.

Fallo:

Rafaela, 8 de agosto de 2017.-

Y VISTOS:

Estos caratulados “Expte. N° 342 Año 2016 – “PEIRETTI AGRO S.A.” c/ “GIULIANI HNOS S.A.” s/ incidente de revisión” venidos del Juzgado de Primera Instancia de Distrito N° 5 en lo Civil y Comercial de la 1° Nominación de Rafaela, de los que RESULTA:

El recurso de apelación interpuesto por el incidentista (fs. 171) contra la sentencia de fs. 167/169 (Res. Nº 437 del 03/08/16), que rechazó el recurso de revisión promovido, con costas, habiéndolo mantenido en la expresión de agravios de fs. 184/192, que fue respondida por el concursado a fs. 195/198, y evacuado la vista la Síndico (fs. 201), y

CONSIDERANDO:

Para decidir como lo hizo, la sentencia expuso que Peiretti Agro S.A. promovió, por apoderadas, el recurso de revisión (art. 37, LCQ) contra la resolución de fecha 19/09/14 que no admitió la acreencia solicitada en la etapa de insinuación, por un importe de $ 341.764; señaló que el incidentista había expuesto que se trata de una empresa dedicada a la venta de maquinaria agrícola y concesionaria de la firma Agrinar S.A., presentando, en su pedido de verificación, cinco cheques emitidos por el concursado causados en la devolución de igual suma de dinero percibida por el concursado mediante el cobro de tres cheques de terceros, endosados por Peiretti Agro S.A. y entregados al concursado, configurando un mutuo gratuito (fs.42/50). A ello se opuso el concursado alegando la falta de acreditación de la causa de la obligación requisito exigido por el art. 32 de la LCQ (fs. 58/59), expidiéndose la Síndico con similar fundamentación (fs. 161). La sentencia compartió los fundamentos de la Síndico y señaló que el incidentista no logró probar la existencia del negocio jurídico con el deudor que originó la suma pretendida y no se probó fehacientemente la documental emitida a nombre de terceras personas ajenas al presente proceso. Explicó que del trabajo pericial realizado por la C.P.N.María Daniela Martínez (fs. 118/123 y aclaraciones posteriores) surgen tres cheques, siendo uno emitido por Elvio Garanzini y dos por la Comuna de Aldao, lo que totaliza las sumas reclamadas, todos a nombre del incidentista y endosados por éste, los que fueron depositados en las cuentas bancarias del concursado. Ambas operaciones fueron contabilizadas por el concursado, sin identificar las mismas, no existiendo ningún registro contable ni extracontable por parte del acreedor, que prueben la tenencia de los valores y de la operatoria comercial citada por ella. Resaltó lo informado por la perito en su presentación de fs. 138 donde, evacuando un pedido de aclaración, concluyó que no se puede determinar claramente el origen de la operatoria, agregando que “de la registración contable de los valores en cuestión, no pudo determinarse la operatoria que dio origen de esos cheques”. En la demanda incidental se reconoció que hubo entre las partes un mutuo gratuito y en la declaración testimonial brindada por Marcelo Juan Ramón Bruera (fs. 103), éste reconoció haber presenciado un intercambio de cheques entre el concursado y el Sr. Pablo Peiretti, pero no aclaró la razón y justificación de dicha operatoria, la que pudo haber tenido otro origen distinto al invocado. Concluyó que el acreedor no probó la causa de su obligación y con cita en su apoyo de los plenarios “Difry S.R.L.” y “Translínea S.A.” a los que consideró aplicables al caso, rechazó el recurso de revisión, con costas (sentencia de primera instancia, fs.167/169).

Al mantener su recurso, el incidentista se agravió, en síntesis, por la errónea aplicación que la sentencia hizo de los plenarios citados, y puntualizó detalladamente los elementos que demuestran su versión de los hechos acerca de la operación habida entre las partes en la que el concursado le entregó el 11/01/13 los cinco cheques de pago diferido traídos como títulos justificativo de su crédito, con vencimiento entre el 29/04/13 y el 27/05/13, totalizando el importe de $ 341.764, como devolución del mutuo gratuito habido entre las partes, ya que Peiretti Agro S.A., el 11/01/13 le había prestado esa cantidad de dinero dándole al concursado tres cheques de terceros, recibidos en su actividad comercial, aptos para ser cobrados de inmediato, lo que así se produjo según los informes bancarios de fs. 109/111 y fs. 113/117, rectificado a fs. 149, quedando probado que el concursado cobró el dinero facilitado en préstamo por el incidentista, en tanto éste no pudo cobrar los cheques librados por Giuliani Hnos. S.A. que fueron rechazados por falta de pago y motivaron el pedido de verificación, denegado en esa etapa, cuya revisión se persigue en este incidente. Solicitó la revocación del fallo impugnado, y el acogimiento de la pretensión del incidentista, con costas (expresión de agravios, fs. 184/192). Sus agravios fueron respondidos por el concursado (fs. 195/198), expidiéndose la Síndico a fs. 201, manteniendo ambos la postura adoptada en la primera instancia y solicitando la confirmación de la sentencia, con costas.

Tanto el concursado (fs. 61 y sig.) como la Síndico (fs. 161) y la sentencia (fs. 169 vta.) fundamentaron sus posturas en los plenarios “Difry S.R.L.” y “Translínea S.A.”, y así fue reiterado en esta alzada (fs. 184 y fs. 195). Al respecto, autorizada doctrina, al contemplar la causa (art.32, LCQ) y la verificación de créditos instrumentados en valores abstractos, señaló que la multiplicidad de sujetos potencialmente contradictores del verificante, ajenos a la relación causal de esa clase de créditos, “es la razón (principal) determinante de la exigencia de indicar la causa”; agregando que a esa razón (jurídica) se suma otra (sociológica) no menos importante: la necesidad de evitar el abultamiento ficticio de los pasivos. Las hesitaciones de la jurisprudencia parecieron terminar cuando la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial sentenció los plenarios “Translíneas S.A. v. Electrodinie S.A.” (26/12/79, La Ley 1980-A, 332; JA 1980-I-594; ED 85-520) y “Difry S.R.L.” (19/06/80; la Ley, 1980-C,78; JA 1980-III,169; ED 88-583). Tanto en el primero (referido a la verificación con pagarés), como en el segundo (referido a cheques), la doctrina judicial fue idéntica: “el verificante debe declarar y probar la causa, entendiendo por ésta: las circunstancias determinantes del acto cambiario del concursado (si el portador fuese su beneficiario inmediato) o las determinantes de la adquisición del título por ese portador (de no existir inmediatez)” (ROUILLÓN, Adolfo A.N. y FIGUEROA CASAS, Pedro, “Código de Comercio Comentado y Anotado”, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2007, t. IV-A, págs. 420 y 421, y doctrina y jurisprudencia allí citadas).

Luego de aludir a las consecuencias indeseadas de “Translíneas” y “Difry” y los intentos ulteriores de atenuar los efectos no queridos de la aplicación de esos fallos plenarios -continúan los autores citados- la nueva tendencia jurisprudencial parece apuntar a una aplicación más afinada o más ajustada a las circunstancias de cada caso de esa doctrina, la que “exhibe algunos rasgos comunes que podrían sintetizarse así: a) Prevalece el criterio de exigir al insinuante explicación del origen causal de su crédito, y de aportar la prueba de la cual disponga. b) Se procura que el Síndico contribuya a esclarecer el pasivo, cumpliendo activamente la labor instructoria del art.33 LCQ, y que no ampare su desidia o su comodidad en la invocación dogmática de la doctrina de “Translíneas” y “Difry”. c) Se intenta que el juez concursal llegue a la verdad jurídica objetiva: quién es acreedor y quién no lo es, con especial consideración de las circunstancias de cada caso, valoración amplia y criteriosa de la prueba puesta la mira en el sentido final de “Translíneas” y “Difry”: evitar el abultamiento ficticio de los pasivos concursales mediante el invento de pseudos acreedores a quienes se entregan títulos abstractos, y, así, proteger a los acreedores reales, pero, en modo alguno, facilitar la licuación de los pasivos o la protección malentendida de un deudor (liberándole de sus obligaciones como por arte de magia), efecto de rebote al que lleva la aplicación dogmática referida. d) Se limita, o directamente se prohíbe, que el concursado o fallido sean quienes aleguen la deficiencia de acreditación causal cuando, a la vez, no invocasen la falsedad del título o algún vicio de la voluntad que invalide su rúbrica. e) Se busca, en suma, mantener la doctrina plenaria dentro de sus justos límites, sin perder de vista su télesis, ni tampoco, dónde y bajo qué circunstancias esa doctrina puede ser eficaz y no perjudicial” (ROUILLÓN, Adolfo A.N. y FIGUEROA CASAS, Pedro, op. cit., T. IV-A, pág. 426, y doctrina y jurisprudencia allí citadas; ver también precedentes de esta Cámara en “Incidente de verificación tardía (promov. por Giordana, Roberto Enrique) en: Mandrile, Elsi Luis s/ concurso preventivo”, 24/09/03, Auto Nº 355/03; “Incidente de revisión promovido por el concursado en Expte. 873/00 – Michelini, Néstor Augusto s/ concurso preventivo”, 11/10/02, Libro de Autos Nº 9, Auto Nº 315/02; “Walker, Miguel A. s/ recurso de revisión”, 13/09/00, Auto Nº 216/00, y doctrina y precedentes allí citados).

Para una adecuada dilucidación del caso, es preciso partir de una base incontrovertida: Giuliani Hnos S.A.libró el 11/01/13, al portador, cinco (5) cheques de pago diferido Nº 73257509 al 73257513 contra la cuenta de su titularidad en el Banco Credicoop Coop. Ltda., Sucursal Rafaela, los cuatro primeros por importe de $ 80.000 cada uno y el último por $ 21.764, totalizando $ 341.764; con vencimientos el 29/04/13, 06/05/13, 13/05/13, 20/05/13 y 27/05/13, respectivamente. La autenticidad de sus firmas y contenidos no fueron cuestionadas por el concursado. Presentados al cobro fueron rechazados todos por la causal “Sin fondos acreditados en la cuenta”, el 27/05/13 los cuatro primeros y el 30/05/13, el último (fs. 7/16, originales en documental reservada; ver informe del Banco Credicoop Co op. Ltdo, fs. 94). Dicho sea de paso, al no haber invocado la falsedad del título o algún vicio de la voluntad que invalide su rúbrica, en el marco de la doctrina citada, el concursado no estaría calificado para alegar la deficiencia de la acreditación causal, menos aún con la mera afirmación de que “desconoce cómo los mismos llegaron a estar en poder de la sociedad insinuante” (fs. 58 vta. y fs. 61 y sig.).

De cualquier modo, esta circunstancia no podría liberar al incidentista, de la carga de explicar el origen causal de su crédito y de aportar la prueba de la cual disponga. Sabido es que en las obligaciones cartulares instrumentadas en títulos abstractos existe un negocio primitivo que no desaparece por el nacimiento de la obligación cartular y es el que debe ser probado, y el cumplimiento del título valor cancela la obligación extracartular, por el hecho de que ambos coexisten hasta su extinción legal (GRAZIABLE, Darío J., “Una vuelta más sobre la causa del crédito en la verificación concursal”, La Ley, 2004-B, 1091, apartado VI, pág. 1100; Cita Online:AR/DOC/347/2004).

Así lo hizo cuando explicó que los cheques traídos a verificación “tienen su causa en un préstamo gratuito que de favor Peiretti Agro S.A. hizo a Giuliani Hnos S.A. entregándole el 11/01/13 tres (3) cheques de terceros que había recibido en su actividad comercial y que ya estaban aptos para ser cobrados inmediatamente, documentándose el compromiso de devolución de esas sumas mediante los cinco cheques traídos a verificar y que hoy constituyen el objeto del presente recurso”. Para más claridad agregó: “no existió entre ambas empresas un negocio típico propio de su giro comercial, pero sí hubo entre ellas un acto jurídico accesorio que provocó por parte de Giuliani Hnos S.A. un compromiso de devolución documentado en cheques hoy traídos a verificación, siendo aquí aplicables las normas relativas al mutuo gratuito (art. 2248 del Cód. Civil y art. 560 del Cód. de Comercio). Formuló algunas consideraciones en torno a las circunstancias que relacionaban a ambas empresas -dos empresas familiares que si bien han adoptado el formato de sociedades anónimas son dirigidas por los propios socios-, a la difícil situación que atravesaba en ese momento Giuliani Hnos S.A. y que “en este espíritu, con la expectativa de hacer un favor que no esperaba recompensa en el momento pero que sí podía ser el antecedente para una actitud recíproca similar a futuro; y ante el pedido concreto del Sr. Marcelo Bruera, que intercedió para conseguirlo, nuestro mandante prestó a la concursada la suma de $ 341.764, instrumentándose el compromiso de devolución de dicha suma mediante la entrega de los cheques hoy rechazados y traídos a verificación” (fs. 43/44). La difícil situación aludida, se verifica ya que pocos meses después se abrió este proceso concursal (21/08/13).

Continuando con la explicación del origen causal de su crédito, el incidentista denunció que los tres cheques emitidos a su favor que endosó a Giuliani Hnos. S.A. fueron:un cheque de pago diferido Nº 43426380, librado el 19/12/2012, fecha de pago el 20/12/12, por importe de $190,000, contra la cuenta de Elvio Héctor Garanzini en el Banco de la Nación Argentina; y dos cheques Nº 57265116 y 57265117, librados el 16/12/2012 y el 25/12/2012, por las sumas de $ 100.000 y $ 51.764, respectivamente, contra la cuenta de la Comuna de Colonia Aldao en el Nuevo Banco de Santa Fe, Suc. de esa localidad, con documentación relacionada con las operaciones comerciales en virtud de las cuáles recibió esos cheques (ver fotocopias simples, fs. 17/41).

De este modo quedó claramente explicada la causa del crédito traído a verificar. Con respecto a la prueba, es oportuno recordar que el contrato de mutuo legislado en el Cód. Civil (vigente al tiempo de los hechos invocados) podía ser “contratado verbalmente, pero no podrá probarse sino por instrumento público o privado de fecha cierta, si el empréstito pasa del valor de $ 10.000” (art. 2246, concordando con el art. 1193, Cód. Civil); pero el art. 1191 del mismo Código estableció la excepción según la cual si hubiese habido un principio de prueba por escrito en los contratos que pueden hacerse por instrumento privado, serán admisibles los medios de prueban contemplados en el art. 1190 del Cód. Civil (ver art. 1019, C.C.C.); considerándose principio de prueba por escrito cualquier documento publico o privado que emane del adversario y que haga verosímil el hecho litigioso (art. 1192, segunda parte, Cód. Civil; en similar sentido, art. 1020, C.C.C.). No cabe duda alguna de que los cinco (5) cheques librados por Giuliani Hnos. S.A., encuadran cabalmente en este último concepto (Sobre las excepciones a la prohibición de testigos, ver CIFUENTES, Santos -Director-, “Código Civil Comentado y Anotado”, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2ª ed. actualizada, 2008, T. III, pág.78 y sus citas de doctrina y jurisprudencia).

Es así como para considerar probado el mutuo gratuito -causa del crédito traído a verificar (arts. 2240 y sig. Cód.Civil; arts.1525 y sig., en especial, 1529, segunda parte, C.C.C.)- es indispensable demostrar que los cheques de terceros invocados por el incidentista fueron entregados a Giuliani Hnos. S.A. y cobrados por éste, y para ello son admisibles todos los medios de prueba admitidos en el art. 1190 del Cód. Civil, incluso la prueba testimonial. En este aspecto, el testigo Marcelo Juan Ramón Bruera, Contador Público Nacional, manifestó que los cheques que se le exhiben (los traídos a estos autos) fueron entregados por Giuliani Hnos. S.A. a Peiretti Agro S.R.L., y lo sabe “porque los entregaron en mi oficina”. En cuanto a los motivos de la emisión y entrega respondió: “Se intercambiaron unos cheques que llevó Peiretti Agro, por esos cheques que se me acaban de exhibir”. Preguntado si Giuliani Hnos. S.A. recibió de Peiretti Agro S.A. idéntica suma en cheques de terceros aptos para su cobro expresó: “Sí, lo sé porque he visto esos cheques de terceros”, y aclaró: “Quiero decir que al intercambio lo hicieron en mi oficina Pablo Peiretti y Gisel Theler, quien en ese momento era una empleada contadora de Giuliani Hnos.” (fs. 103 sobre el pliego de fs. 47 vta.).

El informe pericial contable es elocuente cuando respondiendo a los puntos de pericia propuestos por la parte actora (fs. 47 vta./48) determinó que los cheques de pago diferido Nº 43426380, librado el 19/12/2012, fecha de pago el 20/12/12, por importe de $190.000, contra la cuenta de Elvio Héctor Garanzini en el Banco de la Nación Argentina; y Nº 57265116 y 57265117, librados el 16/12/2012 y el 25/12/2012, por las sumas de $100.000 y $ 51.764, respectivamente, contra la cuenta de la Comuna de Colonia Aldao en el Nuevo Banco de Santa Fe, Suc.de esa localidad, “fueron depositados en el Banco Credicoop, en la cuenta de la empresa Giuliani Hnos. S.A. Nº 191-369-010371-0, y acreditados el día 11/01/2013, por la suma de $ 341.764, según consta en los resúmenes de ese día” (fs. 120, III, 1).

Es decir, en la misma fecha en que fueron librados los cinco (5) cheques de Giuliani Hnos. S.A. traídos por el incidentista, el librador de esos cheques depositó y acreditó en su cuenta del Banco Credicoop Coop. Ltdo., los cheques de terceros denunciados por el incidentista como entregados en mutuo gratuito al concursado. El informe pericial corroboró plenamente así la declaración testimonial del C.P.N. Marcelo J. R. Bruera.

Para abundamiento, el informe del Banco de la Nación Argentina, Suc. Humberto Primero, confirmó que el cheque de pago diferido Nº 43426380, por $ 190.000, fue cobrado por Giuliani Hnos. SA. La fecha de depósito es el 11/01/2013 y la fecha de débito en la cuenta corriente del titular fue el 14/01/2013. El cheque fue depositado en el Banco Credicoop. El endoso del cheque está realizado en primer lugar por Pairetti Agro S.A. y en segundo lugar por Giuliani Hnos. S.A. Se anexa la imagen del cheque” (fs. 108/112). Con las imágenes del cheque reproducidas a fs. 109 y 110 en distintos tamaños y ambas certificadas por el Gerente del Banco de la Nación, se verifica incuestionablemente la operación de mutuo gratuito habido entre las partes.

En igual sentido, con el informe del Nuevo Banco de Santa Fe S.A. se acompañaron copias certificadas por el Banco, de los cheques Nº 57265116 y 57265117, librados el 16/12/2012 y el 25/12/2012, por las sumas de $ 100.000 y $ 51.764, respectivamente, contra la cuenta de la Comuna de Colonia Aldao en el Nuevo Banco de Santa Fe, Suc. de esa localidad, con el primer endoso de Peiretti Agro S.A. y el segundo endoso de Giuliani Hnos.S.A., constando las firmas de la C.P.N. Gisel Theler y de la C.P.N. Alejandra Furrer como apoderadas de esta última sociedad (ver fs. 113/117 y su rectificación de fs. 149, al informar que esos cheques fueron presentados para su cobro ante el Banco Credicop Coop. Ltdo. el 11/01/2013).

Si se probó que el 11/01/2013 Peiretti Agro S.A. entregó a Giuliani Hnos. tres

(3) cheques de terceros por un total de $ 341.764, depositados y acreditados ese día, y en el mismo acto recibió de este último cinco (5) cheques diferidos, por igual importe,

a pagar entre el 29/04/13 y el 27/05/13, ninguna duda queda acerca del mutuo gratuito habido entre las partes, quedando sobradamente demostrada la causa del crédito traído a verificar (art. 32, LCQ; sobre las facultades y los deberes de información de Síndico, art. 33, LCQ, ver ROUILLÓN, Adolfo A.N. y FIGUEROA CASAS, Pedro, op. cit., T. IV-A, págs. 442 y sig. especialmente apartados 5 y 8; GRAZIABLE, Darío J., op. cit., apartado VIII, pág. 1101).

No es dable pasar por alto el error de la sentencia al interpretar el informe pericial. Cuando la perito evacuó el punto solicitado por la actora a fs. 48, 4.4.2, “Si obra en sus registros contables operación a la cual se hubiese imputado el cobro de esos valores”, la perito respondió: “Sí. Tanto el cobro de los cheques como el depósito y acreditación en cuenta de los mismos están reg istrados en el Libro Diario de la empresa Giuliani Hnos” (fs. 120 vta., III, 2), afirmación acertada en cuanto al depósito y la acreditación de esos valores. Ante el pedido de ampliación aludiendo a que el punto de la pericia “no refiere sólo si existen registros contables de los cheques en cuestión, sino que se requiere que se informe si existen operaciones comerciales a las cuáles se hubiese imputado el cobro de esos cheques” (fs.125), la perito respondió, también acertadamente, que “no pudo determinarse la operatoria que dio origen al ingreso de esos cheques”, obviamente refiriéndose a “operatorias comerciales” (fs. 138), lo que es coherente con la afirmación en la demanda incidental de que “no existió entre ambas empresas un negocio típico propio de su giro comercial” (fs. 43 vta.). Al responder como lo hizo, el informe pericial corroboró la versión de la demanda incidental y, lo que es más, y esto fue erróneamente soslayado por la sentencia, excluyó que el ingreso de esos valores al patrimonio del concursado estuviese relacionado con las operaciones propias de su giro comercial, lo que deja sin sustento la afirmación de la sentencia acerca de que el canje de cheques, de cobro inmediato, por otros valores por igual importe, pero de cobro diferido, “pudo haber tenido otro origen distinto al invocado” (sentencia, fs. 169).

Por estas razones la CÁMARA DE APELACIÓN CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL, con la abstención del Dr. Alejandro A. Román, RESUELVE: Acoger el recurso de apelación, revocar la sentencia, hacer lugar a la demanda incidental de revisión y declarar verificado como quirografario el crédito de Peiretti Agro S.A. por el importe de $ 341.764, con costas, en ambas instancias, al concursado.

Regístrese, notifíquese y bajen.

Lorenzo J. M. Macagno

Juez de Cámara

Beatriz A. Abele

Juez de Cámara

Alejandro A. Román

Juez de Cámara

SE ABSTIENE

Héctor R. Albrecht

Secretario