La actora no acreditó el carácter resbaloso del piso en el que presuntamente realizaba una clase de gimnasia cuando sufrió su caída, por lo que la demanda no puede prosperar

Partes: Vargas Yanina Micaela Belén c/ D.G.E. y otros s/ daños y perjucios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributaria de Mendoza

Fecha: 18-sep-2017

Cita: MJ-JU-M-106815-AR | MJJ106815 | MJJ106815

La actora no acreditó el carácter resbaloso del piso en el que presuntamente realizaba una clase de gimnasia cuando sufrió su caída, por lo que la demanda no puede prosperar.

Sumario:

1.-Cabe confirmar el rechazo de la demanda de daños y perjuicios deducida por quien dijo haber sufrido una caída durante la clase de gimnasia al encontrarse resbaloso el piso, pues éste, por esencia, no constituye una cosa riesgosa, y la reclamante no acreditó la anomalía que lo tornara así clasificable.

2.-Es imprescindible que la víctima pruebe que la cosa riesgosa o dañosa actuó como elemento activo en el desencadenamiento del accidente, porque no es encuadrable la pretensión jurídica por esta vía cuando la cosa ha cumplido un rol meramente pasivo, permaneciendo inerte, sin entidad propia para ocasionar el perjuicio a la salud o a la integridad física de la persona.

3.-La edad de la actora, dieciocho años a la fecha del hecho, impide aplicar el específico articulado referido a los daños sufridos por alumnos en establecimientos educativos, ya que el art. 1117 del CCiv. está destinado a reglar los hechos lesivos sufridos y causados por alumnos menores.

Fallo:

En la ciudad de Mendoza, a los dieciocho días del mes de setiembre de dos mil diecisiete, reunidas en la Sala de Acuerdo las Sras. Juezas de Cámara Marina Isuani y Alejandra Orbelli, no así Silvina Miquel por encontrarse en uso de licencia, trajeron a deliberar para resolver en definitiva los autos Nº 28.511/52.345 caratulados “VARGAS, YANINA MICAELA BELEN C/ D.G.E. Y OTS. P/ D. Y P.”, originarios del Juzgado en lo Civil, Comercial y Minas de la Tercera Circunscripción Judicial, venidos a esta instancia en virtud del recurso de apelación interpuesto por la actora a fs. 335, contra la sentencia dictada a fs. 329/334.

Practicado el sorteo de ley, queda establecido el siguiente orden de estudio: Dras. Isuani, Orbelli y Miquel.

En cumplimiento de lo dispuesto por los arts. 160 de la Constitución Provincial y 141 del C.P.C., se plantean las siguientes cuestiones a resolver.

Primera cuestión: ¿Es justa la sentencia apelada? En su caso, ¿qué solución corresponde?

Segunda cuestión: costas.

Sobre la primera cuestión la Sra. Jueza Marina Isuani dijo:

I.- Que vienen estos autos a la alzada en virtud del recurso de apelación interpuesto contra la sentencia en la que se rechazó la demanda incoada por Yanina Micaela Vargas, en contra de la Dirección General de Escuelas y del Gobierno de la Provincia de Mendoza, se impuso costas y se regularon honorarios.

II.- A fs. 352/354 funda recurso la actora apelante.

Se agravia la recurrente del error en que habría incurrido la sentenciante de grado, al subsumir el caso en la normativa consumeril y no en las disposiciones del Código Civil – arts. 1.109, 1.113 y 1.117 -, negando ser consumidora.

Afirma que las disposiciones del Código Civil imponen a su parte el deber de demostrar los cuatro presupuestos básicos de la responsabilidad: la existencia del daño, el carácter riesgoso o vicioso de la cosa, que el perjuicio obedece al riesgo o vicio de la misma y que el demandado es su dueño o guardián.Refiere que la existencia del daño se probó con el carácter de alumna regular de la actora en el establecimiento 3022 a la fecha del accidente, las actas n° 30, 36, 37, 38 y las testimoniales rendidas. Aduce que fue demostrado que el piso donde se realizaban las clases de educación física era de baldosa roja y resbaloso porque se pasaba el lampazo, y que la declaración testimonial de Brenda Peña ilustra sobre dicha cuestión. Aduce que fue notoria la situación de riesgo creado, en un piso que en dichas circunstancias no es apto para realizar actividades físicas, por el riesgo de resbalarse aun caminando. Entiende que la vinculación inescindible entre las cualidades del piso y la caída surge evidente, mas teniendo en cuenta en el momento y lugar donde se produjo.

En segundo lugar, objeta la apreciación contenida en la sentencia, respecto de la contradicción denunciada entre las declaraciones testimoniales de las Srtas. Peña y Cruz, así como de la falta de precisión de las cuestiones de hecho en la demanda.

Refiere el apelante que, no obstante el tiempo transcurrido entre el hecho (2.000) y la declaración de los testigos (2.003), no hay discusión acerca de que la actora y sus compañeros se encontraban en horario escolar de la clase de educación física, en el SUM del establecimiento, que el piso era resbaloso, que se le pasaba el lampazo y que a consecuencia de ello la actora se cayó con graves daños para su persona. Plantea que, si la actora realizó un movimiento físico -paso de baile, aeróbic o giro- no modifica el factor de atribución de responsabilidad ni el riesgo creado con la cosa.Cuestiona que, según dice, se adjudicado un valor probatorio al acta escrita por la Directora de la Escuela, por encima de las testimoniales, para señalar la contradicción apuntada, cuando aquella no fue testigo del hecho.

Se queja de lo expresado en el fallo de grado, en cuanto a que no fue motivo de litis que el piso haya sido resbaladizo en toda la escuela y resulte un riesgo permanente y diario para los alumnos. Manifiesta que su parte no se expresó en dichos términos, sino que precisó que tenía tal carácter donde se encontraba la actora y sus compañeras.

Expresa que las declaraciones de la testigo Peña, especialmente en la sexta y séptima ampliación, dan cuenta de que era habitual en la escuela utilizar el lampazo con líquidos que generan brillo, y vuelven peligroso el tránsito de los alumnos.

III.- Corrido el traslado de ley, a fs. 357/358 contesta expresión de agravios la D.G.E., solicitando el rechazo del recurso, por los argumentos que expone, que doy por reproducidos en honor a la brevedad. A fs. 361 y 367 hacen lo propio el Gobierno de la Provincia de Mendoza y la Fiscalía de Estado, respectivamente. A fs. 373 toma intervención en autos el Sr. Fiscal de Cámaras (art. 52 LDC)

IV.- A fs. 376 se llaman autos para sentencia.

V.- Tratamiento del recurso de apelación

Se agravia la actora apelante, en primer término, de la normativa aplicada al caso por la juzgadora de grado, en cuanto se aparta de las previsiones del código civil y juzga el supuesto en examen de conformidad con la normativa consumeril y, en segundo lugar, de las contradicciones en el relato del hecho inserto en la demanda, a las que alude el fallo.

Advierto que asiste razón a la actora en cuanto a que el caso debe dilucidarse a la luz de la normativa impuesta por los arts. 1109 y 1113 del C.C. (art.7, Ley 26.994), en las que funda su pretensión la demandada, no en la normativa consumerista, aunque aun desde la óptica civilista el fallo igualmente debe ser confirmado.

Coincido con la juzgadora de grado en cuanto a que la edad de la actora, 18 años a la fecha del hecho, impide aplicar el específico articulado referido a los daños sufridos por alumnos en establecimientos educativos, art. 1117 del C.C., destinado a reglar los hechos lesivos sufridos y causados por alumnos menores.

Se agravia la demandante de las valoraciones que efectúa la juzgadora de grado al analizar las declaraciones testimoniales rendidas, que le permiten alegar contradicción sobre distintos aspectos relacionados con los hechos que afectan su credibilidad, motivo por el cual la actora no los habría explicado en forma clara al demandar. Refiere que debe tenerse presente que las declaraciones fueron prestadas tres años después de ocurrido el hecho, lo que afecta directamente los detalles del recuerdo. Alude a la inexistencia de confusión en cuanto a que la actora y sus compañeras se encontraban en el horario escolar en la clase de educación física, que eran alumnas de la escuela y compañeras de la actora, que estaban dentro del establecimiento educativo, dentro del SUM, que el piso era resbaloso y se le pasaba el lampazo, por lo que la actora cayó, padeciendo graves daños. Agrega que, si la pretensora hizo un paso de baile, de aerobic o un giro, no modifica la situación, los factores de atribución, ni el riesgo creado.Critica, también, la supremacía probatoria que atribuye la juzgadora al acta labrada por la directora del establecimiento, que no presenció el hecho, frente a los testigos que sí lo hicieron, señalando una contradicción relativa que no puede ser sustento de su decisión.

A los fines de meritar la procedencia del recurso interpuesto, diré inicialmente que se encuentra fuera de controversia que el evento dañoso de marras ocurrió el día 16 de setiembre de 2.010, aproximadamente a la hora 20, al caer la actora dentro del establecimiento educativo Dr. Luis Agote n° 3022, de Rivadavia, dentro del horario escolar.

Ahora bien, coincido con la apreciación de las pruebas que, en relación a las circunstancias en que se produjo el hecho dañoso, realiza la juzgadora de grado. Es dable observar que el supuesto fáctico en examen se funda en la calidad de riesgoso y resbaloso del piso del establecimiento en el que ocurre el accidente, que en el fallo en crisis se considera no acreditado y que los agravios vertidos no alcanzan a desvirtuar.

Me permitiré efectuar una referencia específica y detallada de los argumentos que abonan la decisión de grado, a fin de propiciar la confirmatoria del fallo en crisis, ya que los mismos no presentan los errores que le atribuye el recurrente.

A los fines de dilucidar el lugar y características del lugar en el que ocurrió la caída de la actora, ponderó la sentenciante la declaración testimonial de la Sra. Gladys Mabel Verlino (fs. 125/127), directora suplente, en cuanto afirmó que al tomar conocimiento del hecho, se le relató que la actora se encontraba con el profesor de educación física en la puerta del SUM esperando para ingresar, que el piso del colegio es de baldosas rojas y sí se le pasa lampazo, coincidente en lo sustancial con los dichos de la Sra. María Andrea Pennacchio (fs.132), quien refiere, además, que cree que Yanina hizo un mal movimiento.Valoró también las declaraciones de las testigos presenciales del evento, Brenda Micaela Peña (129/131) y Natalí Melani Cruz (fs. 194/196) refiriendo también la primera que se encontraban afuera del SUM, cuando Micaela gira y se cae al piso, pero indicando que el patio es de hormigón mientras aquél es de cerámica rojo, que sí se le pasa lampazo y se pisa un poco se resbala.

Analizó la declaración de la testigo Natali Melani Cruz, quien expresó que se encontraban en gimnasia y Micaela estaba haciendo un ejercicio y se resbaló, ahí fue cuando vio que se cayó y pensó que se había resbalado y es cuando se lastimó; que al ser preguntada acerca si estaban haciendo precalentamiento o en clase, respondió que ya habían empezado, que ya estaban en gimnasia, que el piso era de baldosa, cree que de color bordó, se le pasa lampazo y es resbaladizo.

Juzgó la sentenciante, que éstos dos últimos testimonios resultan palmariamente contradictorios en relación al modo y momento en que se produjo el hecho principal, desde que una de ellas dice que estaban esperando ingresar al SUM, que todavía no estaban en clase de gimnasia, ni haciendo precalentamiento y que Micaela gira pa ra avisarle al profesor que no podían entregar el SUM todavía, mientras que la otra compañera, respondió sobre la misma pregunta que, estaban en la clase de gimnasia, no sabe qué ejercicio estaban haciendo pero sí que al hacerlo Micaela se cae, se resbala.

Remarcó acertadamente la sentenciante que estas últimas testigos se contradice en relación al elemento esencial, cual es el lugar en el que ocurre el evento, si en el SUM o fuera de él, como también en el modo (movimiento de giro para avisar que todavía no podían ingresar al SUM o ejercicio y resbalón) y momento (en clase de gimnasia o no).

Aun sin descartar de plano dichos testimonios, otorgó valor probatorio a las declaraciones de la Srta. Peña, rendidas a fs.129/131, en tanto “muestra una situación fáctica similar a la del acta n° 36 (fs. 14 vta.), labrada por autoridades escolares, acompañada al proceso por la actora con la demanda, y de la cual surge que no estaban en clase, sino esperando la entrega del SUM, y que hizo un salto de baile”.

Puso énfasis en que la actora no especificó al demandar el lugar en el que estarían realizando la clase de gimnasia, consignando que la caída se produjo porque el piso es resbaloso, no por el tipo de ejercicio que habría realizado la actora, sin indicar su material ni ofrecer prueba idónea del riesgo que habría significado.

Concluyó, por lo dicho, en que no se acreditó que la actora estuviera en la clase de gimnasia en un lugar con piso no apto para la práctica, ni en el patio, ni el SUM, sino esperando la entrega del mismo para ingresar a la clase. Consideró que no fue motivo de litis que el piso tuviera esas características en toda la escuela (resbaladizo) y resultara un riesgo permanente y diario para los alumnos en toda ocasión, de lo cual no puede inferirse que un movimiento o salto, realizado fuera del SUM o en otro lugar de la escuela haya provocado un daño por caer en un piso resbaloso.

Coincido con tal apreciación. La prueba rendida no alcanza a formar la convicción del Tribunal en relación al lugar del evento ni sus características.

La pretensión recursiva, en cuanto pretende restar virtualidad y trascendencia al modo concreto en que se produjo el accidente, es decir, si la actora realizaba un paso de baile, aerobic o giro, resultaría trascendente si el caso debiera dilucidarse conforme la normativa del art. 1117 del C.C., que sólo admite la eximente del caso fortuito. Ahora bien, si el caso debe resolverse a la luz del art. 1113 del C.C., es necesaria la prueba de la calidad de la cosa a la que se le atribuye riesgo.Tan claro es la falta del error que se atribuye al fallo, que a esta altura del procedimiento, el lugar en el que se produjo el evento permanece ignorado, es decir, si lo fue en el patio del establecimiento (de hormigón) o dentro del SUM (baldosas), por lo que la queja vertida en esta sede no alcanza a conmover, en grado alguno, los sólidos argumentos vertidos por la juzgadora en la sentencia que nos ocupa.

Desde ya adelanto que entiendo no acreditado que se tratara de un accidente como, en su caso, que éste hubiere ocurrido del modo relatado por la actora en la demanda, como también la calidad de cosa riesgosa atribuida al suelo, desde que no se ha rendido prueba fehaciente que corrobore que el evento dañoso se produjo en la forma descripta en la demanda.

Entiendo que, vista la cuestión debatida desde el punto de vista del factor de atribución objetivo por el riesgo creado, la demanda debe ser desestimada. No se ha acreditado, como se afirma en el fallo en crisis, la calidad de riesgoso del lugar en el que ocurre el evento que, insisto, a la fecha permanece ignorado.

Resulta de aplicación en el caso la normativa del art. 1113, 2da. parte, 2do párrafo, del C.C., en cuanto establece la responsabilidad por el factor de atribución objetivo, del dueño o guardián de una cosa riesgosa o viciosa. Así las cosas, acreditado que el daño obedeció al riesgo o vicio de una cosa, es a las personas sindicadas por la ley como responsables a quien le corresponde acreditar las eximentes previstas por la norma para lograr el rechazo de la demanda deducida en su contra, por interrumpir el nexo causal. Pero es presupuesto de aplicación de la norma, la existencia de una cosa a la que puedan atribuírsele tales características – riesgosa o viciosa – y la prueba de la relación causal del riesgo o vicio con los daños alegados por el accionante.Corresponde merituar que el piso, por esencia, no constituye una cosa riesgosa, por lo que debió acreditarse que el que se encontraba en el lugar en el que ocurrió la caída de la actora, presentaba alguna anomalía que lo tornaba así clasificable.

No existe prueba objetivamente incorporada a la causa, fehaciente, de la que resulte que el accidente se produjo por alguna característica del suelo que pisaba la actora al caer sobre el mismo, tal como alegó en la demanda. La prueba resulta contradictoria, como incompleta la demanda en cuanto no ilustra acerca del lugar concreto de mentas.

La jurisprudencia tiene dicho que “Si frente a un mismo hecho protagonizado por dos personas, las declaraciones testimoniales de cada una de ellas se oponen entre sí y no median razones para otorgar mayor credibilidad a un testigo que a otro, corresponde prescindir de esta prueba (SCBA, 15-IV-80, Rep. L.L., XL, J-Z, 1980, sum. 54, citado por Kielmanovich, Jorge L., “Teoría de la Prueba y Medios Probatorios”, Edit. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1.996, pág. 270/271).

En tales condiciones, no puede tenerse por acreditado en modo alguno que el piso de la escuela, en el concreto lugar en que se encontraba la actora, tenía los caracteres de cosa riesgoso por encontrarse en situación de provocar resbalones. Es éste el presupuesto que torna aplicable el art. 1113 del C.C.La doctrina sostiene al respecto que, cosas que en sí mismas no revisten ninguna especial peligrosidad y parecen completamente inofensivas, pueden resultar idóneas para generar un riesgo y provocar perjuicios (p.e., una silla con un clavo salido). Por ello se entiende que más que atenerse in genere a la intrínseca naturaleza -peligrosa o inofensiva – de las cosas, lo que corresponde tener en cuenta es si, de acuerdo a las circunstancias concretas del caso, puede considerarse a la cosa en cuestión como causante del daño, pues lo esencial y decisivo es la incidencia causal de la misma en el resultado nocivo, al margen de su condición o no de “cosa peligrosa”, concluyendo que todas las cosas pueden ser peligrosas en determinadas circunstancias, pero no todas son igualmente peligrosas en cualquier circunstancia (Trigo Represas, Félix A. y López Mesa, Marcelo, “Tratado de la Responsabilidad Civil”, Edit. La Ley, Tomo I, Buenos Aires, 2.004, pág. 793/796).

La jurisprudencia tiene resuelto, con criterio que comparto, que: “. para la procedencia de la responsabilidad objetiva que regula el art. 1113, se deben acreditar cabalmente por parte del damnificado los requisitos exigidos en la norma, esto es, no sólo el infortunio sino además la relación de causalidad con la cosa y probar que ésta era riesgosa, pues allí reside la condición esencial para la admisión del daño. Es imprescindible, pues, que la víctima pruebe que la cosa riesgosa o dañosa actuó como elemento activo en el desencadenamiento del accidente, porque no es encuadrable la pretensión jurídica por esta vía cuando la cosa ha cumplido un rol meramente pasivo, permaneciendo inerte, sin entidad propia para ocasionar el perjuicio a la salud o a la integridad física de la persona . Bajo este enfoque creo que en la especie resulta equivocado pensar que respecto de la emplazada se encuentra consagrada la vigencia de la presunción de responsabilidad que establece el citado 2º párr. del art.1113 del C.C., por su calidad de dueña del piso donde se habría caído la menor, desde que en rigor, los actores han omitido demostrar lo riesgoso del piso en el momento del hecho y que efectivamente la causa de la caída obedeciera a esa circunstancia, es decir, a lo resbaladizo del piso. Pero al margen de no haberse demostrado que un piso tan transitado como el de un supermercado, sea una cosa riesgosa, en el caso, como anticipara, tampoco se acreditó el decisivo extremo relativo a que el accidente que motiva el reclamo, en realidad se produjera a raíz de un resbalón ocasionado por esa eventual condición del solado. Vale decir, no existen elementos de convicción que permitan establecer la relación causal entre dicho riesgo y el daño sufrido por la víctima. Los referidos testigos no presenciaron el accidente y ningún otro elemento de acreditación indica que la causa de la caída obedeciese efectivamente al factor que denuncian los actores, por lo cual el accidente bien pudo acontecer por cualquier otro motivo ajeno a las cosas de propiedad de la emplazada. En suma, la carencia de este elemental presupuesto, impide entonces aplicar el régimen de la responsabilidad por el riesgo o vicio de las cosas” (2-3-99, CNCiv, Sala A, 2-3-99, “Etchegaray, Gustavo H. c/ Supermercados La Gran Provisión S.A.”, L.L. 1999-F-83).

Conforme tales pautas, en modo alguno pueden justificarse las imprecisiones de los testimonios rendidos en el tiempo transcurrido desde el hecho hasta la recepción de la declaración. Ello no justifica, en modo alguno, la falta de precisión en la descripción de la plataforma fáctica de la demanda, ni la omisión de probar las concretas circunstancias atinentes a la atribución de responsabilidad a la accionada de autos.

En consecuencia, no adoleciendo el fallo en crisis de los errores que se le atribuyen, el recurso de apelación interpuesto no puede ser admitido.

Así voto.

La Sra.Jueza de Cámara Alejandra Orbelli adhiere, por sus fundamentos, al voto que antecede.

Sobre la segunda cuestión propuesta la Sra. Juez Marina Isuani dijo:

Las costas de alzada deben imponerse a la recurrente vencida (art. 36 inc. I del C.P.C.).

Así voto.

La Sra. Jueza de Cámara Alejandra Orbelli adhiere, por sus fundamentos, al voto que antecede.

Con lo que se dio por concluido el presente acuerdo dictándose sentencia, la que en su parte resolutiva dice así:

SENTENCIA:

Mendoza, 18 de setiembre de 2.017.

Y VISTOS: lo que resulta del acuerdo precedente, el Tribunal RESUELVE:

I.- Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la actora contra la sentencia dictada a fs. 329/334, la que se confirma íntegramente

II.- Imponer las costas a la recurrente vencida (arts. 35 y 36 del C.P.C.).

III.- Regular los honorarios profesionales de los abogados Laura Viggiani, en la suma de pesos ($.), Nelson Edgardo Elaskar, en la suma de ($.), Beatriz M. Ferragud, en la suma de ($.), Esteban Rinaudo, en la suma de ($.), Marcela E. Berrios, en la suma de ($.), Sandra Mónica Fanti, en la suma de ($.) y Enrique Omar Pivetta, en la suma de ($.) (Arts. 13, 15, Ley 3641).

Dra. Marina Isuani

Juez de Cámara

Dra. Alejandra Orbelli

Juez de Cámara

Se deja constancia que la presente resolución es firmada por dos magistradas atento a encontrarse de licencia la Dra. Silvina Miquel (ART. 88 Ap. III del C.P.C., Ley 3800).-

Dr. MARCELO OLIVERA

Secretario