Inédito fallo Rosarino autoriza a un hombre a cambiar su nombre. Flocco, Ana

Título: Inédito fallo Rosarino autoriza a un hombre a cambiar su nombre.

Autor: Flocco, Ana –

Fecha: 7-jul-2017

Cita: MJ-DOC-11689-AR | MJD11689

Doctrina:

Por Ana Flocco

Una vez más, la justicia rosarina ha emitido un fallo que sentará precedente. El pasado mes, el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial n° 3 hizo lugar a la demanda presentada por un muchacho de 28 años que solicitaba el cambio de su primer nombre ya que la sola mención de este le producía un gran shock psicológico y lo llevaba a rememorar situaciones traumáticas de su infancia.

La jueza subrogante de dicho juzgado, Marisa Malvestiti llegó a tal decisión luego de un minucioso análisis del caso en cuestión.

En septiembre del 2014 M.S.S inició su reclamo frente a la justicia ya que su identidad no le permitía llevar adelante una vida digna. La sola mención de su nombre le recreaba tortuosamente su pasado y esto lo llevaba a esquivar cualquier tipo de actividad en que debiera usarlo. El joven evitaba tener atención médica, cobertura social, concretar un trabajo registrado, anotarse en instituciones educativas, adquirir bienes e incluso contraer matrimonio para no tener que utilizar su identidad. M.S.S había logrado construir su vida social utilizando un nombre que no era el que figuraba en su documento.

Cabe aclarar que el nombre en cuestión no era un nombre extraño ni que pudiera ser objeto de burlas. Es un nombre sumamente común y muy utilizado.

Primeramente, el juzgado solicitó gran cantidad de pruebas e informes a fin de descartar que la solicitud del cambio de nombre se debiera a que M.S.S quisiera evadir algún tipo de sanción legal por algún hecho en el que estuviera involucrado.Se enviaron numerosos oficios a diversas entidades a todo lo largo del país, pero no se encontró ningún indicio de alguna causa abierta.

Al constatarse que los motivos que llevaron al interesado a solicitar este cambio eran «justos» y que no era debido a cuestiones frívolas o caprichosas, se decidió hacer lugar al pedido.

El fallo da cuenta que «corresponde expresar que el nombre constituye uno de los pilares fundamentales de la identidad personal y representa el primer rasgo no visual que define vínculos entre los integrantes de una comunidad. Todas aquellas cuestiones relacionadas con la identidad, que van desde el nombre hasta la elección del género, no pueden quedar al arbitrio y consideración de terceros y, mucho menos, de los órganos jurisdiccionales sino que éstos deben poner a disposición de los peticionantes todas aquellas herramientas legales que sean necesarias a los fines de lograr un giro cualitativo en su desarrollo psicofísico tanto desde el punto de vista de su propia intimidad como en las relaciones con la sociedad toda.»

Asimismo, se menciona en el fallo que de «no hacer lugar su solicitud, implicaría violentar, en forma clara y absoluta, los principios establecidos en sendos tratados internacionales con raigambre constitucional como la Declaración Universal de Derechos Humanos (Arts. 7 y 5 ) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Art. 12 inc 1 ), entre otros, que reconocen el derecho que tienen los individuos a que se les respete su integridad física, psíquica, moral y mental, con el consiguiente disfrute al más alto nivel posible.»

El fundamento legal que dio lugar a esta resolución se encuentra en el Código Civil y Comercial ya que a raíz de lo dispuesto por el Art. 7 del mismo, en cuanto a la eficacia temporal a todas aquellas relaciones y situaciones jurídicas existentes, debía aplicarse este nuevo plexo legal al caso en cuestión. Por tanto, aunque las acciones se iniciaron en el año 2014 de acuerdo a lo dispuesto por el Art.17 de la Ley 18.248, se hace necesario aplicar solo lo que el Art. 69 CCCN establece como «justos motivos» que, al no estar regulado como norma numerus clausus, permite al sentenciante incorporar una gran amplitud de situaciones, y fallar acorde las particulares circunstancias de cada caso y de cada persona.

En consecuencia, se resuelve que el joven accionante mantendrá su segundo nombre, apellido y número de documento y su primer nombre pasará de M. a S. (se evitan detalles a fin de preservar la identidad)

Al ser consultada por esta sentencia, la jueza declaró que «El Derecho tiene que servir y ayudar a la gente para vivir un poco mejor. Si uno no puede, dentro de determinados marcos, colaborar a que una persona pueda vivir mejor, construir mejor su presente, superar el pasado y tener un futuro más concreto, bienvenido sea.» Y también aclaró «no significa una puerta abierta para que livianamente se peticione el cambio de nombre por una cuestión meramente antojadiza. No es razón suficiente que una persona recurra en su vida diaria a un nombre diferente con el que fue registrado y que por eso pueda solicitar un cambio.»

Con este fallo, vemos como el Derecho cumple una de sus más preciadas funciones, llevar armonía a la sociedad.

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N. de la R.: Artículo publicado en Juris, Jurisprudencia Rosarina Online.