Algunos aspectos jurídicos salientes sobre la reforma estatutaria de la Asociación del Fútbol Argentino. Barbieri, Pablo C.

Autor: Barbieri, Pablo C. –

Fecha: 5-may-2017

Cita: MJ-DOC-10716-AR | MJD10716

Sumario:

I. Preliminares. II. Lineamientos generales. III. Incorporación del Tribunal de Ética. IV. Composición de la Asamblea y el Comité Ejecutivo. V. Breves conclusiones.Doctrina:

Por Pablo C. Barbieri (*)

I. PRELIMINARES

El 24 de febrero de 2017, la Asociación del Fútbol Argentino reformó su estatuto. Ello tuvo aprobación mediante dos resoluciones de la Inspección General de Justicia (1), lo que determinó su firmeza y su oponibilidad hacia sus miembros y terceros.

Ello fue el colofón de una etapa institucional sombría en el fútbol argentino. Desde unas fallidas elecciones de autoridades el 3 de diciembre de 2015, en la cual se registró un empate entre los dos candidatos postulantes a la presidencia en 38 votos, cuando estaban habilitados para sufragar 75 asambleístas, se abrió un proceso de regularización dispuesto por la FIFA, en uso de las facultades conferidas por el art. 8 del estatuto de dicha entidad, designando una Comisión a tal efecto, la que comenzó a funcionar en el mes de julio de 2016.

Siendo la reforma estatutaria de AFA uno de los principales objetivos de dicho órgano (2), el camino fue, sin embargo, sinuoso. No solo por las cuestiones políticas que se ventilaron, sino también por distintas cláusulas que querían imponer en el estatuto. Finalmente, por suerte, se llegó al consenso definitivo.

Desde lo estrictamente jurídico, la «regularización» o «normalización» se inscribió dentro de la estructura jerárquica que presenta el llamado «deporte federado» o «deporte-asociación» a nivel internacional. Las asociaciones nacionales dependen de las continentales y, a su vez, de la «internacional-madre». En el caso del fútbol, AFA-CONMEBOL-FIFA. Definí a ello, en su momento, como una «pirámide-jurídico-reglamentaria-deportiva» (3), que volvió a reafirmarse en el estatuto recientemente reformado.

En efecto, el actual art. 13 del estatuto de la AFA establece, entre las obligaciones de sus miembros, las de: «a) observar en todo momento los estatutos, reglamentos, directrices y decisiones de la FIFA, de la CONMEBOL y de la AFA y garantizar que estos sean respetados por sus miembros», y luego la siguiente obligación: «f.adoptar una cláusula estatutaria en la cual se especifique que cualquier disputa que requiera arbitraje y esté relacionada con los estatutos, reglamentos, directrices y disposiciones de la FIFA, de la CONMEBOL, de la AFA o de las ligas y que involucre a la AFA misma o a uno de sus miembros solo será remitida a un tribunal de arbitraje o al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) de Lausana (Suiza), tal y como se especifica en los Estatutos de la FIFA y en este estatuto, y que prohíba recurrir los tribunales ordinarios, siempre que no se contravenga la legislación vigente vinculante» y, finalmente «m. cumplir toda obligación derivada de los estatutos y otros reglamentos de la FIFA, de la CONMEBOL y de la AFA».

No debe sorprender, pues, que la FIFA haya tenido que «aprobar» (4) esta reforma. El orden jurídico-deportivo institucional impone esta suerte de estructura jerárquica.

II. LINEAMIENTOS GENERALES

Desde el punto de vista estrictamente jurídico, las modificaciones estatutarias implicaron una suerte de «remozamiento» de las disposiciones hasta entonces vigentes.

Por lo pronto, se han mantenido y reafirmado ciertas definiciones.

En primer lugar, el propio carácter de asociación civil de la AFA (art. 1.1.) que, por su naturaleza, se encuadra dentro de las entidades de dicho carácter «de segundo grado», es decir, personas jurídicas que agrupan las entidades de «primer grado» que, en el caso analizado, son los clubes. En materia de deporte federado, se las denomina «federaciones» (5).

Seguidamente, es de destacar que, luego de un debate planteado con cierto grado de «mediatización», se ha mantenido la figura de las «asociaciones civiles» como tipología jurídica de los clubes que se incorporen como miembros a la AFA, descartándose así la posibilidad de admitir entidades comerciales como, por ejemplo, las sociedades anónimas deportivas, que fueron legisladas en muchos países, con diverso grado de aceptación (6).

La Argentina es uno de los pocos países que aún mantiene esta estructura jurídica para la organización de sus clubes en el fútbol.Se recogen, en cierto modo, los orígenes, tradiciones y desarrollos de las diferentes entidades deportivas, muchas de ellas con una importante función social, más allá de las prácticas de disciplinas profesionales. El mismo criterio han seguido, por ejemplo, el Real Madrid y el Barcelona F. C. españoles-.

Esta función social se encuentra resaltada, también, en el reciente estatuto aprobado. Entre los objetivos de la asociación se encuentra el de «desarrollar el fútbol como herramienta de inclusión social» (art. 2, inc. j), lo que aparece como una verdadera definición política dentro del marco jurídico contenido en el instrumento de referencia.

Finalmente, deben resaltarse qué otras reformas estatutarias responden a criterios de adecuación impuestos por la FIFA, no solo en relación con la composición de los órganos de administración, gobierno y fiscalización, sino también en la incorporación de otros, ausentes hasta la reforma estatutaria en análisis. Un breve recorrido por ello se realiza a continuación.

III. INCORPORACIÓN DEL TRIBUNAL DE ÉTICA

El art. 20 del estatuto vigente establece, textualmente lo siguiente:

«Artículo 20. Órganos de la AFA»

»1. La Asamblea es el órgano supremo y legislativo».

»2. El Comité Ejecutivo es el órgano ejecutivo».

»3. Las Comisiones Permanentes y especiales aconsejarán y asistirán al Comité Ejecutivo en el cumplimiento de sus deberes».

»4. La Dirección General Ejecutiva es el órgano administrativo».

»5. Los Órganos Jurisdiccionales son el Tribunal de Disciplina, el Tribunal de Ética y el Tribunal de Apelación».

La novedad más importante es la incorporación del Tribunal de Ética, ausente en el estatuto modificado.

Previo a su análisis, alguna reflexión.

Resulta el texto en vigor mucho más adecuado desde el punto de vista técnico que la anterior versión, donde se hablaba de «autoridades» (art.7) y quedaban fuera de su enumeración los ahora llamados «órganos jurisdiccionales».

Al igual que en materia de sociedades anónimas -sobre todo en el Directorio-, se ha adoptado la teoría «organicista» (7) que, amén de ajustarse mucho más a la realidad de la persona jurídica, refleja las tendencias dominantes en la materia.

En ese contexto, el Tribunal de Ética está incluido dentro de los órganos jurisdiccionales, enmarcado, claramente, dentro de la llamada «justicia deportiva».

El propio estatuto ordena la sanción de un Código de Ética que será el que regule su funcionamiento, lo que requiere cierto grado de especificidad, en virtud de las delicadas materias tratadas.

Sin perjuicio de ello, una suerte de guía de sus competencias puede extraerse del art. 64.3 del estatuto, al disponerse lo siguiente: «El Tribunal de Ética podrá imponer sanciones a, jugadores, empleados, intermediarios, entidades legales, oficiales, oficiales de partido, y otras personas y / o partes relacionados con estos, de acuerdo con las sanciones descritas en este estatuto, el Código de Ético de la AFA y el Código Disciplinario de la AFA».

El acierto de su inclusión es indiscutible. Como ocurre en la mayoría de los casos, la utilidad de su funcionamiento dependerá del tenor del Código de Ética a sancionarse y la calificación profesional y trayectoria de los miembros que lo compongan. Sin dudas, se trata de un verdadero desafío que se plantea con miras a cambiar una triste historia de retroceso institucional que ha sufrido el fútbol argentino en los últimos años.

IV. COMPOSICIÓN DE LA ASAMBLEA Y EL COMITÉ EJECUTIVO

Una de las principales modificaciones que se introdujeron al estatuto de la AFA fue la disminución de la cantidad de miembros que componen la Asamblea, órgano «supremo y legislativo», conforme art.20.1; y el Comité Ejecutivo, órgano ejecutivo.

Ello siguió, también, las sugerencias de la FIFA y apunta a que estos órganos posean mayor funcionalidad, en una tendencia que se presenta en la mayor parte del derecho comparado en materia de entidades de segundo grado sin fines de lucro.

La Asamblea que preveía el estatuto reformado poseía 75 miembros, previéndose su composición con todos los representantes de los clubes de Primera División y distintas cantidades de representantes de clubes de las categorías de ascenso y ligas del interior del país.

Esa cantidad disminuyó sustancialmente con la modificación «sub examine». Conforme al art. 23.1. la asamblea se compone de 46 delegados, con representación de clubes de todas las categorías y las jurisdicciones deportivas de ligas del interior, de acuerdo con las proporciones allí previstas.

Otra novedad de consideración es que se incluyen representantes de otras variantes de la «disciplina-fútbol» que se practican bajo la organización y supervisión de la AFA como el fútbol femenino, el futsal y el fútbol playa. Y se añade a la asamblea un representante de los llamados «grupos de interés», esto es, los exárbitros, exentrenadores y exfutbolistas.

Estas últimas incorporaciones intentan contener dentro del órgano estatutario más importante a distintas áreas del deporte otrora relegadas, en búsqueda de una mayor pluralidad y representatividad.

En relación con el Comité Ejecutivo, también se han producido variantes.

Conforme al art. 35 del estatuto vigente, lo componen 15 integrantes titulares y 8 suplentes, debiendo al menos estar presente una mujer en su nómina.

También aquí se ha variado la representatividad, dado que en la versión derogada del estatuto, todos los clubes de Primera División eran miembros titulares del Comité Ejecutivo, mientras que ahora son solo 5, más dos de los tres vicepresidentes del órgano.Para la adopción de las decisiones ordinarias, deberá alcanzarse cierto consenso entre los representantes de las mencionadas instituciones deportivas y algunos otros miembros representantes de clubes de otras categorías del fútbol argentino.

La inclusión de una persona humana de sexo femenino sigue una tendencia jurídico-institucional genera l que también se refleja en el ámbito deportivo. La lucha contra la discriminación aparece como uno de los objetivos de la asociación, conforme se dispone en el art. 3.2.

V. BREVES CONCLUSIONES

Sin dudas, el análisis exhaustivo del estatuto recientemente aprobado excede notoriamente el límite impuesto al presente comentario. Han quedado en el tintero -por razones de espacio- cuestiones de trascendencia como, por ejemplo, la creación de la llamada «Superliga» y otros aspectos operativos de importancia.

Sin embargo, las líneas expuestas nos permiten extraer algunas conclusiones.

Han variado las representaciones de las distintas categorías en las que militan los clubes para la composición de los diferentes órganos. Ello permitirá, seguramente, recoger en su funcionamiento las diversas realidades que se presentan, muchas de ellas totalmente contrastantes. En aras a reflejar la integridad del deporte en el funcionamiento de su «asociación madre», parece esta una tendencia saludable.

Se ha reafirmado la tipología jurídica de las asociaciones civiles sin fines de lucro como modo de organizar los clubes. La hipotética discusión sobre la incorporación de las sociedades anónimas deportivas parece, por ahora, zanjado. Empero, como tuve la oportunidad de afirmarlo, «el debate parece estéril, dado que ninguna tipología jurídica asegura que las entidades deportivas estén completamente saneadas, ni tampoco que logren los éxitos deportivos e institucionales que se proponen» (8). Se trata de la idoneidad y profesionalidad de la gestión de las distintas instituciones y la eficacia de los mecanismos de control desde la propia asociación nacional.

Sin dudas, enfrentamos un horizonte de más reformas.Será necesaria una álgida adecuación reglamentaria, donde se establezcan preceptos, procedimientos y mecanismos más dinámicos y efectivos, con un gran trabajo jurídico por delante.

Y, asimismo, la posibilidad de profesionalizar la gestión, lo que, desde todo punto de vista, es clave. La capacitación, en ese sentido, parece un imperativo. Y, acaso, esta nueva estructura de la AFA pueda contener acciones decisivas en esa dirección lo cual, seguramente, será bienvenido en la comunidad deportiva y en la sociedad en general.

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(1) Res. Particular 330 (8/3/2017) y Res. Particular 393 (14/3/2017).

(2) Comunicado del 24/6/2016. Véase el siguiente enlace web: http://es.fifa.com/governance/news/y=2016/m=6/news=designacion-de-un-comite-de-regularizacion-para-la-asociac
on-del-futb-2803548.html.

(3) BARBIERI, Pablo C.: Régimen Jurídico, Administración y Gestión de clubes deportivos. Buenos Aires, Ad Hoc, 2011, pp. 56-58.

(4) Utilizo el entrecomillado a fin de no otorgar el valor jurídico del término, dado que la reforma estatutaria, formalmente, fue aprobada por la asamblea u órgano de gobierno de la AFA y sujeta al contralor del organismo estatal competente (Inspección General de Justicia).

(5) BARBIERI, Pablo C.: Régimen jurídico., op. cit., y doctrina allí citada. Lamentablemente, esta calificación sigue siendo doctrinaria, avalada por disposiciones de los organismos estatales de contralor, dado que el Código Civil y Comercial carece de preceptos sobre el particular.

(6) En Europa, los países de mayor raigambre futbolística admitieron estas figuras mercantiles (v. gr., España, Italia, Francia, Alemania, etc.). En Latinoamérica, Chile, Uruguay, Brasil, México y Colombia, entre otros, también las han adoptado, aunque con diversa normativa y aceptación.

(7) NISSEN, Ricardo A.: Curso de Derecho Societario. Buenos Aires, Ad Hoc, 2014, 5.a reimpr., p. 451.

(8) BARBIERI, Pablo C.: «Asociaciones Civiles y sociedades anónimas deportivas: organización jurídica de los clubes en Argentina y Latinoamérica», disponible en http://www.saij.gob.ar/pablo-carlos-barbieri-asociaciones-civiles-sociedades-anonimas-deportivas-organizacion
juridica-clubes-argentina-latinoamerica-dacf150059-2015-01-20/123456789-0abc-defg9500-51fcanirtcod, 20/1/2015.

(*) Abogado. Profesor titular de Derecho Comercial III y Concursos, Quiebras y Títulos Circulatorios, UNLZ. Profesor adjunto Derecho Comercial III, UMSA. Autor de numerosos artículos y obras en materia de derecho comercial y derecho deportivo. Conferencista en dichas temáticas.