Técnicas de reproducción humana asistida y embrión. Vizcaychipi, M. Elena

Autor: Vizcaychipi, M. Elena – Ver más Artículos del autor

Fecha: 17-abr-2017

Cita: MJ-DOC-10686-AR | MJD10686

Doctrina:

Por M. Elena Vizcaychipi (*)

Se denominan «Técnicas de Reproducción Humana Asistida» (TRHA) a todas aquellas técnicas mediante las cuales se trata de aproximar en forma artificial a las gametas femenina (óvulos) y masculina (espermatozoide) con el objeto de favorecer el embarazo.

Estas técnicas suelen utilizarse cuando los tratamientos médicos o quirúrgicos no están indicados o no han sido exitosos.

Las primeras técnicas de reproducción humana asistida fueron desarrolladas para el tratamiento de los casos de infertilidad masculina, como problemas coitales o baja movilidad de los espermatozoides, asistiendo al depósito de los mismos en la vagina. Estas técnicas de inseminación vaginal fueron luego reemplazadas por las inseminaciones cervicales e intrauterinas, a fin de aproximar más los espermatozoides al óvulo.

Las técnicas de reproducción asistida se pueden clasificar en:

1. De baja complejidad: cuando la unión entre óvulo y espermatozoide se realiza dentro de la trompa de Falopio.

– Coito programado.

– Inseminación intrauterina.

2. De alta complejidad: cuando la unión entre óvulo y espermatozoide tiene lugar en el laboratorio, lo que implica la necesidad de extraer los óvulos del organismo de la mujer.

– Fertilización in vitro.

– Inyección intracitoplasmática del espermatozoide (ICSI) (1).

Con un panorama médico sobre dichas técnicas, podemos adentrarnos a considerar la normativa vigente, la recepción, aplicación y su cobertura por parte de las obras sociales, pero antes debemos reflexionar sobre ellas, dado que el derecho regula la vida del hombre en sociedad, pero la vida no la crea el derecho.

Considerar las TRHA dentro del derecho a tener una familia es un salto importante para una sociedad como la nuestra que, aunque los avances tecnológicos estén a su alcance, por mandatos sociales y / o estereotipos marcados de la conformación de una familia, se rehúsan a su aplicación, resignando así tal vez uno de sus mayores sueños: tener una familia.

Las TRHA se fundamentan en el principio de autonomía, sin dejar de descuidar que a la par de este derecho entra el derecho a ser madre.Es fundamental tratar acá el «asunto» sobre Persona Humana, dado que es de suma importancia porque este embrión que no se ha implantado y está crioconservado, ¿qué es si no es persona humana? ¿Es solo un «algo» para poder ser madre y conformar una familia, o ese «algo» es «esencia humana. Es humanidad»?

«El Código define el momento desde el cual se considera que se es persona humana. El Código señala que el comienzo de la existencia de la persona humana acontece desde la concepción. El embrión no implantado no es regulado por el Código. Una normativa especial lo hará. El Código mantiene el momento de la existencia de la persona (agregándole el calificativo de humana), desde la concepción en el seno materno, tal como lo previó Vélez Sarsfield siguiendo a Freitas y al Código prusiano. De este modo, el concebido es considerado una persona humana a los efectos del Código, en los mismos términos y con la misma extensión, limitación y condición (nacimiento con vida) y hasta la actualidad. Se reconoce al “nasciturus” o persona por nacer como sujeto de derecho y, por ende, protegido por el Código, siendo pasible de adquirir derechos y obligaciones, colocándose el eje en la noción de concepción» (2).

«Persiste la falta de criterio unánime acerca del momento mismo de la concepción, debate en el que, aun ante los avances y procesos científicos, no se puede establecer un momento preciso sobre cuando acontece la concepción. Se trata de una incertidumbre que escapa al ámbito jurídico, por lo cual el Código no puede resolver» (3).

Si el Código no puede resolver, ¿por qué lo tratan de hacer los operadores del derecho sin ninguna base legal? No se puede resolver porque el embrión aún no implantado posee material humano y por ende así formado, así «embrión», es esencialmente humano aunque no tenga las características, obviamente por la falta de la implantación y la formación correspondiente como lo plantea la medicina.Pero que quede bien en claro, «es humano». No persona, porque «persona» es un concepto de creación netamente jurídica. Nuestra especie es «humana».

Las TRHA son herramientas para el logro de tener hijos y así conformar una familia, pero desde ningún punto de vista podrían considerarse como herramientas para extinguir la vida; puesto que estas técnicas son para crear vida humana. El embrión creado por dichas técnicas, con material humano, es «humano». El embrión no es una cosa, no es un objeto para ser descartado, es vida que aún no posee todo el desarrollo conformativo de existencia vital y, al ser implantado, recién se desarrollaría en el seno materno, pero eso no es motivo para considerarlo desechable. La formación se produce entonces en el seno materno, pero lo fundamental, la esencia de vida humana viene en «eso» que se llama «embrión humano».

El embrión es vida aun no concebida. No puede ser descartado como un objeto, tampoco pueden estar crioconservados, pero al menos eso podría ser aceptado.

El descarte de los embriones es ir en contra de todos los valores existentes, llegar a ese punto sería pasar el límite de lo humano y se estaría llegando a lo peor. No somos dioses, somos humanos, debemos cuidarnos, cuidar cada ser vivo porque somos vida, y si no cuidamos eso, ¿qué nos queda? El ambiente, la naturaleza es vida y ya hemos avasallado, por lo tanto, ¿qué se pretende ahora?: ¿avasallar nuestra especie? Esto no puede y no debe permitirse.

El embrión es víctima, cuyo camino está destinado a salirse del mundo haciendo acopio de experiencias a favor de otros.

«Soy más que este objeto, soy el ser que puede objetivizarse. Soy existencia y razón cuando nazca, pero existo».

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(1) La inseminación intrauterina comprende distintas etapas. La primera es la estimulación de la ovulación para lograr el desarrollo de varios folículos conjuntamente con el monitoreo ecográfico que permite conocer el número y tamaño de los mismos a medida que se van desarrollando. Una vez que los folículos alcanzaron determinado tamaño, se aplica una inyección (HCG) que permite la maduración final y la ovulación. Aproximadamente 36 horas después de esta aplicación, se efectúa la inseminación. Para esto, el esposo debe entregar una muestra del semen que se procesa para separar los espermatozoides de buena calidad que serán depositados mediante una cánula delgada en el interior de la cavidad uterina. Véase http://www.nascentis.com.

(2) LORENZETTI, Ricardo: Código Civil y Comercial de la Nación comentado, t. 1, p. 87 y 88, s. d.

(3) Ídem, p. 89.

(*) Abogada. Escribana. Vocal titular del Consejo Directivo de la Asociación Argentina de Bioética Jurídica.