Primer paro general de la CGT: no funcionan los subtes, los trenes ni los colectivos y hay piquetes en todo el país

El acatamiento al paro de la CGT se cumple en todo el país y en la Ciudad parece casi total: el servicio de transporte público está totalmente paralizado, hay muy pocos taxis y se registran algunos piquetes en los accesos desde provincia. El corte principal se registra en Puente Pueyrredón, donde se desplegó una fuerte presencia policial.

Sin embargo, no son estos los únicos puntos álgidos para circular. Hayinterrupciones en el tránsito en puntos como la Autopista Buenos Aires-La Plata, Panamericana y 197, acceso Oeste (altura Hospital Posadas), Camino Negro, y Constituyentes y General Paz, según lo informado por la agencia Télam.

 

La Gendarmería Nacional avanzó y liberó de manera parcial la circulación vehicular en el cruce de la autopista Panamericana y la ruta 197, partido bonaerense de Tigre, donde hubo tensión debido a que el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) concretaba un bloqueo total.

“Si no quieren irse por las buenas, vamos a iniciar el protocolo de acción; el objetivo es que haya caminos alternativos”, alertó en diálogo con el canal A24 la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, poco antes de que llegaran a un acuerdo los agentes y los militantes.

En las primeras horas del paro nacional convocado por la CGT, que dejó a gran parte del país sin servicios, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, admitió que la medida tuvo “alta adhesión”, sobre todo en el transporte, pero aseguró que muchos trabajadores sí quisieron ir a sus trabajos y sin embargo no pudieron porque no tuvieron forma de hacerlo ante la falta de trenes, subtes y colectivos.

“Mucha gente tiene voluntad de ir a trabajar pero no puede por el transporte”, dijo en diálogo con Radio Mitre Triaca, quien volvió a apuntar a la motivación política para la convocatoria de la CGT: “Cuando señalan incumplimientos no se los plantean a las empresas sino al gobierno, ahí es que pensamos en una intencionalidad política”.

Fuente: La Nación.