La educación emocional. Un primer paso para detener la violencia escolar

no-mas-violenciaTítulo: La educación emocional. Un primer paso para detener la violencia escolar

Autor: Mendelewicz, José D. – Ver más Artículos del autor

Fecha: 21-dic-2016

Cita: MJ-DOC-10595-AR | MJD10595

Sumario:
I. Introducción. II. Educar con responsabilidad. III. Del analfabetismo emocional al «bullying». IV. Epílogo.

Doctrina:

Por José D. Mendelewicz (*)

I. INTRODUCCIÓN

Las conductas interpersonales se desarrollan desde temprana edad. A medida que el niño crece, estas conductas determinan formas de comportamiento y capacidades para resolver las dificultades.

En este camino de enseñanza y aprendizaje, aparecen diferentes actores sociales: la familia, la escuela, el club, el barrio, los medios de comunicación, las redes sociales, entre otros.

Cada uno aportará, desde el lugar que ocupa, habilidades para que el niño se desenvuelva en la sociedad, crezca sanamente y se comporte como un buen ciudadano capaz de controlar sus emociones y de solucionar los conflictos de modo pacífico. Para alcanzar este objetivo, hay que educar al niño tanto en el plano conceptual cuanto en sus capacidades emocionales, de intensa experiencia no verbal.

Hasta fines del siglo XX, la gran preocupación era cómo lograr que el niño mejorara sus capacidades intelectuales; los aspectos emocionales y sociales estaban reservados al ámbito privado, vale decir que cada uno, a lo largo de la vida, sería el responsable de su desarrollo personal.

En este siglo, el bienestar del niño no solo se alcanza con un alto rendimiento académico; es menester que la educación emocional y social sean atendidas y apoyadas por la familia, pero también de forma explícita por la escuela y la comunidad.

La salud emocional aparece, en los últimos años, para dar respuesta a hechos que se producen en los ámbitos escolares y que impactan fuertemente por ser el espacio en donde el niño no solo adquiere conocimientos académicos, sino también contención, cuidado y encuentro.

Si el niño no desarrolla en la infancia estas habilidades y competencias socio-emocionales, es probable que en la adolescencia y en la adultez pueda convertirse en un ser insensible e indiferente al dolor y al sufrimiento ajeno. Algunos ejemplos pueden encontrarse en la jurisprudencia de nuestros tribunales; de esta forma, observamos las importantes lesiones psicofísicas que sufrió un niño de 13 años en el establecimiento educativo al que concurría.En una primera oportunidad, en horario de clase, cuando se encontraba el menor en el taller de carpintería -sin profesor-, un compañero trabó su pie de apoyo y como consecuencia de la brusca caída padeció la fractura con desplazamiento del codo derecho (supra- e intercondílea), la cual debió ser tratada mediante reducción quirúrgica con osteosíntesis. Al año siguiente, en ocasión de hallarse en el recreo en el patio del colegio -sin la presencia de algún preceptor- fue empujado de tal forma que la caída le produjo la fractura del húmero izquierdo por la cual debió ser intervenido quirúrgicamente en dos oportunidades (1).

II. EDUCAR CON RESPONSABILIDAD

La Convención sobre los Derechos del Niño, en su art. 29 , establece lo siguiente:

«1. Los Estados Partes convienen en que la educación del niño deberá estar encaminada a»:

»a. Desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades».

»b. Inculcar al niño el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas».

»c. Inculcar al niño el respeto de sus padres, de su propia identidad cultural, de su idioma y sus valores, de los valores nacionales del país en que vive, del país de que sea originario y de las civilizaciones distintas de la suya».

»d. Preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos, grupos étnicos, nacionales y religiosos y personas de origen indígena».

»e. Inculcar al niño el respeto del medio ambiente natural».

Por su parte, la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, en su art. 15 , con relación al derecho a la educación dispone lo siguiente:«… las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la educación pública y gratuita, atendiendo a su desarrollo integral, su preparación para el ejercicio de la ciudadanía, su formación para la convivencia democrática y el trabajo, respetando su identidad cultural y lengua de origen, su libertad de creación y el desarrollo máximo de sus competencias individuales; fortaleciendo los valores de solidaridad, respeto por los derechos humanos, tolerancia, identidad cultural y conservación del ambiente».

Como se observa, este conjunto de normas promueve el desarrollo de programas educativos que favorezcan el crecimiento físico, emocional, intelectual, social de los niños y estimula la comunicación y la pacífica convivencia en los centros escolares a partir del trabajo con docentes, alumnos y familias.

Con estos lineamientos, un programa educativo debe ayudar a los niños y jóvenes a:

1. Reconocer y expresar emociones e ideas.

2. Conocerse y confiar en sí mismos.

3. Desarrollar el autocontrol.

4. Empatizar con los demás.

5. Cuidar su salud.

6. Aprender a tomar decisiones responsables.

7. Adquirir habilidades sociales.

8. Preservar el medio ambiente.

Todo debe estar unido en un solo proceso educacional. Educar «mente y cuerpo» en todos sus aspectos. Aquello que el niño registra con los oídos y con los ojos; el lenguaje que expresa, el modo en que se encuentra, los objetivos que persigue y que le permiten percibir, sentir y actuar deben estar en consonancia.

El Dr. Facundo Manes -especialista en neurociencias- señala «que la principal riqueza de un país es el capital mental de quienes lo habitan. Ese capital mental abarca tanto recursos cognitivos como emocionales de las personas. También sus habilidades sociales y la capacidad de afrontar desafíos. Este capital trae consigo el valor de permitir una mejor calidad de vida al individuo y, a la vez, contribuir de manera efectiva a la de su comunidad.La capacidad de imaginar, de reflexionar, de recordar, de proyectar, de elaborar las estrategias para llevarlo a cabo es lo que permite la transformación de lo dado en lo deseado y novedoso» (2).

Jaime Barylko enseñaba que «el hombre es todo el hombre, el niño es todo el niño. Ciencia y magia, reflexión matemática y el amor que espera ser amado» (3).

Se requiere elaborar un programa holístico (terapéutico y pedagógico) que contemple las necesidades concretas del niño promoviendo el desarrollo de las competencias socioemocionales. En este proceso, el papel del docente, como protagonista de la realidad educativa, es fundamental; los maestros también tienen emociones y se reflejan directamente en el crecimiento y bienestar del niño; sobre todo, en el período en el que han sido sus referentes. En la conformación de la identidad del niño, la función del educador tiene una importante significación al ser una figura de identificación, de guía emocional y de contención afectiva. Las capacidades emocionales se aprenden y, para tal fin, alguien debe enseñarlas. El ambiente escolar es el lugar para crear y fortalecer vínculos, establecer los límites y enseñar habilidades para la vida. Educar con responsabilidad implica, en primer lugar, la formación de docentes emocionalmente capaces de generar un clima de entusiasmo e innovación para permitir que el alumno despierte su creatividad. En este sentido, un programa de formación docente debe contener técnicas basadas en la relajación, el «mindfulness», el «role-playing», la lectura de cuentos, la musicoterapia, el arte, el análisis de videos y de películas. La formación del docente en estos aspectos le otorgará el dominio de distintas herramientas psicoeducativas.

Recientemente, se instituyó en la currícula educativa de la provincia de Corrientes (Ley 6398 ) la asignatura titulada «Educación Emocional» como contenido obligatorio en los establecimientos educacionales de todos los niveles y modalidades. La ley establece -entre sus objetivos- desarrollar mediante la enseñanza formal, cada una de las habilidades emocionales:conocimiento de uno mismo, autorregulación emocional, motivación o aprovechamiento productivo de las emociones, empatía y habilidades sociales.

III. DEL ANALFABETISMO EMOCIONAL AL «BULLYING»

1. El trabajo con los padres

Si los niños no alcanzan un nivel intelectual -producto del gran déficit de los planes de estudios (4)- y además muestran un importante grado de analfabetismo emocional que rezuma un incremento del «bullying», el acoso psicológico, el desprecio, la falta de empatía, el insulto, es lógico pensar que es la educación el primer eslabón para transitar el cambio. Enseñar a los niños el modo de entender y respetar a sus pares es un proceso que exige un constante trabajo, además del uso de diferentes métodos para poder abordar situaciones cargadas de emociones. En este camino, es necesario realizar talleres con los padres para fortalecer sus recursos emocionales y enseñarles un estilo de comunicación sano y habilidades para la resolución de los conflictos. Resulta interesante destacar lo señalado por la jurisprudencia en un acontecimiento de violencia que se produjo en una fiesta de fin de curso en la que un grupo de menores, de forma sorpresiva y con superioridad numérica, atacó a otro adolescente con un arma blanca ocasionándole un corte en el abdomen que puso en riesgo su vida.

El tribunal sentenció lo siguiente: «… si bien los padres del menor habían logrado probar que le impartían a su hijo una adecuada educación, con transmisión de valores socialmente relevantes, en modo alguno habían podido desvirtuar la falta de diligencia en la noche del hecho en cuanto a la vigilancia necesaria para indicar las características del lugar de la fiesta, los horarios en que se desarrollaría, las cuestiones “previas” existentes y, sobre todo, las amistades que frecuentarían en esa oportunidad y su comportamiento grupal.A estas carencias se adicionaba un error perceptivo de la realidad que rodeaba al encuentro y de las enemistades que existían, las cuales llevaron al desenlace mencionado».

»En los tiempos actuales, donde la libertad otorgada a los adolescentes y el margen discrecional para su comportamiento ha crecido hasta flexibilizarse a un punto de difícil retorno, equiparándolo equivocadamente con los adultos, no exime a los padres del debido control de su hijo menor, aun a costa de que la reacción de estos ante el límite eventualmente impuesto por los progenitores les acarree un problema familiar» (5).

En idéntica sintonía, y frente a un hecho en el que participaron dos menores de 17 años de edad agrediendo, en la vía pública, a otro menor, en primer lugar con un bate de béisbol provocándole la fractura témporo-parietal y mientras yacía en el suelo le arrojaron una piedra en el tórax; el Tribunal sostuvo que «sin dejar de reconocer que el hecho estuvo inmerso en una especial situación conflictiva, en la propia conducta agresiva y de desprecio por la integridad ajena -hasta la vida-, se encuentra un déficit en la formación de los menores (…). Falló la “educación formativa” exigida a los padres en ejercicio de la patria potestad» (6).

Finalmente, ante la fractura del dedo menique sufrida por un menor, dentro del establecimiento educativo, el magistrado estimó que «una forma de disminuir los daños que la violencia puede causar sería: 1. Mayor presencia del personal docente y un trabajo con los alumnos respecto de los objetivos que tienden a cuidar y respetar su propio ámbito escolar, como así también, respetarse entre ellos; 2. estimularlos a colaborar, integrarse y actuar cooperativamente mediante talleres de reflexión y de intercambio, como así también, la puesta en marcha de jornadas voluntarias de trabajo tendientes a mejorar y embellecer las instalaciones; 3. incluir a la comunidad, para que se sienta identificada con la tarea escolar; 4.se podrían proyectar películas y videos invitando a los distintos sectores de la sociedad, repartir folletos, organizar charlas y debates; etcétera».

»En síntesis, para poner fin a la violencia, se requiere de la participación activa de la sociedad y, sobre todo, de la comunidad educativa. La escuela debe intentar sensibilizar a estos sectores invitándolos a participar de debates y jornadas de reflexión. Es necesario garantizar que los docentes hayan sido adiestrados y estén en condiciones de enfrentarse al grave problema de que varios niños de su aula hayan sido víctimas o testigos de violencia; ergo, las estadísticas judiciales constatan que la mayoría de los estudiantes sabe de otro estudiante que se encuentra en una relación violenta o vive en un hogar donde reinan los maltratos» (7).

IV. EPÍLOGO

Los estudios sobre las emociones se han expandido en la actualidad ocupando un lugar preponderante, a punto tal que se investiga cómo los pensamientos y las emociones pueden alterar la estructura molecular del agua y nos hacen comprender la forma tan íntima en que están conectados los seres humanos y el Universo (8) y más aún, recientemente científicos japoneses desarrollaron el primer robot que puede descifrar emociones humanas (9).

Ahora bien, abordar la educación emocional, en un breve ensayo, en el momento histórico actual marcado por permanentes episodios de violencia física, verbal, psicológica, simbólica, entre otros tipos, puede parecer simplista y con certeza que lo es. Empero, comenzar a ocuparse de la temática nos permitirá revisar los contenidos educativos. La provincia de Corrientes ha dado un paso importante al sancionar la ley de «Educación Emocional».

En un mundo de hiperactividad y aturdimiento, nos olvidamos de que el niño también tiene derecho a la serenidad, a la tranquilidad, al ocio.No se trata de llenar cada minuto de su existencia por más cómodo que parezca; la creatividad se obtiene con la observación, el silencio, la imaginación.

El desarrollo de valores sociales que cualitativamente comprendan el respeto, la honestidad, la compasión y la dignidad se logran en la infancia y en la escuela (10). El niño que carece de apropiados comportamientos sociales experimenta rechazo y aislamiento.

————-

(1) C. N. Civ., Sala A, Exp. N.° 31.244/2009, fecha de sentencia 16/4/2014.

En ambos casos, quedaron importantes secuelas: limitación funcional del codo en la extensión y la supinación. Persistencia de material de osteosíntesis. Limitación funcional en la extensión del brazo izquierdo. Cicatrices quirúrgicas. En el aspecto psíquico, una neurosis fóbica leve, aconsejándose dos años de terapia bisemanal.

(2) «Atender lo urgente, sin olvidar la meta», en diario La Nación, 11 de julio de 2014.

(3) BARYLKO, Jaime: El miedo a los hijos. Buenos Aires, Emecé, s. a., p. 31.

(4) «Impulsan un amplio acuerdo para reformar la educación oficial. El sistema educativo debe ser reformulado a la luz de las evaluaciones nacionales e internacionales que confirmaron el mal desempeño de los estudiantes argentinos», en diario La Nación, martes 3 de junio de 2014.

(5) LLC 2014, número 5, p. 568 (junio de 2014): «F., C. A. c/ L. M. J. y otro s/ Daños y perjuicios», Exp. N.° 632.907/36, del 11/3/2014.

(6) Cámara Civil y Comercial de Concepción del Uruguay, 11/3/2014, «P. L. C. c/ C. L. A. y otros s/ ordinario», MJJ85890 .

(7) Véase el siguiente enlace web: http://www.diariojudicial.com/nota/76817/penal/al-bullying-lo-combatimos-entre-todos-pero-el-estado-primero.h
ml.

(8) EMOTO, Masaru: Los mensajes ocultos del agua. S. d.

(9) Pepper, el primer robot del mundo que descifra emociones, es impulsado por el amor dentro de una familia.

La visión de su creador es un robot cariñoso que pueda entender los sentimientos de las personas.Véase el siguiente enlace web: http://cnnespanol.cnn.com/2014/06/06/pepper-el-primer-robot-del-mundo-que-descifra-emociones.

(10) «Desde los años noventa, el sistema educativo ha proporcionado, en términos cuantitativos y cualitativos, diferentes modalidades de gestión basadas en distintas formas de brindar los recursos pedagógicos; sin embargo, las emociones no han ocupado un lugar prevalente para el desarrollo de la personalidad del niño. Recientemente, la Excma. Cámara Nacional en lo Civil indemnizó el daño moral y el daño psicológico que sufrieron la madre y dos niños menores por haber utilizado el establecimiento educativo un procedimiento, para solicitar el cobro de cuotas escolares atrasadas, que implicó un maltrato respecto de los niños al colocar a los menores en condiciones de total aislamiento durante la jornada lectiva, sin tarea alguna. Este hecho motivó una sanción de amonestación pública a la Institución por parte de la Dirección General de Educación de Gestión Privada del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires». C. N. Civil: Sala C. Exp. N.° 44.305/2008, del 3/12/2013. Disponible en http://www.pjn.gov.ar.

(*) Abogado, Facultad de Derecho, UBA. Ponente en cursos, congresos, seminarios y jornadas. Autor de trabajos sobre temas de su especialidad. Miembro del Comité Internacional de Redacción del Observatorio de Derecho Civil, Lima.