Responsabilidad del conductor que invadió la mano contraria a aquella por la cual circulaba debiendo responder ante la cónyuge, hijos y nietos de la víctima fallecida

conduciendoPartes: Canteros Juana Francisca c/ Cis Eduardo Reinaldo s/ daños y perjuicios

Tribunal: Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de Rosario

Fecha: 3-oct-2016

Cita: MJ-JU-M-101590-AR | MJJ101590 | MJJ101590

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Sumario:

1.-Corresponde considerar que el conductor fallecido fue el responsable del accidente de tránsito, si de la prueba colectada surge que el vehículo por él conducido terminó posicionado, al momento del impacto, en la mano de circulación de otro vehículo, lo cual constituye una infracción al art. 39 de la Ley 24.449 y que asimismo ese desvío obedeció a una inadecuada distancia respecto del vehículo que lo precedía, lo cual también vulnera el art. 48 de la Ley mencionada.

Fallo:

Rosario,03.10.16

VISTOS: Los presentes caratulados “CANTEROS, Juana Francisca c. CIS, Eduardo Reinaldo s. Daños y perjuicios”, Expte. Nro. 977/1999, y sus acumulados “CANTEROS, Juana Francisca y otros c. CIS, Eduardo y otros s. Medidas preparatorias y de aseguramiento de pruebas”, Expte. Nro. 830/1999, “CANTEROS, Juana Francisca y otros c. CIS, Eduardo Reinaldo y otro s. Declaratoria de pobreza”, Expte. Nro. 829/1999, “CIS, Irene Teresa c. ISLA, Orlando Isaías s. Daños y perjuicios”, Expte. Nro. 409/2003, “CIS, Irene Teresa c. ISLA, Orlando y otros s. Declaratoria de pobreza”, Expte. Nro. 887/1999, “CANTEROS, Juana Francisca y otros c. INC S.A. s. Apremio”, Expte. Nro. 2371/2011, y “Acción autónoma de nulidad en autos CANTEROS, Juana y otros c. CIS, Eduardo s. Daños y perjuicios, Expte. Nro. 977/1999”, Expte. Nro. 801/2006, todos en trámite por ante este Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario, venidos a despacho a fin de dictar sentencia, conforme se ordena a fs. 1631 de los citados en primer término.

1. Del Expte. Nro. 977/1999 surge lo siguiente.

1.1. A fs. 5 y ss., Juana Francisca Canteros, Vanesa Paola Corrales,

Patricia Noemí Corrales (por derecho propio y en representación de sus hijos menores Antonella Daiana Corrales y Alexis Nicolás Corrales), Gabriela Verónica Corrales, María Ester Corrales (por derecho propio y en representación de sus hijos menores Maira Marianela Andreani y Carla Micaela Andreani), Marta Susana Corrales (por derecho propio y en representación de sus hijos menores Ángel Manuel Noriega, Mauro Federico Noriega, Marcos David Noriega y Maite Susana Noriega), Santos Corrales y Graciela Beatriz Corrales (por derecho propio y en representación de sus hijos menores Marcelo Alejandro Ballesteros, Jesús Carlos Fabián Ballesteros, Mayra Alejandra Ballesteros y Brisa Ailén Ballesteros) promueven demanda de indemnización de daños y perjuicios (ampliada a fs. 74 y ss., 80 y vta.y 81 y ss.) contra Transportes Goyanes S.R.L., Orlando Isaías Isla, Tía S.A., Irene Teresa Cis y herederos de Eduardo Reinaldo Cis y/o responsable del camión Mercedes Benz L 1620, dominio CBD 914 y/o responsable del semirremolque Montenegro dominio SRR 010, tendente a la percepción de los siguientes rubros: pérdida de asistencia económica (de los coactores viuda e hijos del fallecido), daño moral (de todos los coactores) y daño psicológico (de todos los coactores) y su tratamiento.

Relatan que, en fecha 31.07.1999, Orlando Isaías Isla conducía el camión Mercedes Benz L 1620, dominio CBD 914, con semirremolque Montenegro, dominio SRR 010, por la ruta AO 12, con dirección al este.

En tales circunstancias intentó sobrepasar un vehículo en zona prohibida, ubicándose en el carril contrario, por el que se desplazaba otro camión que maniobró hacia la banquina para evitar la colisión. Detrás de este segundo camión circulaba un automóvil Ford Falcon, conducido por Eduardo Reinaldo Cis y en el cual era transportado Santos Corrales (cónyuge de la coactora Juana Francisca Canteros, padre y abuelo de los restantes coactores), el que realizó una maniobra de esquive hacia la izquierda (toda vez que la banquina se encontraba ocupada por el segundo camión) en el momento en que Isla retornó a su mano de circulación, produciéndose la colisión y falleciendo Cis y Corrales.

Atribuyen responsabilidad en los términos de los arts. 1109 y 1113, CC. Peticionan citación en garantía de Omega Cooperativa de Seguros Limitada y Boston Compañía Argentina de Seguros S.A. Fundan su derecho y ofrecen pruebas.

1.2. Citada y emplazada la parte demandada (fs. 84), a fs. 86 y vta. comparece y responde demanda la coaccionada Irene Teresa Cis, efectuando negativa puntual de los hechos afirmados por los actores en el escrito inicial.

Endilga responsabilidad al codemandado Orlando Isaías Isla, con extensión a los codemandados titulares del rodado por él conducido, los coaccionados Transportes Goyanes S.R.L.y Casa Tía S.A.

Ofrece pruebas.

1.3. A fs. 132 y ss. comparecen y contestan demanda los codemandados Orlando Isaías Isla, Transportes Goyanes S.R.L. y Omega Cooperativa de Seguros Limitada (en liquidación), efectivizando negativa de estilo.

Reconocen el acaecimiento del siniestro, así como las circunstancias de personas, tiempo y lugar.

Esgrimen culpa de Eduardo Reinaldo Cis, tercero por quien no deben responder, puntualizando que se encontraba en estado de intoxicación etílica, y que el automóvil a su mando realizó una maniobra de giro hacia la izquierda, invadiendo el carril por el cual circulaba el camión.

Niegan la legitimación de los nietos para reclamar daño moral. Ofrecen pruebas.

A fs. 294 comparecen los delegados liquidadores de Omega Cooperativa de Seguros Limitada.

A fs. 1631, los actores desisten de la citación en garantía promovida respecto de Omega Cooperativa de Seguros Limitada.

1.4. A fs. 166 y ss. comparecen los herederos de Eduardo Reinaldo Cis, quienes efectúan negativa puntal de los hechos narrados por los actores en el escrito inicial.

Invocan culpa del codemandado Orlando Isaías Isla, tercero por quien no deben responder, adhiriendo a la versión de la parte actora.

Ofrece pruebas.

1.5. A fs. 200 y ss. comparece y contesta demanda la citada en garantía Boston Compañía Argentina de Seguros S.A., con negativa de los hechos invocados por la contraria.

Acata la citación que le fuera promovida, reconociendo la existencia de póliza contratada por la codemandada Tía S.A., respecto de los riesgos del semirremolque Montenegro dominio SRR 010.

Refiere que la colisión no involucró el semirremolque asegurado que, en adición, se encontraba libre de carga.

Niega la legitimación de los nietos para reclamar daño moral. Ofrece pruebas.

1.6. A fs. 215 y ss. comparece y contesta demanda la codemandada Tía S.A., efectuando negativa puntual de los hechos articulados por los actores en el escrito inicial.

A fs. 218 vta. y ss.opone falta de legitimación pasiva, puntualizando que no tenía vínculo con el conductor o los propietarios del camión que traccionaba el semirremolque, el que no estuvo involucrado en la colisión.

Invoca culpa de tercero por quien no debe responder, el codemandado Eduardo Reinaldo Cis, quien invadió la mano por donde circulaba el camión.

Niega la legitimación de los nietos para reclamar daño moral.

A fs. 488 comparece Supermercados Norte S.A., denunciando fusión por absorción de la codemandada Tía S.A., indicando con posterioridad cambio de denominación social por INC S.A. (fs. 765).

Ofrece pruebas.

1.7. A fs. 257 vta. y ss., la actora responde la postulación de falta de legitimación pasiva articulada por la codemandada Tía S.A., advirtiendo la existencia de precedentes jurisprudenciales que establecen que el rango de maniobrabilidad de un camión se ve afectado por la existencia de un remolque.

2. Del Expte. Nro. 409/2003 surge lo siguiente.

2.1. A fs. 4 y ss. Irene Teresa Cis promueve demanda de indemnización de daños y perjuicios contra Orlando Isaías Isla, Transportes Goyanes S.R.L., Tía S.A. y/o titular registral del camión Mercedes Benz L1620 dominio CBD 914 y/o titular registral del semirremolque Montenegro dominio SRR 010, tendente a la percepción de los siguientes rubros: indemnización por pérdida de vida, daño moral y gastos de sepelio.

Relata análogas circunstancias fácticas a las reseñadas en el punto 1.1

de los presentes vistos.

Atribuye responsabilidad en los términos de los arts. 1109 y 1113, CC. Peticiona citación en garantía de Omega Cooperativa de Seguros Limitada y Boston Compañía Argentina de Seguros S.A. Ofrece pruebas.

2.2. Citada y emplazada la parte demandada (fs. 11), a fs. 20 y ss.comparecen y contestan demanda los codemandados Orlando Isaías Isla y Transportes Goyanes S.R.L., efectuando negativa puntual de los hechos articulados por la actora en el escrito inicial.

Articulan excepción de prescripción aduciendo que el hecho ocurrió el 31.07.1999 y que la demanda fue articulada el día 21.04.2003, superando con holgura el plazo de dos años que prescribe la ley. Entiende que el incidente tendente a obtener el beneficio de litigar sin gastos no altera lo expresado, toda vez que se insumió un año y medio entre la sentencia y su notificación, cayendo el efecto interruptivo.

Aseveran análogas consideraciones a las reseñadas en el punto 1.3 de los presentes vistos.

Ofrecen pruebas.

2.3. A fs. 106 y ss. comparece y contesta demanda Supermercados

Norte S.A., continuadora de la codemandada Tía S.A., efectivizando negativa de estilo.

Reproduce en lo sustancial la pieza reseñada en el punto 1.6 de los presentes vistos.

Ofrece pruebas.

2.4. A fs. 113 y ss. comparece y contesta demanda Boston Compañía Argentina de Seguros S.A., efectuando negativa de los hechos afirmados por la actora.

Acata la citación que le fuera promovida.

Reitera las consideraciones reseñadas en el punto 1.5 de los presentes vistos.

Ofrece pruebas.

2.5. Citada y emplazada Compañía Omega de Seguros en proceso de liquidación (fs. 11), no comparece ni contesta demanda pese a hallarse debidamente notificada (cédula de fs. 162, con aviso de recibo a fs. 161, de lo cual se hace mérito a través del Auto Nro. 2863, de fecha 08.10.2003, obrante a fs. 175, notificado por cédula de fs. 179, con aviso de recibo a fs. 177).

A fs. 1631 de los principales (Expte. Nro. 977/1999), la actora desiste de la citación en garantía promovida respecto de Omega Cooperativa de Seguros Limitada.

2.6. Corrido traslado de la excepción de prescripción referida en el punto 2.2 de los presentes vistos (fs. 224), es respondida subsidiariamente a fs. 225 vta.y ss. (previa interposición recursiva de fs. 225 respecto de la que no se instó su resolución), solicitando su rechazo.

Expresa la incidentada que la interposición del trámite tendente a obtener el beneficio de litigar sin gastos interrumpió la prescripción en curso, por lo que debe entenderse que la demanda fue articulada en té rmino útil.

3. Notificado el Defensor General (fs. 301 vta.), dispuesta la acumulación del Expte. Nro. 409/2003 (fs. 191 de los acumulados y 653 de los principales) y proveídas las pruebas (fs. 303 y 315, Expte. Nro. 977/1999) constan como producidas en los principales las siguientes: a) informativas: Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional de la Quinta Nominación de Rosario (fs. 79 y 665 y ss.), Superintendencia de Seguros de la Nación (fs. 280, 326 y 338), Employers Reinsurance Corporation Sucursal Argentina (fs. 332), Consultorio Médico Forense (fs. 336), Servicios Viales S.A. (fs. 347 y ss.), Unidad Regional II (fs. 355 y ss., 376 y ss. y 379 y ss.), Registro Civil (fs. 390 y ss.), Registro Nacional de la Propiedad del Automotor (fs. 617 y ss. y 623 y ss.) y Dirección Nacional de Vialidad (fs. 692); b) periciales: psicológica (fs. 497 y ss., con solicitud de aclaración a fs. 632 y ss., respondida a fs. 693 y ss. y 876 y vta.), y mecánica (fs. 582 y ss., con solicitudes de aclaración y ampliación a fs. 607 y ss., 629 y ss., 658 y 818, ampliada a fs. 781 y ss., 787 y ss., 832 y ss., 836 y 837 y ss., con observaciones a fs. 813 y ss. y 817, aclarada a fs. 877 y ss.); c) testimonial: Abel Armando Leguiza (fs. 840); y d) instrumental: los caratulados “ISLA, Orlando Isaías y CIS, Eduardo Reinaldo s. Lesiones culposas y homicidio culposo. Víctimas: CORRALES, Santos y CIS, Eduardo R.”, Sumario Nro. 1881/1999, que tramitara por ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional de la Quinta Nominación de Rosario.

4.Designada la audiencia a los fines del art. 555, CPCC (fs. 809 y 871), y habida la misma (según dan cuenta las actas de fs. 839 y ss. y 876 y ss.), quedaron los presentes en estado de emitir pronunciamiento definitivo.

A fs. 879 y ss. luce la Sentencia Nro. 5093, de fecha 10.02.2008, dictada por el Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario integrado, en virtud de la cual se hace lugar a las demandas promovidas en ambos trámites, condenando a los codemandados al pago de la indemnización allí determinada.

5. Articulados recursos de apelación extraordinaria por parte de los condenados (fs. 958 y ss., 984 y ss. y 1004 y ss.), y declarados admisibles (Auto Nro. 3139, de fecha 01.11.2012, fs. 1324 y ss.), la Sala IV de la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario integrada casó la Sentencia impugnada (Acuerdos Nros. 119, 120 y 121, de fecha 06.05.2015, obrantes a fs. 1535 y ss., 1539 y ss. y 1543 y ss., respectivamente), remitiendo los autos nuevamente a este Tribunal, a los fines de producir nuevo juzgamiento.

Radicados los autos (fs. 1567), designada nueva audiencia a los fines del art. 555, CPCC (fs. 1591), y habida la misma (según da cuenta el acta de fs. 1631), quedan los presentes en estado de emitir pronunciamiento definitivo.

Y CONSIDERANDO:

1. Cabe indicar, como previo al análisis de los hechos expuestos por los actores, que en el proceso penal (Sumario Nro. 1881/1999) se ha dispuesto la absolución de Orlando Isaías Isla, en función de lo previsto por los arts. 297 y 402, CPP (Sentencia Nro. 16, de fecha 16.09.2002, obrante a fs. 176 y ss.).

Tal decision firme permite al Tribunal Civil examinar la responsabilidad del hoy codemandado en el hecho, por la distinta naturaleza de la responsabilidad penal y civil, extremo que se hace constar expresamente por la disposición contenida en el art. 1775, CCC (de aplicación inmediata por tratarse de norma de índole procesal1).

2. A fs.21 vta. y ss. del Expte. Nro. 409/2003, los codemandados Orlando Isaías Isla y Transportes Goyanes S.R.L. articulan excepción de prescripción aduciendo que el hecho ocurrió el 31.07.1999 y que la demanda fue articulada el día 21.04.2003, entendiendo que el incidente tendente a obtener el beneficio de litigar sin gastos no altera lo expresado, toda vez que se insumió un año y medio entre la sentencia y su notificación.

De una compulsa con las actuaciones, surge que invocado el acaecimiento del hecho dañoso en fecha 31.07.1999, la actora inició el trámite tendente a obtener el beneficio de litigar sin gastos en fecha 14.09.1999 (foja 0, Expte. Nro. 887/1999, por cuerda), pendiente aun el curso de la prescripción liberatoria (arg. art. 27, CC).

Sobre el particular estatuye el art. 3986, CC, que “La prescripción se interrumpe por demanda contra el (.) deudor, aunque sea interpuesta ante juez incompetente o fuere defectuosa y aunque el demandante no haya tenido capacidad legal para presentarse en juicio (.)”. Ello implica que, en autos, el 14.09.1999 se interrumpió el curso de la prescripción.

Sentado lo antedicho, cabe interrogarse sobre el momento en que se inició el nuevo cómputo del plazo prescriptivo. Al respecto, se explica que “La prescripción deja de correr mientras esté pendiente el juicio con el que se la interrumpiera, cualquiera fuese el tiempo que hubiesen estado paralizadas las actuaciones”2, en tanto no se resuelva la caducidad o la perención de la instancia 2 Cám. 2a. Civ. y Com. de La Plata, 08.03.1968, en LL 132785; cit. por KEMELMAJER de CARLUCCI, Aída, KIPER, Claudio y TRIGO REPRESAS, Félix A., Código Civil Comentado.

(arg. art. 3987, CC).

En la especie, se dictó Sentencia concediendo el beneficio de litigar sin gastos en fecha 30.04.2001 (Nro. 115, a fs. 77 y ss., Expte. Nro. 887/1999), notificándose al Fiscal actuante en fecha 06.06.2001 (fs.78 vta.).

De ello no puede sino concluirse que la prescripción liberatoria habría de acontecer no antes del 06.06.2003, con lo que, promovida la demanda en fecha 21.04.2003 (cf. foja 0, Expte. Nro. 409/2003), el derecho aun no se encontraba prescripto.

3. A fs. 1631, los actores desisten de la citación en garantía promovida respecto de Omega Cooperativa de Seguros Limitada.

Cabe recordar el criterio del más alto Tribunal Nacional, seguido también por la Corte local, en cuanto a que el poder de juzgar ha de ejercerse en la medida en que perdure una situación de conflicto de intereses contrapuestos en el marco de un “caso” o controversia, lo que impide su ejercicio cuando estas circunstancias ya no existen3.

Al respecto es pacífica la jurisprudencia que afirmó, en innúmeros casos, que “[n]o compete a los jueces hacer declaraciones generales abstractas, porque es de la esencia del Poder Judicial decidir colisiones efectivas de derechos. (.) el pronunciamiento a dictarse debe ser referido a una relación jurídica concreta”4.

Es por ello que resulta eximido este órgano jurisdiccional de mayores consideraciones, debiendo tenerse a la parte actora por desistida de la citación en garantía respecto de la referida aseguradora.

4. De las constancias probatorias rendidas, que se evaluarán bajo la perspectiva de dilucidar sólo los aspectos controvertidos dado que las cuestiones admitidas no requieren prueba (arg. art. 145, CPCC)5, surge lo siguiente.

4.1. El codemandado Orlando Isaías Isla narró ante la preventora que “Siendo aproximadamente la 01.10 en momentos en que circulaba de norte a sur por ruta AO 12, a unos 800 metros al sur de la intersección del cruce de AO 12 y AO 18, yo venía a una velocidad de aproximadamente 60 km./h.en razón de que recién había pasado el cruce antes mencionado y en un momento en que venía en sentido contrario a mí, gira bruscamente un automóvil, aparentemente quiso retomar el carril contrario al que venía y en razón de que cuando este automóvil realiza esa maniobra lo hizo muy cerca mío no pude evitar el impacto de mi camión contra ese auto, luego del choque me bajé de inmediato a los efectos de prestar ayuda a los ocupantes del Falcon, pude observar que dentro del mismo venían dos hombres y se notaban muy golpeados y apretados dentro del rodado, traté de sacarlos pero no pude, cabe destacar que las dos personas tenían aliento alcohólico (.) el auto gira sobre la cinta asfáltica y lo hace en forma brusca sin advertir que yo venía en el sentido que supuestamente quiso retomar” (fs. 8 y ss., Sumario penal).

En sede penal ratificó su posición, puntualizando que “el coche circulaba sin las luces encendidas (.). El Falcon circulaba detrás de un camión que ingresó a una estación de servicios que hay allí, como venía sin luces yo lo veo recién cuando el camión que circulaba adelante se abre, en esos momentos, de manera absolutamente sorpresiva para mí, gira hacia su izquierda como queriendo retomar el sentido de circulación contrario (.). El impacto se produce aun sobre la mano de circulación mía, ya que cuando yo veo la maniobra traté de esquivarlo volanteando hacia mi derecha, pero fue imposible y se produjo el impacto sobre el carril mío, pero casi saliendo del mismo (.) [el impacto se produce en mi camión sobre] el lado izquierdo, ya que como ya dije, cuando yo trato de esquivarlo, volanteo hacia mi derecha, es decir hacia afuera de la ruta como para sacarle la trompa de mi camión para salvarlo, pero no hubo tiempo, ya que me dobló casi encima (.). Estaban haciendo control policial en el cruce, me habían parado y cuando me dieron el pase seguí, no tenía vehículosni adelante ni atrás (.) [el camión] iba vacío (.) [circulaba] calculo 60 km. por hora, tal vez un poco menos, 55 km. por hora, ya que luego de haber arrancado en el cruce me disponía a colocar la quinta marcha (.) luego del accidente, gente que se juntó allí manifestaba que los ocupantes del Falcon habían estado bebiendo en una estación de servicios Esso que está unos doscientos metros más adelante y que la gente de esa estación de servicios les ayudó a poner en marcha el automóvil para lo que lo tuvieron que empujar (.)” (fs. 79 y ss., Sumario penal).

A fs. 81 luce croquis confeccionado por el citado accionado, en el cual ubica el punto de impacto sobre su mano de circulación, en el límite con la banquina sur.

El Registro Nacional de la Propiedad del Automotor informó que, al momento del hecho, el camión dominio CBD 914 pertenecía a la codemandada Transportes Goyanes S.R.L. (fs. 625), mientras que el semirremolque dominio SRR 010 era de titularidad de la codemandada Tía S.A. (fs. 622 vta.).

4.2. Sobre la dinámica siniestral, las probanzas rendidas permiten arribar a las siguientes conclusiones.

4.2.1. De la inspección ocular puede extraerse que en el sector del siniestro los carriles se encuentran divididos por línea entrecortada (fs. 4, Sumario penal), y no doble línea amarilla como refieren los actores.

Practicado examen mecánico de los vehículos intervinientes, se hizo constar que el automóvil presentó “Impacto lateral derecho delantero. Deterioros: destrucción total” (fs. 25, Sumario penal), mientras que el camión evidenció “Impacto frontal izquierdo. Deterioros: paragolpes delantero, partes de motor, óptica izquierda y tren delantero” (fs. 24, Sumario penal).

Cursada informativa a Servicios Viales S.A., cuyo personal se encontraba presente en el lugar del hecho según confirma la preventora (fs. 2, Sumario penal), respondió que “el automóvil Ford Falcon trata de sobrepasar a otro vehículo y embiste de frente al camión” (fs.352), ubicando claramente el punto de impacto en la mano de circulación del camión guiado por el codemandado Isla (fs. 348), en coincidencia con la X sin referencia graficada en el croquis practicado por la autoridad policial (fs. 5, Sumario penal). Estos elementos, merituados conjuntamente, avalan la declaración de Isla, en el sentido de que el punto de impacto se localiza en la mano de circulación del camión.

4.2.2. La sentencia dictada en sede penal concluyó en tal sentido, definiendo que “la colisión de ambos rodados se produce sobre la mano de circulación que correspondía al camión conducido por el acusado, es decir sobre el carril este de la calzada como afirma el acusado lo que es corroborado por el testimonio de Rafael Quesada (.) que señala en ese carril el lugar donde se produce el choque. La maniobra que todos los testigos describen (.) ubica el lugar del impacto sobre el carril este, cualquiera sea el alcance que a esa maniobra se le otorgue, y es corroborada por la posición final de ambos rodados sobre la banquina y zanja situada al este de la calzada y los daños constatados en los rodados (.) el impacto se produce frontalmente hallándose el automóvil en una posición oblicua al camión ya que de otro modo no podrían explicarse la compresión frontal que se advierte en el automóvil justificándose el mayor daño en el lateral derecho y el desvío de la carrocería frontal de ese rodado hacia la izquierda por el giro que el mismo impacto le provoca por efecto de la inercia y la inclinación hacia el este que ambos rodados tenían al entrar en contacto” (fs. 179, Sumario penal), y que “aun cuando se acepte la veracidad de las trayectorias de los rodados que refieren los testigos, (.) no se halla en duda que el impacto se produce sobre la mano de circulación del camión del acusado” (fs.180 vta., Sumario penal).

En tal decisorio, la ubicación del lugar del impacto no fue definida sobre la base del croquis demostrativo confeccionado por la autoridad policial (fs. 5, Sumario penal, con evaluación en la pericial mecánica a fs. 783, debiendo notarse que el croquis de Servicios Viales S.A. fue glosado recién en esta sede civil), “ya que pese a la apariencia de indicar el lugar del impacto sobre la calzada, omite aclarar el significado de la cruz que incluye en el croquis y en la parte descriptiva del acta de inspección ocular nada dice, sin que pueda descartarse que el signo corresponda a otro rastro (como por ejemplo el lugar del paragolpes del camión que tampoco se localiza)” (fs. 179, Sumario penal).

Sin embargo, una valoración conjunta con el croquis de Servicios Viales S.A. incorporado en esta instancia civil (fs. 348) permite asociar la X del croquis policial con el lugar del impacto.

4.2.3. En esta sede se rindió pericial mecánica a cargo del Ing. Guillermo Esteban Fernández, quien concluyó que se puede determinar la más probable mecánica del accidente considerando que el “camión Mercedes Benz 1620 dominio CBD 914 circularía por la ruta AO 12, a la altura del cruce de ésta con la ruta AO 18 y con dirección aproximada oeste a este. El automóvil Ford Falcon dominio X 007.883 circularía por la ruta AO 12, con dirección este a oeste. En momentos en que el camión Mercedes Benz 1620 dominio CBD 914 habría traspuesto el cruce entre la ruta AO 12 y la ruta AO 18, habría sobrepasado el vehículo conducido por el Sr. Sancanella.El sector próximo al cruce de rutas, donde según los testimonios se efectúa la maniobra de sobrepaso, presenta un ensanche en su cota (.). Dicho ensanche permite efectuar una maniobra de sobrepaso a un vehículo del porte de un camión que circula por la izquierda de la mano, con respecto a otro vehículo, en este caso una pick up Peugeot, que se encontrara sobre la derecha de la mano, siendo esta maniobra perfectamente posible de realización sin invadir el carril de contramano (.) la continuación de la línea de la isleta separadora de carriles es la línea de separación de carriles que continúa en la ruta cuando ésta toma sus dimensiones normales. (.) El camión Mercedes Benz continuaría su marcha por la ruta AO 12, lo haría por su carril de circulación, el cual es como ya se dijera continuación del carril por el cual habría realizado el sobrepaso. De acuerdo con las constancias obrantes el automóvil Ford Mondeo conducido por el Sr. Rafael Gustavo Quesada se desplazaba por la ruta AO 12 con dirección este a oeste, circulando detrás del automóvil Ford Falcon de referencia y de un camión no identificado en autos. El vehículo Mondeo se encontraría, al momento del sobrepaso camión pick up, a la altura de la estación de servicios “La Carolina”, distanciados ambos lugares entre 700 y 800 metros. Esta situación, el particular trazado de la ruta AO 12 en ese sector con su ensanche de sobrepaso y la distancia entre el lugar donde se efectúa el sobrepaso y donde están circulando los testigos, podría haber generado la idea de un vehículo abalanzando por el carril de la contramano para los testigos que se dirigían en sentido de circulación opuesto al del avance del camión Mercedes Benz, considerando que los mismos se hallarían a una distancia de más de 500 metros del lugar donde se efectuaría el sobrepaso camión pick up Peugeot 403.De acuerdo con las mismas constancias se puede decir que un camión no identificado ingresaría a la estación de servicios Arangua, es decir efectuaría una maniobra hacia la derecha del mismo hacia el cardinal norte. El camión Mercedes Benz 1620 dominio CBD 914 llevaría una velocidad de circulación de aproximadamente 60 km./h. de acuerdo a las versiones testimoniales lo cual es congruente con el hecho de recién haber traspuesto un cruce carretero como el indicado (ruta AO 12 y ruta AO 18). Esta velocidad daría unos 17 metros / segundo y considerando que el posible lugar extremo de la maniobra de sobrepaso (extremo este de la isleta de separación) y el lugar posible del impacto distan unos 130 metros aproximadamente, se tiene que el tiempo transcurrido entre la finalización de la maniobra de sobrepaso y el impacto sería de aproximadamente 7 a 8 segundos. No existen elementos objetivos que permitan calcular la velocidad del automóvil Ford Falcon (.) la zona más probable de ocurrencia de los hechos, encuentro físico entre el automóvil Ford Falcon y el camión Mercedes Benz, sería un punto ubicado sobre el carril de circulación del camión y situado entre las dos entradas de la estación de servicios Arangua (.). El camión realizaría una maniobra evasiva que lo llevaría a desviarse hacia el cardinal sur y el automóvil realizaría una maniobra que lo llevaría hacia el cardinal sur, lo que es consistente con la ubicación de los daños en ambos vehículos, según se desprende de las fotografías incluidas en autos y de las inspecciones mecánicas realizadas por la autoridad policial. El encuentro se realizaría sobre el sector frontal izquierdo (paragolpes delantero, partes de motor, óptica izquierda y tren delantero) del camión Mercedes Benz 1620 dominio CBD 914 y delantero derecho del automóvil Ford Falcon” (punto 1, fs.599 y ss.).

Adicionó luego que “Yo analizo varias hipótesis y luego dictamino según la que creo que surge de las constancias de autos (.) los demás peritos manejan dos o tres hipótesis. Yo llego a la conclusión que me parece más valedera, no es que desarrollo una sola hipótesis, desarrollo varias y concluyo en una (.). Si no tengo elementos, no se contesta la pregunta (.). Yo fui y vi que había un cantero central, hay una especie de dársena de entrada de la otra ruta, la AO 12, que se ensancha, no hay elemento que diga que el camión pasó a la otra mano, porque tiene lugar suficiente para sobrepasar a un auto. Ello sin salir del carril de circulación (.) yo puse la valoración que me parecía la más probable. El colega de gendarmería puso tres hipótesis y valoró una sobre las otras” (fs. 877 y vta.).

El dictamen que estamos merituando permite compatibilizar las restantes probanzas hasta aquí ponderadas, toda vez que sitúa el punto de impacto en la mano de circulación del camión (oeste a este), en consonancia con la declaración del codemandado Isla, el croquis de Servicios Viales S.A., el croquis policial así interpretado, y la sentencia dictada en sede penal.

El perito Ariel Rubén Maldonado puntualizó que “por la ambigüedad y carencia de otros elementos objetivos de la causa, no se puede establecer categóricamente en qué sector de la calzada se produjo el impacto. Sin embargo, se puede precisar y señalar que el modo de contacto entre ellos fue en forma angular teniendo en cuenta las características que se observan en las fotografías (daños en las carrocerías de los móviles), el parte preventivo, la inspección ocular, el informe técnico y mecánico de los rodados y las declaraciones testimoniales, etc. De lo siguiente, más las declaraciones testim oniales, resultan las hipótesis que se describen a continuación: En la hipótesis 1:el modo de circulación, se refleja circulando en sentido contrario (de contramano) el automóvil, allí, teniendo en cuenta el ángulo de contacto, resulta muy probable la situación planteada. El ángulo de impacto es semejante y compatible con los daños estructurales de los rodados. La zona de impacto se encuentra en el carril de circulación del camión. Situación coincidente con las declaraciones testimoniales que obran en la causa. En la hipótesis 2: aquí ambos móviles circulan sobre el centro de la calzada, teniendo en cuenta el ángulo de contacto, resulta probable la situación planteada. El ángulo de impacto es semejante y compatible con los daños estructurales de los rodados. La zona de impacto se encuentra en el centro de la calzada. En la hipótesis 3: el modo de circulación, se refleja circulando en sentido contrario (de contramano) el camión Mercedes Benz, allí, teniendo en cuenta el ángulo de contacto, resulta poco probable o improbable la situación planteada. El automóvil tendría que haber salido desde la banquina” (punto 1, fs. 797 y ss.), que “la colisión fue frontal excéntrica y (.) angular, manteniendo el sentido de que hubo por parte de ambos conductores una maniobra previa al accidente. Del lado del conductor del Ford Falcon, se puede inferir una maniobra de preservación e instinto de conservación de la especie, hacia la izquierda, desde su punto de vista. Por el lado del conductor del camión, hacia la derecha, desde su punto de vista” (punto 5, fs. 801 y ss.), y que “no existen elementos objetivos en la causa, sólo declaraciones de los participantes directos e indirectos del hecho. Ello, y sin perjuicio de que resulta mediante las hipótesis planteadas en el punto 1 del presente, como la más probable la hipótesis 1 y probable la hipótesis 2. Mediante esa observación podemos considerar que el hecho se produjo en el centro de la calzada, con mayor incidencia en el carril de circulación del camión” (punto 8, fs.803).

Agregó luego que “Yo hice un análisis de la causa. De todos esos elementos, en mi pericia hablo de tres hipótesis y hablo de la más probable y de la menos probable. Yo no tenía el punto de colisión, pero di la posición más probable que para mí es la hipótesis N° 1 donde digo que la colisión se produjo en el sentido de circulación del camión (.) coincide con la del perito oficial” (fs. 877).

Como puede apreciarse, la hipótesis que se plantea como de verificación más probable y, por ende, jerarquizada respecto de las restantes, es la que avala la inteligencia propuesta por la pericia analizada en primer término, también en consonancia con el croquis de Servicios Viales S.A., el croquis policial así interpretado, y la sentencia dictada en sede penal.

Finalmente, el perito Adrián Fernández expresó, a su turno, que el “camión marca Mercedes Benz con semirremolque circulaba por la ruta AO 12 de oeste a este, siendo que el automóvil marca Ford Falcon circulaba de este a oeste en sentido contrario, no pudiendo determinar exactamente por qué carril lo hacían ambos rodados al momento de la colisión, debido a la falta de elementos sobre la escena del hecho, siendo el lugar aproximado donde se produce el choque enfrente a la estación de servicios Araguas, sí pudiendo afirmar que la forma de contacto es angulada (frontal izquierdo el camión y frontal derecho el automóvil) según las apreciaciones de las vistas fotográficas (.) y los formularios de exámenes mecánicos. No existiendo evidencia objetiva, clara e irrefutable que nos señale el lugar geográfico donde se produjo el embestimiento, siendo que a raíz del impacto por diferencia de energía cinética y masa el camión arrastra al automóvil, provocando una acción de retroceso y despidiéndolo hacia su lateral izquierdo” (punto 1, fs.783 y ss.), que “no es posible obtener fehacientemente la velocidad de los vehículos en cuestión al momento de la colisión” (punto 2, fs. 784), que “no existen elementos objetivos que permitan estimar las distancias entre los distintos vehículos que declararon como testigos del hecho” (punto 3, ídem), que “no existen elementos objetivos sobre la escena del hecho que nos permitan afirmar la maniobra que realizó cada rodado previo al impacto, sí podemos referir que por la forma de contacto entre los móviles es angulada (frontal izquierdo sobre el camión y frontal derecho sobre el automóvil) lo que por sus sentidos de circulación, el automóvil gira su frente hacia su izquierda y el camión hacia su derecha en el momento del impacto” (punto 5, ídem), y que “no es posible determinar con exactitud en qué lugar geográfico se produjo el impacto, pudiendo afirmar que la forma de contacto es angulada (.) el accidente pudo ocurrir tanto en el carril de circulación del automóvil, en el centro de la línea divisoria de carriles, como en el carril de circulación del camión” (punto 8, fs. 785).

Preguntados sobre si resulta congruente la proyección final y daños de los vehículos con un punto de impacto fuera de la mano del camión, los peritos Guillermo Esteban Fernández y Ariel Rubén Maldonado respondieron por la negativa (fs.877 vta.), mientras que el perito Adrián Fernández contestó que “de acuerdo a la forma de contacto de los vehículos en el momento de la colisión, yo digo que puede haber ocurrido en cualquiera de los tres carriles” (ídem). Sin embargo, al serle preguntado por dónde habrían tenido que estar circulando los vehículos para producir el impacto relevado, el último de los peritos citados respondió “girando hacia la izquierda, en posición angulada, sobre la mano izquierda” (ídem), lo que coincide con lo expresado por los restantes peritos.

En ocasión de alegar, la parte actora afirmó que en autos nos encontramos con una situación de duda, que por imperio de las reglas aplicables en materia de responsabilidad civil, sólo puede favorecer a los accionantes.

Sin embargo, hasta aquí, contamos con elementos suficientes para afirmar asertivamente que el hecho ocurrió en la mano de circulación del camión (declaración de Isla, croquis de Servicios Viales S.A., croquis policial, sentencia penal y dos periciales), y ninguno que permita hacer lo propio respecto de la hipótesis de ocurrencia en la mano de circulación de las víctimas fatales (el perito que disiente no asevera tal circunstancia, sino que sólo refiere no poder responder al respecto).

Ello claramente no constituye situación de duda, como sí lo sería el caso de existencia de probanzas francamente contrapuestas, una ubicando el hecho en una de las manos y otra afirmándolo en la otra, sin razón suficiente para optar por alguna de ellas, por lo que la argumentación vertida por la parte actora no resulta de aplicabilidad en la especie. En efecto, para favorecer a los actores, la duda debería verificarse en el ánimo de los integrantes del órgano jurisdiccional y no en el de uno de los peritos actuantes.

4.2.4. Si bien consignó la autoridad policial que “de las averiguaciones practicadas en el lugar del hecho no habría testigos presenciales” (fs.2, Sumario penal), en el trámite penal se han rendido múltiples probanzas de índole subjetiva, respecto de las cuales la sentencia refirió que “no existen motivos para cuestionar la presencia de los mismos en el lugar del hecho” (fs. 179 vta., Sumario penal).

El primer testigo es referenciado recién en fecha 11.08.1999 por la coactora Juana Francisca Cantero, quien indicó que “en circunstancias en que me encontraba en el Sanatorio Laprida al cuidado de mi esposo, se presentó un señor conocido de nuestra familia, dado que vive en el mismo pueblo, quien se interesaba por el estado de salud de mi esposo y estuvo visitándolo en el horario permitido, cuando estaba por retirarse me manifestó que él había presenciado el accidente dado que en esos momentos circulaba por la ruta AO 12 en dirección al este (.) me dijo que otro automóvil también se había detenido inmediatamente en el lugar, ya que venía circulando en la misma dirección (.) y que también había visto perfectamente el accidente, pero que desconocía la identidad de esa persona (.)” (fs. 35 y vta., Sumario penal).

Se trata de Juan Carlos Sancanella, quien relató que “el día viernes 30, mejor dicho el día 31 ya que era más o menos la una de la madrugada, poco más, yo venía circulando por la ruta AO 12 en dirección desde Piñero para esta localidad, o sea de oeste a este, y me dirigía a la zona del puerto a cargar pescado, lo cual hago todos los días, ni bien había pasado el cruce con la ruta 178, conduciendo yo una chatita Peugeot 403 de mi propiedad, un camión Mercedes de color blanco con semi remolque de esos térmicos me pasa y luego sigue avanzando sin volver al carril correspondiente y haciendo zig zag, esto me llamó la atención y pensé que el conductor podría venir durmiéndose.Al llegar frente a la estación de servicios “Aragua”, que está sobre el lado norte de la ruta, veo que el camión se tira de golpe hacia la derecha y escucho el ruido de un choque, alcanzo a frenar y veo perfectamente cómo el camión sigue hacia su derecha y cae a la cuneta bastante profunda que hay al costado de la ruta, inmediatamente desciendo y veo que sobre la banquina del lado sur, casi al lado del camión, se encontraba un automóvil Falcon de color clarito con su parte delantera totalmente destrozada, el cual lógicamente había sido embestido por el camión, en el interior del Falcon se hallaban dos personas del sexo masculino a quienes inmediatamente reconocí como Cis y Corrales, ya que ambos vivían también en Piñero y conocía a ambos (.) enseguida, juntamente con otras personas que se habían detenido igual que yo a ver el accidente, tratamos de auxiliarlos, pero alguien, no recuerdo quién, nos indicó que era mejor no tocarlos hasta que llegara la ambulancia, la cual había sido pedida, mientras esperábamos hablamos con unas personas que venían en la misma dirección detrás del Falcon y ellos también habían advertido perfectamente la maniobra del camión, entre ellas tres muchachos que venían en un auto de color bordó y que estaban apurados, uno de ellos me anotó su nombre Rafael Quesada (.) para que se lo diera a los lesionados por si necesitaban luego de sus testimonios, me lo dieron a mí ya que se enteraron allí que éramos conocidos y vecinos del mismo pueblo (.) a los pocos días fui a visitarlo a Corrales al Sanatorio y la señora me dijo que estaba muy mal, como ella al parecer no se había enterado, yo le conté que había visto el accidente y que si necesitaba declararía todo lo que vi (.) [el camión] no venía muy rápido, calculo que a unos 60 km.por hora (.) había visto las luces de dos o tres vehículos que venían en dirección contraria pero luego me tapó el camión (.) estaba también un muchacho que venía delante del Falcon, el de un camioncito (.)” (fs. 37 y ss., Sumario penal).

Posteriormente agregó que “yo conocía a las dos personas que fallecieron porque son de Piñero, que los conocía de saludarlos, que yo no tengo ningún interés, lo único que yo fui al hospital y le dije a la esposa de Corrales que yo había visto el accidente, que yo soy medio arisco para salir de testigo, que a mí no me gusta venir a los tribunales. Que yo ayer vine a Rosario para hablar con el abogado Piccolo que es el abogado de Cis, y me dijo que venga hoy a declarar, que yo le llevé la citación de este Juzgado, que yo me perdí dos días de trabajo, entonces fui a la casa de las esposas de los muertos para que me dieran la plata para el colectivo pero no me dieron un peso, que me tuve que venir a dedo, que yo le quería pedir el “mangazo” aunque sea al abogado pero justo me llamaron a declarar (.) yo venía de Piñero e iba a cargar pescado a Punta Alvear o Pueblo Esther, que yo circulaba a 35 o 40 km./h., que la chata es modelo 70, hasta las zanellitas 50 me pasan en la ruta. Que yo al camión lo veo cuando me pasa y seguía por el otro carril, que iba como en zig zag, del otro lado se veían luces de otros autos, yo pensé que el camión iba a volver a mi carril, que un camión entró a la estación de servicios.Que yo al Falcon no lo vi venir, vi las luces nada más, que tampoco vi el momento del choque, sentí el golpe, el camión blanco con el térmico se fue hacia la banquina y el Falcon quedó estampado contra un cartel, que el Falcon tenía los daños adelante. Que yo me tiré a la banquina y paré (.) unos muchachos de un auto bordó medio “importadón” me dejaron el número de teléfono (.) no quedaron huellas de frenadas ni nada (.) en el camión quedó incrustada en el paragolpes la bocina del Falcon. Que el camión era un semirremolque, era un térmico y estaba vacío, si no hubiera tumbado” (fs. 72 y ss., Sumario penal).

Finalmente, puntualizó que la maniobra de sobrepaso por parte del camión guiado por Isla, ocurrió “más o menos a unos 150 metros, es decir desde donde ocurrió el accidente para atrás” (fs. 114, Sumario penal).

El magistrado actuante en sede penal consignó que “no puedo dejar de advertir las dudas que me suscita el testimonio de Sancanella, testigo presentado tardíamente ante la prevención por la parte a la que beneficia, a trece días de producido el accidente, pese a que reconoce haberse hallado presente en el lugar del hecho cuando arriba la prevención y haber sido entrevistado antes de comunicarse con los familiares de las víctimas por abogados interesados en el accidente. No deja de llamar la atención que sólo reconozca haberse entrevistado con la madre de Cis que fue la que le dijo que saliera de testigo, siendo que su nombre es aportado por la esposa de Corrales quien dice que es conocido de la familia, a quienes luego de expresarle que había sido testigo del accidente, le refiere la presencia de otro automóvil que circulaba detrás del Falcon y se detiene en el lugar, cuyo conductor fue testigo pero de quien le dice que desconocía la identidad (fs.35), siendo que luego declara que éste le dio los datos en el lugar para que lo citaran como testigo, hecho que extrañamente no comunica directamente a la prevención cuando ésta se presenta minutos más tarde, prefiriendo comunicarse previamente con los familiares de las víctimas y entrando en contacto con los profesionales de éstas antes de declarar. Sin duda que la credibilidad de su testimonio se halla seriamente comprometida por su calidad de conocido de la familia de las víctimas y su admisión de haberse entrevistado con éstas y con el abogado de Cis antes de declarar y en especial al hecho de haberse sentido con derecho a reclamarles dinero por su comparendo ante este Tribunal. Aunque la espontánea referencia al episodio, en el que dice sólo les requirió los gastos, parece otorgarle buena fe a su proceder, no despeja dudas sobre la oscuridad del reclamo y permite sospechar la existencia de contactos anteriores con el curial de la víctima en el reclamo civil y su influencia en las declaraciones que puedan justificar su concurrencia a su estudio al recibir la citación de este Juzgado” (fs. 179 vta. y ss.).

Más allá de que co.parte este órgano jurisdiccional las dudas que el Juez penal tuvo en relación al testimonio, debe destacarse que: a) refiere incorrectamente la invasión del carril de parte del camión en zona (“ni bien había pasado el cruce con la ruta”, “más o menos a unos 150 metros, es decir desde donde ocurrió el accidente para atrás”) en la que existe un separador de carriles con borde de hormigón armado de aproximadamente 15 cm. de alto (cf. croquis pericial, a fs.582); b) advierte el regreso del camión a su mano con anterioridad a producirse el impacto (“veo que el camión se tira de golpe hacia la derecha y escucho el ruido de un choque”), lo cual se compadece con lo tratado en el punto 4.2 de los presentes considerandos en relación a la mano de circulación en la que habría ocurrido el impacto; y c) reconoce no haber visto el choque (“tampoco vi el momento del choque, sentí el golpe”).

Rafael Gustavo Quesada, por su parte, aseveró que “el día 31 del mes próximo pasado, siendo aproximadamente la 01.00 horas o un poco más, no puedo precisarlo, circulaba por la ruta AO 12 en dirección al oeste, conduciendo un automóvil Ford Mondeo y llevando como acompañantes a los llamados Daniel Marín (padre) y Daniel Marín (hijo). Los tres regresábamos de una reunión que habíamos tenido en la localidad de Arroyo Seco. Cuando nos encontrábamos cerca del cruce con la ruta 178 y en circunstancias en que unos metros delante nuestro circulaban un automóvil de color claro y delante de éste un camión, veo que en dirección contraria se acercaba un camión cuyo conductor efectuaba unas maniobras erráticas, me pareció a la distancia que intentaba adelantársele a una chatita que venía delante de él.En un momento dado veo que imprevistamente avanza por el carril contrario de manera tal que el camión que venía delante nuestro se tira hacia la banquina, justo donde está el ingreso a una estación de servicios y yo hago lo mismo, pero veo que el automóvil que circulaba entre nosotros y el camión, al encontrarse sorpresivamente frente al otro vehículo que se le venía encima intenta esquivarlo volanteando hacia la izquierda, dado que hacia la derecha le cerraba el paso el vehículo que se había detenido delante de él, en la misma maniobra el conductor del camión que venía en dirección contraria, al encontrarse de frente con el auto, también intenta esquivarlo girando hacia su derecha por lo cual embiste al automóvil casi en su parte media, lo arrastra unos metros y lo larga sobre la banquina del lado sur y el camión sigue unos metros y cae a la zanja existente en el lugar, al ver esto nos detuvimos a fin de auxiliar a los posibles heridos y enseguida se llamó a la policía y ambulancia, como nosotros estábamos muy apurados y nuestra presencia allí no era importante, le dejé mis datos a un señor que era quien conducía la chatita a la cual el camión intentó adelantársele y seguimos viaje (.) [el Falcon] venía a unos cien metros delante nuestro y luego, cuando nos detuvimos vi que era (.) bastante viejo (.) el conductor del Falcon se encontró de frente con el camión y la única maniobra posible era la que efectuó, o sea tratar de esquivarlo hacia la izquierda, ya que a la derecha estaba el otro vehículo” (fs.42 y ss., Sumario penal).

Adicionó luego que “cuando yo vi el accidente, me bajé del auto y paró otra persona de una chata, y como no podíamos hacer nada, le dejé el teléfono a esta persona y me fui (.) yo venía detrás del Falcon, que adelante del Falcon venía un camión, del otro carril venía una chata y atrás el camión que choca. Yo lo que veo es que el camión que chocó no venía por su carril y que intenta pasar a la chatita y la pasa por la izquierda. En ese momento el camión que venía adelante del Falcon se tira a la banquina, no puedo precisar si era para entrar a la estación de servicios o si como se le venía el otro camión encima se tira hacia la banquina. Entonces el Falcon se encontró de frente con el otro camión, el Falcon se tira hacia la izquierda y el camión también. Que el golpe fue sobre el lado derecho de la ruta, el camión lo agarra en el medio al Falcon y lo arrastró, lo soltó y el camión terminó en la zanja (.) el choque fue a la altura de la entrada de la estación” (fs. 66 y vta., Sumario penal).

A fs. 67 del Sumario penal se agregó el croquis confeccionado por el deponente, en el cual ubica el punto de la colisión en la mano con sentido de oeste a este (que sería la mano izquierda en relación a la dirección que él llevaba, lo que inclusive contradice su propio testimonio).

Sobre esta deposición, el Juez penal remarcó que “no deja de llamar la atención cuando en su primer declaración dice que “ve que del otro carril venía una chata y detrás el camión que choca.Que lo que ve es que el camión que choca no venía por su carril y que intenta pasar a la chatita por la izquierda”. La precisión del relato no resulta justificada si se tiene en c uenta que Quesada circulaba a más de cien o ciento cincuenta metros detrás del Falcon, que a su vez iba detrás de un camión que sin duda le impedía ver lo que sucedía más adelante en el propio carril y en el contrario a mayor distancia; que era de noche y estaba oscuro por lo que difícilmente pudiera distinguir desde su posición que las luces que podía ver delante suyo correspondían a una “chatita”; adviértase que la maniobra de adelantamiento del camión que refiere Sancanella no pudo suceder a menos de cuatrocientos o quinientos metros delante de donde él se encontraba, no obstante lo cual “a la distancia” y pese a la obstrucción visual que tenía, puede distinguir a “un camión cuyo conductor efectúa unas maniobras erráticas”. No puede tampoco dejar de notar en su testimonio la reiteración de apreciaciones sobre la subjetividad del conductor del Falcon que sin duda escapan a la posibilidad de su observación y que sin embargo definen la culpabilidad del acusado, tales como cuando dice que el conductor del Falcon se encuentra “sorpresivamente” frente al camión e intenta esquivarlo “volanteando hacia la izquierda dado que hacia la derecha le cerraba el paso el vehículo que se había detenido delante de él” (sic), lo que a mi entender denota una parcialidad a favor de éstos” (fs. 180).

Daniel Genaro Marini, a su turno, expresó que “el día sábado 31 del mes próximo pasado, siendo aproximadamente la 01.00 horas, yo viajaba por la ruta AO 12 sentado en el asiento del acompañante del automóvil Ford Mondeo que conducía un amigo llamado Gustavo Quesada, y en el asiento trasero viajaba mi hijo Daniel Cristian, con dirección este a oeste.Al pasar una estación de servicios denominada La Carolina, unos metros más adelante, es decir llegando casi a la intersección con la ruta 178, advierto que un camión que circulaba delante nuestro, en la misma dirección, hace una maniobra tirándose hacia la banquina dado que de frente, en dirección contraria, venía un vehículo de contramano, o sea sobre el carril que circulábamos nosotros. Inmediatamente veo que otro automóvil que venía en nuestra misma dirección, delante nuestro y detrás del camión mencionado en primer término, al encontrarse de frente al otro vehículo trata de tirarse hacia la izquierda en un esfuerzo por esquivar el otro vehículo que se le venía encima y allí se produce el choque, ya que el conductor del otro vehículo, que luego pude ver era un camión de color blanco, no recuerdo otro detalle, sí que era un semi remolque, también había intentado esquivarlo tirándose hacia su mano, a todo esto Quesada había tenido también que detenerse y tirarse a la banquina detrás del primer camioncito, descendimos lógicamente del auto y vi que se trataba de un Falcon de color crema, pero como esas cosas me impresionan no me acerqué a verlo, sí estuvo tratando de auxiliarlo Quesada, pero como no se podía hacer nada le dejó creo que su teléfono al conductor de una chatita que dijo conocer a los que viajaban en el Falcon, y los que según me enteré después estaban muy lesionados, por si los mismos necesitaban luego nuestro testimonio (.) [el Falcon viajaba] a una velocidad normal igual que nosotros, además delante de él iba el otro camión (.) todo fue en segundos y creo que lo que le impidió hacer esa maniobra [de desvío hacia la derecha] fue el primer camión que se detuvo en la banquina y al encontrarse de frente con el otro vehículo no tuvo otra alternativa (.)” (fs.48 y vta., Sumario penal).

Agregó en sede penal que “yo vi justo el momento del choque, y éste ocurrió sobre el carril que veníamos nosotros, es decir que el camión blanco venía por el carril contrario. Que el otro camión que iba adelante del Falcon se tiró a la banquina y yo no sé si quiso o no entrar a la estación de servicios que se encuentra allí. Que el camión blanco ya había sobrepasado a una chatita. Que el choque fue como de frente y después el camión y el Falcon se abrieron y se fueron a la cuneta. Que yo no puedo precisar con exactitud a qué distancia vimos al camión blanco y tampoco a qué distancia circulábamos del Falcon. Respecto a la visibilidad en esa zona se ve bien porque está iluminada” (fs. 70 vta., Sumario penal).

Daniel Cristian Marini puntualizó que “el día 31, alrededor de la una de la mañana, viajábamos por la ruta AO 12 hacia el oeste en un automóvil Mondeo que conducía un amigo Gustavo Quesada, y al lado de él venía mi padre, yo lo hacía en el asiento trasero, delante nuestro circulaba un coche y delante de éste un camión chico, de repente cuando nos acercábamos al cruce de la ruta 178 veo que este camión se tira hacia la banquina y que de frente se acercaba un vehículo grande haciendo zig zag y por el carril contrario, o sea en contramano.El conductor del automóvil que venía delante nuestro se encontró de frente con este vehículo y se tiró hacia la izquierda, tratando de esquivarlo, y veo también que el otro vehículo que era un camión con semi remolque también se tira hacia el mismo lado o sea tratando de retomar su mano, y allí se produce el choque, en esos momentos nosotros también nos habíamos detenido sobre la banquina y desde allí vi como el camión arrastra unos metros al auto hacia la banquina sur y luego cae hacia la cuneta. Yo me quedé con mi padre cerca de nuestro auto en tanto Quesada se acercó al coche que había chocado y el cual pude ver que era un Falcon. Estuvimos allí un rato y luego al regresar nos comentó que en el interior del Ford había dos personas muy lesionadas y que no se los podía tocar o tratar de sacar de allí hasta que no llegara personal médico, por lo cual continuamos nuestro viaje, antes de ello Quesada le dejó sus datos a un señor que estaba en el lugar y que le había manifestado conocer a los lesionados (.) por la forma en que circulaba [el camión] estimo que el conductor pudo venir medio dormido (.)” (fs. 49 y vta., Sumario penal).

Amplió en sede penal que “el choque se produce sobre el carril en el que veníamos nosotros, es decir sobre el carril por el que el camión blanco venía en contramano, que el choque fue de frente y después el Falcon y el camión se abrieron y se fueron contra la banquina contraria de donde estábamos nosotros. Que no puedo precisar exactamente a qué distancia circulábamos del Falcon, pueden ser unos 100 metros. Que nosotros veníamos a una velocidad normal, no se venía fuerte, además ya casi íbamos a doblar en el cruce.Que el otro camión que iba adelante del Falcon se tiró hacia la banquina para esquivar al camión blanco, por eso el Falcon no se pudo tirar a la banquina y se tiró hacia la izquierda encontrándose con el camión blanco de frente. Que la visibilidad es buena porque esa zona está iluminada” (fs. 71 y vta., Sumario penal).

Sobre los testimonios de Daniel Genaro Marini y Daniel Cristian Marini, únicos elementos que refieren el punto de impacto en el carril este a oeste, la sentencia penal refutó “la localización del impacto que refieren los testigos Marini que contradiciendo lo dicho por los demás declarantes y la lógica de su propio discurso, dicen que el impacto se produce sobre el carril oeste de la calzada” (fs. 179, Sumario penal).

Debe notarse que, ante la confección del croquis de fs. 67 del Sumario penal por parte del testigo Quesada, con ubicación del impacto en la mano oeste este (en coincidencia con las probanzas merituadas precedentemente), los testigos Marini habrían percibido una situación diferente inclusive a la relatada por el propio conductor del automóvil en el que ellos se desplazaban.

Tomando como cierta la maniobra que describen los testigos, el decisorio penal infirió que “el camión debió realizar una maniobra muy brusca para provocar la sorpresa del conductor del Falcon, con el efecto que los testigos le atribuyen, la que no hubiera pasado desapercibida a observadores atentos capaces de advertir las maniobras de los vehículos que venían en sentido contrario, a cientos de metros delante y en plena oscuridad, teniendo obstruida la visión por un automóvil y un camión en su propio carril, aunque es cierto lo suficientemente desatentos para ser incapaces de advertir en qué carril se produce el encontronazo delante suyo, como es el caso de los Marini” (fs.180 y ss., Sumario penal).

En cuanto a los testimonios de Quesada y los Marini, el perito Guillermo Esteban Fernández indicó que “El vehículo Mondeo se encontraría, al momento del sobrepaso camión pick up, a la altura de la estación de servicios “La Carolina”, distanciados ambos lugares entre 700 y 800 metros” (punto 4.2.3 de los presentes considerandos), con lo que tampoco se explica cómo es que habrían logrado percibir los hechos sobre los que deponen en detalle, duda que no es despejada a través de la razón de los dichos. Cabe puntualizar que tales testigos no fueron aportados a los fines de ser reexaminados en sede civil.

En síntesis, las testimoniales merituadas precedentemente se encuentran plagadas de múltiples ambigüedades, ya analizadas por el sentenciante de sede penal, remarcadas por las periciales y compartidas por este órgano jurisdiccional, razón por la cual no podrán prevalecer sobre las probanzas de índole objetiva.

En tal sentido, acreditado que el punto de impacto se ubica en el carril de circulación oeste este, no logran los testigos aportar por sí una justificación contundente de la eventual razón por la que el Ford Falcon se hallara allí posicionado.

4.2.5. Adicionalmente, debe hacerse especial hincapié en lo inadecuado de la maniobra realizada por el fallecido Cis.

En efecto, el perito Guillermo Esteban Fernández indicó que “de acuerdo con la presunta maniobra de esquive que realizaría el Ford Falcon para evitar colisionar al camión que se encontraría ingresando a la estación de servicios Aranguas, la cual lo llevaría sobre su izquierda, la misma indica que la distancia entre ambos vehículos no habría sido la indicada en la reglamentación vigente que establece que todo vehículo debe mantener una distancia mínima d e seguridad con respecto al vehículo que va por delante.El Ford Mondeo realiza una maniobra que lo lleva a frenar sobre la banquina, por lo cual se puede decir que mantendría una distancia de seguridad con respecto a los vehículos que lo anteceden” (punto 3, fs. 601).

En coincidencia, el perito Ariel Rubén Maldonado puntualizó que “teniendo en cuenta el ángulo de contacto entre los vehículos involucrados, se puede establecer que ambos conductores al instante previo al infortunio, realizaron maniobras de esquive, y sin distancias reglamentarias que permitan evitar la colisión. Visto de otra perspectiva, el resto de los participantes indirectos sí tuvieron el tiempo y espacio suficiente para no involucrarse en el hecho como agentes directos, por lo que se presume que mantendrían las distancias reglamentarias” (punto 3, fs. 800 y ss.).

Coincide el Juez penal, interrogándose “si es posible (.) con la mera descripción de los hechos objetivos que refiere, descartar que el conductor del Falcon, ante la drástica disminución de la velocidad del camión que iba adelante, para ingresar a la estación de servicios, en vez de disminuir la velocidad para acompañar la maniobra del que venía delante, lo intenta rebasar invadiendo la mano contraria, donde se topa con el camión del acusado que terminaba la maniobra de adelantamiento, cuya presencia pudo no advertir con la debida anticipación por la obstrucción visual que el mismo camión le provocaba. La torpeza de la maniobra del conductor del Falcon pudo ser influida por el mal estado del automóvil que por las dificultades en el arranque que refiere Carlos Infanti (fs.129) le exigiera mantener mínimamente acelerado el motor, cosa que no es extraña en un vehículo tan vetusto, o por el estado de alcoholización que refieren este testigo, corroborando lo dicho por el acusado en su primer declaración apenas ocurrido el accidente y consigna el acta policial (.) no resulta tampoco suficientemente fundada la inferencia sobre la subjetividad del conductor del Falcon que expresan los testigos de que se desvía hacia la mano contraria al verse enfrentado con el camión que venía en sentido contrario y al tener obstruida la derecha por el otro camión ya que todos dicen no saber si éste se desvió para ingresar a la estación de servicios o para esquivar al otro camión, lo que implica que desconocen la trayectoria de este rodado luego del desvío y consiguientemente no pueden afirmar que tuviera el paso obstruido por el camión o no, como coligen los Marini, ya que en el primer caso podría haber continuado detrás de éste. Debe tenerse en cuenta que si el Ford circulaba detrás del camión debió disminuir la velocidad acompañando la disminución de velocidad del que va adelante y que el desvío de un camión para ingresar a una estación de servicios no es una maniobra brusca que lo enfrente súbitamente al que viene de frente como pretenden los testigos, sino que se realiza gradualmente, previa disminución de velocidad, lo que le permite al que circula detrás apreciar la existencia de un obstáculo tan notorio como lo es un camión viniendo de frente y con las luces encendidas, ante lo cual la reacción instintiva es frenar y salir hacia su banquina detrás del otro camión, que tampoco pudo detenerse súbitamente como para constituir un obstáculo insalvable, en vez de maniobrar en sentido contrario hacia el carril hacia el cual regresaba el camión (su maniobra tampoco pudo ser tan brusca sin tumbar) y por el que también se aproximaban las luces de la chata de Sancanella.Por otra parte, si el camión que iba adelante pudo apartarse del camino ante la supuesta obstrucción del carril no se advierte por qué no pudo hacer lo mismo el automóvil que venía detrás, que debía hallarse en condiciones de acompañar la maniobra de éste y no disponerse a rebasarlo antes de asegurarse de que podía continuar por el carril, lo que no descarta la posibilidad ya expresada de que el desvío del Falcon haya sido motivada por la intención de rebasar al camión al disminuir éste la velocidad para ingresar a la estación de servicios (.) en tal entendimiento no deja de llamar la atención la certidumbre con que los testigos introducidos por la parte damnificada unánimemente infieren la subjetividad del conductor del Falcon respecto a la motivación de su desvío hacia la mano contraria, maniobra desacertada y poco justificada, máxime si los testigos no prestaron mayor atención a la evolución del camión que iba delante del Falcon al punto de que son incapaces de decir si éste se apartó por la presencia del camión o para ingresar a la estación de servicios” (fs. 180 y ss., Sumario penal).

En tales términos, sustrayendo por hipótesis el previo recorrido del camión que refieren las cuestionables testimoniales rendidas, se trataría de una simple situación de sobrepaso en sector permitido (cf. lo indicado en el primer párrafo del punto 4.2.1 de los presentes considerandos), con una incorrecta maniobra de parte del conductor fallecido.

4.3. En otro orden de ideas, tanto en el parte preventivo como en el acta de procedimiento, la autoridad policial consignó que los ocupantes del Falcon presentaban aliento alcohólico (fs. 1 y 2, Sumario penal). Carlos Alberto Infanti declaró al respecto que las víctimas “pasaron por la estación, que cargaron combustible.Que recuerdo el accidente porque después trajeron al camión a mi estación hasta que lo vinieron a buscar (.) me parece que le ayudamos a empujar el coche (.) no sé si ingirieron bebidas alcohólicas en mi estación, pero por el estado en que estaban estas dos personas creo yo que anteriormente habían ingerido bebidas alcohólicas, que tengo conocimiento que uno de ellos, pero no sé cuál, había estado en otras oportunidades en estado de embriaguez (.) para mí no estaban normales por la maniobra que hicieron después, que fue girar en U en la misma ruta” (fs. 125 y vta., Sumario penal).

Va de suyo, ante este órgano civil se requiere certeza asertiva de la configuración de la eximente de responsabilidad, la que no se presenta en la especie.

En efecto, a fs. 18 del Sumario penal, obra informe negativo de alcoholemia respecto de Eduardo Rinaldo Cis.

La sentencia dictada en sede penal concluyó que el dato sobre la supuesta alcoholemia de Cis no se encuentra “desmerecido por el informe de alcoholemia que se halla incorporado en autos ya que desconocemos la fecha y hora de extracción de la muestra en especial si se tiene en cuenta que la prevención accede a la extracción de sangre con posterioridad a la intervención médica de emergencia durante la cual pudieron haberse realizado transfusiones o incorporado suero que “licua” cualquier presencia alcohólica en la sangre del herido en especial si ha perdido mucha sangre en el accidente” (fs. 180 vta., Sumario penal).

El laboratorio biológico de la U.R. II informó que “El análisis de alcoholemia fue solicitado, en forma telefónica, por el Oficial Auxiliar Ávila el día 31 de julio del año 1999 a las 10.45 horas (.). La muestra de sangre se extrajo en dependencias del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (.) aproximadamente a las 11.15 horas, quedando constancia en la guardia policial del mencionado nosocomio.Es de fundamental importancia determinar el momento aproximado (dentro de los 30 minutos) en que se realiza la toma de muestra biológica en razón de la cinética de bioeliminación del alcohol etílico. El tiempo en que se bioelimina el alcohol en aproximadamente un 90 % depende fundamentalmente de los siguientes parámetros: cantidad de alcohol ingerido, peso corporal y funcionamiento hepático. A modo de ejemplo: un individuo de 80 kgs. de peso con una alcoholemia de 0,5 g./l. (medio gramo de alcohol por litro de sangre) y un funcionamiento hepático normal, tardará aproximadamente dos (2) horas en eliminar el 90 % del alcohol ingerido, pero si el mismo individuo presentaba una alcoholemia de 2 g./l. (dos gramos de alcohol por litro de sangre) tardará aproximadamente diez (10) horas en eliminar el 90 % del etanol. O sea, a mayor cantidad de alcohol ingerido, mayor es el tiempo que requiere el organismo para bioeliminarlo” (fs. 380).

Más aún, el Consultorio Médico Forense dictaminó que “El análisis del alcohol en sangre (alcoholemia) es un dato de inobjetable valor al momento de determinar la concentración de alcohol que una persona presenta al momento de la extracción de la muestra. Como la metabolización de esta sustancia tiene una constante en el tiempo, por lo tanto tiene una disminución gradual de la concentración sanguínea. Los valores de la caída se han estudiado en individuos en condiciones normales, desarrollándose curvas relacionando tiempo y concentración que son bien definidas y aceptadas (.). Las condiciones y requerimientos técnicos en cuanto al estudio en sí, es de conocimiento de los bioquímicos, por otro lado la recolección de la muestra, según se sugiere, debe guardar algunas condiciones particulares (.) ya que puede eventualmente producir una distorsión en el resultado obtenido” (fs. 336).

Siendo que el parte preventivo labrado por la preventora (fs.1, Sumario penal) da cuenta del acaecimiento del hecho dañoso a la 01.30 horas del 31.07.1999, y extraída la muestra a las 11.15 horas, habían pasado casi 10 horas desde el hecho, razón por la cual, de haber existido previa alcoholemia de hasta 2 g./l. (por encima del valor permitido), ya se habría eliminado al momento de la extracción.

5. Por la confirmación de la dinámica del accidente, de acuerdo a la prueba rendida dentro del proceso, ha de analizarse la responsabilidad siniestral.

5.1. Dada la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación en fecha 01.08.2015, cabe distinguir entre las normas que gobiernan el momento de la constitución y la extinción de una situación jurídica, de aquellas que refieren al contenido y las consecuencias, siendo que cada fase se rige por la ley vigente al momento de esa etapa6, lo que no impide la aplicación d e las normas del Código Civil hoy derogado, aunque sólo a los hechos ocurridos bajo su imperio (arg. art. 7°, CCC, texto análogo al previsto en el art. 3°, CC de Vélez Sarsfield, según Ley Nro. 17.711).

Así, se ha explicado que si el ad quem “revisa una sentencia relativa a un accidente de tránsito, aplica la ley vigente al momento de ese accidente; en agosto de 2015 la revisará conforme al artículo 1113 del Cód.Civil, no porque así resolvió el juez de primera instancia, sino porque la ley que corresponde aplicar es la vigente al momento que la relación jurídica nació (o sea, el del accidente). En cambio, si la apelación versara sobre consecuencias no agotadas de esas relaciones, o lo que atañe a la extinción de esa relación (por ej., una ley que regula la tasa de interés posterior al dictado de la sentencia de primera instancia), debe aplicar esa ley a los períodos no consumidos”. destruye los factores de atribución de la responsabilidad al dueño o guardián de las cosas intervinientes activamente en la producción del daño.

De tal suerte, la existencia de un riesgo recíproco no excluye la aplicación de lo dispuesto por el texto normativo citado, sino que crea presunciones concurrentes que no dejan de gravitar sobre la solución del caso aun cuando se haya deducido sólo una pretensión resarcitoria8.

En tal sentido se ha perfilado la jurisprudencia en numerosos precedentes cuyos fundamentos los suscriptos comparten y a los cuales se remiten, así como en la doctrina sobre el particular.

Sobre la expresada base no incumbe al actor la prueba fehaciente de violación reglamentaria alguna por parte de la contraria, sino que le basta con acreditar la existencia del nexo causal adecuado entre la cosa riesgosa y el daño, correspondiendo a la parte demandada que pretende liberarse de responsabilidad demostrar la culpa de la víctima, de un tercero, o el caso fortuito, siempre que revelen aptitud para interrumpir o interferir tal nexo11, lo cual no empece a la facultad del órgano jurisdiccional para realizar un análisis de la conducta del demandado12.

5.3. Del análisis de los elementos obrantes en autos surge que el Ford Falcon al mando de Eduardo Reinaldo Cis se encontraba posicionado, al momento del impacto, en el carril oeste este de la ruta, esto es, en la mano de circulación del camión conducido por Orlando Isaías Isla (cf.punto 4.2 de los presentes considerandos).

Ello constituye infracción a lo previsto en el art. 39 de la Ley Nro. 24.449, en tanto prescribe a los conductores que “(.) Cualquier maniobra deben advertirla previamente y realizarla con precaución, sin crear riesgo ni afectar la fluidez del tránsito. Utilizarán únicamente la calzada, sobre la derecha y en el sentido señalizado, respetando las vías o carriles exclusivos (.)”.

Más aun, tal desvío obedeció, según indicaron los peritos actuantes (punto 4.2.5 de los presentes considerandos), a la inadecuada distancia respecto del vehículo que lo precedía, lo cual también vulnera lo previsto en el art. 48 de la Ley Nro. 24.449, puesto que prohíbe “(.) Conducir a una distancia del vehículo que lo precede, menor de la prudente, de acuerdo a la velocidad de marcha (.)”.

Probado en autos el hecho de tercero con aptitud suficiente para interrumpir el nexo causal, los coactores intentaron brindar una versión justificante de la conducta de Cis.

Mas lo cierto es que, con absoluta independencia de la debilidad probatoria de los testimonios rendidos (cf. punto 4.2.4 de los presentes considerandos), se evidencia que la eventual maniobra de sobrepaso emprendida por Isla, no resulta explicación exculpante de la inadecuada respuesta de Cis (al respecto se ha merituado en el punto 4.2.5 de los presentes considerandos).

Y no se advierte que pudiera endilgarse reproche culposo a Isla, toda vez que las probanzas rendidas dan cuenta que, en el momento del impacto, se hallaba en su propio carril de circulación.

Finalmente, en cuanto a la imputada alcoholemia de Cis, la prueba colectada no permite aseverarla con grado de certeza (punto 4.3 de los presentes considerandos), por lo que no será considerada a los fines de la atribución de la responsabilidad.

5.4. Lo expresado conduce a este órgano jurisdiccional a entender que la responsabilidad del presente hecho dañoso ha de ser atribuida totalmente al codemandado Eduardo Reinaldo Cis, hoy sus sucesores (arts.1109 y 1113, CC).

Ello conduce al rechazo de la pretensión resarcitoria deducida por Irene Teresa Cis en el Expte. Nro. 409/2003, y a la enderezada contra los codemandados Orlando Isaías Isla, Transportes Goyanes S.R.L. y Tía S.A., en el Expte. Nro. 977/1999, relevando a este Tribunal del tratamiento de la excepción de falta de legitimación pasiva articulada a fs. 218 vta. y ss. por Tía S.A.

6. Despejada la atribución de responsabilidad, debe pasarse revista a los daños cuya indemnización se demanda.

Toda vez que la cuantificación del daño en las obligaciones de valor se efectiviza en oportunidad de dictar sentencia (art. 772, CCC), las normas aplicables, que captan en su antecedente normativo tal presupuesto, son las vigentes al momento de la emisión del decisorio (arg. art. 7°, CCC, texto análogo al previsto en el art. 3°, CC de Vélez Sarsfield, según Ley Nro. 17.711).

No otra conclusión cabe, habida cuenta que se trata de textos normativos que integran las reglas técnicas de la actividad de sentenciar10, pudiendo ser reconocidos a través de la facultad del órgano jurisdiccional de seleccionar el Derecho aplicable.

En efecto, la aplicación lisa y llana del Código Civil de Vélez Sarsfield a sentencias dictadas bajo el Código Civil y Comercial de la Nación hoy vigente, por la sola razón de haber tramitado los litigios bajo el primero de los ordenamientos mencionados, implica una postergación de la aplicación inmediata del Código Civil y Comercial sin bases legales, consagrando la regla de la aplicación diferida del Código Civil velezano después de su derogación.

Así, las partes en juicio no adquieren derecho a que la causa se falle conforme a la ley vigente al trabarse la litis, si posteriormente y antes de la sentencia firme se dicta otra ley de orden público que determina su aplicación a los procesos en curso13.

6.1.En cuanto al rubro daño patrimonial por la pérdida de vida humana, reclamado por la viuda y los hijos del fallecido, el art. 1745, CCC, estipula que “En caso de muerte, la indemnización debe consistir en (.) lo necesario para alimentos del cónyuge, del conviviente, de los hijos menores de veintiún años de edad con derecho alimentario, de los hijos incapaces o con capacidad restringida, aunque no hayan sido declarados tales judicialmente; esta indemnización procede aun cuando otra persona deba prestar alimentos al damnificado indirecto; el juez para fijar la reparación, debe tener en cuenta el tiempo probable de vida de la víctima, sus condiciones personales y las de los reclamantes (.)”.

Se ha expresado, en télesis no modificada por la reforma del ordenamiento sustantivo civil, que “Nada autoriza a establecer una pauta monetaria mínima igualitaria e indiferenciada correspondiente a un valor “vida humana” o “pérdida de vida humana”, como monto indemnizatorio, con prescindencia de todo otro perjuicio cierto”13. En análogo sentido ha tenido oportunidad de expedirse el máximo Tribunal nacional, aseverando que “resulta razonable admitir que la muerte (.) importó la frustración de una posible ayuda material”14. Es que “en el caso de pérdida de la vida humana, lo indemnizable no es una suerte de valor intrínseco (.) adjudicable a la existencia del ser desaparecido, sino (.) la pérdida patrimonial que pueden experimentar los sobrevivientes a raíz del fallecimiento de aquél. (.) Consideramos que la vida en sí es inconmensurable económicamente (¿quién podría ponerle un precio?). Lo valioso en este sentido se refiere a los bienes materiales que el hombre crea u obtiene mientras vive, y que implican una desventaja pecuniaria también para otros si de alguna manera son sus destinatarios. En consecuencia, la vida humana no tiene un valor económico intrínseco, sino mediato.No se trata del económico valor de la vida, sino de los valores de esa índole que con la vida (“viviendo”) se pueden alcanzar, a cuyo respecto el sujeto cumple un papel instrumental”.

Para cuantificar el daño producido, deben tenerse presentes las características personales de la víctima16, en cuanto a edad, sexo, estado civil, nivel de capacitación, para el supuesto de que realizara tareas remuneradas si lo hacía o no en relación de dependencia. Es decir, debe ponderarse con estas pautas el perjuicio económico que del hecho deriva.

A efectos de determinar el monto de resarcimiento, los fallos precedentes pueden ofrecer una ayuda o pauta de cuantificación, cuando se trata de casos análogos o casos próximos, reuniendo características similares en aquellas variables consideradas relevantes para la decisión judicial.

En cuanto a las condiciones personales, ha de considerarse que el occiso contaba con 53 años de edad al momento del accidente (cf. partida de defunción a fs. 405).

Respecto a su actividad laboral, la Unidad Regional II informó que Santos Corrales percibió en el año 1998 un haber mensual promedio de $ 532,43. (fs. 355 y ss.).

Si bien el testigo Abel Armando Leguiza refirió que el fallecido “tenía otro trabajo extra, que era changarín de la construcción, lo sé porque yo trabajaba con él (.) no era algo fijo, él le había comentado que entre las changas y su labor policial ganaba por mes alrededor de $ 2.000. o $ 2.200. (.) vivía él con la mujer y los siete hijos” (fs. 840), lo cierto es que el modo de acreditar ingresos no es a través de los dichos de la víctima a un tercero, sino por medio de prueba documental que, en autos, se verifica ausente.

En cuanto a la legitimación activa, Juana Francisca Canteros acreditó ser esposa del fallecido (fs. 406 y ss.), a sí como acreditaron ser sus hijos los coactores Vanesa Paola Corrales (fs. 400), Patricia Noemí Corrales (fs. 401), Gabriela Verónica Corrales (fs. 397), María Ester Corrales (fs.402), Marta Susana Corrales (fs. 403), Santos Corrales (fs. 404) y Graciela Beatriz Corrales (fs. 43).

Teniendo en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, y las condiciones particulares de la víctima, se declara procedente el rubro fijándose el mismo en la suma de $ 550.000. para la coactora Juana Francisca Canteros, y en la suma de $ 80.000. para cada uno de los coactores Vanesa Paola Corrales, Patricia Noemí Corrales, Gabriela Verónica Corrales, María Ester Corrales, Marta Susana Corrales, Santos Corrales y Graciela Beatriz Corrales.

6.2. Se define al daño moral sufrido a consecuencia del siniestro, como “una modificación disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o sentir, que se traduce en un modo de estar de la persona diferente de aquél en que se encontraba antes del hecho, como consecuencia de éste y anímicamente perjudicial”.

El art. 1738, CCC, regla que “La indemnización (.) [i]ncluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de la víctima, (.) su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida”, estatuyendo el art. 1741, CCC, que “Está legitimado para reclamar la indemnización de las consecuencias no patrimoniales el damnificado directo. Si del hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad también tienen legitimación a título personal, según las circunstancias, los ascendientes, los descendientes, el cónyuge y quienes convivían con aquél recibiendo trato familiar ostensible.(.) El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reconocidas”.

Cabe consignar que, sobre la procedencia de su reparación, ha sostenido la Corte Suprema de Justicia de la Nación que “en el sentimiento corriente, la actitud hacia las pérdidas definitivas no es aconsejar su asunción heroica, sino que se traduce en un activo intento de mitigarlas, aun a sabiendas de la pobreza de medios con que se cuenta a ese fin”.

Sobre las facultades del Tribunal para fijar prudencialmente el monto se ha resuelto “la fijación del importe por daño moral es de difícil determinación ya que no se halla sujeto a cánones objetivos, sino a la prudente ponderación sobre la lesión a las afecciones íntimas de los damnificados, los padecimientos experimentados, o sea, agravios que se configuran en el ámbito espiritual de las víctimas y que no siempre resultan claramente exteriorizados, hallándose así sujeto su monto a una adecuada discrecionalidad del sentenciante”20.

Adentrándonos a la consideración de la determinación de su monto, cabe consignar que existen para ello distintos criterios, y que corresponde, desde ya, adelantar que este Tribunal, siguiendo a la jurisprudencia mayoritaria, descarta que deban buscarse forzadas relaciones entre la suma otorgada por perjuicio material y la que haya de fijarse en concepto de daño moral, habiéndose entendido que “A los fines de la fijación del quantum del daño moral debe tenerse en cuenta el carácter resarcitorio de este rubro, la índole del hecho generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se trata de un daño accesorio a éste”21.

Sentado lo anterior, el Tribunal hace saber que, como directriz general para el examen de los daños, participa del criterio que no debe aceptarse la multiplicidad de rubros resarcitorios, los que se limitan en número a lasconsecuencias patrimoniales y no patrimoniales22, posición en que se ha manifestado la Alzada23, y que reafirma eltexto de los arts. 1737 y 1738, CCC.

Así, la lesión o daño estético y la lesión o daño psíquico o psicológico, y la interferencia en el proyecto de vida, son aspectos a tener en cuenta para evaluar la entidad del perjuicio (arg. art. 1738, CCC), pero cualquiera de éstos no configura un daño de distinta naturaleza, o con entidad propia, sino que al momento de fijar la cuantía de la indemnización, se los debe incluir dentro del daño patrimonial o no patrimonial, según los intereses afectado.

En cuanto a la legitimación activa de los nietos, cabe destacar que la Corte nacional ha expresado que “Corresponde asignar una interpretación amplia a la mención “herederos forzosos” que hace el art. 1078 del Cód. Civil, de modo que alcance a todos aquellos que son legitimarios potenciales, aunque de hecho pudieran quedar desplazados de la sucesión por la concurrencia de otros herederos de mejor grado”17.

En autos obra acreditación del respectivo parentesco del occiso con Antonella Daiana Corrales (respecto de quien no obra partida de nacimiento, aun cuando se entiende que fue tenida a la vista por el actuario en ocasión de la suscripción del poder obrante a fs. 6 del Expte. Nro. 829/1999), Alexis Nicolás Corrales (en idéntica situación que la anterior), Maira Marianela Andreani (fs. 394), Carla Micaela Andreani (fs. 398), Ángel Manuel Noriega (fs. 395), Mauro Federico Noriega (fs. 399), Marcos David Noriega (fs. 393), Maite Susana Noriega (la partida está en copia simple a fs. 64, aunque cabe entender que fue tenida a la vista por el actuario en ocasión de la suscripción del poder obrante a fs. 6 del Expte. Nro. 829/1999), Marcelo Alejandro Ballesteros (fs. 409), Jesús Carlos Fabián Ballesteros (fs. 408), Mayra Alejandra Ballesteros (fs. 396) y Brisa Ailén Ballesteros (fs. 392).

La pericial psicológica rendida concluyó que:a) Juana Francisca Canteros porta un 25 % de incapacidad por un cuadro depresivo reactivo, recomendándose atención psicoterapéutica a lo largo de dos años, con atención ambulatoria de dos sesiones semanales, cuyo costo se estima entre $ 70. y $ 150. por hora profesional (fs. 498, 694 y 876); b) Patricia Noemí Corrales porta un 15 % de incapacidad por un cuadro depresivo reactivo (fs. 514 y 693); c) Gabriela Verónica Corrales porta un 30 % de incapacidad por un cuadro depresivo reactivo sobre personalidad de bajo nivel defensivo, recomendándose tratamiento psicológico y psiquiátrico con medicación por tiempo de entre tres y cuatro años, agregándose entre $ 50. y $ 60. por honorarios del psiquiatra (fs. 510 y 876); d) Santos Corrales porta un 15 % de incapacidad por un cuadro depresivo reactivo con duelo patológico, recomendándose atención psicoterapéutica a lo largo de un año, con dos sesiones semanales (fs. 498 y 694); y e) Vanesa Paola Corrales, Marta Susana Corrales y Graciela Beatriz Corrales, no presentan incapacidad psíquica (fs. 517, 506 y 521).

En cuanto a los nietos, concluyó la pericial que Antonella Daiana Corrales, Mauro Federico Noriega, Ángel Manuel Noriega, Marcos David Noriega, Maite Susana Noriega, Marcelo Alejandro Ballesteros, Jesús Carlos Fabián Ballesteros, Mayra Alejandra Ballesteros y Brisa Ailén Ballesteros no presentan incapacidad psíquica (fs. 549, 525, 557, 530, 534, 536, 544, 540, 553).

Teniendo en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, y las condiciones particulares de la víctima, se declara procedente el rubro fijándose el mismo en la suma de $ 631.200. para la coactora Juana Francisca Canteros, en la suma de $ 400.000. para la coactora Vanesa Paola Corrales, en la suma de $ 450.000. para la coactora Patricia Noemí Corrales, en la suma de $ 543.680. para la coactora Gabriela Verónica Corrales, en la suma de $ 400.000. para la coactora María Ester Corrales, en la suma de $ 400.000. para la coactora Marta Susana Corrales, en la suma de $ 465.600.para el coactor Santos Corrales, en la suma de $ 400.000. para la coactora Graciela Beatriz Corrales, y en la suma de $ 200.000. para cada uno de los coactores Antonella Daiana Corrales, Alexis Nicolás Corrales, Maira Marianela Andreani, Carla Micaela Andreani, Ángel Manuel Noriega, Mauro Federico Noriega, Marcos David Noriega, Maite Susana Noriega, Marcelo Alejandro Ballesteros, Jesús Carlos Fabián Ballesteros, Mayra Alejandra Ballesteros y Brisa Ailén Ballesteros.

7. Toda vez que el art. 1747, CCC, expresa que “El resarcimiento del daño moratorio es acumulable al del daño compensatorio o al valor de la prestación (.)”, el capital devengará un interés no acumulativo de acuerdo a las siguientes pautas: a) desde el día del hecho (arg. art. 1748, CCC) y hasta el 31.12.2001, será del 8 % anual; b) desde el 01.01.2002 hasta el vencimiento del plazo que esta sentencia otorga para el pago, se aplicará el promedio entre las tasas activa y pasiva mensual sumado que abone el Nuevo Banco de Santa Fe S.A. (índice diario); y c) desde el vencimiento de dicho plazo y hasta su efectivo pago, devengará un interés equivalente al doble de la tasa referenciada.

8. En relación a las costas, atento el resultado arribado que se pondera jurídicamente y por imperio del principio normativo del vencimiento objetivo, en el Expte. Nro. 977/1999 se imponen en su totalidad a los codemandados Irene Teresa Cis y herederos de Eduardo Reinaldo Cis (art. 251, CPCC), y en el Expte. Nro. 409/2003, se imponen en su totalidad a la actora Irene Teresa Cis (art. 251, CPCC).

Por el mérito de los fundamentos que anteceden, el Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario, RESUELVE:

I) Rechazar la excepción de prescripción articulada a fs. 21 vta. y ss. del Expte. Nro. 409/2003 por los codemandados Orlando Isaías Isla y Transportes Goyanes S.R.L.

II) Tener a los actores por desistidos de la citación en garantía promovida respecto de Omega Cooperativa de Seguros Limitada.III) Hacer lugar parcialmente a la demanda promovida en el Expte. Nro. 977/1999 y, en consecuencia, condenar a los codemandados Irene Teresa Cis y herederos de Eduardo Reinaldo Cis a pagar, dentro del término de diez (10) días, la suma de $ 1.181.200. a la coactora Juana Francisca Canteros, la suma de $ 480.000. a la coactora Vanesa Paola Corrales, la suma de $ 530.000. a la coactora Patricia Noemí Corrales, la suma de $ 623.680. a la coactora Gabriela Verónica Corrales, la suma de $ 480.000. a la coactora María Ester Corrales, la suma de $ 480.000. a la coactora Marta Susana Corrales, la suma de $ 545.600. al coactor Santos Corrales, la suma de $ 480.000. a la coactora Graciela Beatriz Corrales, y la suma de $ 200.000. a cada uno de los coactores Antonella Daiana Corrales, Alexis Nicolás Corrales, Maira Marianela Andreani, Carla Micaela Andreani, Ángel Manuel Noriega, Mauro Federico Noriega, Marcos David Noriega, Maite Susana Noriega, Marcelo Alejandro Ballesteros, Jesús Carlos Fabián Ballesteros, Mayra Alejandra Ballesteros y Brisa Ailén Ballesteros, con más los intereses fijados en el punto 7 de los considerandos que anteceden.

IV) Rechazar la demanda enderezada contra los codemandados Orlando Isaías Isla, Transportes Goyanes S.R.L. y Tía S.A., en el Expte. Nro. 977/1999, y la deducida por Irene Teresa Cis en el Expte. Nro. 409/2003.

V) Imponer las costas en el Expte. Nro. 977/1999 a los codemandados Irene Teresa Cis y herederos de Eduardo Reinaldo Cis, y en el Expte. Nro. 409/2003 a la actora Irene Teresa Cis.

VI) Los honorarios se regularán oportunamente, firme que estuviera la planilla a practicarse en autos, difiriéndose para tal oportunidad el prorrateo previsto en el art. 730, CCC.

VII) Insértese, agréguese copia y hágase saber.

Autos: “CANTEROS, Juana Francisca c. CIS, Eduardo Reinaldo s. Daños y perjuicios”, Expte. Nro. 977/1999, y sus acumulados “CANTEROS, Juana Francisca y otros c. CIS, Eduardo y otros s. Medidas preparatorias y de aseguramiento de pruebas”, Expte. Nro. 830/1999, “CANTEROS, Juana Francisca y otros c. CIS, Eduardo Reinaldo y otro s. Declaratoria de pobreza”, Expte. Nro. 829/1999, “CIS, Irene Teresa c. ISLA, Orlando Isaías s. Daños y perjuicios”, Expte. Nro. 409/2003, “CIS, Irene Teresa c. ISLA, Orlando y otros s. Declaratoria de pobreza”, Expte. Nro. 887/1999, “CANTEROS, Juana Francisca y otros c. INC S.A. s. Apremio”, Expte. Nro. 2371/2011, y “Acción autónoma de nulidad en autos CANTEROS, Juana y otros c. CIS, Eduardo s. Daños y perjuicios, Expte. Nro. 977/1999”, Expte. Nro. 801/2006.

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CINGOLANI

BENTOLILA

ANTELO

CESCATO