Tras aceptar su responsabilidad, una aseguradora debe indemnizar por el valor del vehículo robado, daño psicológico y lucro cesante

robo-automovilPartes: Frasca Palmira María c/ Provincia Seguros S.A. s/ ordinario

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial

Sala/Juzgado: C

Fecha: 10-may-2016

Cita: MJ-JU-M-99765-AR | MJJ99765
Sumario:

1.-Los conceptos daño moral y daño psíquico no se confunden, sino que, por razón de su diversa naturaleza, deben ser también objeto de tratamiento diferenciado y se encuentran sometidos a distintos presupuestos de procedencia. Así, mientras el agravio moral importa una lesión a las afecciones legítimas vinculadas, como se dijo, con la lesión en los sentimientos personales, el daño psíquico, en cambio, responde a una alteración patológica de la personalidad, esto es, implica una perturbación del equilibrio emocional que afecta el área del comportamiento y se traduce en una disminución de las aptitudes para el trabajo y la vida social de relación, lo cual justifica esa ponderación individual y diferenciada respecto de aquel otro daño.

2.-El rechazo de uno de los conceptos de daño moral y daño psíquico no conduce necesariamente al rechazo del otro N.R.: Sumarios elaborados por Ricardo A. Nissen.

Fallo:

En Buenos Aires a los diez días del mes de mayo de dos mil dieciséis hallándose reunidos los Señores Jueces de Cámara en la Sala de Acuerdos, fueron traídos los autos “FRASCA PALMIRA MARIA c/ PROVINCIA SEGUROS s/ ORDINARIO” (expediente nro. 6542/2013; Juzg. Nº 1, Sec. Nº 1), en los que, al practicarse la desinsaculación que ordena el artículo 268 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, resultó que la votación debía tener lugar en el siguiente orden: Doctores Julia Villanueva (9), Juan Roberto Garibotto (8) y Eduardo R. Machin (7).

Estudiados los autos, la Cámara plantea la siguiente cuestión a resolver:

¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada de fs. 284/89? La señora juez Julia Villanueva dice:

La sentencia apelada.

Mediante el pronunciamiento obrante a fs. 284/89, el señor juez de grado admitió parcialmente la demanda por incumplimiento contractual más daños y perjuicios entablada por la señora Palmira María Frasca en contra de Provincia Seguros SA; daños que, según adujo la actora, su parte había sufrido a causa del robo de un vehículo de su propiedad asegurado por la demandada.

Para así decidir, y tras considerar que la aseguradora había aceptado su responsabilidad en los términos del art. 56 de la Ley de Seguros, el sentenciante concluyó que correspondía acceder al pago de la suma asegurada.

También estimó procedentes los rubros lucro cesante y daño psicológico, rechazando, en cambio, el concepto “gastos” y el daño moral.

Fijó finalmente intereses a la tasa activa a calcularse desde la fecha del siniestro, e impuso las costas del juicio a la demandada.

El recurso.

La sentencia sólo fue apelada por Provincia Seguros SA a fs. 291, recurso que mantuvo mediante la expresión de agravios obrante a fs.304/07, que no fue contestada por su contraria.

Dos son los agravios de la apelante.

Por un lado, critica que se haya reconocido a la actora el derecho a cobrar una indemnización por daño psicológico, afirmando que este concepto no procede cuando sólo se ha padecido la pérdida de daños materiales.

Agrega que dicho rubro, que a su juicio no constituye una categoría autónoma respecto a los daños materiales y el moral, requiere prueba idónea que debe ser ponderada con suma cautela, en atención a que este tipo de padecimiento reconoce su raíz en conflictos que se remontan a la infancia y a la adolescencia.

Expresa, además, que el resultado del peritaje psicológico demuestra indemnizada en razón de que, según afirma, habrá de desaparecer luego del tratamiento.

Se agravia, además, de la tasa de interés fijada en la sentencia, sosteniendo que en el caso corresponde aplicar la tasa pasiva.

La solución.

Como surge de la reseña que antecede, la señora Palmira María Frasca reclamó los daños y perjuicios que alegó haber sufrido a causa del incumplimiento del contrato de seguro automotor individualizado en la demanda.

La sentencia hizo lugar a la acción y, en sus aspectos sustanciales, ha quedado firme.

Dos son los cuestionamientos traídos a consideración de la Sala:por un lado, el vinculado con la procedencia de reconocer a la actora una suma en concepto de daño psicológico; y, por el otro, el relacionado con la tasa de interés que corresponde fijar a efectos de resarcir el daño moratorio.

A mi juicio, no asiste razón a la apelante en ninguna de sus quejas.

Por lo pronto, encuentro necesario aclarar que no es función de estos jueces analizar si “todos” los siniestros de esta especie son o no aptos para producir en sus víctimas el daño psicológico que se cuestiona.

Lo relevante aquí es que se produjo un peritaje en esa materia, el que no fue impugnado y que dio cuenta de que tal daño se había efectivamente

En ese peritaje, además, se ponderaron circunstancias fácticas que deben tenerse por acreditadas y que, en sí mismas, la recurrente no cuestiona.

Nótese que allí se hizo mérito de que el siniestro había consistido en la destrucción total del vehículo de la actora como resultado de un robo -y posterior abandono- del que aquél había sido objeto.

Se probó en autos que la demandada no sólo guardó silencio ante la denuncia realizada por su contraria, sino que, además, y pese a la solución legal que le era aplicable en los términos del art. 56 LS, obligó a la asegurada a transitar todo este juicio, postergando el cumplimiento de la prestación debida por varios años.

Me he permitido reseñar estos datos puesto que fueron ellos los que llevaron a la perito designada en autos a concluir que la nombrada señora Frasca había sufrido un evento traumático que había tenido las consecuencias señaladas en su dictamen.

En tal dictamen la experta concluyó que la actora sufría de “.stress post traumático que aún se mantiene bajo la forma de F43.22 Trastorno

ADAPTATIVO mixto con ansiedad y estado de ánimo depresivo [309.28 y (F40.2) Fobia específica 300.29].” (sic; ver fs.118).

Además precisó: “.Todo esto confirma que la actora ha experimentado, a causa del recuperar el coche.que no se le haya pagado el seguro. El/Los evento/s no previsibles para la actora fueron el asalto, y robo de su coche, el no poder recuperar el coche.que no se haya pagado el seguro. pues desde el punto de vista psicológico interesa el impacto en la psiquis de la vivencia traumática experimentada, provocaron determinadas perturbaciones en su aparato psíquico y lesionó su personalidad, provocando una serie de perturbaciones reactivas, que alteran las diferentes áreas: afectiva, volitiva, ideativa. recreativa. desencadenando trastornos clínicos: stress, Depresión y crisis de angustia. Dicho Trauma originó una ruptura del equilibrio homeostático, provocando un desajuste en sus mecanismos de defensa, orillándola por lo tanto a ENFERMAR (enfermedad mental).” (sic; el subrayado y la negrita son mías).

Tales conclusiones de la experta pusieron de relieve el nexo causal que había existido entre la conducta de la asegurada y el padecimiento psíquico sufrido por la actora, siendo del caso volver a destacar que nada de ello fue observado por la recurrente.

Tampoco fue impugnada la afirmación de la experta vinculada con que no se había podido verificar la presencia de incapacidad psíquica anterior al evento denunciado (ver respuesta “e” del peritaje).

En tales condiciones, no encuentro razones que ameriten apartarse de ese peritaje cuya autoridad científica fue admitida por la propia apelante.

No obsta a ello que el perjuicio de que se trata no sea “permanente”, toda vez que, al así argumentar, la recurrente ha omitido hacerse cargo de que, precisamente, la indemnización que cuestiona fue fijada en función del costo del tratamiento que deberá asumir la demandante a efectos de lograr la recuperación de la que su parte hace mérito.

Es del caso recordar, además, que los conceptos daño moral y daño psíquico no se confunden, sino que, por razón de su diversa naturaleza, deben ser también objeto de tratamiento diferenciado y se encuentran sometidos a distintos presupuestos de procedencia.

Así, mientrasel agravio moral importa una lesión a las afecciones legítimas vinculadas, como se dijo, con la lesión en los sentimientos personales, el daño psíquico, en cambio, responde a una alteración patológica de la personalidad, esto es, implica una perturbación del equilibrio emocional que afecta el área del comportamiento y se traduce en una disminución de las aptitudes para el trabajo y la vida social de relación, lo cual justifica esa ponderación individual y diferenciada respecto de aquel otro daño (CSJN, Fallos 327:2722; esta Sala, “Fuks Julio Sergio y otros c/ Madero Catering S.A. y otro s/ ordinario” , 27.10.15; íd.”Zamora, Carlos c/ Lozano, Marcelo”, 31.5.96; id., “Borthwick, Raúl c/ Falabella S.A.”, 20.6.08; id., “Videtta de Spitaleri, Antonia c/ Centro Automotores S.A.” , 5.3.10; id., “Lorenzo, Haydee c/ Orígenes Vivienda S.A.”, 20.8.10; c/ Segurado, Eduardo”, 16.2.96; también CNCiv B, “Altamirano, María Inés c/ Tinelli, Marcelo”, 19.12.00; id., “Costa, Carlos c/ Mc Donald’s” , 9.5.01; id., “Ortigosa, María Elena c/ Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”, 31.10.01; Sala C, “Frigerio, Eduardo c/ Veschi, Alberto”, 29.5.00; Sala F, “Salem, Isaac c/ Paz, Héctor”, 14.6.00; Sala J, “Sanchez, Raúl c/ Rago, Marcelo”, 22.6.00).

De ahí que el rechazo de uno de estos conceptos no conduce necesariamente al rechazo del otro, por lo que, siendo que la cantidad y el valor de las sesiones que, según la perito, se requieren a los fines referidos se aprecian razonables, he de proponer al Acuerdo el rechazo de agravio examinado.

o En relación a la tasa pasiva pretendida en materia de intereses, el recurso deber ser considerado desierto (art.265 del Código Procesal).

Contrariamente a lo sostenido por la apelante, el presente caso no puede ser analizado desde la perspectiva de una supuesta deuda de valor ajena a este pleito, afirmación en la que no habré de abundar porque sus fundamentos surgen notorios de la propia problemática que fue objeto del litigio, que no mereció adecuada atención por parte de la interesada.

Tampoco es cierto que, como se sostiene en la expresión de agravios, el sentenciante haya ordenado la capitalización de los intereses que se cuestionan -dispuso expresamente lo contrario-, ni que haya fijado la tasa activa en función del plenario “Zamudio” de la cámara civil.

En tales condiciones, y siendo la decisión de acudir a la pacífica y consolidada doctrina de este fuero que aplicó el juez que no mereció críticas de la apelante, el recurso debe considerarse desierto en este aspecto.

Cabe recordar, en tal sentido, que la expresión de agravios es un acto de petición destinado específicamente a criticar la sentencia recurrida, con el fin de obtener su revocación o modificación por el tribunal de alzada.

Esta crítica debe ser concreta y razonada: crítica concreta se refiere a la precisión de la impugnación, señalándose el agravio; mientras que con la expresión “razonada” se alude a la necesidad de que se proporcionen los fundamentos y las bases que demuestren el error de la sentencia (Fenocchietto-Arazi, “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Comentado y Concordado”, T. I, pág. 834/39, Astrea, Bs. As. 1985).

Por ello, y siendo que la presentación bajo examen ningún error de la sentencia puso de relieve de manera eficaz, es mi convicción que procede resolver del modo anticipado.

IV. La conclusión.

Por lo expuesto, propongo al Acuerdo rechazar el recurso de apelación de Provincia Seguros SA y, en consecuencia, confirmar la sentencia apelada. Sin costas por no haber mediado contradictorio.

Por análogas razones, los Señores Jueces de Cámara, doctores Juan R. Garibotto y Eduardo R.Machin, adhieren al voto anterior.

Con lo que terminó este acuerdo que firmaron los señores Jueces de Cámara doctores: Eduardo R. Machin, Julia Villanueva, Juan R. Garibotto. Ante mí: Rafael F. Bruno. Es copia de su original que corre a fs. del libro de acuerdos N° Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal Sala “C”.

Rafael F. Bruno

Secretario

Buenos Aires, 10 de mayo de 2016.

Y VISTOS:

Por los fundamentos del acuerdo que antecede se resuelve rechazar el recurso de apelación de Provincia Seguros SA y, en consecuencia, confirmar la sentencia apelada. Sin costas por no haber mediado contradictorio. Notifíquese por Secretaría.

Devueltas que sean las cédulas debidamente notificadas, vuelva el expediente a la Sala a fin de dar cumplimiento a la comunicación ordenada por el art. 4° de la Acordada de la Excma. Corte Suprema de Justicia de la Nación 15/13, del 21.5.2013.

Eduardo R. Machin

Julia Villanueva

Juan R. Garibotto

Rafael F. Bruno

Secretario