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Incertidumbre y preocupación en el Gobierno sobre el destino de la reforma electoral

reformaSegún varias fuentes de los ministerios de Interior y Modernización y del macrismo parlamentario, por ahora nadie sabe cuál será el resultado final del proyecto de reforma que busca implantar la Boleta Única Electrónica y cuyo debate comenzó en enero pasado.

Por el momento, la divergencia es a tres bandas: por un lado, el Presidente quiere que la BUE sea aplicada en las 24 provincias, algo que ratificó días pasados el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en un diálogo informal junto a otros altos funcionarios, según pudo constatar Télam.

Sin embargo, algunos operadores de la gobernadora María Eugenia Vidal quieren que la puesta en marcha en la Provincia sea parcial, en tanto en el Frente Renovador cambiaron su postura a último momento y exigen que la BUE no sea en todo el país, al mismo tiempo que en donde no se aplique haya boleta única de papel.

Este choque con el massismo demora el tratamiento en el recinto y recién el martes próximo habría dictamen de comisión, aunque desde el PRO aseguran que no votarán la boleta única de papel porque es «inviable e impracticable» por la cantidad de cargos a elegir (en los distritos que coincidan los comicios nacional y local, como es el caso de Buenos Aires).

En la Casa Rosada los actores se mantienen expectantes: el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, ya dejó trascender que sostendrá la aplicación en las 24 provincias «hasta el final» porque es el objetivo que planteó el Presidente, aunque su secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez -encargado de la reforma-, admite en privado que una puesta en marcha total ya está cerca de ser inviable.

Fuentes del oficialismo creen que el Frente Renovador estaría trabando la situación porque «tal vez ya pactó con el justicialismo para (las elecciones de) 2017, y el justicialismo ya anunció que va a votar en contra de la reforma», señaló a Télam un dirigente de la máxima confianza de la Casa Rosada, que asegura que el hecho que no haya voto electrónico en todo el país será «responsabilidad exclusiva del massismo».

Pero también al interior del PRO hay grietas que no ayudan a la resolución: el vidalismo considera «difícil de poner en ejecución» la aplicación en toda su provincia, sin negar que una boleta electrónica le podría dar una ventaja relativa inocultable a su principal adversario, Sergio Massa, justo en una elección en la que ellos quieren obtener mayoría propia en la Legislatura bonaerense.

Otro factor de poder que aboga por una aplicación parcial es la Cámara Nacional Electoral, cuyas autoridades creen que es «casi imposible poder hacerlo con éxito en todo el país porque ya no hay tiempo», mientras reclaman los fondos para la auditoría y homologación de un sistema que aún no saben cuál será.

Igualmente, su presidente, Alberto Dalla Via, avanza a la espera de saber qué tipo de reforma resultará, y además de viajar a Ecuador y Brasil para asesorarse, dará a conocer esta semana un acuerdo con un organismo internacional para cooperación técnica en la auditoría del proceso electoral electrónico.

Por su parte, el ministro de Modernización, Andrés Ibarra, continúa trabajando en discreción en la búsqueda de empresas prestatarias del hardware y el software, a la espera de contar con la ley, y en su entorno aseveran que «la meta sigue siendo la aplicación en las 24 provincias, se va a poder alcanzar sin problemas», aunque consideran que «mezclar el sistema nuevo con el viejo en una misma provincia (como plantea el vidalismo y el massismo) dificultaría mucho el conteo».

Entre algunos funcionarios de la Rosada preocupa que el resultado que surja del Congreso -si es que surge- sea una aplicación en un tercio del país (ocho provincias), y temen por la reacción presidencial ante la imposibilidad de poder cumplir con una de las promesas de campaña más repetidas durante todo 2015.

Fuente: Télam.

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