La Corte apura esta semana una definición.

CSJNLos cuatro jueces de la Corte Suprema escriben contra reloj el fallo sobre tarifas de gas que dictarán pasado mañana: la sentencia que buscará garantizar la gobernabilidad, pero que también mostrará la necesidad de proteger a los consumidores.

Ayer, los magistrados no estaban en el tribunal, pero intercambiaban ideas y elaboraban borradores con sus respectivos secretarios. No tienen tiempo para perder.

¿Tiene el Gobierno la garantía de que el fallo saldrá ese día? Y, más aún, ¿le permitirá a Macri salir de la encerrona en la que lo colocó la sentencia de la Cámara Federal?

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En primer lugar, antes de dictar cualquier sentencia, los jueces deberán esperar el dictamen de la procuradora general, Alejandra Gils Carbó. La Corte que preside Ricardo Lorenzetti le dio tiempo hasta ese día para entregarlo.

El dictamen que Gils Carbó dictó a comienzos de año en el caso Camuzzi se refería a una medida cautelar. Y lo que tiene ahora que revisar la Corte es una sentencia definitiva de la Cámara Federal platense.

En segundo lugar, cuando los jueces se reúnan pasado mañana, tal vez no hayan llegado a un consenso sobre todos los puntos. “Si en la Casa Rosada hay tres o cuatro posiciones sobre las tarifas, nosotros no podemos tener una opinión única. Hay muchas diferencias”, confió alguien que conoce los entretelones de esa decisión. Otro funcionario del máximo tribunal agregó: “La intención es dictar el fallo el jueves mismo, pero si las opiniones continúan tan divididas, será Carlos Rosenkrantz quien permita llegar a una mayoría”.

Hasta hace unos días, se creía que el quinto ministro juraría hoy, pero Rosenkrantz confirmó a sus colegas que lo hará el próximo lunes.

Sin embargo, es casi impensable que Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda, Elena Highton y Horacio Rosatti esperen a Rosenkrantz. Por un lado, porque significaría tener que esperar que el nuevo juez estudie el caso, lo que supone por lo menos dos semanas. Y eso no condice, tampoco, con las urgencias del Gobierno.

Así, todo indica que esta semana será decisiva y que el Gobierno, luego de ver lo que le ocurra a Juan José Aranguren hoy en la Cámara de Diputados, finalmente tendrá una sentencia pasado mañana.

¿Qué dirá esa sentencia? Las ideas fundamentales sobre las que está siendo construida la sentencia son varias. Una es que los jueces asumen que la gobernabilidad está en juego. En otras palabras, es muy difícil que la Corte le dé toda la razón a Macri, pero también entiende que no pueden darle la espalda.

Por un lado, el presidente Mauricio Macri lleva recién ocho meses de gestión y, además, nadie puede discutirle que la facultad de fijar las tarifas, según la vigente ley de emergencia económica, es del primer mandatario. En el Gobierno saben que tienen estos puntos a favor.

De allí en más, son todas especulaciones. Según fuentes de la Casa Rosada, el Presidente desearía que la Corte entrara en todos los detalles del conflicto. Por ejemplo, algunos esperan que el tribunal exprese que no es necesario hacer audiencias públicas para aumentar el precio del gas en boca de pozo, porque sólo es una actividad de interés público, a diferencia del precio de distribución, donde sí son necesarias porque se trata de un servicio público. Esa manifestación también dejaría tranquilas a las empresas productoras de gas, porque confirmaría que el poder regulatorio del Estado sobre la producción es menor.

Pero los jueces también tienen en cuenta otro factor: todos ellos, en distintos libros publicados y fallos, siempre defendieron la necesidad de proteger a los consumidores. Lorenzetti es quien más trabajó ese tema. Por eso, afirman fuentes de la Corte, la sentencia tendrá un fuerte componente social, de protección a los consumidores más vulnerables.

Fuente: La Nación