Sábado 2 de Julio, día del cooperativismo.

cooperation_bCon el cooperativismo, ¡no!

El cooperativismo es la búsqueda de una sociedad más justa en la que todas las personas tengan la oportunidad de iniciar, mejorar o incrementar su desarrollo y bienestar. Buena parte de los problemas que enfrentamos para el logro de ese ideal son de índole ética, moral pero también económica o, al menos, tienen una clara dimensión económica.
La cooperativa como núcleo de una economía solidaria civil, no trata de explicar, confirmar ni refutar teorías económicas que rigen la producción, la industrialización, la distribución, la circulación y el consumo de los bienes y servicios sino, de intervenir discreta y complementariamente en la satisfacción de las necesidades básicas humanas, todo lo cual nos interpela a replantearnos cualquier visión tradicional o versión ortodoxa tanto de la economía como de los medios, estrategias y articulaciones más adecuadas para lograr progresos palpables en el desarrollo humano.

En este aniversario cooperativo resulta necesario desagraviar, reivindicar y denunciar toda práctica anticooperativa como aquellas que alejan y encarecen maliciosamente el vínculo cooperativo entre productor y consumidor o entre prestador y usuario, imponiéndoles paradojal y contradictoriamente, precios o tarifas desmesuradas y hasta superiores a los de empresas comerciales y estatales.

Más aún, en esta efeméride solidaria, debemos repudiar clara y contundentemente las execrables corruptelas y manipulaciones cooperativas de la mano de funcionarios como el ex secretario de obras públicas de la nación (2003/2015) José López y del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), mediante la autorización “expedita” de cooperativas para viviendas (nunca terminadas o nunca entregadas o nunca escrituradas a sus legítimos dueños, asociados atrapados en su derecho/necesidad vital por los disparates embozados en caricaturas de cooperativas como muchas de los programas “Argentina trabaja”, `Sueños compartidos`, `Túpac Amaru`, etc.); sin perjuicio, claro está, de la complicidad de los órganos locales de aplicación cooperativa, de intendentes, jefes comunales y gobernadores que peregrinaron en la última década al Ministerio de Planificación Federal, Inversión, Obras y Servicios Públicos de la Nación.

Consecuente y concomitantemente tenemos que oponernos y combatir las falsas cooperativas que prostituyen su propia membresía en razón de que, bajo ninguna circunstancia, se debe esgrimir una metodología solidaria civil, probadamente útil y socialmente buena, para engañar a gente necesitada y de buena fe con intermediarios parasitarios, fines de lucro o corrupción, todo esto absolutamente nefasto, contrario y contrapuesto a los objetivos que acreditan y justifican la verdadera y auténtica cooperación.

Los usurpadores e impostores del cooperativismo deben ser puestos en evidencia, condenados y extirpados de práctica tan noble, benemérita y secular la que, por su parte y sin demora, tiene que recuperar su rol protagónicamente complementario y hasta supletorio para regenerar un desarrollo humano más salutíferamente duradero, urbano, rural y regional, singularmente en estos tiempos críticos y hasta angustiantes para demasiadas economías domésticas y pymes.

Así entonces e institucionalmente, sólo puede admitirse toda cooperación ética, la cual deberemos revalidar con miras a no permitir a nadie que use y abuse de su fachada honorable para perseguir en cambio fines despreciables e inmorales o escandalosos tráficos de corrupción, todo lo cual deriva en vergonzosas y gravísimas mentiras pero fundamentalmente también, en un cínico, canalla e injusto descrédito del cooperativismo en cuanto tal.

Todo cooperativismo para ser auténtico, para desempeñar una función social fuertemente gravitante, si quiere ser protagonista del futuro de una nación y cada una de sus comunidades locales, debe perseguir finalidades transparentes y claras promoviendo la economía de la honradez, una economía saneada en el mar insidioso de la economía global. Digamos, una verdadera economía promovida por personas que tienen en el corazón, en la mente y en sus manos ¡sólo el bien común!

Conclusivamente, sepan el INAES, los órganos locales de aplicación cooperativa como el submundo de un cooperativismo aburguesado y corrupto que… con el cooperativismo, ¡no!

Roberto Fermín Bertossi
Investigador CIJS / UNC
Experto de la CoNEAU /
Cooperativismo

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