El gobierno pone en marcha una estrategia dilatoria para intentar frenar el proyecto de emergencia ocupacional.

justicia-juez-sentencia_PREIMA20140206_0135_32El Gobierno intenta por todos los medios dilatar el tratamiento de la ley antidespidos en la Cámara de Diputados como último recurso para trabar su aprobación. Mientras el presidente Mauricio Macri buscó pegar al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, con el kirchnerismo para evitar que diagramen una estrategia en común, la vicepresidenta Gabriela Michetti demoró hasta último momento el envío del proyecto que la semana pasada tuvo media sanción del Senado. Luego de dos días de reclamos insistentes de los legisladores del Frente para la Victoria, desde la oficina de Michetti aseguraron que la iniciativa sería girada recién hoy por la mañana. Cambiemos buscará convocar para este mediodía a las comisiones de Presupuesto y Hacienda y Legislación del Trabajo para comenzar su discusión que esperan hacer lo más larga posible y así evitar la sesión especial que los bloques opositores impulsan para mañana.

Durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, Macri jugó la carta de la presión pública a Massa. “Le pido que no acompañemos al kirchnerismo en esta propuesta”, le tiró el Presidente. La estrategia de la Casa Rosada es evitar que la oposición se unifique detrás del proyecto como sucedió la semana pasada en la Cámara alta, donde la iniciativa que declara la emergencia ocupacional y prohíbe los despidos consiguió un respaldo de 48 votos a favor contra apenas 16 en contra.

“Estoy convencido de que esta ley no es buena para los argentinos. Mi obligación y mi compromiso con los argentinos es decirles la verdad, y no puedo convalidar algo de lo que estoy convencido que es muy malo para los argentinos”, insistió ayer Macri, quien embarcó a todo su gobierno en una resistencia tenaz a la iniciativa. Por eso dijo que invitaba a los representantes de la oposición a “reflexionar y debatir”, y añadió que esperaba que la discusión del Congreso “dé la oportunidad a los argentinos de ver cuál es el camino”.

Desde el bloque del Frente Renovador rechazaron las declaraciones del Presidente y su intención de unirlos con el kirchnerismo. “Macri no debe decirnos que tenemos qué hacer porque somos una fuerza opositora”, sostuvo la jefa del bloque del FR, Graciela Camaño. Las afirmaciones de Macri tenían que ver también con el objetivo de profundizar las contradicciones de la bancada del massismo, donde conviven diputados de origen gremial que apoyan el proyecto con entusiasmo –Facundo Moyano, Héctor Daer–, con otros vinculados al mundo empresarial –José Ignacio de Mendiguren– lo rechazan. Ayer, en una reunión, los diputados massistas buscaron conseguir un punto de consenso.

Lo que salió diciendo Massa fue lo mismo que planteó el lunes cuando se encontró con el jefe del bloque de senadores del PJ, Miguel Angel Pichetto. Que buscarán introducir cambios al proyecto con media sanción del Senado, pero que si esos cambios no son aceptados por la mayoría de la oposición, votarán igual la ley. “Yo le pido al presidente Macri que acompañe nuestra ley. Que frena los despidos, promueve el empleo joven y le permite a las pymes salir adelante. Nosotros aspiramos a poner estas cosas en la ley. Queremos proteger en la pyme el empleo para personas de entre 18 y 24 años. No sólo el castigo para el que despide, sino el premio para el que toma. Lo mismo para las personas mayores de 50 años”, sostuvo ayer por la tarde Massa en una entrevista.

–¿Y si no logra modificar el proyecto, qué pasa? –lo consultaron.

–Acompañaremos el proyecto que viene del Senado. Pero aspiramos al consenso –respondió.

Hubo otros diputados del FR que le retrucaron al Presidente, como Felipe Solá. “Macri quiere hacer quedar a Massa como kirchnerista y plantear que sólo hay dos lugares porque quiere que siga la brecha. No tengo dudas que Macri aumenta la grieta. Basta ver la política económica donde ha dicho que 30 mil despedidos no es nada”, consideró Solá.

de mendiguren incluso armó una reunión propia con representantes de pymes en el Congreso para que cuenten su problemática e insistir en su lobby. Quiere que las pequeñas y medianas empresas queden excluidas de la prohibición de despedir.

Tiempos de goma

En su estrategia dilatoria, Cambiemos utilizó también a la burocracia parlamentaria para estirar los tiempos. Ayer, el presidente del bloque de diputados del FpV, Héctor Recalde, remitió temprano al titular de la Cámara Baja, Emilio Monzó, una nota solicitándole que arbitre las medidas que sean necesarias para que la presidencia del Senado, a cargo de Michetti, que envíe de una vez el proyecto con media sanción a la Cámara Baja. “Que la alianza Cambiemos cumpla con el artículo 78 de la Constitución Nacional”, reclamó. En la declaración, el FpV-PJ sostuvo “que es de extrema gravedad institucional que se demore intencionalmente el debate sobre la emergencia ocupacional, ya que el empleo es un derecho humanos de los trabajadores”.

Recién por la noche desde la oficina de Michetti dejaron trascender que remitirían el proyecto hoy por la mañana. Al mismo tiempo, en la alianza Cambiemos anticiparon la convocatoria para las 13 de un plenario de comisiones de Presupuesto y Hacienda y Legislación del Trabajo comenzar una discusión de la iniciativa que quieren estirar todo lo posible. Así trascendió luego del encuentro que mantuvieron los principales integrantes del interbloque de diputados con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

La intención del oficialismo choca con el pedido que varios diputados del Frente para la Victoria y fuerzas progresistas y de izquierda le habían enviado a Monzó para que se convoque a una sesión especial para mañana.

Para arrancar una sesión especial sólo se necesita contar con el quórum pero para votar un proyecto sobre tablas, como sería el caso del que llega desde el Senado, se necesitan los dos tercios de los votos. Para eso requerían también de los diputados massistas y los del Bloque Justicialista de Diego Bossio.

En posición de equilibrista, anoche el massismo daba a entender que no participaría de la sesión. En principio, Graciela Camaño criticó el apuro del kirchnerismo. “No va a llevarnos a los sopapos al recinto para votar algo que tampoco sirve si no le incorporamos una parte en la que tratemos el tema de las pymes”, sostuvo la jefa de la bancada. “Nos preocupa la insistencia por votar esta semana”, añadió Solá.

Según la interpretación que hacía un operador del massismo, con la sesión especial “se corre el riesgo de regalarle una victoria a Cambiemos”. Eso sucedería, interpretaba, porque si bien no tendrían problemas para alcanzar los 129 diputados para arrancar la discusión con quórum, para votar el proyecto necesitarían que lo voten todos los opositores más un diputado del interbloque de Cambiemos, con lo que recién ahí alcanzarían los dos tercios. “Es casi imposible”, concluía. Si lo votación se frustra, el proyecto terminaría en comisión sí o sí.

La cuestión es que en el kirchnerismo el momento es propicio para conseguir la votación, luego de la formidable demostración de fuerza que hicieron las centrales sindicales en la movilización al Monumento al Trabajo de la semana pasada junto con el envión conseguido con la amplia aprobación en el Senado.

Dicen que el miedo no es zonzo. Desde Cambiemos anticiparon que se suspendía la sesión prevista para hoy para tratar el proyecto de ley de Acceso a la Información. El temor era que los bloques opositores capitaneados por el Frente para la Victoria se unieran y forzaran el tratamiento de la emergencia ocupacional. Así, Acceso a la Información será tratado junto con el proyecto que promueve el régimen de restitución del IVA para jubilados que cobran la mínima y los titulares de los planes sociales, probablemente en una sesión la semana que viene.

Fuente: Página 12

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