Delegaciones y filiales en las ONG.

ONGAutor: Orlando, Lucas A.
Fecha: 15-abr-2016
Cita: MJD9844

Sumario:
I. Situación. II. Delegación. III. Caso práctico – Delegación. IV. Filial. V. Caso práctico – Filial.

Doctrina:
Por Lucas A. Orlando (*)
I. SITUACIÓN

Las organizaciones no gubernamentales (ONG), conocidas en la actualidad como organizaciones de la sociedad civil (OSC), que integran las asociaciones civiles, fundaciones y demás afines, contemplan en sus estatutos sociales las figuras de la delegación y / o filial, sin conocer con exactitud qué comprende cada una y cuándo es útil su aplicación.

Las entidades civiles, como asociaciones civiles y fundaciones, en pos de su crecimiento, ampliación y alcance de su objeto social, deciden muchas veces crear delegaciones y / o filiales en distintas ciudades del país o en el exterior. Cabe destacar que ambas figuras son netamente distintas en su creación, funcionamiento, desarrollo y rendición de cuentas.

II. DELEGACIÓN

La delegación, como su palabra lo expresa, es un mandato otorgado por el órgano directivo de la entidad civil (comisión directiva para el caso de las asociaciones civiles o consejo de la administración para el caso de las fundaciones), por el cual se delega a un miembro o un grupo de personas -entiéndase en una cantidad de uno a tres, u hasta cinco personas (con roles determinados)-, para llevar cabo la misión de la organización. Dicha cantidad de integrantes estará sujeta a los fundamentos, diagnósticos, presupuesto de recursos y fines propuestos por el órgano directivo que lo crea.

Este mandato que se otorga es la delegación de ciertas facultades que deberá realizar la persona designada, en un lugar y tiempo determinado. Al ser un mandato, genera una especie de representatividad, dependencia y rendición de cuentas a ese órgano directivo que la dotó como tal.Por ello, sus facultades serán limitadas.

La delegación, a diferencia de la filial, no es autárquica de su núcleo central con la entidad civil; no requiere de un estatuto específico; no es autónoma y no puede sumar integrantes propios a esa delegación (aunque pueden existir excepciones). Para el caso de la asociación civil, sí se podrán sumar nuevos asociados, a los cuales les rige lo establecido en el estatuto social de la casa central (por ejemplo, abonar la cuota social, ejercer otras obligaciones y/o derechos en su categoría). Pero, por ejemplo, no puede conformar un órgano directivo propio, ni puede celebrar reuniones autónomas y/o deliberativas; debe atenerse a las facultades y limites designados.

En cuestiones de financiamiento, opera como área dependiente de esa asociación civil o fundación central. Puede llegar a poseer un patrimonio propio de autosustentabilidad, pero no posee independencia en su administración, ya que se brinda bajo un presupuesto aprobado y designado. Su financiamiento y mantenimiento, por ser dependiente de una directiva de la casa central, y todo ingreso que perciba por distintos motivos legítimos, ya sea en especie y/o sumas de dinero, debe ser girado directamente a la entidad civil, que es la única organización legal y legitima para administrar dichos fondos y / o inventario de bienes. Puede llegar a haber excepciones, como se había manifestado anteriormente, que se deben ajustar a los fines por los cuales se creó esa delegación. Existen, además, distintas herramientas prácticas, para que el desarrollo de la delegación sobre recursos económicos pueda ser práctico en su funcionamiento.

La delegación con estas facultades delimitadas no puede poseer una identificación independiente en el lugar donde operen sus acciones sociales. Por ello, no puede poseer un CUIT propio, no puede constituirse como persona jurídica propia del lugar ni suscribir convenios de cooperación mutua sin el asentimiento de la sede central.

La delegación, así como fue creada por una disposición del órgano directivo de la entidad civil, así también podrá ser disuelta.En comparación a la figura de la filial, debe estar contemplada dentro del estatuto social. En su defecto, debe realizarse una reforma para que se la incluya. En el caso de una asociación civil, generalmente nace por las atribuciones de la comisión directiva o bien por una asamblea de asociados.

En la práctica, generalmente se usa la función de delegación como principio para el estudio y análisis de una futura filial de la entidad civil a radicarse allí.

III. CASO PRÁCTICO – DELEGACIÓN

Desde el punto de vista práctico, se aconseja la siguiente herramienta para formalizar la creación de una delegación:

Que se reúna el órgano directivo de la entidad civil. Que se proponga, conforme a un diagnóstico, fundamento, determinación de objetivos y metas, un funcionamiento, facultades, derechos y obligaciones y su respectivo presupuesto a designar, para la creación de una delegación. Al quedar aprobado, pasar a otra reunión, para evaluar los candidatos que reúnan los mejores perfiles y cualidades necesarias y acorde a esa futura delegación.

Una vez seleccionado el o los miembros, conformar un acta de la comisión directiva de la asociación civil o consejo de administración de la fundación, para comunicar la creación y formalidad necesaria de la delegación.

Para ello se deberá determinar el nombre de delegación (generalmente se lo asocia a la ciudad y / o provincia), el domicilio donde se llevará a cabo, la persona encargada de la delegación -fijando un cargo y si correspondiere el honorario o bien declarar que será en los términos de la Ley de Voluntariado Social-, y demás atribuciones que se requieran para cumplir con el fin creado y conforme las etapas de trabajo planteadas.Es importante destacar, y en su caso consultar, la fijación de importes de sumas de dinero para afrontar gastos en concepto de representación y / o viáticos y / o de refrigerio.

Algo importante es establecer una duración de tiempo de esa delegación y al momento de su finalización fijar las pautas para decidir si se renueva o no. Una herramienta práctica, para coordinar al o a los integrantes de esa delegación, es fijar pautas de su mandato. Y se recomienda establecer que perduran en su designación por el mismo plazo de tiempo que perdure el órgano directivo que la creó, ya que en el caso de haber cambios en el órgano central, sucede que muchas veces uno desea designar personas de su confianza. Todo ello, sin perjuicio de que el nuevo mandato de ese órgano desee renovar a la persona ya designada.

Otras de las pautas que brindará ese órgano directivo central son:

– Determinar la competencia, fijando objetivos y metas de acción de esa delegación en el lugar seleccionado y por el plazo que dure, dando cuenta de ello al órgano directivo que la faculta como tal.

– Incluir en ella la referencia del estatuto social actual de la sede central y / o reglamentaciones u disposiciones afines.

– Fijar derechos y obligaciones de los miembros de esa delegación y procedimientos a seguir en cuestiones determinantes (por ejemplo, rendiciones de cuentas, dictámenes de relevamiento de informes, consultoría y asesoría pertinentes, relevos, entre otros).

– Definir permisos y formas determinantes al utilizar logos, emblemas y/o demás herramientas de representatividad de la entidad civil, como el uso de las redes sociales y de internet.

– Nombrar asesores locales, para el caso que así se lo requiera, en referencia a materia legal y fiscal.

– Contemplar las pautas de responsabilidad civil y penal, por parte de los delegados y / o de la delegación misma.

– Y por último, lo más importante, contar con la aceptación precisa y formal por parte del delegado en asumir tales tareas.

IV. FILIAL

Con relación a la figura de la filial, veremos grandes diferencias.Dicha figura no es un mandato otorgado por el órgano directivo de la entidad civil, sino una disposición estatutaria donde se crea dicha figura, y que debe ser generada por compromiso de las personas del lugar, para llevar a cabo la misión de la organización.

La filial, a diferencia de la delegación, es autárquica, posee cierta autonomía, sigue representando a la entidad central, pero su dependencia y rendición de cuentas será en primer lugar a la rendición de sus propios miembros y luego a la entidad civil central.

Es importante destacar que la filial requiere de un estatuto social propio, pero debe aclarar que lo realiza desde su función de filial y que reporta a un estatuto social de una casa central. Por ello, su estatuto tendrá cierta autonomía de desarrollo y funcionamiento, pero nunca debe contraponerse al estatuto de la sede central. Un ejemplo: para el caso de ser una asociación civil, podrá tener asociados propios, pero sus derechos y obligaciones no solamente deben estar ajustados al estatuto de la filial, sino además al de la casa central. Entonces, de poseer un estatuto social propio, deberá tener su propio órgano directivo, y sí puede con ello celebrar reuniones autónomas y / o deliberativas según corresponda.

En cuestiones de financiamiento, opera con independencia de la asociación civil o fundación central. Debe poseer su patrimonio propio de autosustentabilidad. Puede llegar a ocurrir que para una mejor organización de la entidad civil, se establezcan ciertas pautas por estatuto y / o reglamentación, de cómo debe organizarse y desarrollarse el patrimonio de recursos económicos entre la filial y la casa central.

La filial, con estas facultades independientes, puede poseer su propia identificación en el lugar donde opere sus acciones sociales, con la antelación de aclarar que es una filial. Por ello, puede poseer su CUIT propio, debe constituirse como persona jurídica propia del lugar, suscribir convenios de cooperación mutua sin el asentimiento de la sede central, entre otros.La filial, así como fue creada por una atribución de un estatuto social central de una entidad civil, podrá disolverse por lo que establezca su propio estatuto o bien por lo que determine a sus efectos la reglamentación estatutaria de la sede central.

Por ello, muchas veces, antes de crearse una filial, para tomar conocimiento real del escenario de las actividades, las personas del lugar, sus necesidades de sus beneficiarios y demás, se crea en primera medida una delegación. Porque en el caso de que esa delegación no prospere, tampoco se justificará la existencia de una filial. La figura de la delegación es más fácil en su organización y desarrollo como tal. Aun así, y como ha sucedido en ciertas ocasiones, hay delegaciones para cumplir en un corto plazo una determinada acción de la sede central, y muchas de ellas, por el éxito obtenido en el lugar, dieron lugar luego a la creación de una filial no esperada.

V. CASO PRÁCTICO – FILIAL

Desde el punto de vista práctico, se aconseja la siguiente herramienta para formalizar la creación de una filial:

Que se reúna el órgano directivo de la entidad civil y observe si el estatuto social lo prevé, como así también demás formalidades reglamentarias. Una vez realizada esa auditoría de legitimidad, que se proponga -conforme a un diagnóstico de fundamento, determinación de objetivos y metas- el funcionamiento de una filial. De ser una asociación civil y de quedar aprobado, debiera ser tratado por la asamblea de asociados, que al aprobar la medida, debe fijar su reglamento, si aún no existe. Hay que recordar exigir el cumplimiento de un reglamento, para que sea legítimo en su aplicación. Este debe estar primero aprobado por la autoridad de contralor externo estatal, con jurisdicción de la sede central. Recién allí, se podrá pasar a la formalización de la filial en la ciudad que haya sido elegida.En dicho lugar, esa futura filial local también deberá acreditarse y con ello cumplir con lo que corresponda, para ser reconocida como filial y persona jurídica ante la autoridad de contralor externo estatal con jurisdicción de la sede local.

La designación de sus integrantes será fijada en una primera instancia por la sede central. Luego, deberá llevarse a cabo conforme al estatuto local autorizado.

En relación con la duración de la filial, opera como si fuese una persona jurídica distinta: la duración debe estipularse en su propio estatuto local. Por ello, en el caso de autorizarse la filial de una asociación civil, al poseer sus propios asociados, deberá poseer su propia comisión directiva y, en su caso, su propia organización de fiscalización.

Cabe recordar que, en materia de competencia, derechos y / u obligaciones de los integrantes de la filial y procedimientos a seguir en ciertas cuestiones determinantes, se rigen por el reglamento de la sede central de corresponder.

El permiso y forma determinante al utilizar logos, emblemas y / o demás herramientas de representatividad de la entidad civil, como el uso de las redes sociales y de internet, también podrá estar reglamentado.

Se aconseja también nombrar y / o contratar a sus asesores o personal local, para el caso que así se lo requiera, en referencia a materia legal y fiscal. Y, por último, lo más importante: contar con la aceptación de funcionamiento y registro de la autoridad local, para el funcionamiento legal de esa filial.

La cantidad de miembros estará sujeta a lo que establezca el estatuto local y / o reglamentaciones a sus efectos.

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(*) Abogado, UBA. Especialista en entidades de bien público y abocado al sistema de conflicto. Asesor legal y director ejecutivo de distintas organizaciones sociales. Director del programa Vitaminas para OSC. Fundador de Derecho Comunitario para OSC / ONG.

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