Breves comentarios a la Ley (CABA) 5420 sobre Prevención y Protección Integral contra Abuso y Maltrato a los Adultos Mayores.

viejito 2Autor: Ortiz, Diego O.

Fecha: 3-mar-2016

Cita: MJ-DOC-7626-AR | MJD7626

Sumario:

I. Introducción. II. Breves comentarios. III. Conclusión.

Doctrina:

Por Diego O. Ortiz (*)

«El derecho, como instrumento para una convivencia más justa y armoniosa, debe, también, tener en cuenta a los sectores más vulnerables de la población para procurar su fortalecimiento». – Graciela Gonem Machello (1)

I. INTRODUCCIÓN

El maltrato a los adultos mayores es una de las aristas que tiene la violencia familiar y requiere un tratamiento legal específico (2).

El art. 17 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (3) estipula que toda persona tiene derecho a protección especial durante su ancianidad.

La Regla N.º 6 de las 100 Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad (4) expresa lo siguiente: «El envejecimiento también puede constituir una causa de vulnerabilidad cuando la persona adulta mayor encuentre especiales dificultades, atendiendo a sus capacidades funcionales, para ejercitar sus derechos ante el sistema de justicia».

El 8 de enero del año 2016, se publicó en el Boletín Oficial la Ley 5420 de Prevención y Protección Integral contra Abuso y Maltrato a los Adultos Mayores, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ella se enmarca en un plexo normativo específico conformado por determinadas leyes, como la Ley 24.417 de protección contra la violencia familiar y la Ley 26.485 de protección integral de la mujer. Sin embargo, a pesar de la existencia de leyes específicas, era sumamente necesaria la sanción de una ley que abordara el tema de la prevención y el maltrato al adulto mayor.

Esto nos da la pauta de la coexistencia y la forma conjunta de aplicación de las leyes en un determinado supuesto de maltrato a un adulto mayor.

La idea de este artículo es aportar algunos comentarios de la reciente ley sancionada, que puedan arrojar luz a la temática legislada.

II. BREVES COMENTARIOS

1.Los objetivos de la ley

Los objetivos de una ley son como las guías o estándares que esta va tener en cuenta para su regulación, es decir, para su contenido. El art. 8 de la Ley 5420 menciona algunos objetivos, tanto para la comunidad como para el adulto mayor:

Para la comunidad, expresa la concientización, la remoción de prejuicios y estereotipos negativos (5) y la promoción de actividades intergeneracionales; y, para el adulto mayor, menciona el empoderamiento (6), el fortalecimiento de las redes existentes, la generación de nuevos lazos sociales, la evitación del aislamiento, la protección integral desde una perspectiva interdisciplinaria y evitar la revictimización, eliminando la superposición de intervenciones y agilizando los trámites necesarios para garantizarles acceso a justicia. Por último, se plantea minimizar los daños que son consecuencia del abuso, maltrato y abandono. Esto se relaciona con la necesidad de contar con recursos institucionales de atención psicológica especializados en la temática.

2. La existencia de definiciones

Realizar una definición es una tarea complicada. La dificultad es mayor cuando ella forma parte del contenido de una ley de cumplimiento obligatorio para sus destinatarios, porque en la construcción del concepto se puede pecar por exceso o por carencia de elementos. La definición debe ser clara, práctica y abarcar todo lo necesario.

La Ley 5420 da una serie de definiciones, como qué se entiende por «adulto mayor» y por «abuso o maltrato a los adultos mayores».

Se entiende por «adulto mayor» a «toda persona mayor de sesenta (60) años» (art. 2 ). De esta manera, la ley fija un criterio etario a partir de los 60 años para considerar a un adulto mayor.Este criterio puede ser criticado por no mensurar otras circunstancias como las sociales o psicológicas para definir a un adulto mayor (7).

La ley entiende por abuso o maltrato a los adultos mayores a «toda acción u omisión que provoque un daño a los mismos, sea esta intencional o consecuencia de un obrar negligente y que atente contra su bienestar general, vulnerando derechos» (art. 3 ). De esta forma, introduce un concepto amplio de maltrato, comisivo u omisivo (no solo el que se da de manera intencional, sino también negligente, es decir, omitiendo los recaudos necesarios que se exigieren).

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en la Declaración de Toronto (8), da un concepto de maltrato al adulto mayor y lo califica como «la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana».

El art. 5 de la Ley 5420, similar al art. 5 de la Ley 26.485, expresa los tipos de maltrato:

A. Maltrato físico: Es el que implica una acción u omisión que cause como consecuencia un daño o lesión en el cuerpo, sea visible o no. Con esta definición, se amplía el concepto de maltrato físico, que puede ser notorio o puede ser invisible, como un tirón de pelo, un coscorrón, etcétera.

B. Maltrato psicológico: En este tipo de maltrato, se incluyen la agresión verbal, uso de amenazas, abuso emocional, obligar a presenciar el maltrato infligido a otras personas, provocar malestar psicológico, así como cualquier otro acto de intimidación y humillación cometido sobre una persona mayor.También se considera maltrato psicológico negar al adulto mayor la oportunidad de participar en la toma de decisiones que conciernen a su vida.

En la primera parte, la definición es lo suficientemente amplia para incluir varias situaciones que disminuyen la autoestima del adulto mayor y le provocan un malestar, como estar expuesto a situaciones de maltrato de otras personas.

En la segunda parte, se incluye el concepto de capacidad para darle la apertura necesaria al adulto mayor para tomar decisiones sobre su propia vida.

El tema de la capacidad forma parte del sistema nervioso del Código de fondo. A partir de su conocimiento, vamos a saber quién puede realizar un acto jurídico por sí mismo y quién necesita de un representante legal para realizarlo. De esta manera, el derecho cumple un rol de regulador de las conductas humanas y de la manera de ejercitarlas cuando están imbuidas del derecho.

Hoy podemos decir, con respecto al tema de la capacidad, que no es blanco (capaz) o negro (incapaz), sino que hay una variedad de grises. Hay matices que el juez tiene que evaluar a la hora de tomar una decisión sobre la capacidad de una persona (9).

Con la sanción de esta ley, la limitación del adulto mayor a esta participación en la toma de decisiones es considerada maltrato.

C. Maltrato sexual: Este tipo de maltrato implica cualquier contacto de carácter sexual para el cual la persona no haya dado su consentimiento, bien porque haya sido forzado o porque no sea capaz de darlo o porque tenga lugar mediante engaños. Este concepto plantea la ausencia de consentimiento en su máxima expresión como elemento para configurar el abuso.

D. Maltrato económico / patrimonial: Este tipo de maltrato implica el robo, el uso ilegal o inapropiado de las propiedades, bienes o recursos de un adulto mayor, y / o obligarle a cambiar disposiciones testamentarias, que den por resultado un perjuicio para él y un beneficio para otra persona.La explicación de este tipo es específica para la temática y novedosa porque contiene términos de otras ramas del derecho, como el derecho penal, al mencionar el delito especial de robo, y el derecho sucesorio, al plantear como maltrato la obligación del cambio de las disposiciones testamentarias. Esto implica recurrir a los términos de dichas ramas, pero sin olvidar el análisis integral de este contexto; es decir, la interpretación acorde a la situación circundante, que es el maltrato al adulto mayor.

El art. 10, inc. c , plantea como acción el desarrollo de talleres que garanticen el acceso a nuevas tecnologías a fin de remover obstáculos que impidan el libre manejo de sus ingresos. Se trata de esta manera de reforzar la autonomía del adulto mayor mediante la información y el acceso a las nuevas tecnologías.

E. Maltrato ambiental: Alude a la destrucción de objetos personales, dañar y / o matar animales domésticos, esconder pertenencias de la víctima.

Este tipo de maltrato es incluido de manera independiente, a diferencia de la Ley de Protección 26.485. Por otra parte, se incluye el maltrato animal dentro de este tipo, lo que llevaría a un debate que excede el presente artículo, que -en resumen- sería el siguiente: El maltrato al animal de un adulto mayor, ¿es violencia ambiental y/o psicológica? ¿Se pueden ejercer acciones para proteger al animal? En caso afirmativo, ¿qué tipo de acciones?

F. Maltrato institucional y / o estructural: «Se entiende por maltrato institucional a cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o instituciones públicas o privadas, o bien derivada de la actuación individual de las personas que allí se desempeñan, que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, o que viole los derechos básicos del adulto mayor».

Este tipo de violencia apunta a las bases de la sociedad, es decir, a las instituciones en general y a las instituciones geriátricas.Se refiere a la responsabilidad de las instituciones públicas o privadas y de la actuación de las personas que trabajan allí (desde personal de limpieza hasta puestos directivos) que conformen abuso, negligencia, detrimento de la salud, bienestar físico o vulneren derechos básicos de los adultos mayores.

G. Maltrato simbólico / discriminación: Este consiste en la presencia de estereotipos y actitudes negativas y / o trato desigual a un adulto mayor en función de su edad.

Este tipo se relaciona con la minimización de la capacidad del adulto mayor y su infantilizació n desde varios ámbitos, salud, sociedad, etcétera.

H. Abandono: No solo se refiere a los supuestos contemplados por la legislación penal, sino que también abarca situaciones específicas derivadas de la negligencia, consistente en la dejadez intencional o no de las obligaciones básicas y esenciales para la vida de la persona cuidada. Este tipo de maltrato no solo remite al delito especial de abandono, sino que también abarca esos supuestos propios de la especialidad como cuando los profesionales encargados del cuidado incumplen obligaciones inherentes a la atención de la persona como, por ejemplo, no suministrar la medicación prescripta o suministrarla de manera inadecuada.

I. Hostigamiento: Este consiste en el acoso al que se somete a un adulto mayor mediante acciones o ataques leves, pero continuados, causándole inquietud y agobio con la intención de molestarlo o presionarlo.

Este tipo de maltrato también es un delito en el ámbito del derecho penal contravencional, pero en este supuesto se circunscribe a conceptualizarlo desde la especialidad al aludir a la continuidad del ataque aunque sea leve y al ahogamiento constante como, por ejemplo, infundirle temor, interrumpir los horarios de descanso, negarle alimentos sin fundamento médico, ordenarle que haga cosas usando la fuerza, etcétera.

3. Los legitimados pasivos

La Ley 5420, en el art.4 , plantea que este tipo de abusos y maltratos pueden ser cometidos por integrantes del grupo familiar, cuidadores, allegados, convivientes o no, que no posean grado de parentesco alguno o por instituciones, tanto del ámbito público como privado.

La amplitud de legitimados pasivos entiende no solo a la familiaridad, sino también la cercanía por ser personal de instituciones de cuidado del adulto mayor, ya sean públicas o privadas. De esta manera, pueden ser denunciados en virtud de la relación interpersonal con el adulto mayor.

4. Las redes

Los adultos mayores no son incapaces y pueden entablar una denuncia de violencia por sí solos, salvo que la sentencia diga expresamente lo contrario. Esto no significa que no necesiten como red de contención familiar o social un acompañante para interponer la denuncia, como por ejemplo un profesional del área de la psicología, el trabajo social, una amiga (el art. 25 de la Ley 26.485, es un fundamento expresado en la ley) (10).

El art. 6 de la Ley 5420 plantea que incluye como sujetos de protección los casos de adultos mayores que se encuentren en situación de extrema vulnerabilidad por la carencia absoluta de redes de contención.

5. La prevención

Una de las asignaturas pendientes en la temática es la prevención del maltrato, es decir, la anticipación informativa del problema. La pregunta de por qué es necesaria la prevención no es muy difícil de contestar. Las difíciles son: ¿Cómo hacemos para prevenir?, ¿qué información difundimos?, ¿dónde la difundimos? y ¿a quiénes?

El art. 7 de la ley plantea que se llevarán a cabo acciones para eliminar conductas que desemboquen en el abuso y / o maltrato de adultos mayores. Una de dichas acciones puede ser la capacitación de los cuidadores formales e informales, sean familiares o no, a fin de brindarles herramientas para el óptimo cuidado de los adultos mayores, conforme sus necesidades específicas (art. 10 ).

6.Las medidas de protección

Uno de los temas fundamentales para el resguardo legal son las medidas de protección. Estas son especiales porque se enmarcan en leyes específicas y con una interpretación particular de sus presupuestos de admisibilidad.

El art. 9 de la Ley 5420 plantea que las medidas que se adopten estarán orientadas a la búsqueda de una resolución integral de la problemática del adulto mayor, intentando ofrecer una variedad de dispositivos que lo acerquen a la posibilidad de mejorar su calidad de vida.

Lo mencionado nos da la pauta de que la medida por tomar no solo debe resguardar del hecho de maltrato al adulto mayor, sino que debe alentar estrategias de cuidado a largo plazo.

7. El buen trato

Relacionado con temas como el acceso «a» y «a la justicia», la violencia institucional y la dignidad del consultante, dentro de los lineamientos generales, el art. 12 de la ley expresa que en toda dependencia pública o privada a la que se asista a un adulto mayor en función de su problemática de violencia, abuso, maltrato o abandono, el trato que se le dispense debe evitar la revictimización (11) y la burocratización, facilitando la satisfacción de sus necesidades.

III. CONCLUSIÓN

Como conclusión de estos breves mensajes, se aplaude la iniciativa de darle tratamiento legal a la temática de la prevención y protección integral contra el abuso y el maltrato de los adultos mayores.

Esta ley va a formar parte del universo legislativo de leyes de protección contra la violencia, acentuándose en el adulto mayor como persona que está en situación de violencia.———-

(1) GONEM MACHELLO, Graciela N.: «Consideraciones sobre las acciones positivas y las personas mayores», Doctrina Microjuris, 16/4/2005, MJD7152 .

(2) Si bien el Código Civil y Comercial no tiene -entre sus disposiciones- el procedimiento de denuncia de violencia familiar, sino que, para su tratamiento, se remite a lo dispuesto en las leyes especiales, el maltrato a los adultos mayores es un tema que debe instalarse en la familia y en la sociedad para ser prevenido, detectado, resguardado y debidamente reparado. Para ello, son necesarios el compromiso, la sensibilidad y la solidaridad, de manera de coordinar y articular acciones entre todos los sectores, como profesionales, instituciones, organismos de gobierno, entre otros (ORTIZ, Diego O.: Nuevos paradigmas en los derechos de las personas mayores, 2/10/2015, DJuris237).

(3) Fecha: 11/7/88.

(4) Fecha: marzo del 2008.

(5) Una de las maneras de accionar para eliminar estereotipos es la generación de campañas de difusión a través de los medios de comunicación que tengan por objetivo erradicar los estereotipos negativos respecto de la vejez, hacer conocer a la comunidad los derechos de los adultos mayores (art. 10, inc. d ).

(6) Una de las maneras de lograr dicho empoderamiento es a través de cursos y espacios de encuentro cuya finalidad sea reforzar su autoestima y autonomía, hacerles conocer sus derechos, promover sus potencialidades, reforzar o crear lazos y redes, evitar el aislamiento y constituirlos en partícipes principales en la toma de decisiones (art. 10, inc. b).

(7) En un capítulo de «Los Simpsons», Homero acusa a Ned Flanders de usar en el lavadero de autos una tarjeta con descuento para adultos mayores; Homero le dice que son adultos mayores las personas a partir de los 55 años.(Él dice que tiene 60 años).

(8) Organización Mundial de la Salud (OMS), Declaración de Toronto para la Prevención Global del Maltrato de las Personas Mayores, 17/11/02.

(9) ORTIZ, Diego O.: Alcance del concepto de la capacidad y autonomía de las personas mayores, 8/9/2015, DJuris230.

(10) ORTIZ, Diego O.: Nuevos paradigmas en los derechos de las personas mayores, 2/10/2015, DJuris237.

(11) El art. 3, inc. k , de la Ley 26.485 entiende por «revictimización» el sometimiento de la mujer agredida a demoras, derivaciones, consultas inconducentes o innecesarias, como así también a realizar declaraciones reiteradas, responder sobre cuestiones referidas a sus antecedentes o conductas no vinculadas al hecho denunciado y que excedan el ejercicio del derecho de defensa de parte; a tener que acreditar extremos no previstos normativamente, ser objeto de exámenes médicos repetidos, superfluos o excesivos y a toda práctica, proceso, medida, acto u omisión que implique un trato inadecuado, sea en el ámbito policial, judicial, de la salud o en cualquier otro.

(*) Abogado, UBA. Profesor Universitario en Ciencias Jurídicas, UBA. Especialista en Violencia Familiar, UMSA. Docente de Derecho de Familia y Sucesiones y de Contratos Civiles y Comerciales, UBA. Director de la Revista de Actualidad en Derecho de Familia de Ediciones Jurídicas. Autor de publicaciones sobre temas de su especialidad.