Obligación de restituir a la menor la totalidad de los bienes que componían el acervo hereditario del padre de ésta con más los productos de tales bienes.

testamento-df_0Partes: B. F. M. c/ E. de K. L. C. M. y K. C. de los M. s/ petición de herencia

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela

Sala/Juzgado: 5ta. circ.

Fecha: 6-ago-2015

Cita: MJ-JU-M-94820-AR | MJJ94820 | MJJ94820

Obligación de restituir a la menor la totalidad de los bienes que componían el acervo hereditario del padre de ésta con más los productos de tales bienes, frutos percibidos desde esa fecha y los que por su culpa hubiere dejado de percibir.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia por la que se consideró que a partir del dictado de la sentencia de filiación de la menor, la posesión de los bienes que le corresponde a ésta se transforma en posesión de mala fe pues encontrándose iniciada la acción de petición de herencia los poseedores debían restituir los bienes a la menor, imponiéndose la obligación de restituir a la menor la totalidad de los bienes que componían el acervo hereditario de su padre, con más los productos de tales bienes, frutos percibidos desde esa fecha y los que por su culpa hubiere dejado de percibir.

2.-La aplicación de un criterio estrictamente literal al texto del art. 3430 del CCiv. es lo mismo que negarle a la peticionante de la herencia su condición de heredera pues vería disminuida sustancialmente -hasta podría decirse licuada- la porción de la herencia a la que es llamada a percibir, por la sola razón de que su derecho ha podido materializarlo con posterioridad a otros coherederos.

3.-No es justo que un heredero, por la sola circunstancia de tomar conocimiento de dicha calidad varios años más tarde, reciba la parte a la cual la ley le confiere derecho, pero que la misma resulte -por el transcurso del tiempo- absolutamente despreciada como consecuencia del proceso inflacionario o situación económica que afecte la economía de nuestra Nación.

Fallo:

En la ciudad de Rafaela, a los 6 días del mes de agosto del año dos mil quince, se reúnen en Acuerdo Ordinario los Señores Jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de la Quinta Circunscripción Judicial, Dres. Alejandro A. Román, Lorenzo J. M. Macagno y Beatriz A. Abele, para resolver el recurso de apelación interpuesto por la parte demandada, contra la sentencia dictada por la Señora Jueza de Primera Instancia de Distrito en lo Civil, Comercial y Laboral de la Cuarta Nominación de esta ciudad, Dra. María José Alvarez Tremea, en los autos caratulados: “Expte. N° 114 – Año 2013 – B., F. M. c/ E. de K., L. C. M. y K., C. de los M. s/ PETICION DE HERENCIA”.

Dispuesto el orden de votación, en coincidencia con el estudio de la causa resulta: primero, Dr. Alejandro A. Román; segundo, Dr. Lorenzo J. M. Macagno; tercera, Dra. Beatriz A. Abele.

Acto seguido el Tribunal se plantea las siguientes cuestiones:

1era.: ¿Es justa la sentencia apelada?

2da.: ¿Qué pronunciamiento corresponde emitir?

A la primera cuestión, el Dr. Alejandro A. Román dijo:

1. En lo que aquí concierne, de los antecedentes de la causa surge que la sentencia de primera instancia (fs. 263/269) hace lugar a la pretensión actora y ordena a la codemandada L. Cristina María E. de K. a restituir a la heredera Ana Sol K. B. la totalidad de los bienes que componen el acervo hereditario de Gastón Alfredo K.

Asimismo, dispone que las demandadas L. Cristina María E. de K. y C. de los M. K. restituyan a la heredera Ana Sol K. B. la porción de los bienes que por ley corresponden y que conforman parte del acervo hereditario del Orlando José K.

Además, impone la totalidad de las costas a la demandada y difiere la regulación de honorarios.

Al dar sus fundamentos, la Sra.Jueza relata que el objeto de la acción es el reconocimiento de su carácter de heredera que ostenta la menor Ana Sol K. B. por ser hija de Gastón Alberto K.

Aclara que respecto de los bienes que componen el acervo hereditario de Gastón Alberto K., la pretensión tiene por objeto excluir a la heredera declarada Sra. L. Cristina María E. de K. Y, en relación de los bienes que componen el acervo hereditario del Orlando José K., la pretensión de la menor es compartir los bienes con los coherederos, obteniendo la entrega de la parte que por ley le corresponde en ejercicio del derecho de representación de su padre pre- muerto.

En ese sentido, entiende que al haber pasado a autoridad de cosa juzgada la sentencia dictada en la causa por el reclamo de la filiación extramatrimonial de la menor, la acción de petición de herencia debe prosperar.

Refiere que según dispone el art. 3428 del Código Civil el poseedor es de buena fe cuando por error de hecho o de derecho se cree legítimo propietario de la sucesión cuya posesión tiene. La norma citada, dispone asimismo que los parientes de grado más lejano que toman posesión de la herencia por inacción de un pariente más próximo no son de mala fe por tener conocimiento de que la sucesión le está deferida a este último pero son de mala fe cuando conociendo la existencia del pariente más próximo saben que no se ha presentado a recoger la sucesión porque ignoraba que le fue deferida. Agrega que -teniendo en cuenta que el único supuesto previsto por el legislador como posesión hereditaria de mala fe es cuando el heredero más lejano toma posesión de la herencia ante la inacción del heredero más próximo, conociendo que éste no se ha presentado a recoger la sucesión porque ignoraba el hecho del fallecimiento- concluye la Sra.A quo que la posesión hereditaria de las herederas aparentes es de buena fe hasta la sentencia dictada en el juicio de filiación.

Expresa que la actora no alegó ignorancia del hecho del fallecimiento de los causantes por lo que, aún cuando las herederas hubieren conocido la existencia de la menor y su vínculo con Gastón Alberto K. su posesión es de buena fe hasta la sentencia dictada en juicio de filiación. Advierte que recién con motivo de la admisión de la pretensión de filiación, Ana Sol K. B. es instituida como hija del Sr. Gastón A. K., es por esto, que la Juzgadora entiende que las codemandadas nunca podrían haber denunciado a la actora en los sucesorios de Gastón Alberto K. y Orlando José K., como heredera ya que no ostentaba la calidad de hija ni tenían ellas el derecho de reconocerla.

Refiere que la filiación extramatrimonial se adquiere por reconocimiento, el cual deviene imposible por el fallecimiento del progenitor, o por sentencia en juicio de filiación. Por ello concluye la Jueza que la posesión de los bienes hereditarios detentada hasta la sentencia dictada en el juicio de filiación, posterior al inicio de la acción de petición de herencia, debe reputarse de buena fe.

Por lo expuesto, la Sra. Jueza considera que a partir del dictado de la sentencia de filiación de Ana Sol K. B. -esto es 30.12.2008-, la posesión de los bienes que le corresponde a la menor se transforma en posesión de mala fe pues encontrándose iniciada la acción de petición de herencia los poseedores debían restituir los bienes a la menor.

Consecuentemente, se impone a la codemandada L. Cristina María E. de K. restituir a la menor la totalidad de los bienes que componían el acervo hereditario del Sr. Gastón Alberto K., con más los productos de tales bienes, frutos percibidos desde esa fecha y los que por su culpa hubiere dejado de percibir.Agrega que si los bienes hubieren sido vendidos antes de esa fecha se deberá restituir el precio percibido con más los intereses calculados a partir de la aplicación de la tasa activa promedio no acumulativa que establece el Banco de la Nación Argentina en sus operaciones de descuento de documentos a treinta días. Con la aclaración de que si los bienes hubieren sido vendidos después del 30.12.2008, se deberá restituir el precio percibido pero si la heredera peticionante de la herencia demuestra que el valor percibido fue inferior al valor de mercado -según prueba pericial- deberá restituir el valor de mercado, con más los intereses ut supra determinados.

Asimismo, impone que las codemandadas L. Cristina María E. de K. y C. de los M. K. deberán restituir a la menor la parte que según ley le corresponde de los bienes que componen el acervo hereditario del Sr. Orlando José K., con más los productos de tales bienes, frutos percibidos desde el 30.12.2008 y los que por su culpa hubiere dejado de percibir desde esa fecha.Aclara también que si los bienes hubieren sido vendidos antes de aquel día deberán restituir el precio percibido con más los intereses calculados a partir de la aplicación de la tasa activa promedio no acumulativa que cobra el Banco de la Nación Argentina en sus operaciones de descuento de documentos a treinta días y si hubieren sido vendidos después, deberán restituir el precio percibido, pero si la heredera peticionante de la herencia demuestra que el valor percibido fue inferior al valor de mercado -según prueba pericial- deberá restituir el valor de mercado, con más los intereses ya detallados.

Finalmente, expresa que en ambos supuestos, si los bienes se hubieran deteriorado o perdido antes del 30.12.2008 las poseedoras están obligadas a restituir el provecho que hubieren obtenido (si lo hubiere), pero a partir de la fecha indicada responden por todo daño causado por su hecho, por su pérdida o por su deterioro por caso fortuito (art. 3426, Cód. Civil).

2. Contra aquella decisión, la parte perdidosa interpone recurso de apelación parcial (fs. 273), el que se concede de conformidad (fs. 278), habilitando así la intervención de este Tribunal de Alzada.

Radicada la causa en esta sede (fs. 285; céds. fs. 286/287), expone sus agravios la demandada (fs. 290), los que son replicados por la parte accionante (fs. 293/294), oponiéndose. También, dictamina al respecto la Sra. Asesora de Menores (fs. 296), postulando la confirmación de la sentencia recurrida.

3. En oportunidad de fundar la apelación, la recurrente sostiene que le agravia de la sentencia que la A quo condena a restituir o devolver el capital, más los intereses y supuestos frutos de lo que las mismas hubieran dispuesto, lisa y llanamente y sin tomar en consideración que dicho dinero fuera o no consumido durante el período que la Sentenciante determina como poseedoras de buena fe.

Entiende que el art.3430 del Código Civil refiere a la obligación por parte del heredero aparente de restituir los bienes que hubiera dispuesto, pero expresa que sólo habla de restituir el “precio percibido”, no así intereses o eventuales frutos que pueda haber generado.

Expresa que habiendo un vacío legislativo en orden a la determinación del cese del beneficio de inventario, corresponde recurrir al principio de la analogía, de lo que afirma que existe semejanzas esenciales que se perciben entre administración y liquidación de la herencia beneficiaría y la quiebra. Cita doctrina al respecto.

Manifiesta además, que le agravia que en la sentencia no se tome en consideración determinadas circunstancias, tal como el derecho de la viuda de habitar el inmueble que fuera asiento del hogar conyugal sin obligación de abonar compensación alguna a los coherederos y sin que éstos últimos puedan solicitar la división y/o adjudicación de dicho bien.

Concluye que al dictarse sentencia deberá la misma dejar aclarado que la condena a restituir los precios cobrados por los bienes dispuestos, solo será procedente en el caso de que exista dicho bien dentro del patrimonio de las codemandadas y deberá tener presente el derecho de la viuda a habitar el inmueble que fuera asiento del hogar conyugal eximiendo a ésta última a abonar compensación alguna por el uso de dicho inmueble y/o abonar la parte proporcional que le correspondería a las demás coherederas mientas habite el inmueble referido.

4. Ingreso, a continuación, al tratamiento de la apelación planteada.

La crítica de la recurrente se centra en tres aspectos. Uno, respecto a que no se toma en consider ación que el dinero de la herencia fue o no consumido durante el período en que las demandadas poseyeron de buena fe. El segundo, que se le adicionen intereses al capital que debe restituir. Y, el tercero, que no se contemple el derecho a la habitación viudal de la codemandada E.de K.

Considero que no le asiste la razón a la parte apelante, en ninguno de sus planteos.

En efecto, comienzo por recordar que la demanda por petición de herencia posee un objeto de índole personal y otro de naturaleza real, toda vez que por un lado, consiste en la invocación del título de heredero por quien la entabla (ZANNONI, Eduardo, “Derecho de las sucesiones”, t. I, p. 470), y en cuanto a lo segundo, procura que se le conozca a quien la ejerce su derecho respecto de los bienes que integran o pertenecieron al acervo hereditario (cfr. SALAS, Acdeel – TRIGO REPRESAS, Félix A. “Código Civil Anotado”, tomo 3, pág. 63, Edit. Abeledo-Perrot).

Además, el beneficio pecuniario derivado de la participación de tal heredero en el caudal relicto se concreta, según los casos, en la entrega de los bienes hereditarios o el pago de sumas de dinero en su reemplazo o indemnizaciones.

(C1aCC Bahía Blanca, sala 2a, del 01.07.1980, E.D., t. 91, pág. 791).

No es justo que un heredero, por la sola circunstancia de tomar conocimiento de dicha calidad varios años más tarde, reciba la parte a la cual la ley le confiere derecho, pero que la misma resulte -por el transcurso del tiempo- absolutamente despreciada como consecuencia del proceso inflacionario o situación económica que afecte la economía de nuestra Nación.

Entiendo que aplicar un criterio estrictamente literal al texto del art. 3430 del Código Civil es lo mismo que negarle a la peticionante de la herencia su condición de heredera pues vería disminuida sustancialmente -hasta podría decirse licuada- la porción de la herencia a la que es llamada a percibir, por la sola razón de que su derecho ha podido materializarlo con posterioridad a otros coherederos.

No puede desconocerse que el fundamento de esta norma es el principio que prohíbe el enriquecimiento sin causa y el abuso del derecho.Y, para apreciar la implicancia de la teoría del enriquecimiento sin causa en el tema a estudio, es atinado señalar que nuestra ley ha sido dictada bajo el presupuesto expreso de la estabilidad monetaria (nota al art. 619 Cód. Civil). Así, que alteradas las condiciones monetarias, no puede mantenerse la solución que surgiría de la aplicación literal de este art. 3430 del Código Civil como pretende la recurrente.

La aplicación textual que podría surgir del art. 3430, implicaría tanto como desconocer la modificación de las circunstancias históricas de redacción de esta norma y consagraría una vulneración del principio que veda el enriquecimiento injusto, que subyace en la solución de estas cuestiones (conf. Guastavino, Elías, “Restituciones e indemnizaciones del heredero aparente”, J. A., 1964-IV, pág. 176.

En otro orden, y respecto a la queja vinculada al derecho a habitación viudal que le asiste a la codemandada E. de K., advierto que de una detenida lectura de la pretensión actora planteada al inicio de estas actuaciones (fs. 6) no surge que su reclamo esté dirigido a que la Sra. E. de K. abandone la vivienda donde habita.

Por lo tanto, no cabe introducirse en su tratamiento.

5. Por todo lo expuesto, me expido en favor de confirmar el decisorio de primera instancia.

Y, en conclusión: ante la pregunta formulada al comienzo y que motiva el desarrollo de mi voto, mi respuesta es afirmativa.

Así voto.

A esta primera cuestión, los Dres. Lorenzo J. M. Macagno y Beatriz A. Abele dijeron que hacia suyos los conceptos y conclusiones a que arribara el Juez de Cámara preopinante y por lo tanto, votaron en el mismo sentido.

A la segunda cuestión, el Dr. Alejandro A. Román dijo:

Atento al resultado obtenido al tratar la cuestión anterior, corresponde: Como consecuencia del estudio realizado a la cuestión anterior, propongo a mis colegas dictar la siguiente resolución: 1) Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la demandada.Por lo tanto, cabe confirmar la sentencia venida en revisión en cuanto ha sido materia de recurso. 2) Imponer las costas de la Alzada a la parte perdidosa. 3) Fijar los honorarios en el 50% de los que en definitiva se regulen en baja instancia.

Así voto.

A la misma cuestión, los Dres. Lorenzo J. M. Macagno y Beatriz A. Abele dijeron que la resolución que corresponde adoptar era la propuesta por el Juez de Cámara Dr. Alejandro A. Román, y en ese sentido emitieron sus votos.

Por las consideraciones del Acuerdo que antecede la CAMARA DE APELACION CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL, RESUELVE:

1) Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la demandada. Por lo tanto, cabe confirmar la sentencia venida en revisión en cuanto ha sido materia de recurso.

2) Imponer las costas de la Alzada a la parte perdidosa.

3) Fijar los honorarios en el 50% de los que en definitiva se regulen en baja instancia.

Insértese el original, agréguese el duplicado, hágase saber y bajen.

Concluido el Acuerdo, firmaron los Jueces de Cámara por ante mí, doy fe.

Alejandro A. Román

Juez de Cámara

Lorenzo J. M. Macagno

Juez de Cámara

Beatriz A. Abele

Juez de Cámara

Héctor R. Albrecht

Secretario