Responsabilidad ante los herederos del paciente del hospital demandado por incumplimiento de la obligación de seguridad.

shutterstock_158643701Partes: D. S. C. c/ Sanatorio Mayo S. A. s/ | ordinario

Tribunal: Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de Santa Fe

Sala/Juzgado: 7ma nom.

Fecha: 19-jun-2015

Cita: MJ-STF-M-6791-AR | STF6791 | STF6791

Responsabilidad ante los herederos del paciente del sanatorio demandado, por incumplimiento de la obligación de seguridad, prestando el servicio en condiciones deficientes que en el caso provocó que se causaran lesiones al paciente durante su internación.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar parcialmente a la demanda interpuesta y condenar al Sanatorio demandado a abonar a los actores – herederos del paciente internado en el nosocomio demandado – los perjuicios sufridos no por una mala praxis médica sino a consecuencia del incumplimiento de la obligación de seguridad de su contraria en tanto -sostiene- que durante dicho período de internación ha sufrido una serie de lesiones o daños, que deben ser resarcidos.

2.-Es responsable el hospital demandado pues se encuentra obligado a proporcionar asistencia médica, y no solamente es responsable por el servicio que se ofrezca sino de que se preste en condiciones tales para que el paciente no sufra daños por una eventual deficiencia de la prestación prometida, así debe indemnizar los perjuicios que sufrió el paciente, pues independientemente de las causas que han originado las lesiones sufridas -que no han sido explicadas ni justificadas- ni corresponde indagar ni investigar – en este proceso- contractualmente asumió la obligación de garantizar la seguridad e integridad física y psíquica de la paciente y no fue cumplido.

3.-Debe indemnizarse el perjuicio físico causado a la actora estimándose prudencialmente su monto conforme al triste cuadro de lesiones padecidas durante su internación en el nosocomio demandado tal como surge de las probanzas de la causa.

4.-Toda vez que en el caso, el daño moral, surge in re ipsa, si se considera que la demandante era una persona de edad avanzada (84 años), que lo sucedido ha debido ser evidentemente traumático para ella – según las declaraciones efectuadas en sede prevencional -, y sabiendo que la compensación pecuniaria por el padecimiento espiritual sufrido es de naturaleza resarcitoria y no debe guardar necesariamente una proporción o equivalencia, razonable o no, con el daño patrimonial, cabe estimar prudencialmente el monto del menoscabo padecido.

Fallo:

SANTA FE, 19 de Junio de 2015

AUTOS Y VISTOS: estos caratulados «D, S. C. contra SANATORIO MAYO S.A. sobre ORDINARIO» (Expte. N° 704, año 2007), de trámite por ante este Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la Séptima Nominación; de los que,

RESULTA:

1. Que la señora S. C. D., por apoderado, promovió demanda de indemnización de daños y perjuicios contra el Sanatorio Mayo S.A. por la suma de pesos sesenta y ocho mil ($ 68.000), con más sus intereses y costas.

En sustento de su pretensión, sostuvo que en fecha 23.12.2006, aproximadamente a las 23,30 horas, acompañada por sus familiares, ingresó al Sanatorio Mayo S.A. con un fuerte dolor en el pecho. Señaló que es afiliada al P.A.M.I. Agregó, que luego de ser examinada por los médicos de guardia, éstos decidieron su internación, alojándose en una habitación común.

A continuación, aludió que al día siguiente, a las 13,30 horas aproximadamente, por motivos que se ignoran, es trasladada a la Unidad Coronaria; luego, a las 19 horas del mismo día, en el horario de visitas, sus familiares se reencuentran con ella quien se hallaba en perfecto estado de lucidez. En consecuencia, al ver que se encontraba bajo el cuidado y atención del personal médico y paramédico del nosocomio, sus familiares retornaron a sus respectivos domicilios para festejar la nochebuena, con la promesa de que volverían al día siguiente a primera hora para festejar la navidad con la abuela.

Señaló que el día 25.12.2006, sus familiares concurren al Sanatorio (a las 11,30 horas es el horario de visitas) y son informados por el personal del Sanatorio que no pueden ingresar porque existía un paciente descompuesto; que luego de esperar alrededor de treinta minutos, ingresan y se encuentran con la ingrata sorpresa de que la señora D.presentaba múltiples lesiones en todas partes del cuerpo (hematomas y escoriaciones en el rostro, ojo izquierdo, cuello, miembros inferiores y superiores, espalda, etc.) y, considera, que lo llamativamente extraño y reprochable es que nadie perteneciente al sanatorio dio noticia a los familiares de dicha circunstancia, los que recién se enteran al tomar contacto con ella. En esa situación, la señora D., dice que estando bajo los efectos de fuertes calmantes (manifestando desconocer porqué fueron suministrados), no se encontraba consciente y, recién por la tarde al ser consultada por sus familiares acerca de los motivos de dichas lesiones, manifiesta llorando -aún muy dolorida pero con perfecta lucidez- que había sido golpeada por personal del sanatorio, por quienes se encontraban festejando la nochebuena, por «pedir varias veces la chata para orinar».

Agregó, que ante ello, sus familiares en forma inmediata exigieron del director del sanatorio una explicación, respondiendo éste que personalmente iba a investigar las causas de lo sucedido.

Continuó su relato, expresando que según la historia clínica, en términos generales, los hechos se sucedieron de la siguiente manera: a) 25.12.06 «.hematoma facial izq. aparentemente traumático y escoriaciones en miembros.»; b) 25.12.06 «.no se detecta lesión ósea.»; c) 26.12.06 «.traumatismo max. facial.»; d) 27.12.06 «.paciente con trauma hombro y parrilla costal izq., sol. rayos X.»; e) 28.12.06 «.alta traumatológica.». Por lo que entiende, que en ningún caso se mencionan las causas probables de las severas lesiones que padeció.

Expresó que en fecha 30.12.06 y a pesar de los fuertes dolores que siguió padeciendo, se le da el alta médica, con lo cual regresó a su domicilio acompañada de sus familiares. Adujo que como los dolores aún le persistieron, ignorando sus familiares si existiesen lesiones internas, decidieron recurrir a un médico radiólogo a los efectos de asegurarse de que no presentase ninguna lesión o fractura ósea.Remarcó que hasta allí, nadie del sanatorio informó a sus familiares acerca de su estado de salud, no imaginando lo que revelarían los resultados posteriores.

Al respecto, resaltó que luego de realizados los estudios referidos, se concluye que ha sufrido durante la internación: fracturas de los arcos costales posteriores segundo y cuarto, fractura del arco cigosomático del lado izquierdo, hundimiento de la pared externa del maxilar izquierdo, fractura en la base de la apófisis orbitraria del malar.

En consecuencia dijo que, independientemente de las causas que han originado las lesiones sufridas -que no han sido explicadas ni justificadas- y que, entiende, aquí no corresponde indagar ni investigar, el sanatorio demandado es plenamente responsable, pues contractualmente asumió la obligación de garantizar la seguridad e integridad física y psíquica de la paciente. Enfatizó que esta obligación de seguridad es de resultado, por lo cual, en su carácter de víctima le basta con probar el daño sufrido y la relación de causalidad sin necesidad de demostrar la culpa del ente asistencial que se encuentra presumida por el sólo hecho del incumplimiento contractual. Cita doctrina al respecto.

Asimismo, remarcó que la demandada, más allá de las causas que provocaron los hechos, tenía el deber de mantener el debido control de seguridad hacia su persona, que en el caso faltó y provocó que se causaran los daños denunciados, y máxime teniendo en cuenta su estado de total indefensión. Denunció la existencia de los autos «Monzoni, Dora Alicia s/denuncia» (Expte. 159/2007), de trámite ante el Juzgado en lo Penal de Instrucción de la 1ra. Nominación, a efectos de determinar los responsables de las lesiones sufridas.

En cuanto a los rubros reclamados, estimó que el monto se compone de la siguiente manera:a) por daño físico reclama la suma de $ 18.000; b) por daño moral reclama la suma de $ 25.000; c) por daño psicológico reclama la suma de $ 20.000; d) por gastos de honorarios de psicológo y kinesiólogo reclama la suma de $ 3.000 y; e) por gastos médicos no documentados reclama la suma de $ 2.000. Funda su demanda en derecho.

2. Proveída de conformidad la demanda a foja 14, la accionada comparece a estar a derecho (f. 16).

3. Decretado el traslado de la demanda (f. 27), la contestó el demandado a fojas 28/29.

En su contestación, aclara que el Sanatorio Mayo S.A. responde exclusivamente los hechos referidos a su eventual y excluyente vinculación, negando la totalidad de los rubros pretendidos en concepto de daños y perjuicios.

Luego de una detallada negativa de los hechos expuestos por la parte actora, refirió, en cuanto a la responsabilidad que se le endilga, que es cierta la normativa que cita la actora como aplicable a los establecimientos asistenciales, pero negó que resulte lógica la atribución de responsabilidad al sanatorio y que a la víctima le baste con probar el daño sufrido y la relación de causalidad sin necesidad de mostrar la culpa del ente asistencial, presumida como incumplimiento contractual, por lo cual, niega que surja responsabilidad por no obrar diligentemente.

Sostuvo que será la accionante quién deberá probar la culpa y el consiguiente deber reflejo del ente sanatorial para patentizar la transgresión de obligación de seguridad alguna por su parte.Afirmó, que en todo lo concerniente a la salud existen áleas o riesgos, pero, cuando se observan las reglas del arte galénico y se pone al servicio del paciente todos los conocimientos y habilidades del equipo médico y las instalaciones médicas, no es justo ni razonable transferirlos indiscriminadamente.

Negó, en definitiva, que haya existido irresponsabilidad de su parte, que no haya habido el debido control de seguridad hacia la persona de la actora y que esto haya causado daño alguno; es que, sostuvo, la obligación tácita de seguridad de los establecimientos asistenciales se caracterizan por dos cosas: una, que el servicio se preste por medio de su cuerpo médico; la otra, que se preste en condiciones tales que el paciente no sufra daños por deficiencia de la prestación prometida (lo que encuentra sustento en la norma del art. 1198 del código civil y funciona como accesorio a la prestación asistencial).

4. A su vez, a foja 24 el nosocomio demandado anotició al tribunal que tenía contratado un seguro por mala praxis con Noble S.A. Aseguradora de Responsabilidad Profesional, que fue citada a los fines del artículo 118 de la ley 17.418 (f. 31), contestando la demanda en fecha 11.3.2009 (fs. 54/59).

En su presentación, primariamente, planteó la caducidad de los derechos del asegurado por incumplimiento de cargas. Dijo que un contrato de seguros es bilateral y se extingue o se suspenden sus efectos, cuando el asegurado no cumple con las cargas u obligaciones a su cargo. En el caso, expuso que el Sanatorio Mayo S.A.incumplió una de las cargas más importantes del contrato de seguro (instrumentado bajo la póliza N° 8018333), que es aquella que atañe a proporcionar al asegurador toda la información y documentación necesaria que éste requiera por medio fehaciente y dentro de los términos legales, a los fines de verificar el siniestro o la extensión de la prestación a su cargo.

Al respecto, reiteró que el asegurado ha incumplido lisa y llanamente la carga de otorgar al asegurador la información y documentación necesaria para evaluar las condiciones de cobertura y demás circunstancias relativas al siniestro. En este sentido, sostuvo que se no se ha dado cumplimiento a la cláusula 7 «c» del referido contrato, relativo a las cargas del asegurado, conduciendo a la caducidad de la cobertura ya que se privó a Noble S.A. del necesario y correcto estudio y defensa del caso y, eventualmente, habría influido en la presentación del reclamo de autos, por lo cual corresponde, aplicar al Sanatorio Mayo S.A.la sanción de caducidad prevista en el artículo 36 de la ley de seguros por inobservancia de cargas anteriores al siniestro.

Agregó, que a esos fines envió carta documento en fecha 09.03.09 rechazando la cobertura del siniestro por las razones expuestas, es decir, y reiterando lo ya expuesto, de que el Sanatorio Mayo no cuenta con cobertura de seguros para el presente caso por el incumplimiento de prestar la información necesaria para la correcta evaluación del siniestro y por el incumplimiento de lo establecido en la cláusula 7 de las condiciones generales específicas de la póliza N° 8018333 y articulado mencionado de la ley de seguros.

Tras de ello, y describir las características de la cobertura instrumentada en la póliza individualizada ut supra, respecto al alcance de la franquicia, los honorarios profesionales y la participación limitada de la aseguradora en relación a las costas del proceso, contestó en forma subsidiaria la demanda.

En su responde, sin perjuicio de negar los hechos invocados por la actora, adhiere a la negativa realizada por el codemandado Sanatorio Mayo S.A. al contestar la demanda, por considerar que es quien conoce directamente las particularidades y circunstancias del caso, así como también, por haber sido protagonista del mismo aportando la argumentación profesional y el apoyo científico de su obrar.

5. Habiendo denunciado el letrado Joaquín Francisco Alemán el fallecimiento de la actora S. C. D., se citó a los pretensos herederos para que comparezcan a estar a derecho bajo apercibimientos de ley (f. 35), cumpliendo con dicha carga Dora Monsonis invocando tal carácter (f. 73). Asimismo, y ante el planteo formulado por el demandado a foja 91 se ordenó citar por edictos a los herederos de S. C. D., lo cual fue efectivizado conforme surge de las constancias de autos (f. 95).

Asimismo, a esa misma fija 91 el Sanatorio Mayo cuestionó y rechazó lo expresado por la citada en garantía alegando que improcedentemente pretende limitar o liberarse de las responsabilidades asumidas con motivo del contrato de seguro formalizado.

6.Abierta la causa a prueba (f. 86), la parte actora ofreció valerse de los medios probatorios instrumental, documental, informativa y testimonial. Por su lado, la demandada propuso como pruebas la documental, informativa y confesional; y la citada en garantía ofreció como pruebas documental, reconocimiento de documental, pericial contable, médica e informativa.

7. Clausurado el período probatorio y agregadas las que constan en la causa (fs. 100 y 255/256), se pasaron los autos para que las partes aleguen, por su orden, sobre el mérito de las probanzas rendidas (f. 327), oportunidad ésta que es aprovechada por el accionante a foja 334/340, ocasión en la que, a raíz del fallecimiento de la demandante, morigeró la pretensión resarcitoria, por la demandada a foja 333 y por la citada en garantía a fojas 329/332.

8. Vencido dicho estadio y glosado los alegatos producidos por las partes, se dictó la providencia de autos (f. 328), la que al encontrarse firme y consentida (fs. 341/342), deja esta causa en estado de ser resuelta; y,

CONSIDERANDO:

1. Debo inicialmente aclarar que la solicitud de caducidad de cobertura que formuló la citada en garantía Noble S.A. Aseguradora de Responsabilidad Profesional será, en su caso, analizada a posteriori dado que podría resultar inoficioso su tratamiento si se llega a una conclusión adversa a la demanda interpuesta.

a. Sentado lo cual, la primera cuestión a desentrañar en el caso está dada por el sustento fáctico del reclamo de la parte actora dado que los hechos expuestos en su demanda fueron negados de manera pormenorizada tanto por el Sanatorio Mayo S.A. como por la nombrada anteriormente -si bien en forma subsidiaria-, aspecto para el que la historia clínica de la reclamante tiene un papel preponderante.

En ese orden se ha dicho que esa instrumental conforma «la relación ordenada y detallada de todos los datos y conocimientos, tanto anteriores, personales y familiares, como actuales, relativos a un enfermo, que sirve de base para el juicio acabado de la enfermedad actual» (Bueres, Alberto J.»Responsabilidad civil de los médicos», 2° ed., T. 1, Hammurabi, Bs. As., 1992, pág. 162), cuya importancia ha sido reiteradamente puesta de manifiesto al decirse que «resulta de interés recordar que indudablemente, la instrumentación de las distintas secuencias médicas en la vida del paciente es de una importancia trascendente para juzgar la responsabilidad de daños producidos al enfermo, ya que puede darnos la clave de la mencionada relación de causalidad. De allí por tanto el valor que tiene en este materia» (Andorno, Luis O. «Responsabilidad civil medica. Deber de los facultativos. Valor de las presunciones judiciales. Responsabilidad de las clínicas y establecimientos médicos», JA, 1990-II-76). De igual manera se ha resaltado que «el ente asistencial no sólo ha de llevar historias clínicas debidamente formuladas, sino que le corresponde custodiarlas en sus archivos» (CNCom., Sala B, 11.11.98, «Ramos, Sonia y otro c. Sanatorio Mitre y otro», JA, 1999-III-539).

En la especie, los litigantes han echado mano a la misma como probanza documental y, a la par de resultar llamativo que el ente sanatorial codemandado niegue algunas circunstancias puntuales, como la internación de la actora en dicho nosocomio, dicha probanza resulta determinante en orden a comprobar que S. C. D. ingresó al Sanatorio Mayo S.A. el día 24 de diciembre de 2006, a las 00,30 horas, a causa de «dolor precordial de horas de evolución (opresivo), con irradiación a brazo izquierdo, acompañado de disnea.» (f. 1 historia clínica, sobre N° 1), quedando internada en ese instituto médico. Luego, por presentar «dolor de pecho por la mañana temprano. cede el dolor, se le avisa al médico de guardia», ese mismo día fue trasladada a la Unidad Coronaria del mismo Sanatorio (f. 126 de autos, libro de guardia que obra en copias y f. 15 sobre N° 1), permaneciendo internada hasta el 30 de diciembre de 2006, fecha en la que se le dio el alta, si bien dejando constancia de que se trataba de una paciente «dolorida» (f. 3 vta.historia clínica, sobre N° 1). Debe aclararse en este punto, que los restantes elementos probatorios mencionados -que obran en la causa y fueron debidamente incorporados- son decisivos en orden a la reconstrucción de la secuencia fáctica dado que la historia clínica de D. no luce debidamente formulada al no asentarse la evolución de la paciente desde su internación y hasta el día 25.12.06 -lo que incluye, obviamente, el traslado a la unidad coronaria del ente sanatorial. Para más, de la lectura de la causa tramitada por ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal de Instrucción de la Primera Nominación de esta ciudad (Expte. N° 159, Año 2007), caratulada «MONSONI, Dora Alicia sobre DENUNCIA», que fue glosada como prueba y está reservada en Secretaría, se corroboran dichos acontecimientos.

b. Ante ese cuadro de situación, se advierte que si bien la parte demandante pretende la reparación de daños y perjuicios, ello no lo es por una mala praxis médica sino a consecuencia del incumplimiento de la obligación de seguridad de su contraria en tanto -sostiene- que durante dicho período de internación ha sufrido una serie de lesiones o daños, que deben ser resarcidos. Cuestión ésta que, como se expresara, es resistida por su contraria.De modo puntual, la parte actora pretende se le abonen de esos daños (incluyendo también el moral y gastos médicos no documentados, conforme la morigeración efectuada al alegar en razón del fallecimiento de la nombrada antes de la apertura de la causa a pruebas) invocando el incumplimiento de la obligación de garantizar la seguridad e integridad física y psíquica por parte del Sanatorio Mayo S.A., por lo que -asevera- le basta con probar el daño y la relación de causalidad sin necesidad de demostrar la culpa (esto último no es aceptado en el responde de la demanda por la parte accionada).

Siendo ello así, previo a continuar con el análisis del sustrato fáctico del caso, cabe decir que desde un punto de vista general, la obligación de seguridad ha sido conceptualizada como la «obligación de restituir al otro contratante, o sus bienes, sanos y salvos a la expiración del contrato o más precisamente, la obligación accesoria, en virtud de la cual el deudor debe, además de la prestación prevista en el contrato, velar que no recaiga ningún daño a la persona o eventualmente a los bienes de sus cocontratante. Ese deber de garantía se manifiesta en la protección de la persona del cocontratante, es decir que es un deber de protección, integrando esa categoría que se denomina como deberes accesorios que acompañan al cumplimiento. En realidad, esta obligación no resulta sino una especie de la más general que compone la relación contractual, en el sentido de que cada parte tiene -debe- que salvaguardar en su integridad la esfera de intereses propia de la otra parte» (Mayo Jorge A., «Sobre las denominadas ‘obligaciones de seguridad'», en «Responsabilidad Civil. Doctrinas Esenciales», Parte General, T. I, Trigo Repesas, Félix A. -director-, La Ley, Bs. As., 2007, págs.1200 y ss.).

En particular, la obligación tácita de seguridad de naturaleza objetiva del sanatorio, sea éste privado o público, puede referirse a obligaciones de medios o de resultados, según se trate de la responsabilidad de la clínica por los actos puramente médicos realizados por su personal profesional, en el primer caso, o si el perjuicio emana de actos extraños al quehacer puramente médico o bien han sido ocasionados por las cosas utilizadas rebasando el acto puramente médico. Este último supuesto es el que se presenta en el caso que nos ocupa, ya que no estamos en presencia de una responsabilidad imputada al ente sanatorial por los actos propiamente medicales. Doctrina y jurisprudencia así lo tienen entendido al sostener que en relación a los hospitales, sanatorios y clínicas, se reconoce sin mayores discusiones que pesa sobre ellos una obligación tácita de seguridad hacia quien acude a los servicios que brinda. Esto es, que rige una cláusula sobreentendida de garantía que se traduce en atender a la seguridad del paciente, y que tiene su fundamento en el principio g eneral de la buena fe (art. 1198, primer párrafo, del Código Civil). En otras palabras, existe la obligación de la entidad hospitalaria o clínica de prestar asistencia médica, la cual lleva implícita una obligación tácita de seguridad de carácter general o accesoria para la preservación de la personas de los contratantes contra los daños que puedan originarse en la ejecución del contrato. Es que si la clínica se ha obligado a proporcionar asistencia médica, no solamente será responsable por el servicio que se ofrezca, sino también de que se preste en condiciones tales para que el paciente no sufra daños por una eventual deficiencia de la prestación prometida (Vázquez Ferreyra, Roberto, «La obligación de seguridad», suplem. especial La Ley, septiembre de 2005, pág. 4. Bustamante Alsina, Jorge, «Teoría General de la Responsabilidad Civil», 5º edición, Abeledo Perrot, Bs.As., 1987, Nº 1431 quáter, pág. 468. CNCiv., Sala A, del 02.6.2004, LL. del 10.11.2004. Bueres, Alberto, «Responsabilidad civil de los médicos», Hammurabi, Bs. As., 1992, págs. 383 y ss.).

c. Con esa inteligencia, en la especie, del estudio del plexo probatorio en relación con los hechos controvertidos valorados y los que seguidamente se analizarán, se constata una violación de la obligación contractual en cuestión por parte del Sanatorio Mayo S.A. (se presenta, pues, la antijuridicidad), el nexo de la misma con los daños ocasionados (nexo causal), también éstos (daños) y, el factor de atribucón que, como se expuso y lo sostiene la parte demandante, es en el sub lite de tinte objetivo.

Entonces, reiterando que por la negativa puntual de la parte demandada a la plataforma fáctica expuesta por la accionante -como se dijera-, debo también concluir, en este segmento del pronunciamiento, en que la nombrada ha logrado probar las lesiones que dice sufridas durante su estadía en el instituto médico accionado.

En efecto, de la historia clínica se desprende de modo puntual que el 25.12.06 la señora D. presentaba «hematoma facial izq. aparentemente traumático y escoriaciones en miembros» (f. 1 vta.), si bien se aclara a continuación que «no se detecta lesión ósea» (f. 2); el 26.12.06 se asentó «traumatismo max. facial» (f. 2); el 27.12.06 que presentaba «trauma hombro y parrilla costal izq.» (f. 2 vta.); dándosele el alta traumatológica el día siguiente (28.12.06, f. 3). Asimismo, en el libro de guardia de Unidad Coronaria, se expuso el día 24.12.06 «C6 D. Paciente desorientado por momentos. Se golpea la cara con baranda. se coloca sonda vesical, diuresis (+). Se le realiza tratamiento correspondiente» (f. 127 de autos).

Relacionado con lo cual se advierte y vale remarcar que si D.había sido internada por problemas cardíacos no encuentro justificativo razonable -que tampoco exponen la parte accionada- para que los profesionales que la atendían hayan pedido interconsulta con traumatología y efectuado luego estudios radiológicos y tomográficos (ello surge claro con repasar la historia clínica). En punto a lo cual, surge que en el informe de radiología del 27.12.06 se asentó «radiopacidad de seno maxilar izquierdo, probablemente provocada por hematoma de partes blancas, secundaria a lesión traumática regional» (f. 5, historia clínica); y en el de tomografía axial computada de macizo geniano del 27.12.06 que «el seno maxilar ezquierdo se halla ocupado con contenido líquido y formación de nivel hidroaéreo. lesión fracturaria en hueso malar izquierdo» (f. 7, historia clínica). También, el mismo día 27.12.06 el departamento de radiología informa «irregularidad cortical inespecífica en segundo arco costal izquierdo» (f. 22, historia clínica).

Asimismo, del expediente penal mencionado, que se iniciara a raíz de la denuncia de la hija de la damnificada efectuada ante la autoridad preventora el 26.12.06 (esto es, al día siguiente de encontrar a su madre -según expuso- con «claros signos de violencia en todo su cuerpo», f. 1), en esa misma fecha el médico de policía doctor Jorge Cervera examinó a las 23.15 horas a S. D. en el mismo nosocomio e informó que presentaba al examen clínico «lesiones múltiples» ubicadas en «piernas (escoriaciones), mentón, ojo y hombro izquierdos (contusiones)» (f. 12 de esos caratulados), lo que se ilustró con las ocho fotografías que también se adjuntaron a esa causa y que resultan de suma trascendencia para comprender las lesiones que padecía la nombrada (fs. 15/17 de los mismos actuados).

Pero además, en igual orden, de las probanzas de estos actuados se confirma que los padecimientos de D. fueron aún mayores.Efectivamente, el doctor Carlos Gaia, en prueba que no ha sido cuestionada por los demandados y que se encuentra reservada para estos autos, el día 04.01.07 (a escasos, cinco días del alta dada en el Sanatorio Mayo S.A. a S. D., y recordando que se asentó en la historia clínica que la nombrada estaba «dolorida» previo a irse del sanatorio, f. 3 vta.), procedió a efectuarle «radiografía de costillas izquierdas frente y perfil» y «radiografía de cráneo dos posiciones», informando ese mismo día que presentaba respecto de las primeras «fracturas de los arcos costales posteriores segundo y cuarto» y, del segundo, «fractura del arco cigomático del lado izquierdo. Hundimiento de la pared externa del maxilar izquierdo. Fractura en la base de la apófisis orbitaria del malar». Diagnóstico que resulta corroborado por un nuevo informe médico legal del doctor Bruno Rossetti que examina a la demandante el 05.01.07 a las 11.10 hs (f. 12 del expte. penal).

En este punto, y si bien de estas probanzas se advierte que las lesiones de D. revestirían mayor gravedad a esa fecha, con hacer un sencillo ejercicio dado por comparar las marcas realizadas por el primer galeno que intervino en el sumario prevencional en las figuras dibujadas en el formulario de informe médico legal de foja 06 (representando las lesiones que tenía la actora al examen clínico), se advierte sin mayor esfuerzo que coinciden con las indicadas por el segundo profesional que revisó a D. a foja 12, todas del expediente penal reservado para estos autos y al que ya me he referido. Ello, a más de verse claramente reflejado en las fotografías aludidas.

Así las cosas, cabe decir que la parte accionante ha levantado la carga de demostrar los hechos aludidos que, en definitiva, evidencian el daño padecido (uno de los presupuestos para que una demanda de esta estirpe pueda ser acogida) durante su internación en el Sanatorio Mayo S.A.y que, para más, en nada se corresponden con el diagnóstico inicial asentado al momento de su ingreso a ese instituto médico y que reflejan el incumplimiento de la obligación contractual de seguridad que pesaba sobre el mencionado nosocomio. Debe señalarse igualmente que ello resulta concordante no sólo con la declaración de la actora prestada en sede prevencional (fs. 9 y 46/47), sino también con la testimonial de la denunciante (fs. 26/27), de Beatriz Manuela Alastuey quien refiere expresamente que «esa abuelita estaba golpeada» (fs. 49/50) y también con la propia misiva remitida por el apoderado del sanatorio codemandado el 30.12.06 al representante de la accionante en la cual manifiesta -en lo que aquí interesa- que «1) El Sanatorio Mayo S.A. ha tomado conocimiento de la situación ocurrida con la paciente D. S. C. 2) Como consecuencia le ha brindado a la misma todas las atenciones sanatoriales y profesionales que corresponden. 3) Se les ha dado a los familiares la explicación que imponen o exigen las circunstancias. 4) Se ha requerido administrativamente externamente que los enfermeros y/o médicos actuantes formulen las explicaciones que corresponden a los hechos ocurridos.» (documental reservada en Secretaría).

Llegados a este punto, conforme las consideraciones dadas debe tenerse por probado que la S. C. D. durante su internación en el Sanatorio Mayo S.A. padeció los perjuicios que se mencionaron, aspecto sobre el cual este último, que se encontraba en óptimas condiciones de arrimar probanzas en contrario, ningún medio confirmatorio ha producido.La conducta procesal también resulta un hito a valorar por los magistrados para la resolución de las controversias más en supuestos de daños y perjuicios en los que se endilga responsabilidad médica, sanatorial u hospitalaria, en los cuales, muchas veces el demandado se encuentra en mejores condiciones de acompañar elementos probatorios o por lo menos de colaborar en el esclarecimiento de los acontecimientos fácticos, lo que es evidentemente predicable para la especie apenas se repare en que la actora estaba alojada en la Unidad Coronaria, donde las visitas se restringen y la persona internada está expuesta a constantes y permanente controles médicos (ver, para más, los precisos detalles de «balance hídrico y controles frecuentes» de D. que obran a fojas 15/19 de la historia clínica). En este sentido, el amplio criterio de razonabilidad de que dispone el juez en orden al deber de buena fe con el que deben actuar las partes en el proceso, abona lo expresado ya que, en la especie, la conducta de la parte deemandada demuestra un claro desinterés respecto a la producción probatoria, que llevan a reforzar la solución adelantada (para más ver Bustamante Alsina, Jorge, «Cuestiones de responsabilidad médica. Subsecuentes a un acto quirúrgico delicado», La Ley, 1993-C, 11).

Por ende, ninguna prueba que desvirtúe el esquema actoral hasta este momento obra en estos actuados.

d. Probado el daño, también la conducta antijurídica dada por la violación de la obligación contractual tácita de seguridad «impuesta en el contrato de asistencia médica, que requiere la preservación de los contratantes-pacientes contra los daños que pueden originarse en la ejecución del contrato, y que halla su fundamento en el artículo 1198, parte 1°, del Código Civil» (Cám. Civ. Com. Sala 2° Rosario, 15.12.97, «Dip, Carlos c/ Sanatorio Británico S.A. s/ Cobro de Australes», JS Rep 4 pág.545), que es accesoria de la prestación p rincipal de suministrar asistencia médica, que es objetiva (factor de atribución) y de resultado, como asimismo el nexo causal (los perjuicios se debieron al incumplimiento de la citada obligación), es de advertir que si bien asiste al ente de salud la posibilidad de probar una causa ajena, culpa de la víctima, hecho de un tercero por el que no debe responder o el casus genérico fluyente de los artículos 513 y 514 del Código Civil (Cifuentes, Santos. «Código Civil comentado y anotado», 3° edición actualizada y ampliada, T. III, La Ley, Bs. As., 2011, págs. 107 y ss), nada de lo cual ha siquiera intentado demostrar ni menos aún alegar en estos caratulados.

Por ende, en pocas palabras, se advierte una falla en la organización y/o en la prestación del servicio; un incumplimiento del deber de seguridad que viene atado a la prestación principal para el que se constituyera la empresa. Efectivamente, Alberto Bueres destaca que los establecimientos asistenciales en general tienen «el deber de conducta secundario -en relación con la obligación principal de prestar el servicio de salud- destinado a evitar que los pacientes sufran daños corporales, sea por la producción de accidentes, bien por cualquier otra circunstancia, configura una obligación de resultado» («Responsabilidad civil de las clínicas y establecimientos médicos», Ábaco, Bs. As., 1981, págs. 174 y ss. También ver Cám. Civ. y Com. Sala II Quilmes, Bs. As., 15.03.99, «M., J.A. y otra c/ R., A.A. y otros», LLBA, 1999-613). empero, para más se ha dicho que decretar la responsabilidad en estos supuestos ni siquiera es necesario acudir a sostener que la obligación que pesa sobre los hospitales, sanatorios y clínicas es de resultado, como lo han sostenido algunos pronunciamientos (ver, en tal sentido, CNCiv., Sala E, del 25.11.1980, LL., 1981-D-133. CNCiv., Sala C, del 09.2.1984, LL., 1985-C-638, s. 36.846.CNCiv., Sala C, del 05.9.2000, «Parisi, Roberto J. v. Girado, Juan M.», voto del Dr. Alterini, JA, 2001-II-57); es que, aun considerando que el ámbito es el de las obligaciones de medios, es exigible al ente asistencial una prestación diligente, idónea y técnicamente irreprochable (Trigo Represas, Félix, «Responsabilidad civil de médicos y establecimientos asistenciales», LL., 1981-D-133).

d. Estando, pues, probados los presupuestos de la responsabilidad por incumplimiento contractual, cuyas consecuencias deben pesar conforme las consideraciones efectuadas sobre el Sanatorio Mayo S.A. -y sin perjuicio de analizar a infra la situación de la citada en garantía-, resta determinar el quantum de los daños reclamados.

En este sentido, en lo que respecta al perjuicio físico, considerando la morigeración efectuada en el alegato por la parte actora, las circunstancias y argumentaciones expuestas anteriormente, estimo razonable acordar la suma de $ 15.000 toda vez que se relacionan de modo razonable con el triste cuadro de lesiones padecidas por D. durante su internación en el nosocomio demandado.

En cuanto al daño moral, que en el caso surge prácticamente in re ipsa si se considera que la demandante era una persona de edad avanzada (84 años), que lo sucedido ha debido ser evidentemente traumático para ella (ver las declaraciones efectuadas en sede prevencional ya mencionadas donde realiza manifestaciones «desgarradoras»), y sabiendo que «la compensación pecuniaria por el padecimiento espiritual sufrido es de naturaleza resarcitoria y no debe guardar necesariamente una proporción o equivalencia, razonable o no, con el daño patrimonial. En efecto, no hay razón para fijar el resarcimiento por daño moral en un porcentaje del daño material, pues aquél debe tender a la reparación integral del menoscabo moral padecido» (ver «Suligoy», A. y S., T. 105, pág. 171 y sus citas; «Carlacchiani», A. y S, T. 81, pág. 187.También CSJN, «Badialí», 06.5.86), estimo razonable -valorando también la morigeración aludida- acordar el importe de $ 15.000.

Por último, también debe hacerse lugar al reclamo por el monto de $ 2.000 por gastos médicos no documentados toda vez que, en el cuadro de situación descripto aparece como una suma prudencial y que, en el entendimiento corriente, puede ser un importe normal que se haya sufragado para la atención médica clínica de una persona con las lesiones que presentaba D.

Por último, esas sumas devengarán un interés a la tasa pasiva promedio mencionada en el decreto 941/91 que publica el Banco Central de la República Argentina (Comunicado 14.290/91) desde el 04.01.2007 -fecha que, conforme las probanzas, se estima como de consolidación del daño- y hasta el momento de su efectivo pago.

2. Resta decidir, tal lo aclarado, el pedido de caducidad de cobertura formulada por Noble S. A. Aseguradora de Responsabilidad Profesional basada en que el asegurado (Sanatorio Mayo S.A.) ha incumplido la carga del contrato instrumentado bajo la póliza N° 8018333 referente a la remisión de toda la información y documentación necesaria a los fines de verificar el siniestro o la extensión de la prestación a su cargo.

Adelanto que asiste razón a la compañía de seguros.

Sabido es que en esta materia pesan sobre el asegurado cargas legales y convencionales, que comprenden -en lo que aquí refiere- la de suministrar, por parte del asegurado al asegurador, toda la información y documentación relacionada con el infortunio (Stiglitz, Rubén S. «Derecho de Seguros», 5° edición, T. II, La Ley, Bs. As., 2008, pág. 202). Precisamente, el artículo 46, 2° y 3° párrafo, de la ley 17.418 dispone «.el asegurado está obligado a suministrar al asegurador, a su pedido, la información necesaria para verificar el siniestro o la extensión de la prestación a su cargo y a permitirle las indagaciones necesarias a tal fin.El asegurador puede requerir prueba instrumental en cuanto sea razonable que la suministre el asegurado.»

Asimismo, en el sub lite, en la póliza N° 8018333 del contrato de seguros cuyo tomador -y asegurado- es, precisamente, el Sanatorio Mayo S.A. y cuya vigencia era desde las 12 hs. del 01.12.08 hasta las 12 hs. del 01.12.09 (que tengo a la vista y obra reservada en Secretaría), en las «Condiciones Generales Específicas. Anexo B. Cláusula 7 – Cargas del Asegurado» se lee «de conformidad con la Ley de Seguros 17.418 el Asegurado incurrirá en caducidad de la cobertura si no da cumplimiento a todas y cada una de sus obligaciones y cargas, entre las que pasamos a enumerar en forma enunciativa. entregar a la (s) persona (s) designada (s) Anexo 1 (listado de incidencias) y Anexo 2 (formulario de denuncia de denuncia de siniestro) todo registro, información, documento, declaración jurada o testimonial que estas puedan solicitar a los efectos de determinar y/o reducir los límites de la responsabilidad de la Aseguradora en virtud de la póliza; – colaborar con la (s) persona (s) designada (s) Anexo 1. con todas sus posibilidades y medios a su alcances, y en caso de ser necesario, autorizar a éstas para que puedan procurar la obtención de tales registros y cualquier otro documento o información.; – cooperar. en la investigación, acuerdo extrajudicial o defensa, de todo reclamo o litigio; -colaborar con la Aseguradora para hacer valer cualquier derecho contra cualquier persona física o jurídica que pueda (también) ser directa, indirecta, u objetivamente responsable por el reclamo efectuado contra el Asegurado».

En ese cuadro de situación y sabiendo que la sanción de caducidad puede deberse tanto a un incumplimiento de carga legal como convencional, es este último supuesto el que resulta decisivo para el caso conforme lo pactado expresamente por los nombrados (art. 36, ley 17.418).

Es que surge de estos actuados que el Sanatorio demandado se presentó a autos el 14.8.07 (f.26); el 21.10.08 denunció el nombre de la aseguradora conforme al artículo 118 de la ley 17.418; luego se notificó a Noble S.A. la citación decretada a foja 31; y si bien ésta compareció al pleito -oportunidad en la que opuso la caducidad de la cobertura- el 11.3.09, tengo acreditado que conforme carta documento, que se encuentra reservada para estos autos y que no ha sido negada por el Sanatorio Mayo S.A., el 11.2.09 requirió a éste «el urgente envío de denuncia del hecho a la compañía de seguros. Toda la documentación médica labrada con motivo del hecho en cuestión. Copia de la cédula de notificación de la demanda y todas las notificaciones que hayan recibido del caso», haciéndole saber al remitente que es «bajo apercibimiento de caducidad de la cobertura, conforme lo dispuesto en la cláusula 7 de las condiciones Generales Específicas del Seguro de Mala Praxis Médica suscripto», otorgándole un plazo perentorio de tres días. Esta misiva, consta recibida el 13.2.09 por el nosocomio. Además, tras ello y ante la falta de cumplimiento de lo intimado, una nueva carta fue remitida por la aseguradora haciéndole saber al Sanatorio Mayo S.A. que en relación al siniestro relacionado con este pleito, en razón del incumplimiento de lo requerido «rechazamos la cobertura. atento que se ha incumplido con la carga que tienen como asegurado consistente en suministrar toda la información y documentación correspondiente» -citándose, para más, la cláusula ya aludida- carta que fue remitida en fecha 09.03.09 y recepcionada por el Sanatorio el 10.3.09, quien recién contestó rechazando lo manifestado por la aseguradora el 27.3.09 pero sin cumplir tampoco, en esta oportunidad, con las cargas convencionales mencionadas (ver para más, dictamen pericial, punto 6, fs.234/vta.).

Siendo ello así, es claro y patente el incumplimiento de la carga contractual, con base legal, en que ha incurrido el ente asistencial por lo que, no cabe sino concluir en la caducidad de la cobertura alegada por Noble S.A. Aseguradora de Responsabilidad Profesional. En este sentido, además, resulta de vital importancia la prueba pericial contable que luce a fojas 230/235 ya que avala en forma íntegra este entendimiento y que tampoco ha sido cuestionada por el ente sanatorial.

3. En cuanto a los gastos causídicos, serán impuestas en su totalidad al Sanatorio Mayo, tanto respecto de la parte actora en consideración al principio de reparación integral (CSJSFe, «Bertinetti», A. y S., T. 167, pág. 62; C.Nac.Com., Sala B, «D Cisneros, Adrián P. v. CTI PCS S.A.», 09.12.09, Jurisprudencia Anotada, 15.12.10) y a lo dispuesto en el artículo 251 del CPCC.; como en relación a la citada en garantía toda vez que, conforme este último canon, también en este aspecto ha sido vencido en su postulación.

Por todo lo expuesto y lo dispuesto en las normas legales citadas, RESUELVO: 1. Hacer lugar parcialmente a la demanda interpuesta, conforme surge de los Considerandos que anteceden y, en consecuencia, condenar al Sanatorio Mayo S.A. a abonar a los herederos de S. C. D. los importes indicados en el punto 1.d anterior, con más los intereses allí estipulados y las costas. 2. Hacer lugar a la caducidad de cobertura planteada por Noble S.A. Aseguradora de Responsabilidad Profesional, con costas al Sanatorio Mayo S.A. 3. Diferir para su oportunidad la regulación de los honorarios profesionales.

Regístrese y hágase saber.

DR. JORGE A. GÓMEZ

Secretario

DR. LUCIANO F. PAGLIANO

Juez

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