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Cristina definió la política de ingresos frente a un mundo en crisis

cfk“A partir de mañana los trabajadores argentinos percibirán el mejor salario de la región.” Lo dijo ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al anunciar la suba de las remuneraciones mínimas en el mercado interno. La mandataria destacó las negociaciones del consejo del salario mínimo entre trabajadores, empresarios y Estado en los últimos doce años, mientras que aseguró que será necesario continuar avanzando sobre las tensiones del trabajo no registrado. Apuntó que el consumo es la clave del crecimiento económico en el capitalismo, que la política estatal tiene que apoyar el proceso de industrialización con innovación tecnológica y que la situación local no se puede pensar aislada de un mundo en crisis hace siete años. Mencionó que los productores regionales requieren medidas puntuales, en tanto que destacó el rol de los programas sociales para impulsar el PBI.

La Presidenta cerró el encuentro del consejo del salario, del que participaron el ministro de Economía, Axel Kicillof; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el secretario de la CGT oficial, Antonio Caló; el secretario de la CTA, Pedro Wasiejko, y el presidente de Copal, Daniel Funes de Rioja, entre otros empresarios. La mandataria les planteó a los representantes de los trabajadores y de las empresas la necesidad de profundizar la pelea para reducir el empleo informal (y de baja calidad), al tiempo que mencionó que se debería analizar la forma de conformar “el consejo económico social en un mundo que va a ser cada vez más difícil”. “Uno de los vectores fundamentales es el mercado interno y esto implica sostener los niveles de consumo. Primero la demanda y después la oferta”, definió Cristina Fernández de Kirchner al referirse a uno de los principios rectores de la política económica de los últimos años. Desde esta perspectiva, destacó la importancia de incrementar el salario mínimo vital y móvil, una iniciativa que se consiguió a través del acuerdo entre trabajadores, empresarios y sector público sin interrupciones en los últimos doce años. “Las subas siempre fueron acordadas. El acuerdo entre capital y trabajo es la manera en la que entendemos que funciona la economía”, remarcó.

La mandataria mencionó que la Argentina, a partir de 2003, atravesó un contexto mundial sumamente fluctuante, donde hubo viento de cola, pero también viento de frente. “Llevamos más de 7 años de crisis global. China está creciendo a tasas de un dígito (cuando lo venía haciendo a dos dígitos). Grecia, otro ejemplo, que ahora está vendiendo sus islas. La imagen del altísimo desempleo y reducción de pensiones griega hace recordar a la de la Argentina del 2001”, apuntó. Precisó que vivimos en una etapa extraña de la historia en la que en el mundo se intenta restringir la demanda, cuando la clave para la expansión de las economías está en el consumo.

La Presidenta, en tanto, mencionó que existen distorsiones distributivas notables a nivel internacional, empezando por la enorme polaridad de riqueza entre los habitantes de Estados Unidos, en tanto que aseguró que estas tensiones son cada vez más evidentes e incrementan los conflictos sociales. “Los procesos políticos no pueden sostenerse sin una base, un piso de bienestar”, aseguró. Contemplando este punto, destacó la relevancia de la inclusión social en la Argentina en los últimos años. “Cuando hablamos de incluir no es sólo a sectores vulnerables, a los que reciben la AUH. Es algo más amplio. Incluye a los empresarios. Hoy hay empresarios que en 2003 no lo eran. Hoy hay grandes empresas que en 2003 eran chicas”, planteó. Agregó que “la igualdad de oportunidades para los de más de abajo es también sostener la producción de las compañías. ¿A quién le venden si no los televisores, alimentos, vestimentas?” Los programas sociales del Estado para promocionar la demanda de los segmentos de menores recursos, según la mandataria, aportan más de 2 puntos al crecimiento del PBI.

Las dificultades en la producción de algunas economías regionales fue otro de los puntos que analizó la Presidenta. Aseguró que “no se pueden tomar medidas homogéneas, uniformes, globales”, debido a que existen diversas producciones y con tamaños (escalas) muy diferentes. “El Estado tiene que estar activo para proteger a los pequeños y medianos productores de granos, ganadería, peras, manzanas, entre otros. Pero teniendo en cuenta que no todos son iguales. Para poner un ejemplo: o es lo mismo el impacto que genera una fluctuación en el precio internacional del acero para un taller que para una empresa monopólica (que tiene capacidad para colocar su producción en el mercado mundial)”, afirmó. La mandataria agregó además que uno de los desafíos es seguir integrando las cadenas de valor.

“A partir de 2003 superamos la crisis más grave que se recuerde en Argentina. Ahora tenemos que mirarnos por el espejo retrovisor para no equivocarnos en las decisiones que tomemos a futuro. Hay que seguir adelante sin prisa pero también sin pausa”, cerró.

Fuente: Página 12

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