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CFK llegara mañana a Panamá para participar de la cumbre de las Américas

222D697D-F9CB-4D74-91DF-63D7D783C99E_w268_r1_cx0_cy8_cw0Como sucede en cada ciudad que recibe al presidente de Estados Unidos, la capital de Panamá luce hipercustodiada a la espera del arribo de Barack Obama a bordo del Air Force One para participar de una histórica Cumbre de las Américas. Su foto junto al presidente cubano Raúl Castro seguramente será la postal que quedará para el recuerdo, oficializando el deshielo de las relaciones entre los dos países después de más 50 años. Eso no querrá decir que la cumbre venga distendida, el encuentro promete intensidad. Está muy fresca la resolución de Obama declarando a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, en una decisión rechazada por la mayoría de los países de la región y organismos como la Unasur y la Celac (ver páginas 20 y 21). Cristina Kirchner finalmente llegará a la capital panameña el viernes por la noche, por lo que no participará de la habitual cena que reúne a los presidentes y su actividad se centrará en la sesión del sábado, donde el tema Venezuela estará presente.

La primera en llegar fue la limusina Cadillac de Obama, apodada por los medios locales como “La Bestia”, con un peso de 10 toneladas y un blindaje con aleación de acero, aluminio, titanio y cerámica, a prueba de bombas y misiles. También está el portahelicópteros anclado frente a la bahía de Panamá, de donde salen las naves cubriendo distintos recorridos sobre la ciudad. Las oficinas privadas del centro deberán cerrar –están exceptuados los centros comerciales y restaurantes– mientras que quienes tienen domicilio en las áreas restringidas tenían que registrarse previamente en una lista para que se les permitiera el paso. Anuncian que el presidente norteamericano llegará esta noche y quedará alojado en Buenaventura, una urbanización turística a 40 kilómetros de la capital.

Ricardo Zúñiga, el asesor presidencial para Asuntos Hemisféricos de la Casa Blanca, sostuvo que Obama buscaría mostrar su “legado” para la región en esta que será su tercera y última cumbre americana. Lo definió en cuatro puntos: la apertura hacia Cuba, las facilidades conseguidas para los hispanos indocumentados en Estados Unidos, el aval a las negociaciones de paz en Colombia y su pedido al Congreso de mil millones de dólares de ayuda para América Central.

No todos los presidentes de la región estarán de acuerdo con esta visión tan positiva de sus políticas hacia la región, pero lo que es seguro es que el posible buen clima de la cumbre cambió radicalmente luego de la decisión tomada contra Venezuela. En los últimos días varios funcionarios norteamericanos –el último fue Ben Rhodes, el asesor sobre Seguridad Nacional– buscaron restarle importancia a ese decreto de Obama, prácticamente categorizándolo como una medida burocrática. “Honestamente, tenemos un formato con el que elaboramos nuestras órdenes ejecutivas”, dijo Rhodes. Sin embargo, el tono que utilizó Obama para anunciarlo el 9 de marzo pasado no sonó a eso y la respuesta casi unánime de la región fue en consecuencia.

“Si no tiene importancia, que la deroguen entonces”, decía uno de los funcionarios argentinos que participó de las conversaciones previas a la cumbre. Los países del ALBA formarán un bloque sólido de apoyo a Venezuela. Argentina va a adherir a la posición, que buscarán quede plasmada de alguna manera en el documento final, pese a que sólo tendrá carácter técnico. El sábado los presidentes tendrán un encuentro de dos horas de “retiro”, sin micrófonos ni cámaras, donde podrán decirse lo que piensan.

Obama ya tiene experiencia con sus pares continentales. Su primera cumbre en Trinidad y Tobago fue, en 2009, a tres meses de asumir. En aquella ocasión, Lula da Silva le pidió que no permitiera que los funcionarios norteamericanos hablaran a sus anchas de los asuntos internos de los demás países, algo a lo que enseguida adhirió Cristina Kirchner que tenía fresco lo que había dicho el entonces jefe de la CIA, Leon Panetta, sobre el caso Antonini Wilson. Ahora, si lo recuerda, podría repetirlo a propósito de las declaraciones de la funcionaria del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, sobre la marcha de la economía argentina. No se sabe si fue por culpa de esos dichos, pero la Presidenta limitó su participación en Panamá a lo mínimo y formará parte sólo de las actividades del sábado.

Hoy será la reunión de los cancilleres y habrá señales sobre el tono de la cumbre: si prevalecerá el buen clima por la histórica inclusión de Cuba o la tirantez por la sanción a Venezuela. Como entremés habrá varios foros paralelos. Uno de ellos, el de la Sociedad Civil, que agrupa a ONG, fue inaugurado ayer por el presidente panameño Juan Carlos Varela y contó con la participación de Bill Clinton.

Fuente: Página 12

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