Comentario al fallo de la Corte Suprema de la Nación en los autos caratulados ‘R. M. B. c/ Google Inc.’ sobre la responsabilidad de los buscadores

shutterstock_174393956Autor: Saucedo, Ana M. –

Fecha: 30-dic-2014

Cita: MJ-DOC-7045-AR | MJD7045

Doctrina:

Por Ana M. Saucedo (*)

En octubre del 2014 una joven me solicitó hacerme una entrevista por un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). El tema, según ella, era el derecho al olvido y el fallo “Rodríguez María Belén c/ Google Inc. y otros s/ Daños y Perjuicios” (R. M. B. c/ Google ).

No me pude negar a colaborar con la tesina de una alumna. Suele favorecer mi ego pero, tenía un costo: 1) Ubicar los antecedentes (la sentencia de primera instancia, la de segunda instancia y finalmente el fallo de la Corte). Lo logré. Accedo a fuentes de información (públicas y privadas) eficientes y económicas. 2) Imprimir toda esa información (no puedo estudiar mucho tiempo desde la pantalla de la computadora). Y 3) Estudiar. De esta manera podría realizar una exposición jurídica y podría, al decir de Kelsen, expresar mis conceptos metajurídicos (éticos, antropológicos, sociológicos, y… mi experiencia ante el transcurso inexorable del tiempo…).

Fue una tarea titánica. Noviembre en Buenos Aires fue muy caluroso y tuve que imprimir una resma de papel y gastar un cartucho completo de mi impresora. Cuando terminé esa faena, pensé en el tiempo que me llevaría leer esa resma de papel, ahora con letras. Pensé en llamar a la alumna y abandonar ese momento de gloria, en el que alguien joven me consulte sobre un tema de las nuevas tecnologías (TIC). No pude. Ser la menor en una familia de 4 hermanos me obligó a tener una tenacidad para sobrevivir a la adversidad.

Mi primera reflexión fue: esta causa se inició hace 8 años. Un ciudadano debe esperar mucho tiempo, atravesar grandes incertidumbres y pagar muchos recursos para poder reclamar ante nuestra justicia. El resto de los integrantes de esta “polis”, llamada Argentina, también paga. El Poder Judicial es caro, sobre todo si tarda tantos años en cumplir su misión.

No voy a caer en un lugar común, funcional a los poderosos de turno.Adoro el Poder Judicial, gracias a él como, pago las expensas, mando mi hijo a la escuela, y gracias a él he tenido grandes satisfacciones. Con solo afirmar que iba a recurrir a los jueces, he obtenido recursos (a veces “cuantiosos”) para ciudadanos de parte de grandes corporaciones nacionales o transnacionales. Las mediaciones me han sido de mucha utilidad. Y finalmente, los tribunales les han dado la razón a mis poderdantes, en varios asuntos. En general represento a simples ciudadanos que entienden vulnerados sus derechos ante grandes empresas o ante el Estado. El abogado suele esperar el cliente grande pero vive, según me enseñaron, de los pequeños…

Celebro que exista el Poder Judicial. Tan importante es para los ciudadanos y para mí el Poder Judicial, que no puedo dejar de reprocharle su lentitud y burocracia. Me siento como una vieja esposa que le pide a su marido que mejore un poco su humor, porque quiere seguir a su lado…

¡8 años un juicio! ¡Qué tristeza!

Me compuse, ya expliqué las razones familiares que forjaron mi carácter y me puse a estudiar.

Debía advertir a la joven estudiante que no es lo mismo el derecho al olvido (con amplia repercusión en los medios) con el tema del fallo de “R. M. B. c/ Google” (con no menor repercusión).

En el primer supuesto, se trata de un contenido lícito, que el ciudadano pretende que sea suprimido de los buscadores. Ej. no vincular el nombre a una quiebra.

El tema del fallo de la Corte “R. M. B. c/ Google” se refiere a la responsabilidad de los buscadores por un uso ilícito. La foto de una modelo utilizada en un sitio de pornografía. El tema es el derecho de la imagen. Realicé una primera aclaración. Vamos por más.

Ahora debía ir al fallo de la Corte. Lo estudié. Dejé reposar los conocimientos adquiridos y resolví volver a leerlo. La relectura les insisto a mis alumnos es indispensable.Los humanos, en general, no somos tan inteligentes como creemos y menos tan racionales…

En ese tiempo, pude advertir que en los medios (diarios, TV, entre otros) se presentaba la sentencia de la Corte como un gran logro de Google. No era esa mi percepción.

Se solía destacar que el fallo protegía la libertad de expresión sin censura previa. Un logro, pero de siglos pasados. La Constitución Nacional protege esta libertad de expresión sin censura. Ríos de tinta en sentencias y doctrina con este tema tan valioso. Pero, (la coma, esa puerta giratoria del pensamiento, diría Cortázar) esta consagración constitucional nunca autorizó la impunidad de los medios de comunicación. Ningún derecho es absoluto, ¿no? Era todo tan obvio…

Volví a la sentencia de la Corte y puedo decir que me pareció de gran interés.

El tema de la responsabilidad de los buscadores es un tema global. En la Unión Europea, a través de una reciente directiva, intentan dividir el monopolio de Google. En Estados Unidos este tema sigue vigente. Adoro los buscadores, ¿quién no? Son de enorme utilidad, para mí… mágicos. Pero, (Cortázar, otra vez) ¿deben ser impunes? Los buscadores ganan fortunas con la publicidad (hoy, enlaces patrocinados), venden, podemos decir, audiencia. Si es muy visto un sitio, más publicidad vende.

En Estados Unidos y en la Unión Europea este tema devela. En el resto de América también. Nada sé del África ni de los países de Oriente.

Volvía al fallo y pude entender que la Corte afirma:

Anoticiado el buscador debe suprimir el contenido ilícito y tener una conducta diligente, en especial cuando el motivo de la infracción sea y el fallo enumera: pornografía infantil, datos que faciliten la comisión de delitos, que pongan en peligro la vida de las personas, apología del genocidio, del racismo, entre otros…

El fallo de la Corte me pareció valioso. Un tránsito que da la justicia ante una empresa como Google, tan poderosa.Los viejos presupuestos de la responsabilidad civil los encuentra vigentes (legitimaciones, factores de atribución, causalidad, entre otros).

En la Unión Europea, hace tiempo leí que utiliza Google más del 80% de la población. Lo usa porque es muy eficiente y la Corte le pide un actuar diligente porque es una empresa muy poderosa. Adoro Google y por eso, le pido en estas líneas un actuar responsable, como insisto, lo deja planteado la Corte.

Me permito interpretar, puedo equivocarme que, Google Argentina, una sociedad de responsabilidad limitada (¡?) me genera mucha inquietud. Una empresa de la envergadura de Google en nuestro país se constituye con un tipo social que limita su responsabilidad a un capital de $ 50.000. Al menos eso es lo que surge del Boletín Oficial (Nro. 30.876), que pude obtener en mi Colegio Público de Abogados, que también Adoro, y por la suma de $ 1.

Por eso me puse a escribir estas líneas. Aunque este sea el último dolor que le cause y estos sean los últimos versos que le escribo… ¿La poesía no se vende?

———-

(*) Abogada, UNL. Especialista en Derecho de Daños, UB. Especialista en Derecho de Autor, Universidad Notarial Argentina. Docente, UBA y UNDAV (Universidad Nacional de Avellaneda). Participante en congresos. Autora de trabajos sobre temas de su especialidad.

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