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La Presidenta tiene tres semanas para proponer el reemplazante de Zaffaroni en la Corte.

ZAFFARONIEl decreto aprobado en 2003 fija un plazo de 30 días, a partir de la vacante, para postular un candidato; no hay definición, aunque circula el nombre del jurista Julio Maier

Tres semanas. Ése es el plazo que le queda a la presidenta Cristina Kirchner para proponer a quien reemplazará a Raúl Zaffaroni en la Corte Suprema de Justicia. En tiempo de descuento, los autocandidatos sobran. Pero ella aún no dio el paso formal, que deberá concretar a fin de mes.

El decreto 222 que firmó Néstor Kirchner en 2003 para autolimitarse en el nombramiento de los ministros del máximo tribunal establece que en 30 días, como máximo, deberá estar la nueva propuesta, una vez que se produce una vacante.

Zaffaroni efectivizó su renuncia el 31 de diciembre pasado, con lo que, según la normativa, el último día que tiene la Presidenta para postular un reemplazante es el viernes 30 de enero. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, ya anticipó que el Gobierno presentará una postulación, sobre todo después del rechazo de la oposición, que firmó un compromiso para no aprobar en el Senado ningún candidato, de cualquier color político.

El artículo 4° del decreto que fijó el mecanismo para el nombramiento de los ministros de la Corte no deja lugar a dudas. Producida una vacante, «en un plazo máximo de 30 días se publicará en el Boletín Oficial y en por los menos dos diarios de circulación nacional, durante tres días, el nombre y los antecedentes curriculares de la o las personas que se encuentren en consideración para la cobertura de la vacancia». Y si bien no hay penalidad para quien no lo presente, en la Casa Rosada sostienen que de no hacerlo la Presidenta le regalaría un triunfo político a la oposición.

En la última semana el tema comenzó a circular con fuerza, sobre todo en medio de la licencia de la Presidenta, que mantiene al Gobierno en piloto automático, sin iniciativas a la vista.

El nombre que surgió como una opción fuerte es el del jurista Julio Maier, sobre todo después de que el propio Zaffaroni lo candidateó. La jugada, de concretarse, entraña una cuota extra de pragmatismo político por parte de la Casa Rosada. Maier es «el prócer» del sistema acusatorio, según la descripción de un ministro, con lo que su llegada al máximo tribunal buscaría enviar otro mensaje más a los jueces que resisten la reforma del Código Procesal Penal que dio más poder a los fiscales. «Salda el debate», se anticipó con bastante esperanza un allegado presidencial respecto de la guerra judicial, si es que Cristina se inclina por él.

Como en todos las decisiones de la Presidenta, el hermetismo sobre quién será la figura elegida es extremo. Pero en los círculos afines al oficialismo relacionados con los tribunales ya especulan con que habrá una propuesta, sobre todo ante la inminencia del vencimiento del tiempo para hacer la presentación.

Maier, además, dejaría en una muy incómoda situación a la oposición, que anunció anticipadamente que no daría acuerdo a ningún candidato y reclamó que la Presidenta no cumpliera con la ley para que fuera el próximo gobierno el que nombrara al reemplazo de Zaffaroni. Sucede que el jurista tiene un vínculo estrecho con el radicalismo. De hecho, la UCR fue el partido que lo llevó al Superior Tribunal de la ciudad en su primera integración.

La batalla con los jueces, sobre todo de Comodoro Py, también será uno de los primeros temas del año. El Gobierno comenzó a redactar la demorada ley de implementación del Código Procesal Penal, paso fundamental para poner en marcha el nuevo sistema. Sugestivamente, el jueves pasado, la Presidenta recibió en Olivos al ministro de Justicia, Julio Alak; su segundo, Julián Álvarez, y a Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados.

La reunión, con todos los protagonistas por separado, despertó intrigas dentro del oficialismo y a partir de ahí se sumó en las últimas horas el nombre de Roberto Carlés, mano derecha de Zaffaroni y quien actuó como coordinador de la comisión que redactó el anteproyecto de Código Penal, para el cargo en la Corte. También aparece como posible reemplazo de Juan Martín Mena, nuevo subsecretario de Inteligencia, para quedarse con la subsecretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia. Su llegada al Gobierno o a la Corte sería otra señal al papa Francisco, con quien Carlés mantiene diálogo directo. Fuentes oficiales incluso vincularon la reunión de Domínguez con Cristina, en plenas vacaciones, para delinear un candidato al máximo tribunal afín al Vaticano.

En la grilla mediática están, además, la decana de la facultad de Derecho de la UBA, Mónica Pinto, de origen radical, y León Arslanian.

El Gobierno reconoce que con un candidato plenamente identificado con el kirchnerismo no tiene chances de lograr el acuerdo del Senado, que necesita los dos tercios de los votos para aprobarlo. Por eso cobraron fuerza otras figuras que podrían poner en una disyuntiva al radicalismo después de que anunció que no aprobaría ninguna propuesta de Cristina Kirchner.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar

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