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Zaffaroni se va de la Corte y el Gobierno llenará la vacante

zaFFARONIEl juez Raúl Eugenio Zaffaroni participará hoy, por última vez, de un acuerdo de la Corte Suprema: en las próximas horas, el juez hará efectiva su renuncia y, por el momento, nada indica que la presidenta Cristina Kirchner pueda reunir el apoyo necesario en el Senado para nombrar a su reemplazante.

Ayer, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, dejó abierta la posibilidad de que la primera mandataria intentará nombrar al reemplazante del juez, pero evitó dar precisiones: «Cuando exista una definición, se hará el anuncio. Antes no podemos decir nada», afirmó el ministro coordinador.

A partir de hoy, claro está, el máximo tribunal quedará incompleto. En efecto, si bien la Corte está conformada por cinco escaños, tras la renuncia de Zaffaroni sólo permanecen en actividad cuatro magistrados: su presidente, Ricardo Lorenzetti; Elena Highton de Nolasco; Carlos Fayt, y Juan Carlos Maqueda.

El desafío que se le plantea ahora a la Presidenta será el de negociar para tratar de conseguir los votos para cubrir la plaza que dejó el penalista, y eso parece difícil de lograr.

ATRIBUCIONES Y DESAFÍOS

«Cristina Kirchner tiene la facultad constitucional de nombrar a un reemplazante. No hay por qué esperar a que lo haga el próximo presidente. Pero lo cierto es que, aun cuando circularon varios nombres -Carlos Arslanian, Mónica Pinto y, anteayer, Zaffaroni también deslizó el de Julio Maier (ver aparte)-, no tiene chances políticas de hacerlo. Mientras Fayt no renuncie, Cristina no tiene una segunda vacante para negociar con la oposición», se sinceró ayer un ministro del Poder Ejecutivo.

Así, los obstáculos que enfrenta la jefa del Estado son múltiples.

El primero es que para nombrar a un ministro del máximo tribunal el presidente tiene que reunir los votos de dos tercios del Senado: 48 sobre un total de 72. El Frente para la Victoria y sus aliados no superan los 34 votos y, en los últimos dos meses, el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, expresamente se negó a darle los sufragios que le faltan.

Por ahora, todos los partidos de la oposición coinciden en que el cargo de Zaffaroni será cubierto tan sólo por el presidente que sea elegido en octubre de 2015.

En segundo lugar, Fayt, que fue nombrado en 1983, puede permanecer en su sitial mientras lo desee, porque su mandato no tiene límite de tiempo y, además, este juez de conducta ejemplar siempre dijo que su cargo era full time, tanto por la dedicación que exige como por su extensión temporal. Nadie espera que renuncie ni que se asuste con un pedido de juicio político como el que, sin fundamento alguno, presentó hace dos semanas el diputado nacional Carlos Raimundi (Nuevo Encuentro), aliado del FPV.

Pero, al mismo tiempo, Sanz siempre aseguró que la UCR ni siquiera en ausencia de Fayt aceptaría negociar esas vacantes con el Gobierno.

Otro obstáculo con el que tropieza la Presidenta es la propia desconfianza que sienten en la Corte ante un intento de completar la composición del tribunal: creen que el Gobierno puede intentar alterar la composición para cambiar la ideología del cuerpo. Y si bien, en lo formal, Lorenzetti, como presidente del tribunal, siempre dijo que la Corte no puede oponerse a la nominación del reemplazante de Zaffaroni, es sabido que los jueces están convencidos de que pueden seguir trabajando sin sobresaltos con la integración actual, que es muy compacta.

EL TRABAJO EN EL ALTO TRIBUNAL

En la Corte aseguran que la renuncia de Zaffaroni no le causará al tribunal ningún problema, porque en la práctica, durante los últimos años, y especialmente luego de la enfermedad que padeció Petracchi, fueron los actuales jueces quien llevaron sobre sus espaldas el peso de todo el trabajo.

Zaffaroni, un muy buen jurista, nunca se destacó en la Corte por su laboriosidad. Había sido nombrado por Néstor Kirchner en 2003 y, en rigor, su designación estuvo rodeada de fuertes controversias. En los años de plomo, Zaffaroni había sido nombrado juez penal por Jorge Rafael Videla, y durante la audiencia de designación reconoció expresamente que no pagaba algunos impuestos.

Pero el Zaffaroni estudioso y enjundioso, dicen en la Corte, «con sus declaraciones polémicas y provocadoras, nunca llegó a ser la voz que haya representado a todo el tribunal» y con su «forma de trabajar nunca fue el que cargó sobre sus espaldas la pesada tarea de la Corte», coincidieron importantes funcionarios del máximo organismo de justicia.

Ahora, Cristina Kirchner, tal vez como pocas veces, tiene un desafío complejo: cubrir al tribunal con un hombre propio para no dejar abierta esa vacante al próximo gobierno.

UNA VACANTE CON POLÉMICA

Raúl E. Zaffaroni

Ministro de la corte

Incorporación

Propuesto por Néstor Kirchner, Zaffaroni ingresó en la Corte Suprema en 2003

Reemplazo

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció la intención de la Presidenta de reemplazarlo

En el tribunal

En la Corte no confían en el Gobierno y prefieren posponer la elección del reemplazante hasta después de las elecciones

 

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/

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