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Con el dólar blue y el «conta con liqui» en la lupa oficial, surgen nuevas cláusulas para los contratos en dólares

DolarLa presencia de gendarmes e inspectores con sus chalecos identificatorios asustan a más de uno, sobre todo a las personas que buscan hacerse de dólares de cualquier forma para pagar deudas o ahorrar ante un momento de incertidumbre.

Además, la suspensión de algunas sociedades de bolsa hace que algunos ahorristas decidan no inclinarse al dólar “contado con liqui” por miedo a que esos agentes sean suspendidos y les provoque una pérdida de dinero.

Sucede que en caso de ser “atrapados” por incurrir en alguna acción ilegal (como recurrir a una cueva), pueden ser sancionados por infracciones a la Ley Penal Cambiaria, que incluye castigos que van desde multas hasta posible pena de prisión.

De esta manera, deben buscar un método alternativo para buscar cumplir con sus obligaciones en moneda extranjera.

Pero este «corralito al dólar» no sólo afecta a los particulares. También complica a muchas empresas, que se ven imposibilitadas para cumplir con el pago de facturas por servicios «dolarizados» contratados en el exterior.

En el caso de las personas físicas, el «grupo» de los más preocupados incluye a todos aquellos que contrajeron un compromiso para la cancelación de cuotas en la moneda norteamericana, ya sea para la compra de un terreno o bien de un inmueble.

Si bien no hay una norma escrita que impida la adquisición de esta moneda, sólo aquellos empleados en relación de dependencia (o en algunos casos, monotributistas) que perciban más de $8.800, pueden comprar algunos dólares para ahorro, pero muchas veces no alcanza para cancelar las deudas. Sin embargo, aquellos que tienen ahorros bancarizados o plazos fijos no pueden comprar esa divisa a valor oficial.

Esta situación afecta directamente el cumplimiento de obligaciones pactadas en tal moneda. Es una encrucijada perfecta, ya que es una situación de hecho, no reflejada en normativa que permita a las partes buscar soluciones acordes con la ley (como sí sucedió con la «pesificación» ocurrida a comienzos del 2002).

En este sentido, cabe indagar acerca de si puede ser exigible para una contratación de este tipo una moneda que no sea la de «curso legal». Y la respuesta de los abogados consultados es sí.

Desde el estudio Grispo & Asociados indican que según el artículo 1198 del Código Civil, «los contratos no sólo deben ser celebrados e interpretados de buena fe, sino que también esta premisa deberá ser observada a lo largo de la duración del mismo, de conformidad con lo que las partes contratantes entendieron o pudieron entender al momento de pactar». Estas cláusulas son válidas de acuerdo al artículo 619 del Código Civil.

El mencionado código prevé que «si la prestación a cargo de una de las partes se tornara excesivamente onerosa, por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles, la parte perjudicada podrá demandar la resolución del contrato».

Preocupante situación
Actualmente, al no haber una ley o reglamentación superior, las deudas contraídas en dólares deben ser canceladas en dicha divisa.

De modo tal que el vendedor (el dueño del bien) tiene libertad para aceptar o rechazar el ofrecimiento del pago del saldo en pesos.

En el caso de que éste sólo quiera billetes verdes y argumente que no está dispuesto a restituir por la seña al eventual comprador, éste debería reclamar ante la Justicia la devolución del dinero por él aportado, sustentando su reclamo en la imprevisibilidad del hecho que generó el incumplimiento (es decir, por la imposibilidad de hacerse de aquellas divisas en las que pactó su compromiso).

Si el eventual comprador tiene los pesos para cancelar el saldo, pero no logra convertirlos a divisas estadounidense -porque el banco no se las vende- puede proponerle al vendedor abonarle lo que falta en moneda local.

En este sentido, el titular del Colegio de Escribanos porteño, Carlos D’Alessio, recuerda que «hay particulares que tienen compromisos tomados y préstamos otorgados en moneda extranjera».

«Si el boleto de compraventa es en dólares, debe cumplirse en dólares. La legislación de fondo no ha cambiado en absoluto», remarca el notario.

Por eso, recomendó que «antes de firmar un boleto en moneda extranjera el comprador debe pensarlo bien, porque puede encontrarse con tener que enfrentar un compromiso firmado y con la imposibilidad de conseguir físicamente la moneda».

Cláusulas usuales
En este escenario, comienzó a hacerse común el ofrecer modos alternativos de pago.

Uno de ellos es la posibilidad de cancelar con bonos o acciones que coticen aquí y en Estados Unidos («conta con liqui»), que es la forma legal de sacar divisas fuera del país, si es que así desea hacerlo.

A pesar de que algunas empresas fueron impedidas de llevar a cabo esta modalidad, fuentes cercanas a iProfesional explicaron que esta operatoria (que consiste en recibir títulos como forma de cancelaciones parciales que luego puede transformar en dólares y dejarlos en una cuenta externa) se sigue realizando, aunque en menor medida.

Pero también pueden ser papeles de compañías que cotizan bajo la forma de ADRs («American Depositary Receipts», que son certificados negociables de acciones argentinas que cotizan en Nueva York).

En la práctica, la redacción utilizada en los acuerdos suele ser de este estilo:

«El vendedor tendrá derecho de exigir al comprador el pago de los importes adeudados en virtud del contrato suscripto en dólares estadounidenses, según las siguientes opciones:

• Mediante la entrega de títulos de la deuda pública argentina, en una cantidad tal que liquidados en un mercado del exterior, y una vez deducidos los impuestos y/o gastos correspondientes, su producido en dólares estadounidenses sea igual a la cantidad en dicha moneda adeudada.

• Mediante la entrega de títulos de deuda o de acciones de empresas privadas argentinas, emitidos y con cotización o negociación en dólares estadounidenses en el exterior, en una cantidad tal que liquidados y una vez deducidos los impuestos y/o gastos correspondientes, su producido en dólares estadounidenses sea igual a la cantidad en dicha moneda adeudada».

Además, desde el estudio Grispo & Asociados explicaron que «para facilitar la continuidad del contrato y la obtención de una solución favorable, las partes pueden acordar la posibilidad de reajustar las condiciones de cumplimiento cuando, a criterio de los contratantes, acontezcan circunstancias cuya gravedad e imprevisibilidad tornen indispensable la adopción de nuevos recaudos tendientes a restablecer el equilibrio».

Por ejemplo, puede pactarse que cuando se modificaren o hicieren aplicables nuevos requerimientos que tengan directa repercusión en la posibilidad de cumplimiento de las condiciones convenidas, las partes negociarán de buena fe el establecimiento de condiciones alternativas que reduzcan los efectos desfavorables.

«El desafío consiste en procurar la conservación del contrato ante circunstancias que influyen notoriamente en su normal desarrollo», destacaron desde Grispo & Asociados.

Por ello será fundamental que, en ejercicio de la autonomía de la voluntad y considerando la buena fe contractual, las partes realicen los mayores esfuerzos posibles para prever alternativas de solución y satisfacción de sus respectivas obligaciones.

Aparición de nuevas claúsulas

Maximiliano Juan Yaryura Tobías, abogado del estudio Aguirre Saravia & Gebhardt indicó que, si bien lo usual es pactar dichas cláusulas en dólares, hay casos en que se ajusta el monto en pesos pero, de ser así, el acreedor suele incluir cláusulas que indican qué cantidad de moneda local debe cumplimentar el deudor.

El especialista indicó que ante el temor de que el dólar pueda dispararse, en los convenios entre privados empezó a recurrirse a un valor tope.

Para el supuesto de que «la preocupación pase por la cotización alta que pudiera llegar a adquirir la divisa estadounidense, hay distintas variantes, como pactar una cifra tope, y todo lo que exceda será soportado por compradores y vendedores en partes iguales».

Ramiro Gómez Barinaga, docente de la UCES, agregó que «en la medida que exista una percepción generalizada en que el precio ‘real’ de la moneda extranjera es el del ‘mercado paralelo’ y recibir pesos al tipo de cambio oficial no sea conveniente para el acreedor, se podría sugerir suplantar la moneda extranjera como medio de pago e intentar fijar otra equivalencia (por ejemplo, equivalencia de commodities)», sugiere el especialista.

Otra solución que dan los expertos es la de incorporar una adenda a los contratos existentes a los fines de contemplar posibles nuevos sucesos como podría ser el desdoblamiento cambiario, de modo de evitar perjudicar en forma desproporcionada a las partes.

En otro orden, un juez consultado por iProfesional señaló que desde fines del año pasado, los abogados de los deudores han venido presentando pedidos de consignación, con la finalidad de que se admita el efecto cancelatorio del pago en moneda nacional.

«Otros están planteando la teoría de la imprevisión o mayor onerosidad sobreviniente por parte del obligado», sostuvo.

«Hay que ver cada caso en concreto», señaló el juez, pero destacó que «la teoría de la imprevisión sólo sería admitida si, de algún modo, el Estado reconociera una doble cotización desde el punto de vista legal».

En la práctica, lo ideal sería que las partes se reúnan y -de común acuerdo- recompongan el precio a partir de una promedio entre el valor oficial y la cotización paralela.

Fuente: Infobae Profesional

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