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Acelera el Congreso el tratamiento de temas urgentes para el Gobierno

COngresoEl presupuesto 2015, una nueva ley de hidrocarburos, los pliegos de Alejandro Vanoli (BCRA) y Eduardo Valdés (Vaticano) y de media docena de fiscales que responden a la procuradora general Alejandra Gils Carbó son sólo apenas una muestra de que la presidenta Cristina Kirchner decidió apretar el acelerador y tratar de asegurarse la mayor cantidad de iniciativas que necesiten aprobación parlamentaria antes de fin de año.

El vértigo legislativo suele ser una tradición de casi todos los fines de año. Pero en esta oportunidad al Poder Ejecutivo lo moviliza algo más urgente. Éstos pueden ser los últimos meses con mayoría asegurada en ambas cámaras parlamentarias, y hay que aprovecharlos.

«Por más que éste es un gobierno que sabe dar muestras de autoridad, y por lo general lo hace con éxito, la orden es avanzar todo lo posible antes del año próximo, cuando el poder empezará a cambiar de domicilio en el país», confesó a LA NACION una encumbrada diputada oficialista.

El que viene es un año electoral y, como nunca desde que llegó al poder, el kirchnerismo ya no tendrá la oportunidad de revalidar sus títulos en las urnas. Sin reelección y con sus legisladores obligados a definir su futuro político antes de las PASO de agosto próximo, la Presidenta enfrentará por primera vez el síndrome del «pato rengo».

En el Congreso, esto se traduce en serias dificultades para reunir a diputados y senadores, que estarán más ocupados en los armados electorales de sus provincias, y, en el peor de los casos, en la imposibilidad para el Poder Ejecutivo de avanzar con determinados proyectos de ley si no son consensuados con los candidatos mejor posicionados para alcanzar el gobierno.

Las pruebas del apuro legislativo de la Casa Rosada están a la vista.

En el último mes, el kirchnerismo aceleró la sanción de varias normas deseadas por el Poder Ejecutivo, muchas de las cuales, por el alto grado de conflictividad que despiertan, podrían haber quedado definitivamente empantanadas si se postergaba su tratamiento para el año próximo.

Código, abastecimiento y más

Así, ambas cámaras han sancionado en las últimas tres semanas el nuevo Código Civil y Comercial, una de las iniciativas más deseadas por Cristina Kirchner; y el paquete de leyes de regulación de las relaciones de consumo (fuero judicial, modificaciones de la ley de abastecimiento y creación de un Observatorio de Precios).

También se le dio curso a la polémica estatización de la Universidad de las Madres y, remontándose un poco más atrás en el tiempo, a la denominada ley antiterrorista.

Se trata de iniciativas que, más allá de las objeciones que deberán enfrentar en la Justicia, la oposición ya adelantó que intentará derogar una vez que el kirchnerismo abandone el poder, en diciembre del año próximo, pero que el oficialismo logró, al menos, sancionar y poner en vigor para su último año de gobierno.

«La ley de abastecimiento tiene que ser derogada, y en 448 días la vamos a derogar», avisó hace poco menos de un mes el diputado y líder del Frente Renovador (FR), Sergio Massa.

El senador Ernesto Sanz (UCR-Mendoza) vaticinó la judicialización del proyecto de ley de hidrocarburos, que el miércoles sancionó el Senado y que ahora pasó para su debate en la Cámara de Diputados, provocando la ira del secretario legal y técnico, Carlos Zannini. Y fue más allá: «Hay muchas normas que deberán ser derogadas el primer día del próximo gobierno», afirmó el dirigente radical, en referencia al nuevo Código Civil y Comercial.

Sin medias tintas, el senador Fernando Solanas (UNEN-Capital) dijo que si el espacio que integra llega a ser gobierno después de las elecciones del año que viene, derogará el proyecto que impulsa el Gobierno para conseguir inversores para el yacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén. «Vamos a tirar abajo la ley», prometió durante el debate en comisiones del Senado del proyecto de hidrocarburos.

Pero lo que más preocupa a la Casa Rosada no es la pirotecnia verbal opositora, sino la dispersión que el reacomodamiento electoral del año próximo impondrá a sus propios legisladores.

Si bien el kirchnerismo amenaza con mantener una tropa propia más allá de 2015, sobre todo en la Cámara de Diputados, con la cual plantarse como fiscal del próximo gobierno; lo cierto es que el grueso de la fuerza legislativa que sustenta a la administración de Cristina Kirchner es el peronismo. Y la historia demuestra que el PJ sólo reconoce un atributo detrás del cual encolumnarse. Es el poder, el mismo que la jefa del Estado dejará de ostentar el 10 de diciembre del año próximo.

Los debates que vienen

En la agenda legislativa de las próximas semanas asoma el tratamiento, en Diputados, del presupuesto 2015 .
También está pendiente de sanción la nueva ley de hidrocarburos, así como la aprobación de una lista de fiscales afines a Gils Carbó .
El Senado tratará los pliegos de Vanoli para el Banco Central y del dirigente Eduardo Valdés como embajador ante el Vaticano.
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Los fiscales de Gils Carbó

La Comisión de Acuerdos se dispone a tratar mañana y el jueves los pliegos de más de una veintena de jueces y fiscales, entre los que figuran media docena de postulantes cuyas designaciones son impulsadas por la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó. Se trata de Abel Córdoba, Pablo Parenti, Adrián García Lois, Federico Reynares Solari, Marcelo Vega y Carlos Amad, todos con amplia experiencia judicial, pero que son cuestionados por la oposición por su declarado apoyo al gobierno nacional..

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