Según la Corte, lo percibido por servicios profesionales encuadra en la 4ta categoría del impuesto a las ganancias

ImpuestosPartes: Paracha Jorge Daniel c/ DGI s/ recurso

Tribunal: Corte Suprema de Justicia de la Nación

Fecha: 2-sep-2014

Cita: MJ-JU-M-88456-AR | MJJ88456 | MJJ88456

La Corte determinó, por mayoría, que las ganancias percibidas por un profesional participante de una sociedad civil, cuya actividad no se complemente con una comercial, encuadran en la cuarta categoría del impuesto a las ganancias.

Sumario:
1.-Cabe entender que las ganancias provenientes de los servicios prestados por estudios profesionales organizados como empresas o sociedades -siempre que no se trate de sociedades de capital- encuadran en la cuarta categoría de la ley del impuesto a las ganancias (del ejercicio de profesiones liberales), excepto el caso en que la actividad profesional se complemente con una explotación comercial.

2.-Habida cuenta de que las sociedades civiles no son un responsable incluido en el art. 69 de la Ley 20.628, de las normas transcriptas -art. 68 de la Ley 20.628, en el párrafo al que reenvía el art. 8° -, surge que los ingresos de esa clase de sociedades deben tributar de acuerdo con las previsiones del art. 2°, ap. 2 , y sus rentas computarse dentro de la tercera categoría, sin embargo; ese principio encuentra excepción en el supuesto en que tales rentas se originen en el ejercicio de profesiones liberales u oficios y de funciones de albacea, síndico, mandatario, gestor de negocios, director de sociedades anónimas y fideicomisario y en tanto esas actividades no se complementen con una explotación comercial -art. 49, último párrafo del citado ordenamiento-.

3.-Deben desestimarse los agravios del organismo recaudador, en cuanto sostiene la recategorización de las rentas obtenidas por el actor, por su labor profesional como contador público y agente de la propiedad intelectual, dentro de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias -trabajo personal-, pues las circunstancias fácticas a las que hace referencia -la cantidad de profesionales que actúan en la sociedad, la afectación de un patrimonio para llevar a cabo su cometido, las inversiones realizadas en equipamiento, la existencia de una estructura jerárquica dedicada a emplear recursos humanos y materiales para llevar adelante una actividad profesional con fines de lucro, el volumen de las operaciones facturadas, etc.- son demostrativas de la existencia de una organización empresaria, pero ello no es determinante para encuadrar a las rentas en la tercera categoría, pues a tal fin resulta necesaria la demostración de que el ente realiza una explotación comercial que complemente la referida actividad profesional, y como lo han señalado los tribunales de las anteriores ,instancias, no se han aportado pruebas que acrediten esa circunstancia

4.-Corresponde revocar la sentencia que dejo sin efecto la determinación de oficio de la obligación tributaria del contador público en el impuesto a las ganancias, toda vez que los ingresos obtenidos por el actor, en carácter de socio de una sociedad civil, no son una contraprestación directa por el desarrollo de manera personal de su actividad profesional, por el contrario, derivan de su participación en una sociedad, lo que en los términos del art. 49 de la Ley 20.628 determina la categoría de la renta; ello así porque los ingresos no provienen -o al menos, no exclusivamente- del ejercicio de una actividad profesional, sino de la organización de un conjunto de factores productivos, entre ellos, el trabajo de otros profesionales que se desempeñan en relación de dependencia, que dirige el actor junto con los restantes socios, lo que refleja que la fuente de las ganancias es una conjunción del capital y el trabajo, propio de la tercera categoría prevista por la Ley 20.628 (del voto en disidencia de la Dra. Highton de Nolasco que remite al dictamen de la Procuradora General)

5.-Deben encuadrarse en la tercera categoría de la ley de ganancias los ingresos percibidos por el contador, pues no son el resultado directo del ejercicio de una actividad, sino, fundamentalmente, de su modalidad de desarrollo, que se vincula con la existencia de una sociedad; así, su renta es el resultado del capital invertido, de la organización de los factores de producción, y de la participación en las ganancias y en las pérdidas junto con los restantes socios, de modo que el actor no recibe una retribución directa por las tareas realizadas a titulo personal, sino por su participación en ese emprendimiento común. (del voto en disidencia de la Dra. Highton de Nolasco que remite al dictamen de la Procuradora General)

6.-La interpretación de los arts. 49 y 79 no puede ser alterada por normas que no tienen por objeto la definición de las diversas categorías de ganancias, entre ellas, el art. 2 de la Ley 20.628 y el art. 68 del dec. 1344/98 (del voto en disidencia de la Dra. Highton de Nolasco que remite al dictamen de la Procuradora General)

7.-El art. 68 del dec. 1344/98 establece ciertas reglas especificas para la determinación del resultado neto impositivo de las ganancias de la tercera categoría, pero esa disposición reglamentaria no puede tener por objeto excluir de la tercera categoría ingresos que de acuerdo a la Ley 20.628 son considerados de esa clase, máxime cuando de la letra de la norma no surge que su propósito sea categorizar ganancias, sino establecer reglas específicas para la determinación del resultado neto impositivo, y justamente, la circunstancia de que la mencionada norma aclare que ciertas sociedades que prestan servicios profesionales sin complementarlos con una explotación comercial están excluidas de los efectos específicos de ese articulo, confirma que están incluidas en la tercera categoría prevista por el art. 49 de la Ley 20.628. (del voto en disidencia de la Dra. Highton de Nolasco que remite al dictamen de la Procuradora General)

Fallo:

Procuración General de la Nación

-I-

La Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal confirmó la decisión del Tribunal Fiscal de la Nación que revocó la resolución nro. 7/07, mediante la cual la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) había determinado de oficio la obligación tributarla del actor frente al impuesto a las ganancias (periodos fiscales 2002 y 2003), con más intereses y multa (fs. 364/366 de las actuaciones principales, a las que me referiré en 10 sucesivo).

Para así decidir, el tribunal a quo consideró que los ingresos provenientes de sociedades civiles, cuya actividad es la prestación de servicios profesionales y que no desarrollan en forma complementarla una explotación comercial, se encuentran comprendidos en la cuarta categoría del impuesto a las ganancias (renta del trabajo personal). Manifestó que el hecho de considerar a dichas sociedades como empresas no implica la existencia de una explotación comercial Concluyó que, en e! caso, el Fisco no demostró que la actividad profesional del contribuyente como contador público y agente de propiedad intelectual fuera complementada por una explotación comercial Por ello, sostuvo que sus ingresos se encontraban alcanzados por la cuarta categoría de! impuesto, y no por la tercera (beneficios de las empresas y ciertos auxiliares de comercio), aun cuando el actor organizara su actividad profesional bajo la forma jurídica de una sociedad civil.

II

Disconfonne con lo resuelto, la AFIP interpuso recurso extraordinario (fs. 379/394) que, denegado (fs. 412), ameritó la presentación del recurso de hecho en consideración.

Alega que las rentas obtenidas por el señor Paracha como socio de «G. Breuer Sociedad Civil» están comprendidas en el articulo 49, inciso b, de la ley del impuesto a las ganancias en tanto se trata de ingresos obtenidos por sociedades que no están incluidas en el articulo 69 de la ley.Agrega que es irrelevante la existencia de una actividad comercial complementaria porque no es aplicable al caso el último párrafo del articulo 49, que se refiere a la actividad profesional que no es desarrollada a través de la constitución de una sociedad.

Enfatiza que el actor obtiene sus rentas como integrante de una sociedad civil, y que ésta brinda servicios propios de una profesión liberal, pero organizados en forma de empresa. Agrega que se encuentra acreditada la existencia de un patrimonio para llexar adelante una tarea profesional con fines de lucro; la contratación de un elevado número de profesionales; un nivel significativo de inversión en equipamiento; la organización de una estructura jerárquica dedicada a empicar recursos humanos y materiales; un considerable volumen de las operaciones facturadas; y la distribución de utilidades entre socios activos y dos socios con derecho especial no profesionales que no desarrollan actividad en la empresa.

Alega que no se trata de un grupo de profesionales asociados con el fin de ejercer su profesión de manera independiente, sino que constituye una sociedad civil integrada por profesionales que pueden realizar actos civiles o de comercio. Señala que esa sociedad está dirigida por un consejo de administración que toma decisiones en nombre de! grupo y que factura los servicios prestados. A partir de ello, concluye que las rentas obtenidas por el señor Patacha exceden e! ejercicio de una actividad profesional liberal realizada a título personal.

-III-

En mí op:in:ión, el recurso extraordinario interpuesto fue mal denegado, en tanto cuestiona la inteligencia otorgada por e! superior tribunal de la causa a normas federales -artículos 2, 49 Y 79 de la ley 20.628 (texto ordenado por decreto 649/1997), y artículo 68 del decreto 1344/98- (artículo 14, inciso 3, ley 48).

Además, la sentencia definitiva es contraria al derecho que e! recurrente fundó en el derecho federal.

-IV-

En el presente caso, se encuentra controvertido si los ingresos obtenidos por el señor Paracha en su carácter de socio de «G.Breuer Sociedad Civil» están comprendidos en la tercera o en la cuarta categoría del impuesto a las ganancias, y el tratamiento tributario que corresponde dispensarle por esa razón.

A esos efectos, cabe recordar que el actor es contador y agente de la propiedad industrial, y forma parte, junto con otros profesionales, de la sociedad «G. Breuer Sociedad Civil», que, a su vez, tiene participación en otra sociedad civil, a saber, «G. Breuer Abogados» (Es. 116/7). La primera sociedad mencionada fue constituida en 1928, cuando diversos profesionales se obligaron a aporrar capital y trabajo profesional a cambio de obtener utilidades apreciables en dinero y divididas entre sí. Tiene por objeto la prestación de servicios profesionales tendientes a la obtención de patentes de invención, diseños y modelos industriales, marcas de fábrica y de comercio, y demás derechos de propiedad industrial; como así también brindar asesoramiento y asistencia jurídica (fs. 117). Los servicios profesionales que presta y factura la sociedad a su nombre son realizados por los socios y por una importante cantidad de profesionales -abogados, contadores y otros profesionales- que se desempeñan en relación de dependencia. La entidad cuenta con una estructura organizativa y un patrimonio propio para llevar a cabo sus actividades lucrativas (fs. 123, 127 Y 218). Además, del estatuto surge que las utilidades obtenidas por «G. Breuer Sociedad Civil» son distribuidas entre los socios y entre los cónyuges supérstites de quienes fueron socios (fs. 131).

En los ejercicios fiscales controvertidos, el señor Paracha ingresó el impuesto a las ganancias encuadrando los ingresos obtenidos en la cuarta categoría correspondiente a la renta del trabajo personal. La AFIP, luego de practicar una fiscalización, recategorizó los ingresos en la tercera categoría, que comprende a los beneficios de las empresas y de ciertos auxiliares de comercio. En virtud de ello, consideró que eran improcedentes las exenciones en concepto de diferencias de cambio declaradas por el contribuyente en tanto esa exención no comprende a los sujetos comprendidos en el artículo 49, incisos a, by c.Por ello, la AFIP impugnó las declaraciones juradas correspondientes a los períodos fiscales 2002 y 2003, determinó de oficio la obligación tributaria, resultando una acreencia a su favor de $ 34.145,60, más intereses y multa (resolución nro. 7/07).

La ley del impuesto a las ganancias distingue cuatro clases de rentas gravadas y prevé tratamientos especificos para cada una de ellas; por ejemplo, en relación con el modo de imputación de las ganancias y los gastos (artículo 18, ley 20.628), y la determinación de la exención que alcanza a las diferencias de cambios (artículos 20, inciso Ir, 94; Y 97, inciso a, ley citada). La primera categoría abarca a la renta del suelo, y la segunda, a la de los capitales; los ingresos de ambas clases provienen, en lo sustancial, de la mera posesión de bienes. En cambio, la tercera categoría comprende a los beneficios de las empresas y ciertos auxiliares de comercio, que derivan en forma conjunta del capital y del trabajo del titular.

Finalmente, la cuarta categoría alcanza a la renta del. trabajo personal que se caracteriza por que las ganancias derivan casi exclusivamente de la labor propia del titular.

Más específicamente, el artículo 49 de la ley 20.628 define a las ganancias de la tercera categoría.Su inciso a comprende a las obtenidas por los responsables incluidos en el artículo 69″ -entre otros, sociedades de capital-, y su inciso b se refiere a «[t]odas las que deriven de cualquier otra clase de sociedades constituidas en el país o de empresas unipersonales ubicadas en éste». Luego, el artículo 49 afirma en su último párrafo que «[c]uando la actividad profesional u oficio a que se refiere el artículo 79 se complemente con una explotación comercial o viceversa (sanatorios, etcétera), el resultado total que se obtenga del conjunto de esas actividades se considerará como ganancia de la tercera categoría». Por su lado, el artículo 79, inciso j, afirma que constituyen ganancias de la cuarta categoría las provenientes «[d)el ejercicio de profesiones liberales u oficios y de funciones de albacea, sindico, mandatario, gestor de negocios, director de sociedades anónimas y fideicomísano [ . ]».

En suma, la tercera categoría comprende a las rentas que provienen de la conjunción del capital y del trabajo. En los términos de la ley 20.628, la definición de este tipo de ganancias se centra en el sujeto que las obtiene, entre otros, las sociedades de capital y los sujetos mencionados en el artículo 69 (articulo 49, inciso a), y cualquier otra clase de sociedades (artículo 49, inciso b). De esta norma resulta que todas las rentas obtenidas por los sujetos comprendidos en e! artículo 49 son consideradas de la tercera categoría, sin perjuicio de la naturaleza de la actividad generadora. En definitiva, la norma asume que en esos casos la renta obtenida no sólo es el resultado de la actividad, sino también de la modalidad de su desarrollo y organización.

En e! presente caso, las rentas en cuestión provienen de una sociedad civil comprendida en e! citado inciso b del artículo 49 y, por ello, están alcanzadas por la tercera categoría. En efecto, los ingresos obtenidos por el señor Paracha en carácter de socio de «G.Breuer Sociedad Civil» no son una contraprestación directa por e! desarrollo de manera personal de su actividad profesional Por e! contrario, derivan de Su participación en una sociedad, lo que en los términos del articulo 49 de la ley 20.628 determina la categoría de la renta. Es más, esos ingresos no provienen -o al menos, no provienen solamente-.- de! ejercicio de una actividad profesional, sino de la organización de un conjunto de factores productivos –entre ellos, el trabajo de otros profesionales que se desempeñan en relación de dependencia-, que dirige el actor junto con los restante s socios. Ello refleja que la fuente de las ganancias es una conjunción del capital y el trabajo, lo que es propio de la tercera categoría prevista por la ley 20.628.

El ingreso que percibe el señor Paracha no es e! resultado directo del ejercicio de una actividad, sino, fundamentalmente, de su modalidad de desarrollo, que se vincula con la existencia de una sociedad. Así, su renta es el resultado del capital invertido, de la organización de los factores de producción, y de la participación en las ganancias y en las pérdidas junto con los restantes socios. De este modo, e! señor Paracha recibe un porcentaje de las utilidades totales de «G. Breuer Sociedad Civil» de los ingresos de ésta por su participación en «G. Breuer Abogados»-, que no configura una retribución directa por las tareas realizadas a titulo personal, sino por su participación en ese emprendimiento común.

Además, el estatuto de la sociedad civil prevé la participación de los cónyuges supérstites de los socios en las utilidades del ente. Eso demuestra que los ingresos recibidos por los socios o los cónyuges supérstites de «G.Breuer Sociedad Civil» exceden los derivados del ejercicio de una profesión liberal a titulo personal y son el fruto de una conjunción entre el capital y el trabajo.

Este encuadre toma inaplicable al caso el último párrafo del articulo 49, cuyo objeto es considerar comprendidas en la tercera categoría a las rentas provenientes de la actividad profesional u oficio que no se realicen a través de una sociedad, pero se complementen con una explotación comercial. En ese caso, aun cuando no exista una sociedad o sujeto alcanzado por e! artículo 49, e! resultado total que se obtenga del conjunto de esas actividades se considera como ganancia de la tercera categoría.

Para más, la interpretación de los articulas 49 y 79 expuesta no puede ser alterada por no=as que no tienen por objeto la definición de las diversas categorías de ganancias, entre ellas, el articulo 2 de la ley 20.628 y el articulo 68 de! decreto 1344/98. Por un lado, el articulo 2 de la ley citada determina, en principio y «sin perjuicio de lo dispuesto especialmente en cada categoría», cuáles son las rentas gravadas. Por otro lado, el articulo 68 del decreto reglamentario establece ciertas reglas especificas para la determinación del resultado neto impositivo de las ganancias de la tercera categoría. Esa disposición reglamentaria no puede tener por objeto excluir de la tercera categoría ingresos que de acuerdo a la ley 20.628 son considerados de esa clase, máxime cuando de la letra de la norma no surge que su propósito sea categorizar ganancias, sino establecer reglas específicas para la determinación del resultado neto impositivo.Justamente, la circunstancia de que el articulo 68 del decreto 1344/98 aclare que ciertas sociedades que prestan servicios profesionales sin complementarlos con una explotación comercial están excluidas de los efectos específicos de ese articulo confirma que están incluidas en la tercera categoría prevista por el articulo 49 de la ley 20.628.

-VI-

Por lo expuesto, entiendo que corresponde hacer lugar a la queja, admitir el recurso extraordinario, revocar la sentencia y devolver las actuaciones a la cámara para que por quien corresponda se expida sobre las restantes cuestiones.

Buenos Aires, 18 de diciembre de 2013.

ES COPA

ALEJANDRA MAGDALENA GILS CARBO

Corte Suprema de Justicia de la Nación

Buenos Aires, 2 septiembre de 2014.

Vistos los autos: «Recurso de hecho deducido por la demandada en la causa Paracha, Jorge Daniel cl DGI si recurso», para decidir sobre su procedencia.

Considerando: l°) Que la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, al confirmar lo decidido por el Tribunal Fiscal de la Nación, dejó sin efecto la resolución bv MRRI 7/2007, por medio de la cual la AFIP determinó de oficio la obligación tributaria del contador público Jorge Daniel Paracha en el impuesto a las ganancias por los períodos fiscales 2002 y 2003, liquidó intereses resarcitorios, y le aplicó una multa en los términos del art. 45 de la ley 11.683.

2°) Que para decidir en el sentido indicado, la cámara coincidió con el Tribunal Fiscal en cuanto a que las rentas obtenidas por el señor Paracha por su labor profesional como contador público y agente de la propiedad intelectual, desarrollada en el estudio «G. Breuer Sociedad Civil», debían ser computadas en.la cuarta categoría del impuesto a las ganancias (trabajo personal), y no en la tercera categoría de ese grava- men, como lo consideró el organismo recaudador al practicar el ajuste discutido en el sub examine.

Al respecto, la cámara consideró que el hecho de que la prestación de servicios profesionales se realice a través de una sociedad civil organizada como empresa no determina que las rentas dejen de corresponder a la cuarta categoría. Afirmó que para que ello ocurra debe desarrollarse en forma complementaria una explotación comercial distinta de la principal. En este pun- to, puso de relieve que el Tribunal Fiscal señaló que tal extremo no se había acreditado en autos, y que el organismo recaudador no había formulado ningún agravio concreto ante esa alzada respecto de esa cuestión. En ese orden de ideas puntualizó -citando un precedente de esa sala- que considerar a las referi- das sociedades como empresas no trae consigo aparejado que necesariamente exista una explotación comercial (fs. 365 vta.).

3°) Que contra lo así decidido, la AFIP interpuso recurso extraordinario, cuya denegación originó la presente queja. En sus agravios, el organismo recaudador sostiene, en síntesis, que las rentas obtenidas por el señor Paracha como socio de «G. Breuer Sociedad Civil» están comprendidas en el art. 49, inc. b, de la ley del impuesto a las ganancias, en tanto se trata de ingresos obtenidos por sociedades que. no están incluidas en el art. 69 de la ley. Señala asimismo que es irrelevante la existencia de una actividad comercial complementaria porque no es aplicable al caso el último párrafo del citado art. 49, que se refiere a la actividad profesional que no es desarrollada a través de la constitución de una sociedad. En esa inteligencia, insiste en destacar que el actor obtiene sus rentas como integrante de una sociedad civil, y destaca que ésta brinda servicios propios de una profesión liberal, pero organizados en forma de empresa.Sobre el particular sostiene que se encuentra proba- da en autos la afectación de un patrimonio para llevar a cabo esas tareas profesionales con fines de lucro; la contratación de P. 234. XLVIII. RECURSO DE HECHO Paracha, Jorge Daniel el DGI si recurso. un elevado número de profesionales; un significativo nivel de inversión en equipamiento utilizado en la sociedad civil; la organización de una estructura jerárquica dedicada a emplear re- cursos humanos y materiales; un considerable volumen de operaciones facturadas y la distribución de utilidades entre socios activos y dos socios con derecho especial no profesionales que no desarrollan actividad en la empresa.

4°) Que el recuso extraordinario ha sido mal denegado por el a qua en tanto se encuentra en disputa la inteligencia y aplicación de normas de carácter federal, como son los artículos 2, 49, 69 Y 79 de la ley del impuesto a las ganancias (art. 14, inc. 3°, de la ley 48).

5°) Que resulta útil recordar que el art. 2°, aparta- do 2, de la citada ley 20.628 establece que son ganancias a los efectos de esa ley, sin perjuicio de lo dispuesto específicamente en cada categoría y aun cuando no se lo indique en ellas «los rendimientos, rentas, beneficios o enriquecimientos obtenidos por los responsables incluidos en el art. 69 y todos los que deriven de las demás sociedades o de empresas o explotaciones unipersonales, salvo que, no tratándose de los contribuyentes comprendidos en el art. 69, se desarrollaran actividades indicadas en los incs. f) y g) del art. 79 y las mismas no se complementaran con una explotación comercial, en cuyo caso será de aplicación lo dispuesto en el apartado anterior».

Por su parte, el citado artículo 79 dispone, en lo que resulta pertinente para el caso en examen, que constituyen ganancias de la cuarta categoría las provenientes «del ejercicio

‘de profesiones liberales u oficios .» (inc.; f, primer párra- fo) .» A su vez, el último párrafo del art.49 dispone que «cuando la actividad profesional u oficio a que se refiere el artículo 79 se complemente con una explotación comercial o viceversa (sanatorios, etcétera) el resultado total que se obtenga del conjunto de esas actividades se considerará como ganancia de la tercera categoría».

En concordancia con esas normas, el art. 8° del decreto reglamentario de la ley del tributo (dto. 1344/98), establece que las sociedades y empresas o explotaciones unipersonales, mencionadas en el apartado 2 del art. 2° del texto legal «son las incluidas en los incisos b) y c) del art. 49 de la ley y en su último párrafo, en tanto no proceda a su respecto la exclusión que contempla el artículo 68, último párrafo, de este reglamento .». El aludido art. 68, que trata sobre la determinación del resultado impositivo de las ganancias de la tercera categoría, en el párrafo al que reenvía el citado art. 8°, excluye de sus disposiciones a las sociedades y empresas y explotaciones que desarrollen las actividades indicadas en los incisos f y g del art. 79 de la ley -es decir, el ejercicio de profesiones .liberales u oficios y -entre otras- la actividad de corredor o viajante de comercio- «en tanto no la complementen con una explotación comercial». Y dispone que tales sujetos «deberán considerar como ganancias los rendimientos, rentas y enriquecimientos a que se refiere el apartado 1 del artículo 2do. de la ley.».

6°) Que habida cuenta de que las sociedades civiles no son un responsable incluido en el art. 69 de la ley 20.628, de las normas precedentemente transcriptas surge que los ingresos de esa clase de soci edades deben tributar de acuerdo con las previsiones del art. 20, apartado 2, Y sus rentas computarse dentro de la tercera categoría.Sin embargo, ese principio encuentra excepción -en lo que resulta pertinente para el sub examine- en el supuesto en que tales rentas se originen en el «ejercicio de profesiones liberales u oficios y de funciones de albacea, síndico, mandatario, gestor de negocios, director de sociedades anónimas y fideicomisario» (inc. f del arto 79 de la ley 20.628), y en tanto esas actividades no se complementen con una explotación comercial (art. 49, último párrafo del citado ordenamiento)

7°) Que de tal manera, y como con acierto lo entendieron las sentencias de las anteriores instancias, no basta que la actividad profesional desarrollada en los referidos entes to- me forma de empresa, para. calificar las rentas como de tercera categoría, sino que para ello se requiere que tal actividad se complemente con una explotación comercial distinta de aquélla.

8º) Que, en efecto, en primer término cabe recordar que -según conocida doctrina de esta Corte- cuando la ley emplea determinados términos y omite, en un caso concreto, hacer referencia a un aspecto, la regla más segura de interpretación es que esos términos no son superfluos, sino que su inclusión se ha realizado con algún propósito, por cuanto, en definitiva, el fin primordial del intérprete es dar pleno efecto a la voluntad del legislador (Fallos: 299:167; 321:2453, entre muchos otros). De tal manera, si el art.49 in fine de la ley del tributo prescribe que «Cuando la actividad profesional u oficio a que se refiere el artículo 79 se complemente con una explotación comercial o viceversa (sanatorios, etcétera), el resultado total que se ob- tenga del conjunto de esas actividades se considerará como ganancia de la tercera categoría», no puede entenderse que esa norma haya pretendido disponer la inclusión en la tercera categoría de las rentas provenientes del ejercicio de actividades profesionales desarrolladas a través de una organización empresaria pues, en ese caso, le hubiese bastado al legislador, simplemente, omitir su mención, en tanto que resultan atribuible s a la tercera categoría los resultados derivados de «empresas unipersonales ubicadas en [el país]» (art. 49 inc. b) Y «las demás ganancias no incluídas en otras categorías» (art. 49 inc. e). En suma, no puede sostenerse válidamente que el legislador utilizó la expresión «se complementen con una explotación comercial» pero que en realidad quiso decir «se realicen mediante una organización empresaria». Por otra parte, no hay elementos que permitan aseverar que la mencionada norma se refiera únicamente a la actividad profesional realizada de manera individual y no a la desarrollada mediante una sociedad civil.

9°) Que en consecuencia, la organización como empresa no tiene incidencia decisiva respecto del encuadramiento impositivo de las rentas provenientes de la prestación de servicios profesionales. En efecto, en materia de interpretación de disposiciones legales no cabe presumir la inconsecuencia o falta de previsión del legislador, razón por la cual las normas deben ser entendidas evitando darles un sentido que ponga en pugna sus disposiciones, procurando adoptar como verdadero el que las con- cilie y deje a todas con valor y efecto (Fallos:310:195; 312:1614 y 1849; 313:132 y 1149; 314:458; 315:727; 319:1131 ; 320:2701 ; 321:2453 y 324:1481 , entre otros). De ahí que al utilizar la expresión «explotación comercial» que complemente la actividad profesional, lo que la ley ha pretendido es incluir dentro de la tercera categoría una realidad distinta de aquella en la que la organización como empresa únicamente tiene por objeto dotar de una mayor eficiencia al servicio profesional ordenando a tal fin los distintos recursos humanos y materiales. Lo expuesto se, encuentra abonado por el ejemplo dado por el propio legislador en el texto de la norma para esclarecer su sentido. En efecto, en el citado último párrafo del art. 49, tras hacer mención a la actividad profesional u oficio complementado con una explotación comercial o viceversa, el legislador menciona, entre paréntesis, a los «sanatorios», respecto de los cuales puede advertirse con nitidez que la actividad profesional de los médicos se ve complementada con servicios comerciales de diversa naturaleza.

10) Que en esa inteligencia, y en cuanto aquí interesa, cabe entender que las ganancias provenientes de’ los servicios prestados por estudios profesionales organizados como empresas o sociedades -siempre que no se trate de sociedades de capital- encuadran en la cuarta categoría de la ley del impuesto, excepto el caso en que la actividad profesional se complemente con una explotación comercial.

11) Que, con tal comprensión, deben desestimarse los agravios del organismo recaudador pues las circunstancias fácticas a las que hace referencia -la cantidad de profesionales que actúan en la sociedad, la afectación de un patrimonio para llevar a cabo su cometido, las inversiones realizadas en equipa- miento, la existencia de una estructura jerárquica dedicada a emplear recursos humanos y materiales para llevar adelante una actividad profesional con fines de lucro, el volumen de las operaciones facturadas, etc.- son demostrativas de la existencia de una organización empresaria, pero, como se expuso en los considerandos que anteceden, ello no es determinante para encuadrar a las rentas en la terceracategoría, pues a tal fin resulta necesaria la demostración de que el ente realiza una explotación comercial que complemente la referida actividad profesional, y como lo han señalado los tribunales de las anteriores ,instancias, no se han aportado pruebas que acrediten esa circunstancia.

Por ello, habiendo dictaminado la señora Procuradora General, se hace lugar a la queja, se declara formalmente procedente el recurso extraordinario, y se confirma la sentencia apelada. Con costas. Agréguese la presentación directa a los autos principales, reintégrese el depósito acreditado a fs. 63, notifíquese y remítanse las actuaciones al tribunal de origen.

RICARDO LUIS LORENZETTI – ELENA I. HIGHTON DE NOLASCO – JUAN CARLOS MAQUEDA – ENRIQUE S. PETRACCHI – CARLOS S. FAYT –

DISIDENCIA DE LA SEÑORA VICEPRESIDENTA DOCTORA DOÑA ELENA I. HIGHTON de NOLASCO Considerando:

Que las cuestiones debatidas en autos han sido adecuadamente examinadas en el dictamen de la señora Procuradora General, a cuyos fundamentos corresponde remitir por razones de brevedad.

Por ello, de conformidad con lo dictaminado por la señora Procuradora General, se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se revoca la sentencia apelada; con costas. Agréguese la presentación directa a los autos principales, notifíquese y devuélvase al tribunal de origen a fin de que, por quien corresponda, se dicte un nuevo pronuncia- miento de conformidad con la presente.

ELENA I.HIGHTON de NOLASCO

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