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Maltrato no es mobbing: la Justicia aclara en qué casos una persona puede reclamar daño moral o violencia laboral

mobbing1En los últimos años se han ido multiplicando los reclamos judiciales por acoso psicológico y moral o mobbing, en el ambiente de trabajo.
Si bien se advierte una tendencia en los magistrados a hacerse eco de las demandas presentadas por los empleados, lo cierto es que existen consideraciones.
A los fines de sostener la existencia de violencia laboral es necesario que los dependientes acrediten los actos o hechos tendientes a configurar dicha situación y el daño que se les produjo.
En ese aspecto, hay que diferenciar aquellas cuestiones o actitudes que no configuran acoso laboral porque no todas las personas que dicen sentirse acosadas, necesariamente lo están padeciendo.
Por caso, una agresión verbal o un gesto inapropiado constituye un verdadero acto de violencia y es plenamente resarcible, pero no es acoso moral en un sentido estricto.
Recientemente, se dio a conocer una sentencia que ordenó a una compañía a resarcir a una dependiente que se consideró despedido porque estaba mal registrada, pero rechazó su pedido indemnizatorio por mobbing porque, para los jueces, no se pudieron acreditar que los maltratos sufridos tuvieran por objeto lograr su renuncia.
No era mobbing
La empleada se consideró despedida porque estaba mal registrada y, además, pidió que se le abone un resarcimiento adicional por daño moral.

Consideraba que había sido objeto de acoso laboral a través de un «hostigamiento y agresión constante» que recibía de parte de su jefa, lo que le produjo un padecimiento psicológico del cual debió ser tratada.
Expresó que el acoso «llegó a tomar diferentes formas humillantes publicas frente al personal, descalificación del trabajo realizado, gritos, insultos verbales, llamadas telefónicas para agredir, mensajes de texto también agresivos, hasta se llegó a crear una página de Internet en la cual subía fotos de los empleados, algunas fotos montadas, para burlarse de ellos».
El juez de primera instancia hizo lugar a la demanda en lo principal, al concluir que la dependiente percibía parte del salario fuera del recibo legal, lo que justificó el despido indirecto. Sin embargo, rechazó el resarcimiento por daño psicológico y moral.
La empleada se presentó a la Justicia para cuestionar el rechazo a sus pretensiones basadas en daño moral y despido discriminatorio. Señaló que trabajaba con su agresora, quien le profería un trato indebido.
Asimismo, señaló que de la pericia psicológica surgía que poseía un Síndrome Depresivo Reactivo, como consecuencia del maltrato, con una incapacidad psicológica del 10 por ciento.
Para los camaristas no se aportaron elementos que pueden torcer la decisión, porque de acuerdo a los principios que rigen la carga de la prueba, la reclamante debió aportar elementos razonables para acreditar la situación de violencia laboral que invocaba, pero no lo hizo.
«El vocablo mobbing se utiliza para identificar situaciones en las que una persona o un grupo de personas ejercen violencia psicológica extrema, de forma sistemática con intencionalidad y durante un tiempo prolongado sobre otro sujeto, con la finalidad de lograr que la víctima quede aislada de su entorno y abandone el sector, el grupo o la empresa», señalaron los jueces.
«Tiene una dirección específica hacia la víctima con una intencionalidad subjetiva y perversa de generar daño o malestar psicológico y el consecuente sometiendo o su egreso de la organización empresarial o del grupo», agregaron.
Desde ese punto de vista, destacaron que la prueba testimonial no permitía acreditar con suficiente grado de convicción que su jefa incurriera en un «acoso laboral sostenido».
«Para que se configure una situación de violencia laboral deben aportarse pruebas que den cuenta de una conducta de persecución y hostigamiento de la empresa, constante y durante un tiempo prolongado, de tal entidad que provoque en la psiquis del trabajador/a un daño psicológico que lo/a imposibilite desenvolverse con normalidad en el ámbito laboral en lo sucesivo», enfatizaron los jueces.
Luego, los magistrados señalaron que de la prueba solicitada por la empleada, surgían en el análisis de los diferentes profesionales que la atendieron ciertos pasajes que permiten aseverar un cambio de postura de ella a la hora de realizar una pericia psicológica para ser presentada ante sede judicial laboral.
Algunos expertos indicaron que el sentimiento de angustia de la empleada respondía a razones de índole familiar y de crianza. Además, señalaron que se encontraba en tratamiento por angustia, crisis de llanto e insomnio, con medicación pero sin reseña alguna al ámbito laboral.
Los camaristas hicieron hincapié en que la atendieron más de 20 profesionales, pero ninguno mencionó como causal el supuesto trato peyorativo por su trabajo en la empresa.
«No se evidencia acto ilícito por parte de la empleadora destinada a afectar la dignidad personal de la trabajadora que pueda generar la responsabilidad de aquella (artículos 1109 y 1113) por el daño psicológico que ello pueda haber provocado y que justifique el reconocimiento de una reparación de daños y perjuicios», sentenciaron los jueces.
Voces
La profesora Andrea Mac Donald explicó que «el mobbing o acoso moral es un fenómeno que comienza a desarrollarse lentamente, en forma progresiva y que tiene su duración en el tiempo, provocando en la víctima un desgaste psicofísico importante e irreparable».
Tal como explicó la experta, «su punto de partida es la existencia de conflictos insignificantes pero que sirven como posibles estrategias tendientes a dar comienzo a lo que comúnmente denominamos como acoso moral o bien acoso laboral».
El especialista Hugo Carriaga explicó que «la prueba con la que se pueda contar es determinante para obtener un fallo favorable». Por ese motivo, destacó que «se deberá cuidar cada paso del camino al integrar el plexo de la prueba, cada detalle es importante».
Luego señaló que «las demandas de mobbing, acoso psicológico laboral, llevaron a letrados y jueces a acudir con mayor asiduidad a las pericias, para luego dictar sentencias».
En la actualidad, es común ver en las demandas puntos de pericia de la psicológica y psiquiátrica, con mención de tests de validez internacional, como asimismo las alteraciones o psicopatologías compatibles con los diagnósticos recogidos en el DSM-IV TR, que es un compendio creado para describir todas las enfermedades psiquiátricas según criterios de nivel internacional.
«Los comportamientos y trastornos observados en la víctima de mobbing pueden ser detectados por psicólogos y psiquiatras con experiencia en estas patologías, estableciendo la relación causal entre el padecimiento y el accionar de un tercero, acusado de ser el agente de dichas anomalías», agregó Carriaga.
El trabajo pericial es fundamental para determinar la causalidad, dentro de un plexo probatorio, entre acosador, síntomas y víctima.

Fuente: Infobae Profesional

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