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Procedencia de la exclusión hereditaria de quien estaba separada de hecho del causante y, a su vez, vivía en concubinato.

shutterstock_136826309Partes: V. A. E c/ C. E. H. s/ exclusión de herencia

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de San Isidro

Sala/Juzgado: Primera

Fecha: 29-may-2014

Cita: MJ-JU-M-87138-AR | MJJ87138 | MJJ87138

Procedencia de la exclusión hereditaria de quien estaba separada de hecho del causante y, a su vez, vivía en concubinato.

Sumario:

1.-No resulta coherente con sus propios actos que la demandada, por un lado, haya requerido el cobro de una pensión por convivir con una persona durante más de veinte años y por el otro intente hacer valer su vocación hereditaria, respecto del cónyuge del cual se encuentra separada desde hace prácticamente cincuenta años; esta circunstancia hace perder la vocación hereditaria de la cónyuge supérstite, como causal objetiva prevista en los art. 3574 y 3575 del CCiv.

2.-Si los cónyuges se hallan separados de hecho al momento de producirse la muerte de uno de ellos, el supérstite no hereda a su cónyuge premuerto, pues tal circunstancia constituye una causal de exclusión de la vocación hereditaria; ello, pues el legislador privilegia, en el derecho sucesorio, la convivencia matrimonial al título de estado de familia, pues cuando ha cesado la comunidad de vida, en principio, ya no hay razones para mantener la vocación hereditaria.

Fallo:

En la Ciudad de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, a los .días de Mayo de 2014, se reúnen en Acuerdo los señores Jueces de la Sala Primera de la Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de San Isidro, Dres. Carlos E. Ribera y Hugo O.H. Llobera (artículos 36 y 48 de la ley 5.827), para dictar sentencia en el juicio: «V. E. A.C/ C. E. H. S/EXCLUSION DE HERENCIA» y habiéndose oportunamente practicado el sorteo pertinente (arts. 168 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y 263 del Código Procesal Civil y Comercial), resulta que debe observarse el siguiente orden: Dres. Llobera y Ribera, resolviéndose plantear y votar la siguiente:

CUESTIÓN

¿Es justa la sentencia apelada?

VOTACIÓN

A la cuestión planteada el Dr. Llobera dijo:

I. La sentencia

La sentencia rechaza la demanda de exclusión de herencia interpuesta por E. A. V. contra E. H. C. Impone las costas al accionante vencido (ver fs. 290/295).

II. La apelación.

El accionante apela la sentencia (fs. 296); expresa agravios (fs. 307/316), los que fueron contestados por la interesada, mediante la presentación de fs. 322/328.

III. Los agravios

a) El planteo

El actor se agravia del rechazo de la demanda, atento a la indebida apreciación de las pruebas producidas y la falta de aplicación de los principios procesales básicos.

Sostiene que la Jueza erró al imponerle la carga de la prueba y concluye que el actor únicamente debía acreditar el hecho de la separación, en tanto la demandada debe acreditar su inocencia. Dice que la sentenciadora también pretendió que el accionante acredite la culpa del accionado; entiende que la cuestión no es acreditar la culpa del demandado, sino por el contrario, la inocencia en la separación. Manifiesta que E. H. C.debió probar al menos, que su cónyuge fue el exclusivo responsable de la ruptura para mantener su vocación hereditaria.

Afirma que la accionada al contestar demanda, reconoció que la convivencia entre la partes duró hasta el año 1964, cuando comenzó una relación concubinaria con Alfredo Cecilio Laffrati, la que duró muchos años, obteniendo incluso una pensión a su fallecimiento, con fecha de alta octubre de 1985.

Dice que en la declaración jurada del expediente administrativo N° 997 acompañado, la demandada declaró que la separación con Camilo Francisco V. obedeció a incompatibilidad de caracteres, es decir, no en la culpa de V. o en su propia inocencia. Afirma que dicho instrumento tiene el carácter de instrumento público y que sólo puede desvirtuarse por redargución de falsedad, lo que no se hizo.

Alega que E. H. C., no sólo perdió su vocación hereditaria al asumir su culpa en el expediente administrativo, sino también, por vivir en concubinato.

Analiza la prueba producida, considerando que erró la juzgadora al señalar que la única fue la testimonial, ignorando lo que surge del expediente administrativo acompañado. Advierte que sus testigos tienen conocimiento directo de los hechos, en cambio, descalifica los ofrecidos por la demandada.

Que la relación extramatrimonial de Camilo Francisco V. y el nacimiento de un hijo, producto de dicha unión, nunca fue ocultado.

b) El análisis

i. Los cónyuges separados de hecho y la vocación hereditaria

El art. 3575 del Código Civil establece que «Cesa también la sucesión de los cónyuges entre sí, si viviesen de hecho separados sin voluntad de unirse, o estando provisoriamente separados por juez competente. Si la separación sólo fuere imputable a culpa de uno de los cónyuges, el inocente conservará la vocación hereditaria, siempre que no incurriere en las causales de exclusión previstas en el artículo 3474».

Su razón de ser radica en que la desintegración del hogar revela la falta de un presupuesto de derecho hereditario conyugal, consistente en el afecto del causante.Aún cuando no haya atribución de culpabilidad ni juicio de reproche, el estado de separado de hecho indica la falta de afecto presunto entre los cónyuges (Pérez Lasala, José Luis – Medina Graciela, «Acciones Judiciales en el derecho sucesorio» ed. Depalma, Buenos Aires 1992, pág. 383).

De conformidad con ello se establece que si los cónyuges se hallan separados de hecho al momento de producirse la muerte de uno de ellos, el supérstite no hereda a su cónyuge premuerto, pues tal circunstancia constituye una causal de exclusión de la vocación hereditaria. El legislador privilegia, en el derecho sucesorio, la convivencia matrimonial al titulo de estado de familia, pues cuando ha cesado la comunidad de vida, en principio, ya no hay razones para mantener la vocación hereditaria. Adquiere trascendencia fundamental la plena convivencia matrimonial, por encima del título a los fines de mantener la vocación hereditaria (Solari, Néstor, «El derecho hereditario del cónyuge separado de hecho», public. en LL 2009-C-699).

Ahora bien, la última parte de la norma transcripta permite al cónyuge supérstite inocente de la separación de hecho mantener la vocación hereditaria.

ii. La carga de la prueba

La jueza al dictar sentencia, luego de analizar las constancias de autos y la prueba producida por la partes, determinó que el accionante no logró acreditar, los presupuestos fácticos de su pretensión, esto es que la demandada C. haya dado causa o motivo a la separación de hecho del matrimonio V.- C. En función de ello rechazó la demanda.

El actor objeta no sólo el análisis de la prueba producida, sino también la imputación de la carga de la prueba, la que entiende debe ser impuesta a la demandada.

El art. 204 del Código Civil, dispone que «Podrá decretarse la separación personal, a petición de cualquiera de los cónyuges, cuando éstos hubieren interrumpido su cohabitación sin voluntad de unirse por un término mayor a dos años.Si alguno de ellos alega y prueba no haber dado causa a la separación, la sentencia dejará a salvo los derechos acordados al cónyuge inocente».

El análisis de este artículo en conjunción con el art. 3575 del Código Civil ya citado, en cuanto al régimen de la prueba, ha sido interpretada de diferentes maneras.

Una primera teoría dice que la separación de hecho de los esposos sin voluntad de unirse establece una presunción de culpa, quedando a cargo del cónyuge demandado probar su inocencia (Morello, Augusto M., «La carga de la prueba en la separación de hecho», J.A., 1968-IV, pág. 691 y ss.; Borda, Guillermo, «Tratado de Derecho Civil. Sucesiones», t°. 2, Abeledo Perrot, 1970, pág. 66 y ss.; Kemmelmajer de Carlucci, Aída, «Separación de hecho entre cónyuges», cap. VII; Solari, Néstor E., «El derecho hereditario del cónyuge separado de hecho», LL 2009-C , 669).

Otros, en cambio, entienden que la separación de hecho sin voluntad de unirse constituye un presupuesto fáctico, sin que por ello pueda sostenerse la existencia de culpabilidad de ninguno de los cónyuges, es decir del causante ni del supérstite. Por lo tanto en este caso el régimen de la prueba se rige por los principios procesales ordinarios. En otras palabras, quien afirme en la demanda de exclusión de la herencia la culpa del supérstite deberá probarlo (Zannoni, Eduardo A., «Resolución de la vocación hereditaria entre cónyuges Separados de hecho», LL, t. 1977-C, pág. 205; Maffía, Jorge, O., «Separación de hecho y vocación hereditaria», JA, 1977-IV, pág.500 Y ss.; Malaspina, José Rafael, «Aspectos procesales relativos al juicio sobre pérdida del derecho hereditario del cónyuge supérstite por separación de hecho», LL 1982-C, 743).

Como se ve, la cuestión de la carga de la prueba dista mucho de ser pacífica en la doctrina y también ha dado motivo a varias controversias jurisprudenciales.

Para algunas Salas de la Cámara Nacional de Apelación en lo Civil. la carga de la prueba pesa sobre quien promueve la acción de exclusión (ej. «plenario «Mauri de Mauri, F. y Mauri s/ sucesión» del 12/2/86, public. en LL 1986-B, 134; Sala K, «Schova, Mauricio s/ sucesión testamentaria» del 11/8/97, fuente Saij; Sala I, «Charlin, Santos Benedicto c/ Avila, Alba Libertad s/ exclusión de herencia», del 12/6/97; Sala L, «N., O. c/ P., G.G. s/ exclusión de heredero» del 19/10/98, public. en Dial.com, L052965; Sala, D, «Olmedo, Rodolfo Ernesto s/ incidente civil», del 15/2/2008, fuente Saij; AE1141).

Para otras, en cambio, es el cónyuge demandado quien debe acreditar que la no cohabitación matrimonial no fue culpa suya (Sala H, «H.F.O. c/ M.J.R. s/ sucesiones: acciones relacionadas». Rec. Nº 481.875 – «M.J.R. c/ H.F. y otro s/ Reivindicación» y Rec. Nº 481.871 – «H.J.A.I.», 21/2/2008; Sala G, «H., E. E. M. y otros c. M., A. R.» del 14/11/2008, public. en LL 11/6/2009; Sala M, «B., N.D. y otro c/ L., I.P. s/ pérdida de vocación hereditaria», expte. nº 2347/2008, 4/2/2011 elDial.com-AA69BB; ídem, Sala «A», causa libre n° 361.186 del 16/4/2003).

Esta Sala I Departamental, con voto preopinante del Dr.Ribera ha analizado en forma detallada los argumentos expuestos por cada una de las Salas y de las posturas asumidas por la jurisprudencia tanto nacional como provincial arriba transcripta (causa n° 36742-2010).

Nuestra Suprema Corte ha sentado doctrina en la cuestión bajo examen, al disponer que para la ley 23.515, la separación de hecho se ha convertido en causal objetiva de separación personal y confiere legitimación activa a cualquiera de los esposos para demandar por divorcio, con la consecuencia que ambos perderán por regla general, su vocación hereditaria recíproca. Se advierte, entonces, que la presunción en estos supuestos de separación de hecho es la de culpabilidad de ambos cónyuges y que quien pretendiera lo contrario tendrá sobre si la carga de demostrar su falta de culpabilidad en la separación (art. 375 C.P.C.). Lo propio ocurre en el supuesto del art. 3575 del Código Civil (exclusión sucesoria del cónyuge supérstite que se encontraba separado de hecho del causante) en el que quien -encontrándose en esta circunstancia-pretende derechos en la sucesión del cónyuge fallecido, deberá probar que fue inocente, que no dio causa, o al menos que fue su cónyuge el exclusivo responsable de la separación de hecho (causa Ac. 49.701 del 9-XI-93, 54.551, sent. del 14-6-94, Ac. y Sent. 1994-II, pág. 610).

Mas allá de las diferentes interpretaciones sobre a quien corresponde la carga de la prueba, por el principio de seguimiento, será la doctrina de la Suprema Corte de la Justicia de Buenos Aires, la interpretación que habrá de seguirse.

iii. El concubinato de la demandada

Mas allá del análisis y alcance de la prueba testimonial producida, de las manifestaciones vertidas en el expediente administrativo por E. H. C.y sobre quien pesaba la carga de acreditar los presupuestos para hacer lugar a la demanda o rechazarla, en mi parecer, no se consideró un hecho que resulta trascendental para la solución de la litis, esto es, el concubinato reconocido por la propia accionada al contestar demanda y que se encuentra acreditado mediante la prueba informativa de fs. 136/255.

En efecto el art. 3574 del Código Civil establece que en todos los casos en que uno de los esposos conserva la vocación hereditaria luego de la separación personal, la perderá si viviere en concubinato o si incurriera en injurias graves contra el otro cónyuge.

A pesar del nacimiento del actor (20/9/1961) producto de una relación extramatrimonial de Camilo Francisco V., la demandada continuó viviendo en el hogar conyugal, (ver testigos Delia Beatriz Santone – fs. 112/113-, Alejandra Pannunzio – fs. 114-, Olga Herminia Santone -fs.115/116, Agel Di Carlos – fs. 117/118-, Pablo Fabián Boldini- fs. 132-, Graciela Mercedes Herrero – fs. 257/258), evidentemente sin haber ejercido ninguna acción legal contra su cónyuge. También ha quedado acreditado que la demandada, poco tiempo después (marzo de 1965 – ver fs. 180-), vivía en concubinato con Alfredo Cecilio Lafratti, unión que persistió en el tiempo y que le valió la posibilidad de requerir el cobro de la pensión, a la muerte de su compañero en octubre de 1985, la que se hizo efectiva desde dicha fecha (ver fs. 136/255).

No resulta coherente con sus propios actos, que la demandada por un lado haya requerido el cobro de una pensión por convivir con una persona durante más de veinte años y por el otro intente hacer valer su vocación hereditaria, respecto del cónyuge del caul se encuentra separada desde hace prácticamente cincuenta años.

Esta circunstancia, en mi parecer, hace perder la vocación hereditaria de la cónyuge supérstite, como causal objetiva prevista en los art.3574 y 3575 del Código Civil y doctrina de la Corte Provincial, antes citada.

c) La Propuesta al Acuerdo

De conformidad con lo analizado y lo dispuesto por los arts. 204, 3574, 3575 y concordantes del Código Civil y arts. 375, 384 del CPCC, propongo al Acuerdo hacer lugar a los agravios del recurrente y en consecuencia disponer el cese de la vocación hereditaria de la demandada respecto de Camilo Francisco V.

IV. Las costas de la instancia de origen y de Alzada

De conformidad con lo dispuesto por los arts. 68 y 274 del CPCC, propongo que las costas de ambas instancias se impongan a la demandada en su calidad de vencida.

Por todo lo expuesto, voto por la NEGATIVA.

Por los mismos fundamentos, el Dr. Ribera votó también por la NEGATIVA.

Con lo que terminó el Acuerdo dictándose la siguiente:

SENTENCIA

Por lo expuesto en el Acuerdo que antecede, se revoca la sentencia y se hace lugar a la demanda por exclusión de herencia iniciada por E. A. V. contra E. H. C. y en consecuencia se dispone la pérdida de la vocación hereditaria de la demandada respecto de Camilo Francisco V.

Las costas en ambas instancias se imponen a la demandada.

Se difiere la regulación de los honorarios para su oportunidad legal (art. 31 de la ley 8.904).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Carlos E. Ribera

Juez

Hugo O.H. Llobera

Juez

Miguel L. Alvarez

Secretario

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