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La discapacidad del hijo menor de edad incide directamente en la acreencia alimentaria frente al progenitor no conviviente

shutterstock_81922000Partes: A. G. A. c/ V. J. G. s/ alimentos y litis expensas

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Reconquista

Sala/Juzgado:

Fecha: 19-feb-2014

Cita: MJ-JU-M-86696-AR | MJJ86696

La condición de discapacitado del hijo menor de edad constituye una circunstancia que incide directamente en la acreencia alimentaria frente al progenitor no conviviente.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar al recurso de apelación deducido por el padre demandado en juicio de alimentos que se queja por el porcentaje del 35 % de sus haberes fijado como cuota alimentaria a favor del menor por considerarlo excesivo y desconectado de las constancias de la causa, proponiendo que toda suma que supere el 15% de los haberes; ya que según su postura las necesidades derivadas de la incapacidad del menor están cubiertas por la seguridad social (ley 24091 , ley 23661 , ley 24714 ) y no se encuentran acreditadas necesidades extraordinarias que queden fuera de tal cobertura, toda vez que el porcentaje que es tendencia en la doctrina jurisprudencial de fijar que es menor, pueden y como en el caso, debe variar según las peculiaridades.

2.-Tratándose de la fijación de una cuota alimentaria para un niño discapacitado, dicha circunstancias constituye un título suficiente como para tener incidencia directa en su acreencia alimentaria frente al progenitor no conviviente, desde que a la luz de las convenciones internacionales y el art. 75 inc. 23 CN, resulta innegable que la discapacidad de un niño se introduce en forma directa y efectiva en la obligación alimentaria, toda vez que la persona con discapacidad -y con mucha más razón si se trata de un niño- goza de una tutela constitucional diferenciada a los fines de asegurar al niño mental o físicamente impedido disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, le permitan bastarse a sí mismo y faciliten la participación activa del niño en la comunidad.

Fallo:

Reconquista, 19 de febrero de 2014

Y VISTOS: Los presentes autos «A., G. A. c/ V. J. GUSTAVO s/ ALIMENTOS Y LITIS EXPENSAS» Expte. N° 345/2010, de los que,

RESULTA: el recurso de apelación y nulidad interpuesto por el demandado contra la sentencia de primera instancia (fs.211 a 213) que la que se hace lugar a la demanda de alimentos y litis expensas, fijándose la cuota de alimentos en el 35% de los haberes del demandado;

Y CONSIDERANDO: Que a pesar que el escrito de expresión de agravios (fs.222 a 228) luce general y desordenado, y su técnica apenas alcanza para ser considerada tal pieza procesal una «una crítica razonada y concreta de los puntos específicos con los que se está desacuerdo por la sentencia», sin embargo advirtiendo que la parte recurrida no obstante ha podido extraer el hilo conductor de la queja y proceder a contestar los mismos, ejercitando su derecho de defensa, se ha de rechazar la aplicación al sub-lite del apercibimiento del art. 365 C.P.C.C. pretendido por la parte recurrida en su escrito de contestación de agravios (fs. 231 a 235).

Que si bien no es sostenida la nulidad por parte del recurrente, se desprende de la pieza de agravios (fs.179 a 185) quejas en grado de Nulidad, -como lo son el achacamiento al fallo de falta de fundamentación, de ser arbitrario, irracional e ilógico al no estar fundado en las constancias de autos y en el derecho aplicable- las cuales deben ser desechadas en virtud que la resolución atacada luce fundada, sin defectos en el hilamiento lógico del fallo, el cual además es adecuado a las circunstancias de tiempo, lugar y forma de la situación planteada, por lo que se han de desestimar los agravios del recurrente concernientes a la fundamentación y sustento fáctico- normativo del pronunciamiento.

Que, en definitiva la queja del recurrente gira en torno al porcentaje fijado en la baja instancia como cuota alimentaria a favor del menor -en el 35% de los haberes del demandado- el cual lo considera excesivo y desconectado de las constancias de la causa, proponiendo que toda suma que supere el 15% de los haberes no debiera prosperar; ya que según su postura las necesidades derivadas de la incapacidad del menor están cubiertas por la seguridad social (ley 24.091, ley 23.661, ley 24.714) y no se encuentran acreditadas necesidades extraordinarias que queden fuera de tal cobertura.

Que, si bien le asiste razón al recurrente en cuanto a que en la doctrina jurisprudencial la tendencia es a fijar un porcentaje entre un 15 y 20 % de cuota para cada hijo, sin embargo éste soslaya que tales porcentajes pueden (y deben) variar sensiblemente según las peculiaridades de cada caso y es aquí donde reside el quid controversial de esta litis, por lo cual, lo que se debe resolver en esta causa es si la discapacidad de un niño constituye un título suficiente como para tener incidencia directa en su acreencia alimentaria frente al progenitor no conviviente.

Que más allá del intento por parte del progenitor de minimizar los efectos de la discapacidad en la vida diaria de Isaac, lo cierto es que el sentido común indica que tener amputadas ambas piernas (enfermedad congénita hemimelia peronea bilateral) -fs.10, 159) es una circunstancia cuyo impacto en la vida de todo ser humano no puede ser desconocido por personas de mínima humanidad y tratándose de un menor, automáticamente lo constituye en un acreedor de cuidados y tratos especiales por parte de sus progenitores o personas que estén a cargo de su cuidado, que exceden obviamente las prestaciones de la seguridad social, las cuales desafortunadamente muchas veces en la realidad contrastan con todas las prestaciones establecidas a nivel normativo, como en autos, la necesidad del pago de honorarios extras por atención psicológica (fs. 145 vto.), atención kinesiológica, gastos de constantes traslados médicos a la ciudad de Santa Fe, lo demuestran como meros ejemplos. En este sentido, en el sub-lite no llega controvertido a esta Alzada el hecho que tales cuidados especiales -de contención afectiva y espiritual, como cuidados de atención diarios- el menor Isaac los recibe exclusivamente de su madre, quien junto a su actual pareja (fs. 145 Persson) y sus hijos (fs. 3 y 4) constituyen el núcleo familiar de Isaac (fs. 196), el cual como toda familia con un niño con discapacidad funciona también de manera especial en mérito a las necesidades especiales de un miembro de ella. .

Que también surge del plexo probatorio que entre el año 2005 hasta el año 2008 en que se producen las testimoniales ofrecidas (fs. 145 Peresson, fs.180 Buyatti) el padre no visitaba al menor, lo cual no constituye en el marco de esta litis un dato menor. En efecto, tal falta de contacto indica que la única contribución del progenitor no conviviente en la vida del hijo discapacitado es la cuota alimentaria, ya que elementos (susceptibles a ser considerados en materia alimentaria) tales como gastos de vestimenta, esparcimiento, viajes, diversión, y/o otras erogaciones dables a ser desenvolsadas por un padre durante los fines de semana o períodos vacacionales en compañía de los hijos no existen en el caso de marras.Que tampoco es atendible la pretensión de reducción de la cuota fijada en la baja instancia en virtud de la capacidad económica del demandado, dado que si bien es correcto que en autos sólo se ha acreditado como ingresos del alimentante sus haberes como dependiente en la cárcel de Santa Felicia (Santa Fe), no lo es menos que su título de contador público nacional, permite presumir «.que lo pone en condiciones de obtener, razonablemente y proporcionado a su condición los medios para la satisfacción de las necesidades de los menores a su cargo.», conforme esta Cámara ha sostenido in re «Vasallo c/ Caprin» A y S 316, Folio 498, máxime teniendo en cuenta que el nuevo núcleo familiar del demandado está conformado por un hijo y esposa, quien es kinesióloga y también trabaja (fs. 180) .

Que por lo tanto, a la luz de las convenciones internacionales (art. 23 Convención sobre los Derechos de los niños, art. 7 Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad -C.D.P.D, ratificada por Argentina el 3.5.2008) y el art. 75 inc. 23 C.N, resulta innegable que la discapacidad de un niño se introduce en forma directa y efectiva en la obligación alimentaria, toda vez que la persona con discapacidad -y con mucha más razón si se trata de un niño- goza de una tutela constitucional diferenciada a los fines de asegurar al niño mental o físicamente impedido disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, le permitan bastarse a sí mismo y faciliten la participación activa del niño en la comunidad (art. 23 inc. 1. Convención derechos de los Niños).

Por ello, la CAMARA DE APELACIÓN EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE LA CUARTA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL RESUELVE:

1) Rechazar el recurso de apelación interpuesto por el demandado.

2) Imponer las costas de ambas instancias al recurrente perdidoso. 3) Regular los honorarios de segunda instancia de los letrados actuantes en el 50% de la regulación firme de Primera Instancia.

Regístrese, notifíquese y bajen.

CHAPERO

Jueza de Cámara

CASELLA

Juez de Cámara

CORTI

Juez de Cámara (Abstención)

WEISS

Secretario de Cámara

  1. Buenos dias! Mi hermana es discapacitada (hipoacusia)y desde los 17 años ( actualmente 21) ninguno de mis padres se quiere hacer cargo. Cobra una pension por su discapacidad, que para mucho no le alcanza. Ellos, mis padres, trabajan y tienen propiedades que alquilan se puede pedir el retroactivo de la cuota de alimentos y le aseguren un techo? Por ser discapacitada hasta que edad le corresponde pasar alimentos?

  2. tengo dos hijos una de 11 y otro de 5 años. el padre tiene una empresa fabrica stand para eventos y tiene declarado $6000 por mes y otro en negro.
    cuanto le corresponde pasar en mi caso. y de la asignación es por cada uno? de cuanto seria?

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