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No está legitimada la tía abuela para impugnar la maternidad de su sobrino y asi excluir a las hijas del mismo en la sucesión de su abuela.

shutterstock_151522709Partes: A. G. M. c/ A. E. S. s/ impugnación de paternidad y maternidad

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Jujuy

Sala/Juzgado: II

Fecha: 24-feb-2014

Cita: MJ-JU-M-84772-AR | MJJ84772 | MJJ84772

No está legitimada la tía abuela para impugnar la paternidad y maternidad de su sobrino en contra de sus sobrinas nietas menores de edad y asi excluirlas en la sucesión de su abuela a la que concurren por derecho de representación.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar el rechazo in limine de la demanda de impugnación de maternidad instaurada, pues sería gravísimo el daño de traer a juicio a dos menores a contestar la impugnación de la maternidad de su abuela, obligarlas a justificar la filiación de su padre muerto y a la realización de una prueba biológica con el resultado que ella pudiera dar y el efecto que pudiera producir en las niñas, se haga o no lugar a la demanda, luego en la sentencia que se dicte.

2.-Al ser la hermana una pariente colateral no es una heredera forzosa, por lo que el derecho de suceder a su hermana -abuela de las niñas- es solo una expectativa que podría o no darse, pues al morir la misma y de no tener hijos, pudo también dejar herederos testamentarios y/o legatarios; por lo tanto el interés invocado tampoco es actual, sino una expectativa.

3.-El tercero debe estar relacionado de manera directa con la maternidad y no con cualquier otro derecho que de esa situación pueda derivar, por ejemplo si se pretendiera un derecho respecto del marido de la madre, ya que sería una forma de conferir la acción de impugnación de la paternidad a quien no la tiene.

Fallo:

SAN SALVADOR DE JUJUY, a los veinticuatro días de febrero del año dos mil catorce, reunidas las Sras. Vocales de la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la Provincia de Jujuy, Dras. MARIA VICTORIA GONZALEZ DE PRADA y LILIAN EDITH BRAVO, bajo la presidencia de la nombrada en primer término, vieron el Expte. Nº 13.436/ 13: Impugnación de Paternidad y Maternidad: A., G.M. c/ A., E.S., (Juzgado de Ia. Instancia Nº 6, Secretaría Nº 11); del cual dijeron:

Se inaugura esta instancia procesal a mérito del recurso de apelación interpuesto a fs. 29/33 por la Dra. Alejandra Ramos en contra de la sentencia dictada en fecha 2 de abril de 2013 que rola a fs. 19/ 21 de autos, por considerar que la misma le ocasiona un agravio irreparable.-

Relata los antecedentes de la causa y dice que impugnó la paternidad y la maternidad de J.E.Á.P. en su carácter de hermana de la Sra. N.E.A., quien falleciera el 16 de octubre de 2012. Que su hermana era casada con E.R.Á.P., quienes registraron falsamente como hijo a J.E.Á.P.en el año 1970, cuando éste tenía tres años de vida. Que los tres protagonistas actualmente se encuentran fallecidos, habiendo muerto primero el padre, luego el hijo y posteriormente la madre. Que su hermana antes de morir le confesó que J.E. no era hijo biológico del matrimonio y que en virtud de ello es que impugnó la paternidad y maternidad en contra de la Sra. S.A. en representación de las herederas del supuesto hijo. Que la sentencia, rechazó in límine la acción por falta de legitimación activa en los términos del art. 259 y 262 del Código Civil.- Aduce que con posterioridad inició incidente de redargución de falsedad y nulidad de la partida de nacimiento de J.E. Á.P.-

Aduce que su interés legítimo se encuentra acreditado con el hecho de que es hermana de la supuesta madre Sra.N.E.A. Que al morir primero E.R.Á.P., le sucedió en los bienes su hermana, por lo que ella es la única que tiene vocación hereditaria sobre los bienes de su hermana fallecida en los términos del art. 3585 del Código Civil.-

En ese sentido entiende que debe admitirse la legitimación de la hermana de la causante para defender un interés propio y que lo tiene mientras se encuentre pendiente de trámite la falsedad de la partida de nacimiento impugnada. Sostiene que los sucesorios abiertos de estas tres personas se fundan en un documento falso y al estar impugnada la partida no goza de plenos efectos para acreditar el supuesto vínculo de J.E.Á.P. y los causantes. Ofrece pruebas de informes, documental y como medida previa la prueba pericial genética.-

Corrido traslado al Ministerio Pupilar la Dra. Ana María Cabana Fusz se opone al progreso del mismo. Dice que la apelante no ha expresado los agravios que la sentencia le ocasiona en forma concreta y que la sentencia ha resuelto la cuestión teniendo en cuenta los intereses involucrados y los derechos de los menores en juego al amparo de normas de raigambre constitucional como la Convención de los Derechos del Niño.-

Concedido el recurso libremente y con efecto suspensivo, se elevan los autos. Firme la integración y repuestos los aportes faltantes, procede dictar sentencia sin mas trámite.-

Que en la presente causa, la tía abuela de las menores L.B.Á.P.y A.N.Á.P. impugna la paternidad y maternidad del padre de las mismas J.E.Á.P. Al iniciar la demanda, invoca su interés legítimo en un interés moral, «que su hermana antes de fallecer le dijo que J.E. no era hijo de su matrimonio y que no quería tener vínculo, ni relación alguna con la madre de las niñas S. A.» (ver demanda fs. 14).-

La sentencia rechazó «in limine» la demanda por considerar que la presentante no tiene legitimación activa.Con respecto a la impugnación de la paternidad, dijo que la tía abuela no encuadra dentro de los supuestos previstos en el art. 259 del Código Civil, que sólo autoriza al marido, a sus herederos y al hijo.-

En relación a la impugnación de la maternidad, consideró que no encuadra dentro de los supuestos previstos por el art. 262 incs. a) y b), entrando en el c) que se refiere al tercero que invoque un interés legítimo. Conforme a ello, entiende que para que tenga expedita la vía impugnaticia debe acreditar el «interés legítimo» perseguido. Sostuvo que el criterio que emerge del art. 262 del Código Civil no ha sido el de permitir que cualquiera se inmiscuya en una situación familiar efectuando planteos de gravedad como el presente. Así el concepto de «tercero interesado» debe interpretarse conforme el principio rector de la protección de la familia y del menor (arts. 17 y 19 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos). En esa inteligencia sostuvo que el alcance que debe otorgársele al concepto de tercero interesado no debe ni puede ser solo el económico, prescindiéndose de las consecuencias dañosas que podrían derivar para las menores respecto de su emplazamiento familiar. De allí que sostiene que las expectativas económicas generadas a la actora de autos, por la muerte de su hermana, quien resulta abuela de las menores en modo alguno, alcanzan a legitimarla para impugnar la maternidad.En esa misma línea de pensamiento y con relación al interés moral invocado en la demanda, esto es que «su hermana antes de morir le dijo que el padre de las menores no era hijo del matrimonio y que no quería tener vínculo alguno con la concubina de este», consideró que no alcanza para encuadrar ni tampoco para justificar el interés legítimo, ya que mal puede la hermana de la madre pretender atribuirle a esta última autoría o participación en hechos que significan imputarle un obrar irregular o delictivo a su propia hermana y cuando aún así no ocurriera, la confesión que denuncia no pasa de ser una simple manifestación unilateral, que no puede ser confirmada por prueba alguna. En ese sentido concluyó, «la falta de nexo biológico no permite en definitiva, impugnar el reconocimiento por quien lo efectuó consciente de la falsedad en la que incurría, porque no se permite invocar la propia torpeza, que llegaría aquí hasta la tipificación de un delito penal conforme lo dispone el art. 139 del Código Penal».-

Que corresponde rechazar el recurso de autos y confirmar la sentencia que rechazó «in limine» la impugnación de la paternidad y maternidad de autos, por las consideraciones siguientes.-

En primer lugar se advierte que el recurso no reúne los requisitos mínimos de procedencia en su memorial de agravios conforme lo disponen los arts. 226 y 222 del Código Procesal Local, en cuanto a que deben ser concretos e impugnar punto por punto con su debida explicación los aspectos de la sentencia que dice, le ocasionan agravio, porque de lo contrario estamos con meras conceptualizaciones generales que no dejan de ser un punto de vista diferente en el discurrir con el juez. En este sentido nos hemos expedido en numerosas oportunidades:»los agravios para ser tales, deben contener una crítica concreta y razonada de aquellas partes del fallo que el apelante considera equivocadas, por lo que el escrito donde estos se expresan debe indicar punto por punto los errores, omisiones o deficiencias de la sentencia apelada, sin que las afirmaciones genéricas, las impugnaciones en general, la remisión a escritos anteriores o el mero desacuerdo con lo resuelto puedan considerarse agravios en los términos del art. 226 del C.P.C., ya que no es suficiente para sustentar un recurso de apelación, el mero hecho de disentir con la interpretación dada por el juzgador, sin fundamentar la oposición o sin dar bases jurídicas del distinto punto de vista, como igualmente manifestar la disconformidad con la decisión por considerarla equivocada o injusta, si no se da ninguna pauta distinta a la evaluada por el sentenciante para llegar a su equitativa determinación» (Expte. Nº 2759/ 94; 2655/ 93; 4718/ 99, etc.).

Sin emargo, dada la gravedad del tema en juego -desplazamieento familiar de dos menores- y a fin de abundar en fundamentos que justifican el rechazo de la acción, entramos al análisis del fondo de la cuestión.-

En autos la tía abuela impugno la paternidad y maternidad de su sobrino en contra de sus sobrinas nietas menores de edad, a quienes las demanda en cabeza de su madre porque se encuentran muertos los abuelos y el padre de las niñas. Al interponer la demanda invoca como fundamento que su hermana le dijo que su sobrino no era hijo del matrimonio, que no quería tener ninguna relación con la madre de las menores. En la apelación invoca su vocación hereditaria en relación a su hermana, pues, aduce que tiene vocación hereditaria en la sucesión de su hermana, de excluirse de la relación familiar a su sobrino y por ende a las menores, que acceden a la sucesión de su abuela por derecho de representación.-

Que el art. 258 párr.agegado por la ley 23.264, establece una etapa preliminar de admisión de la demanda. Establece, «.para la admisión de la demanda se deberá acreditar previamente la verosimilitud de los hechos en que se funda». Josefa Méndez Costa dice: «Acreditar previamente la verosimilitud de los hechos en que se apoya la gravísima acción de impugnación de la paternidad matrimonial parece razonable y prudente. Significa atender al riesgo de que se presenten impugnaciones infundadas con el impulso de la pasión o del resentimiento, cuando no, de un propósito extorsivo. El antecedente no es sólo del derecho español, sino también de jurisprudencia suiza y legislación etíope en que se exige ab initio la acreditación de la seriedad de la actuación procesal que se pretende» ( Méndez Costa María Josefa; Ferrer Francisco A. M., D’Antonio Daniel Hugo, Derecho de Familia, Rubinzal Culzonni, Santa Fé 2009 T III p. 723).-

Conforme a ello, y mas allá de los cuestionamientos doctrinarios sobre si se refiere a la necesidad de prueba anticipada o como una medida cautelar (Grosman, Belluscio, Mazinghi, Krasnow), nadie duda sobre la gravedad del tema en juego y la necesidad de la seriedad del planteo que el juez puede apreciar ab inicio, pues forma parte de las facultades inherentes a su función, siempre dentro de la razonabilidad y prudencia y teniendo en cuenta la totalidad de los intereses en juego.-

Realizadas estas aclaraciones, nos avocamos al tratamiento del fondo de la cuestión.-

Con relación a la falta de legitimación de la actora recurrente respecto de la impugnación de la paternidad del abuelo, no hace falta expedirse mas de lo que dijo la sentencia de marras, pues no entra dentro de los supuestos que taxativamente establece el art. 259 del Código Civil.

Con relación a la impugnación de la maternidad de la abuela, cabe decir lo siguiente.

La amplitud de legitimación activa para la impugnación de la maternidad prevista en el art.262 del Código Civil, ha sido criticada, además de en el momento de la sanción de la norma, en el sentido que «.pone en riesgo la estabilidad de la familia regularmente constituida y puede dar lugar a un semillero de pleitos.» (palabras de la Diputada Riutor Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados p. 7583 cit. por Mendez Costa, Ob. cit. p. 714 y otros); también es cuestionada por cuanto consagra un supuesto de discriminación entre la mujer y el hombre. Así López del Carril dice: «La esposa se encuentra en mucho peor situación que el marido en materia de impugnación. Mientras al marido le caduca la acción en el término de un año, la mujer se halla sujeta a tal acción todo el tiempo de su vida. No hay para ella caducidad de la acción que lleve paz a su vivir» (López del Carril, Julio J. La filiación y la ley 23.264, Abeledo Perrot Buenos Aires 1987 p. 382). En el mismo sentido se expresa María Victoria Famá que dice: «Como puede observarse, la legitimación activa es amplia en tanto se le otroga no sólo a quienes integran la relación familiar que se cuentiona (la madre, el marido, el hijo e incluso el padre biológico), sino también a cualquier tercero que invoque un interés legítimo. En este aspecto, existe a mi juicio un tratamiento discriminatorio no sólo entre el hombre y la mujer, sino también en términos generales entre la acotada acción que se confiere en la impugnación de la paternidad matrimonial y la vasta gama de legitimdados reconocidos para contestar la maternidad, sea matrimonial o extramatrimonial» (Famá, María Victoria, La Filiación, Régimen Constitucional, Civil y Procesal, Abeledo Perrot, Buenos Aires 2009, p.537)

Ahora bien, la doctrina ha entendido que el interés que invoque el tercero, debe ser directo con la maternidad, es decir «el tercero, debe estar relacionado de manera directa con la maternidad y no con cualquier otro derecho que de esa situación pueda derivar, por ejemplo si se pretendiera un derecho respecto del marido de la madre, ya que sería una forma de conferir la acción de impugnación de la paternidad a quien no la tiene» (CFr. Azpiri, Jorge O. Juicio de Filiación y patria potestad 2da. Ed. Hamurabi, Buenos Aires 206 p. 270).- En el mismo sentido Zannoni dice: «La acción se concede a todo tercero que invoque un interés legítimo. Este último debe estar vinculado directamente con un interés en contradicción con el de la madre» (Zannoni, Eduardo A., Derecho Civil – Derecho de familia, 5ta. ed. Actualizada y ampliada, Astrea Buenos Aires 2006, T 2, p. 492).

También se ha dicho que el «interés debe ser actual y directo» y que la interpretación de nuestra ley, difiere de la doctrina española en el sentido de que basta que exista un interés aunque sea futuro (En este sentido ver Bueres, Alberto J. y Highton Elena I., Código Civil y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial, 4ta. Impresión Hamurabi, Buenos Aires 2008, T 1B p. 436; Méndez Costa María Josefa, Ferrer F.A. y D’Antonio A.M., Ob. Cit. p. 713/714; Famá, María Victoria, Ob. cit. p.540/541; entre otros).-

El caso que nos ocupa en el que, «la tía abuela» está impugnando la maternidad del progenitor de las niñas menores, no tiene un interés directo sobre la madre de las mismas, sino sobre el padre de ellas, a quien pretende hacer caer su filiación y así excluir a las niñas en la sucesión de su abuela a la que concurren por derecho de representación.En ese sentido la Sala D de la Cámara Nacional Civil en fecha 15/7/1997 en un caso en el que el tío abuelo impugnaba la maternidad de su hermana abuela de una menor dijo: «La expectativa económica generada al actor por la muerte de su hermana (abuela de la menor), y que lo llevara a iniciar el proceso sucesorio. en modo alguno lo legitiman para impugnar la maternidad, ya que la menor no desplaza al actor de la sucesión antes referida por ser hija de A.D. de P., sino por la paternidad de L.A.P. en cuya representación concurre a la sucesión de su abuela . cuando el art. 262 permite accionar a todo tercero que invoque un interés legítimo no hace sino referirse al que lo tenga contra la madre pues si esa amplitud de legitimacion se pudiera extender al padre, qué obstáculo pudo llevar al legislador a no incluirlo en los arts. 258 y 259» (C.Nac. Civ. Sala D, 15/07/1997 LL 1998-C-748 y DJ 1998-2-780).-

Así también, la hermana es una pariente colateral, por lo tanto no se una heredera forzosa. Conforme a ello, el derecho de suceder a su hermana -abuela de las niñas- es solo una expectativa que podría o no darse, pues al morir la misma y de no tener hijos, pudo también dejar herederos testamentarios y/o legatarios. Por lo tanto el interés invocado tampoco es actual, sino una expectativa. Es verdad y se podría decir, que la causante no dejó testamento o legatarios por lo que si se excluye al hijo, la única que tiene vocación hereditaria es su hermana. Pero bien pudo ser porque tenía su hijo.Cuál hubiera sido su actitud si no los tenía?

En relación a la legitimación pasiva, los autores entienden que la acción entablada por el marido y sus herederos se dirige contra el hijo y la pretendida madre; la entablada por el hijo, contra los inscriptos progenitores; la promovida por la anotada como madre, contra el hijo y el pretendido padre. La iniciada por otros legitimados, contra el hijo y ambos progenitores. Se trata de otro supuesto de litis consorcio pasivo necesario. (ver Mendez Costa Josefa., ob.cit. pg 714/ 715; Zannoni, Eduardo . ob. cit. p. 492)

La particularidad de autos es que todo ese litis consorcio está muerto. El padre murió en 1998; luego el hijo en abril de 2012 y posteriormente la madre, en octubre de 2012. Sólo quedan las nietas quienes tienen que contestar la acción en su calidad de herederas de su padre muerto y por derecho propio que es su derecho de representación en la sucesión de la abuela.

Al respecto se ha dicho en un fallo de la SCBA en una causa similar a la presente (Causa C. 97.191, «N. d.S. , A. A. contra D. S. y S. , M. V. y ot. Petición de herencia, 09/06/2010): «.la legitimación pasiva en este tipo de procesos la integra un litis consorcio pasivo necesario, conformado por aquéllos que fueran reconocidos y quienes los reconocieron. En autos, los progenitores de las demandadas han fallecido. Es por ello que estas últimas han contestado la acción instaurada por sus propios derechos y, además, en el carácter de herederas de sus padres. En relación a la materia, he tenido oportunidad de manifestar que «. no es posible resolver la abrogación judicial de una paternidad sin escuchar al padre desplazado. Una decisión así no tolera un mínimo análisis a la luz de los derechos y las garantías constitucionales.» (C. 56.535, sent. del 16 III 1999). (del voto del Dr. Negri, fallo en mayoría con los Dres.Kogan, Pettigiani y de Lázzari, en disidencia Genoud y Hitters)

En igual sentido se pronunció, en dicho fallo, el Procurador Juan Angel de Oliveira, citando a Josefa Mendez Costa, «La acción de impugnación de maternidad iniciada por otro legitimado que no fuera el marido o el hijo de la cuestionada madre, debe ser obligatoriamente dirigida no sólo contra el controvertido hijo sino también contra la madre y/o ambos progenitores si ésta fuera casada y recayera sobre el marido la presunción de paternidad, creándose un litis consorcio necesario que debe imperiosamente integrarse con todos los partícipes de la relación filial (ver su obra La filiación, pág. 349 y Grosman, Cecilia P., colaboración en Código Civil y normas complementarias, Análisis doctrinario y jurisprudencial, director Bueres, coordinador Highton, T. 1, pág. 1187, en el mismo sentido, entre otros autores), a los fines de que pueda pronunciarse útilmente la sentencia, conforme lo prevé el art. 89 del Código de rito local. En el caso, y de acuerdo a los expedientes sucesorios acollarados al presente, los cónyuges D. S. y S. quienes figuran en las respectivas partidas como padre y madre de las accionadas, han fallecido antes del inicio de la presente impugnación, circunstancia que obstaría -de acuerdo a lo dicho- a la validez del pronunciamiento en tanto la necesidad de integración de la litis, en los casos del litisconcorcio como el que nos ocupa, no es de carácter meramente adjetivo sino sustancial desde que impide que el juicio se sustancie y se falle con prescindencia de alguno de los legitimados ya activos, ya pasivos».

Que nos pronunciamos en el mismo sentido que este fallo, porque entendemos que dada la gravedad del efecto que se persigue, que es el desplazamiento de un estado de familia consolidado, es decir se pretende «derribar un estado de familia legal y socialemtne consolidado» (fallo citado, del voto del Dr. Negri), por lo menos uno de todos ellos debe estar vivo para poder defender la validez de ese estado de familia de quienes en vida no lo modificaron.Y que luego repercute en el desplazamiento de dos niñas menores porque una tía abuela, se dió cuenta que si impugnaba la maternidad de la abuela, podía heredar.

Se suma a esta situación que en el caso que nos ocupa, existe otra hija que es mayor de edad (ver partida de nacimiento que obra a fs. 11 del Sucesorio A.de Á. P., N. E., tramitado bajo en número B-282358) la que no fue demandada. Se pretende el desplazamiento familiar de su padre; el efecto sería su desplazamiento en la sucesión de la abuela. De resolverse así, la sentencia no le sería oponible a ella y por lo tanto, la expectativa de la vocación hereditaria la apelante, caería también.

Es decir, por estas razones y por las que invocó el juez en su sentencia, estimamos justificado el rechazo «in limine» de la demanda instaurada, pues sería gravísimo el daño, de traer a juicio a dos menores a contestar la impugnación de la maternidad de su abuela, obligarlas a justificar la filiación de su padre muerto y a la realización de una prueba biológica con el resultado que ella pudiera dar y el efecto que pudiera producir en las niñas, se haga o no lugar a la demanda, luego en la sentencia que se dicte.

Conforme a ello, y en atención al Interés Superior del Niño que debe primar en todas las cuestiones en que se ventilen la identidad, las relaciones familiares, la dignidad (no es lo mismo ser un día nieta de su abuela y luego no serlo) el vínculo biológico establecido por una situación familiar consolidada (mas allá de que sea o no verdadero), y cuestiones patrimoniales de menores, estimamos que fue bien rechazada in limine la demanda instaurada por la tía abuela de las menores.- Entendemos que se han respetado las normas que se refieren al estado de hijo en La Convención Americana sobre los Derechos Humanos que obligan a que se respete la integridad física, psíquica ymoral (art. 5.1); el derecho al respeto a la honra y al reconocimiento de la dignidad (11.1); el derecho a ser oído y el derecho de defensa (8); el derecho a la libertad (7.1); el derecho del niño a la protección de su condición por parte de su familia, de la sociedad y del Estado (19). También en la Declaración Universal de Derechos Humanos (16.3), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales(10.1) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (23.1). En la Convención sobre los Derechos del Niño: el derecho a no ser separado de los padres (9.1) el derecho a la privacidad y a la honra(16), a la integridad física y mental (19).

En el voto citado dice el Dr. Negri: «El derecho a la identidad en su faz dinámica (constituido por el patrimonio ideológico cultural de la personalidad hacia el exterior que trasciende en el presente y en el futuro) no se puede obviar la importancia que para el caso cobra que en vida, nadie haya modificado el estado familiar. Aquí, ese derecho resguardado constitucionalmente en su faz estática (que comprende el origen biológico de la persona), es cuestionado por una persona ajena a quien lo ejerce. El derecho a la propia identidad; el derecho a que la propia filiación legal coincida con la filiación biológica; el derecho a la intimidad personal; el derecho a la integridad corporal; el derecho a emplazar, mantener y cuidar los vínculos parentales, más muchos etcéteras, forman una unidad que, como derecho personal en el rubro de los derechos humanos, tiene un sujeto titular indudable. Esta persona es a la que corresponde cada uno de los derechos recién ejemplificados:el derecho a la verdad filiatoria, a la identidad personal, a la integridad corporal, etc.» (Bidart Campos, Germán J., «El examen hematológico mediante prueba compulsivamente obtenida», «La Ley», 2003 F 435) y no a una persona ajena a la relación familiar».

Por lo expuesto y por los propios fundamentos de la sentencia a los que nos adherimos, procede el rechazo del recurso interpuesto.-

Por ello, la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la Provincia de Jujuy,

RESUELVE:

1.- Rechazar el recurso instaurado por la Dra. Alejandra Melina Ramos a fs. 29/ 33.-

2.- Costas a cargo de la vencida.-

3.- Regular los honorarios de la Dra. Alejandra Melina Ramos en la suma de $ 700, los que en caso de mora devengarán el interes a la tsa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina (doct. STJ LA Nº 54 Fº 673/ 678 Nº 235).-

4.- Registrar, agregar copia en autos y notificar.

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