Debe resarcirse al actor los daños ocasionados a su producción de arándanos por la actividad de feed lot desarrollada por el demandado.

feedlot2Partes: Bortairy Juan Miguel c/ Carnes del Litoral S.R.L. s/ ordinario daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Gualeguaychú

Fecha: 31-oct-2013

Cita: MJ-JU-M-84837-AR | MJJ84837 | MJJ84837

El frigorífico demandado deberá resarcir al actor los daños ocasionados a su producción de arándanos a raíz de la actividad de feed lot desarrollada por el primero. 

Sumario:

1.-Debe revocarse el fallo recurrido y, en consecuencia, hacer lugar a la demanda de daños y perjuicios deducida, pues corresponde presumir la existencia de relación causal entre el perjuicio económico del actor por la afectación por contaminación de plantas de arándanos a raíz de las inmisiones provocadas por el feed lot de la demandada, existiendo sobradas razones científicas sobre el carácter contaminante del feed lot y en particular del traspaso a través de distintos agentes al fundo del actor.

2.-La responsabilidad objetiva consagrada en el art. 2618 del CCiv como consecuencia de la inmisión que excede la normal tolerancia, no depende de la licitud o ilicitud del acto, pero las molestias a las que refiere tienen que asumir ciertas características de permanencia y repetitividad, debiendo descartarse el carácter accidental.

3.-Corresponde resarcir el daño moral padecido por el actor, pues ha quedado claro en ambos litigios que ha soportado y sufrido las molestias que no debió haber tenido que tolerar en función del art. 2618 CCiv, lo que por sí mismo le significó un perjuicio indemnizable, ya que el daño está representado por no haber podido disfrutar enteramente de su derecho de dominio, tal como tenía derecho a hacerlo y conforme a la actividad que tenía planificada.

Fallo:

ACUERDO:

En la ciudad de Gualeguaychú, Provincia de Entre Ríos, a los treinta y un días del mes de octubre de dos mil trece, se reúnen los Señores Miembros Excma. Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Gualeguaychú, Dres. Gustavo A. Britos, Ana Clara Pauletti y Guillermo Oscar Delrieux para conocer del recurso interpuesto en los autos caratulados: “BORTAIRY JUAN MIGUEL C/ CARNES DEL LITORAL S.R.L. S/ ORDINARIO DAÑOS Y PERJUICIOS” respecto de la sentencia de fs. 181/193. De conformidad al sorteo oportunamente realizado, la votación tendrá lugar en el orden: PAULETTI, DELRIEUX Y BRITOS.

Estudiados los autos el Tribunal propuso las siguientes cuestiones a resolver:

PRIMERA: ¿Es justa la sentencia apelada?

SEGUNDA: ¿qué pronunciamiento corresponde dictar?

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA LA SRA. VOCAL DRA. ANA CLARA PAULETTI, DIJO:-

I- Apeló el actor JUAN MIGUEL BORTAIRY la sentencia dictada a fs. 181/193, que rechazó su demanda de daños y perjuicios por la suma de U$S 92.529,36 promovida contra CARNES DEL LITORAL SRL, imponiéndole las costas.

En sus fundamentos, la juez de grado explicó que los daños y perjuicios que se reclamaron se refirieron a hechos acontecidos los días 30/10/2006 y 13/12/2007, en el inmueble rural de 50Has. adquirido por el actor en el año 2001 sito en Distrito Costa Uruguay Norte, Colonia Oficial “El Potrero” a los fines de dedicarlo a plantaciones de arándanos. Esgrimieron que dicha finca se dedicó a la producción de ese fruto y que para ello previamente se realizaron estudios del suelo donde se contemplaron los predios lindantes, entre ellos la existencia de una pequeña explotación ganadera a 300 metros y que éstos dieron como resultado la aptitud del terreno para el desarrollo del emprendimiento. Se alegó que en las actuaciones “Bortairy Juan Miguel c/”Carnes del Litoral S.A.s/Sumarísimo por cesación de actividad” obran planillas de cantidad de animales que tuvo el predio lindero en los primeros años del “feed lot” y el incremento de ese número, hasta que en el año 2004 tal aumento provocó que los elementos contaminantes segregados de los vacunos se escurrieran hacia la plantación, acotando que para determinarlo se realizaron análisis, que dieron como resultado un gran contenido de contaminación. Que debido a la materia orgánica depositada y la presencia de vacunos muertos, aparecieron moscas sobre las plantas y que en fecha 25/10/2006 la Escr. Mendez constató sobre el límite del fundo ocupado por la accionada que penetraba desde allí gran cantidad de polvo y pelos que se depositaban sobre los frutos y hojas. Luego nuevas constataciones de fecha 26/10/2006 y 30/10/2006, dejaron expuesto que los lotes 12 y 14 resultaron los más afectados, comprobándose una pérdida de 14.483 kg. por no ser aptos para el consumo y que en fecha 13/12/2007 se labró acta ante la misma notaria, donde previa toma de muestras, se afirmó que las pérdidas en los lotes 12 y 14 y restantes sectores era de 4.418,75 kgs. Tales pérdidas fueron cuantificadas e invocando los arts. 2618 y 1113, párrafo segundo, del C. Civil, se fundó la pretensión indemnizatoria. Anotó la jueza que la demandada esgrimió que el actor intentaba modificar en este juicio el resultado negativo que obtuvo en el sumario por cesación de actividad y que las pérdidas pecuniarias invocadas se debieron a la caída del mercado del fruto en cuestión. Se alegó que el actor tenía a su cargo probar los daños argüidos, pasando revista de la prueba sobre la prioridad de uso que surge del juicio sumarísimo, y lo inaudito de la decisión de Bortairy de dedicarse a la producción de arándanos en esa zona agropecuaria.Que además de la pericia allí realizada surge que solo se constató una pequeña cantidad de agentes vivos (moscas) y que las bacterias se encontraban dentro de los parámetros normales, considerándose al arándano analizado como apto para el consumo, por lo que se concluyó, que si bien la actividad del feed lot hipotéticamente molestaba, no afectaba el ciclo normal de la fruta en los lotes que indicó el actor, es decir que los frutos no sufrieron daño alguno. Que los estudios previos que se invocaron no fueron acreditados, ni se demostró asertivamente y con prueba concluyente la invocada pérdida y en su caso la cantidad de kgs., siendo irrelevante lo expuesto en el escrito postulatorio por basarse en pruebas que hicieron dos ingenieros “al voleo”. Expone que si bien en la acción sumarísima se dispusieron medidas tendientes al cese de las molestias, quedó cerrada toda posibilidad de sustituir esas molestias por dinero. En cuanto al daño moral se sostuvo que cayó el actor en el absurdo, al no dar referencia alguna de porqué resultaría merecedor de una indemnización de ese tipo, y que de aplicarse el art. 1113 del CCiv, cabía oponer a su progreso la eximición de culpa de la víctima, por su imprudencia de plasmar una plantación delicadísima sin estudio previo. Con ello la juez encuadró el conflicto aclarando que solo atendería lo postulado en la demanda, delimitando el objeto de este juicio del sumarísimo y dió respuesta a la defensa de cosa juzgada, desestimándola, en cuando a partir del art. 2618 del CCiv, no solo cabía la cesación de molestias, sino que deberá conceder una indemnización, pasando al estudio de su procedencia en el presente caso. Dijo que la demanda padecía defectos en la forma de proponerla en relación al reclamo, lo que se había tratado de mejorar extemporáneamente en los alegatos.Dejó sentado que la responsabilidad civil en el caso lo era bajo un factor objetivo de atribución, y ponderó las pruebas aportadas, tales como pericial producida en la acción sumarísima, actas notariales, manifestaciones de los Ingenieros Bunge y Lapolla y sus alcances, detalló el valor otorgable y concluyó que la actora, sobre quién recaía la carga de probar el daño, omitió acreditarlo, cayendo en un ostensible déficit probatorio, todo por lo cual procedió a desestimar el daño material. En cuanto al daño moral, subrayó la Magistrada que se limitó el reclamante a establecerlo en un 20% del material, sin explicitar acerca de las razones por las que merecía ser atendido, todo por lo cual lo rechazó.

II-Luce a fs. 217/224 vta. el memorial de agravios de parte actora, donde objeta que la sentencia tuviera por no acreditado el daño invocado, menguando para ello el valor probatorio de lo actuado por los Ingenieros Bunge y Lapolla por la falta de intervención de la contraria, sin que a la par el demandado hubiera concretado la defensa puntual que no pudo ejercer por esa falta de control. Se critica tal valoración, y el criterio empleado para apreciar lo actuado por ante Notaria, cuando no es cierto que la demandada no haya tenido posibilidad de defenderse ya que la Carta Documento que obra a fs. 111 (de la acción Sumarísima) muestra que se le informó que el 10/11/2006 se procedería a la poda de la fruta contaminada, sin que utilizara esa posibilidad de controlar. Se asegura que la juzgadora se dejó influenciar por la estrategia empleada para la defensa, y no puntualizó porque no es atendible lo actuado por los Ingenieros Bunge y Lapolla, ni el método empleado por ellos, sin que ningún error se les reprochara, y que tampoco lo hizo la demandada en todas las oportunidades que tuvo.Acota que también se acreditó la cuantificación por medio de los otros testigos (López, Ortiz y Muller), que dieron cuenta con conocimiento de causa de los Kilogramos de fruta promedio que produce una planta madura de arándano como la que contaba el huerto afectado de modo coincidente con la medición realizada. Que en el supuesto no era posible producir una prueba anticipada, debido al proceso de maduración de la fruta -peso con que se comercializa- lo que dura tres o cuatro días y cuando alguna llega a su punto otra esta verde, razones por las cuales la prueba fehaciente es el cálculo matemático. Se cuestionó el razonamiento judicial empleado para juzgar los kilogramos que se dijeron cosechados y en los que se basó el reclamo, como la apreciación de que pudieron comercializarse en el mercado interno. Que subsumido el supuesto en el art. 1113 del CCiv., demostrativo ello, de la errónea conclusión a la que arriba, pues probado el daño y el contacto con la cosa riesgosa, estaba a cargo de parte contraria acreditar la interrupción del nexo de causalidad. Por último y en cuanto al daño moral arguye que, ante la existencia de un hecho dañador se presume aquél. Peticiona se haga lugar al recurso y con ello a las indemnizaciones pedidas.

III.-A fs. 226/231 vta. la parte demandada contesta agravios afirmando que el escrito es una clonación del escrito de alegatos y no reúne los recaudos exigidos por el art. 257 del CPCC.Seguidamente remarca el acierto de la sentenciante en destacar incumplida por la actora su carga de explicitación en la demanda y en que lo dicho en el alegato fue tardío, como que a esa parte correspondía probar el daño, y que la misma no se hace cargo de que el juicio anterior tenía otro objeto, y que probar una molestia en términos de vecindad, no importó probar daños, mientras que en ninguno de los dos juicios demostró haber realizado los estudios previos al inicio de la producción alegados. Que la culpa del actor -en el marco del art. 1113 CCiv- como eximente de responsabilidad, es evidente, por haber iniciado un emprendimiento con gravísima imprudencia, tal es, realizar una plantación de tan delicado fruto sin estudios previos del terreno y ambiental. Refiere a los dichos de los testigos y valor otorgable a las restantes pruebas esgrimidas por el reclamante y, por último, manifiesta que no demostrada la existencia de daño la apelación deberá ser repelida.

IV.-Resumidos de ese modo los antecedentes del caso, surge que la revisión instada por la parte actora apelante, lleva a cotejar si la acción de daños y perjuicios enmarcada en el art. 2618 CCiv y que tuvo como antecedente litigioso, un juicio por la cesación de la actividad del feed lot d el accionado, ha sido erradamente rechazada tal como se lo afirma, o si como lo sostiene el demandado, esa solución fue acertada.

Para la jueza de grado una cosa era que las inmisiones de la actividad de Carnes del Litoral S.A. excedieran la normal tolerancia respecto a su vecino, y otra que hubiera sido determinante del daño invocado, el cual debía ser especialmente acreditado, tanto como su relación de causalidad con la actividad nociva, para que el accionado tuviera la obligación de responder civilmente, puntos en lo que entendió que el actor no había cumplido su carga probatoria.

No es materia de discusión el derecho aplicado en el fallo, esto es el art.2618 CCiv, ni que el mismo contempla un tipo de responsabilidad objetiva para el supuesto en que las inmisiones provocadas de un vecino a otro en exceso de la normal tolerancia, ocasionen un daño. A propósito de ello, existe sobre el punto cosa juzgada material sobre el presupuesto fáctico contemplado en dicha norma en el litigio de cesación de actividad, al punto que se dispuso el cese temporal del feed lot del demandado hasta su acondicionamiento.

Ese litigio conforma precisamente la plataforma fáctica y probatoria de las presentes, por ser su antecedente aceptado y así haberlo ofrecido las partes de consuno.

Como ya remarqué, no se encuentra discutido el tipo de responsabilidad civil involucrada. Este Tribunal en el Expt.Nº 1869/C, “URIARTE HIGINIA GREGORIA Y OTRO C/ GARCIA CARMONA HNOS S.A. Y/U OTROS S/ SUMARIO”, del 25/11/2009, dijo que el art. 2618 del Cód. Civil, concreta un factor de atribución de responsabilidad objetivo como consecuencia del exceso de la normal tolerancia (conf.: BUSTAMANTE ALSINA, J.: “Teoría General de la Responsabilidad Civil”, p. 461; COSSARI, N.G.A.: “Las inmisiones intolerables provocadas por el ruido”, en LL, 2007-C, 398, entre otros), supuesto en el que fue confirmado el reconocimiento de daño material y moral a favor del vecino afectado por ruidos molestos.

La responsabilidad objetiva consagrada en el art. 2618 del CCiv como consecuencia de la inmisión que excede la normal tolerancia, no depende de la licitud o ilicitud del acto, pero las molestias a las que refiere tienen que asumir ciertas características de permanencia y repetitividad, debiendo descartarse el carácter accidental (conf.: CNCiv, sala H, “Bottero, Hugo Enrique y otros c. Nextel Communications Argentina S.A.”, del 05/12/2007, en:RCyS 2008 , 802); en definitiva para que exista la obligación de indemnizar, la inmisión debe haber implicado un daño relevante, esencial y no corriente según los usos de la vecindad.

Acreditado por el vecino que sufrió el daño esencial, que este “damnum” existe y que es la consecuencia de una inmisión, corporal, o inmaterial, que excede de las incomodidades ordinarias de la vecindad, entonces, ya la responsabilidad aparece, no obstante que el autor de la “inmissio” pretenda que no ha hecho sino usar de una facultad jurídica, que se ha ceñido a los reglamentos administrativos y a las medidas ordenadas por la Administración en el ejercicio de su poder de policía, y a pesar de que pruebe que ha prestado toda la diligencia impuesta por las circunstancias (SPOTA, A.G.: “La responsabilidad objetiva en el derecho de vecindad”, Doctrinas Esenciales Tomo IV, 01/01/2007, 559, Edit.LL).

En la demanda se dijo que el daño material objeto de reclamo, provenía de dos hechos concretos, y que a partir de allí se calculaba el daño moral.

Se describió que el primer hecho se produjo el 30/10/06 cuando se comprobó que el total de las pérdidas en la producción de arándanos en Kgs. era de 14.483, merced a la operación realizada por el Ingeniero Roberto Bunge con el Sr. Fernando A. Lapolla, constatado por la Escribana Luisa María Méndez -fs.13/16 vta.-, donde se tomaron muestras de la fruta de los los sectores 12 y 14 que eran los más afectados por el feed lot ubicado en el predio lindero. El importe reclamado surge de lo que se le pagaba a Bortairy por colocar el arándano en EEUU, multiplicados por los 14.483 kgs.

El segundo hecho está referido a la pérdida de 4.418,75 Kgs. del fruto relevada esta vez por el agrónomo Fernando A. Lapolla el 13/12/07 también con actuación notarial -fs.17/19-, y la extracción de muestras de los sectores 12 y 13.Como el juez debe calificar los hechos, es evidente que los mencionados no refieren al hecho antijurídico, sino a la representación del daño que pudo tener el reclamante. Y no veo obstáculos para tener por cierto que tales acontecimientos existieron pues se refieren a actos pasados por una notaria, donde se efectúan cálculos de cuanto podía producir una fracción del campo del actor, cuya inteligencia no se puso en duda mediante un cuestionamiento técnico idóneo por parte del interesado en refutar la validez de tales estimaciones.

Más aun, en este pleito a fs. 140 y vta. el Ing. Bunge en su declaración testimonial dijo que su actuación antes mencionada había tenido como propósito determinar el rendimiento aproximado de la fruta de arándanos de un sector del predio, para lo cual hicieron el acta de extracción de fruta madura y verde de algunas plantas y luego con matemática y sentido común evaluaron los kilos que estaban sin cosechar.

Según relató Lapolla a fs. 141/142 similar procedimiento empleó él en 2007, pero el muestreo se hizo después del período óptimo para la cosecha porque se hicieron análisis de la fruta, que tardaban 15 días los resultados.

Luego dicho testigo y quien dijo haber prestado asesoramiento en el emprendimiento del actor, afirmó que esa producción más cercana al feed lot siempre fue tirada, que no se vendió porque tenía “escherichia coli”, según decían los análisis.

Ahora bien, una cosa es que no encuentre razones válidas para desatender dichos elementos probatorios, y otra muy distinta es que los mismos sean en sí demostrativos del daño tal como se lo cuantificó en el escrito promocional.Aclaro eso porque en tales diligencias las personas nombradas no constataron “pérdidas”, sino el kilaje que podía obtenerse en los sectores que el actor daba por perdido a raíz de otros estudios y de las exigencias de sus clientes en cuanto a la calidad de la fruta exportable, más no es prueba que exteriorice el perjuicio económico invocado.

Al respecto el testigo José Javier Gallino -fs.158/160 vta.-, quien dijo ser directivo de “Frutazul S.A.”, empresa que comercializaba en el mercado externo los frutos cosechados por Bortairy, dio cuenta de las exigencias fitosanitarias de EEUU a donde se vendía aquél producto, y que por esa razón en los años 2006 y 2007 debió desecharse la fruta correspondiente al sector lindero del predio del actor. Que en su aspecto las plantas exhibían moscas, tierra, que se efectuaron análisis, y que entonces ni siquiera se cosecharon porque Frutazul se negó a recibir la fruta para comercializar.

Gustavo E. López quien dijo ser empleado (encargado) de Frutazul S.A., también dio detalle del aviso que dio el actor a esa firma de la contaminación que estaba provocando un feed lot lindero a partir de crecimiento y el polvo que levantaba, y que a raíz de ello Frutazul S.A. no recibió la fruta que tenía contaminación porque para exportar debe tenerse certeza de la ausencia de contaminación, por lo que no se cosecharon los sectores afectados que eran los de la parte trasera del campo.

Por su parte el Lic. Rubén B.Peruzzo declaró a fs. 136 y vta.haber efectuado análisis físico-químicos y microbiológicos de aguas de distintos orígenes y fundamentalmente frutos y hojas de arándanos a pedido de Bortairy, en particular de los sectores 10, 12 y 14 de su explotación, y recordó haber encontrado contaminación bacteriana y fúngica en frutos de arándanos y hojas, como contaminación en un pequeño curso de agua que pasaba por detrás del fundo, por lo que se había calificado a la fruta de algunos sectores como no apta para consumo humano, pero que en verdad no recordaba mucho y que sí había podido efectuar una completa descripción de lo acontecido en el tema en un juicio anterior.

A fs. 137 y vta. y 138 y vta. los Sres. Gustavo J. Ortíz y Ramón A.Muller, narraron haber sido empleados del actor y dieron detalles de las molestias provocadas por el feed lot del accionado sobre el predio del actor.

Del expediente de cesación de actividad, surge que en su oportunidad efectivamente el Lic.Peruzzo se expidió sobre la existencia de contaminación fecal en las frutas analizadas -fs.93-, y que en la pericia realizada por una licenciada en bromatología y una ingeniera en producción agropecuaria -fs.245/278- también se constató contaminación de origen fecal, punto que sumado a los efectos adversos la escherichia coli, llevó a que en mi voto de la sentencia haya considerado contradictorio el informe al calificar la fruta apta para el consumo humano -cons.VI-2)-. En ese informe también se dio cuenta de la contaminación de origen fecal del arroyo que pasaba por los fundos de los litigantes, y dieron detalle de los riesgos que provocaban los agentes transmisores polvo y moscas en la actividad del feed lot.

También la sentencia dictada por esta Cámara en ese juicio dejó explicado por qué cabía presumir la relación de causalidad entre la contaminación constatada y el feed lot -cons.VI.3)-, consideraciones que “mutatis mutandi” son válidas en el presente litigio a la horade establecer si aquello que consideramos dañino como para suspender la actividad y mandar a adecuarla, pudo afectar la productividad de la zona lindera al demandado.

Es más. En el último párrafo del mencionado considerando VI.-se dijo que “.el carácter contaminante del engorde intensivo de ganado presumido legalmente y corroborado en juicio, trasciende el interés individual del actor tutelado por el art. 2618 CCiv, y es conducto necesario para que el derecho ambiental opere preventivamente, y procurando el reestablecimiento al estado anterior si ello fuera posible, con lo que la reacción judicial debe ser lo contundente y precisa como para revestir la tutela que el mandato constitucional del art. 41 impone, ya que no sólo estamos frente un daño consumado, sino a la posibilidad cierta de su profundización”.

De modo que la causa eficiente del daño claramente individualizada en ambos litigios, es la misma, porque se trata de los mismos hechos dañosos, y en el primero existen sobradas razones científicas sobre el carácter contaminante del feed lot y en particular del traspaso a través de distintos agentes al fundo del actor.En función de ello, y la operatividad de inferencias lógicas y máximas de experiencia, digo que en la especie, corresponde presumir la existencia de relación causal entre el perjuicio económico de Bortairy por la afectación por contaminación de plantas de arándanos a raíz de las inmisiones provocadas por el feed lot de la demandada, ello en función de cómo se dieron los acontecimientos según surge de las testimoniales reseñadas y restantes probanzas del expediente apiolado.

Por su parte el demandado no realizó esfuerzo probatorio alguno por mostrar una hipótesis contraria a la sostenida por el actor, a quien, vale recordar, ya se le dio la razón cuando por el carácter intolerable de las inmisiones pidió la cesación de la actividad lindera.

“…Cabe advertir que, aún en los casos de responsabilidad objetiva, le incumbe a la víctima probar el daño cierto y la relación causal con la conducta o con la cosa, sin perjuicio de que en algunos supuestos también juegan presunciones…”(conf.: CNCiv, sala H, “Bottero, Hugo Enrique y otros c. Nextel Communications Argentina S.A.”, del 05/12/2007, en: RCyS 2008, 802).

La actitud pasiva asumida en el proceso por la accionada, se verificó también a la hora de sostener la eximente de culpa de la víctima que opuso, basada en la ausencia de evaluaciones sobre el predio y la zona por parte de Bortairy, para dedicarse a los arándanos, omisión que según Carnes del Litoral S.A. habría llevado a aquél a los resultados negativos en los que basó su reclamo.Sin embargo, las evaluaciones de factibilidad del terreno escogido para la actividad fueron avaladas por los testigos que dijeron laborar para “Frutazul S.A.”, quien no solo comercializa la fruta sino que dijeron producirla en las cercanías, en tanto que en el juicio sumarísimo obra abundante prueba acerca del crecimiento que tuvo el feed lot de Carnes Litoral S.A., tanto en la cantidad de animales como la extensión de terreno usada hasta llegar a desarrollarla sobre el alambrado lindero (ver especificación de pruebas del cons.VI-4)) lo cual obviamente importó una modificación de las condiciones que pudo tener en cuenta el accionante para poner en marcha su emprendimiento.

Destaco que las declaraciones testimoniales recibidas en el presente juicio, todas las cuales abonan la tesis actoral, son lo suficientemente amplias, fundadas y convincentes y se encuentran respaldadas además por datos objetivos relevados en el juicio precedente, resultando por tanto apta para formar convicción sobre sus dichos, máxime cuando si la parte demandada pretendía menguar el poder convictivo de esa prueba, pudo y no usó los medios que tenía disponibles.

Creo por tanto que efectivamente quedó probado que Bortairy además de las molestias calificadas de intolerables en el marco del art. 2618 CCiv, sufrió un daño en su emprendimiento dedicado a la plantación y comercialización de arándanos y con ello una lesión económica. Ahora bien, una cosa diferente es que haya quedado acreditado que ese perjuicio fuera el pretendido en la demanda.

Digo esto pues en lo concerniente al daño material no encuentro que la prueba sea convincente acerca de cuanto en definitiva se privó de ganar el accionante a raíz de los hechos dañosos denunciados.Más allá de los cálculos de Bunge y Lapolla sobre el rinde esperable de los sectores que les individualizó el actor, no existen en el juicio pruebas fehacientes de la fruta que en concreto fue desechada por estar contaminada o sin condiciones para ser exportada, pues ese dato no fue documentado, ni si de ello hubo solo pérdida; tampoco se acreditó cuáles fueron los precios finalmente obtenidos por el mismo producto para la época respectiva.

Es por eso que atendiendo la facultad que me acuerda el art. 162 último párrafo del CPCC, conforme al cual “…la sentencia fijará el importe del crédito de los perjuicios reclamados, siempre que su existencia esté legalmente reclamada, aunque no resultare justificado su monto”, considero razonable admitir el ítem por el daño material sufrido por el actor, por la suma de DOLARES DIECINUEVE MIL DOSCIENTOS SETENTA Y SEIS CON NOVENTA Y CINCO CENTAVOS (U$S 19.276,95), equivalente al 25% del reclamo, el cual si bien no fue suficientemente avalado por prueba asertiva en su extensión cuantitativa, si contaba con respaldo acerca de su consumación tanto como que la pérdida del recurrente, lo fue en dólares estadounidenses en función del país de destino de la exportación frustrada.

En cuanto al daño moral, en la demanda se lo incluyó sin explicitarlo, y se lo estimó en un porcentaje del material, lo cual no resulta una pauta de mensuración aceptada como razonable ni por la doctrina actual ni por la jurisprudencia actual.

Cierto es que no hubo por parte del reclamante una descripción de sus padecimientos. A pesar de ello, ha quedado claro en ambos litigios que el actor ha soportado y sufrido las molestias que no debió haber tenido que tolerar en función del art. 2618 CCiv. Ello por sí mismo le significó un perjuicio indemnizable, ya que el daño está representado por no haber podido disfrutar enteramente de su derecho de dominio, tal como tenía derecho a hacerlo y conforme a la actividad que tenía planificada.”El “goce” de la cosa, el derecho de gozar a que alude el art. 2513 del Cód. Civil, no se limita a la mera percepción de frutos -“ius fruendi”-, sino que la excede, asume otras implicancias. El goce importa la facultad de obtener todos los provechos y ventajas que la cosa es capaz de brindar. Este goce mermado, de por sí, justifica el daño moral” (conf.: CNCiv, sala H, “Bottero, Hugo Enrique y otros c. Nextel Communications Argentina S.A.” , del 05/12/2007, en: RCyS 2008 , 802).

Así, la perturbación física, mental y patrimonial, originada en la actividad invasora es por sí misma hábil para sustentar el daño moral. Ha sido entendido que la producción de ruidos intolerables y polvillo producidos por un establecimiento industrial ubicado en un predio vecino al demandante, constituye una molestia con aptitud suficiente como para provocar en la víctima un padecimiento espiritual, una mortificación del ánimo y pérdida de tranquilidad, reparable desde la óptica del daño moral, y que en cuanto tal no requiere de la prueba directa de su existencia, bastante para su configuración la demostración del hecho jurídico (BUERES-HIGHTON, “Código Civil”, T.5 A, p.652). A su vez, el liso y llano ataque al derecho de gozar plenamente del derecho de dominio de la propiedad -Art. 2513 CCiv-, con los provechos y ventajas que la cosa es capaz de brindar, frente a su goce mermado, de por sí, justifica el daño moral (CAFFERATTA, N.A.: “Molestias intolerables derivadas de la vecindad por la instalación de una torre y antena de celulares “, en:LA LEY 2008-B, 567).

En los autos “Uriarte” antes citados, al pronunciarme sobre el reclamo del daño moral tuve oportunidad de señalar que si bien existían disidencias en cuanto a la procedencia del daño moral sustentadas en que no tratándose de actos ilícitos y no habiéndose acreditado convenientemente no corresponde computarlo, mayor consenso reúne la idea de su procedencia, y sostuve que de acuerdo al art.2618 CCiv, el “inmitente” debe indemnizar todos los daños, materiales o morales, que cause por exceder la normal tolerancia y que reconozcan su causa adecuada en el rebase de la misma.

En esa línea, las molestias y zozobras gravemente perturbadoras del sosiego espiritual y del derecho a la paz de las personas, anímicamente perjudicial e indemnizable constitutivas del daño moral, puede ser válidamente inferida en esta causa de la contaminación intolerable por materia fecal, polvo, moscas y olores, provocada en la plantación del actor a causa de la cría intensiva de ganado vacuna del demandado, que afectó la producción y ganancias que se tenía planificada para las temporadas denunciadas.

En función de ello, y contemplando el resarcimiento reconocido en casos análogos, justiprecio el rubro en la suma de PESOS CINCUENTA MIL ($50.000), sin que vea razonable expresar este resarcimiento en otra moneda que la del curso legal de este país.

V.-Los importes indemnizatorios fijados han sido estimados al día de la fecha, conllevarán la aplicación hasta el efectivo pago de una tasa anual equivalente al 6% en el caso del daño material, y en el del daño moral, tasa activa del BNA.

VI.-He dado respuesta a los reparos puestos contra la sentencia de grado, y encontrándome en condiciones de expedirme sobre la primera cuestión propuesta lo hago por la negativa.

ESE ES MI VOTO.

A LA MISMA CUESTION PLANTEADA EL SR. VOCAL DR. GUILLERMO OSCAR DELRIEUX, DIJO:-

Que adhiere al voto precedente por iguales fundamentos.

A LA MISMA CUESTION PLANTEADA EL SR. VOCAL DR. GUSTAVO A.BRITOS, DIJO:-

Que existiendo mayoría hace uso de la facultad de abstenerse de emitir su voto, conforme lo autorizado por el art. 47 de la L.O.P.J. (texto según Ley 9234).

A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA LA SRA. VOCAL DRA. ANA CLARA PAULETTI, DIJO:-

Acorde con lo establecido al tratar la anterior cuestión, sugiero a mis colegas dictar sentencia haciendo lugar al recurso deducido por el accionante, revocando la sentencia apelada, y con ello receptando la acción de daños y perjuicios deducida contra la apelada “Carnes del Litoral S.A.”, por la suma de U$S 19.276,95 por daño material, y $50.000 por daño moral, e intereses expresados en el considerando V.

Por aplicación del art. 271 CPCC, costas y honorarios deben ser readecuados, imponiendo las de ambas instancias al demandado, efectuando nuevas regulaciones por las mismas.

Por esa razón el recurso contra los honorarios deducido por el letrado Altuna en la diligencia de fs. 139 vta. se ha tornado de abstracto tratamiento.

ESE ES MI VOTO.

A LA MISMA CUESTION PLANTEADA EL SR. VOCAL DR. GUILLERMO OSCAR DELRIEUX, DIJO:-

Que, por compartir los argumentos, adhiere a la solución propuesta por la preopinante.

A LA MISMA CUESTION PLANTEADA EL SR. VOCAL DR. GUSTAVO A. BRITOS, DIJO:-

Que existiendo mayoría hace uso de la facultad de abstenerse de emitir su voto, conforme lo autorizado por el art. 47 de la L.O.P.J. (texto según Ley 9234).

Con lo que se dio por terminado el acto, quedando acordada la Sentencia siguiente:

ANA CLARA PAULETTI

GUILLERMO O. DELRIEUX

(Abstención)

GUSTAVO A. BRITOS

ante mi:

DANIELA A. BADARACCO

Secretaria

SENTENCIA:-

GUALEGUAYCHU, 31 de octubre de 2013.

Y VISTO:-

Por los fundamentos del Acuerdo que antecede, por mayoría;

SE RESUELVE:-

1.-HACER LUGAR al recurso deducido por el actor a fs.193 vta. en diligencia, revocando la sentencia de fs.181/193, y receptar la acción de daños y perjuicios deducida contra la demandada “Carnes del Litoral S.A.”, por la suma de DOLARES ESTADOUNIDENSES DIECINUEVE MIL DOSCIENTOS SETENTA Y SEIS, CON NOVENTA Y CINCO CENTAVOS (U$S 19.276,95) en concepto de daño material, y la de PESOS CINCUENTA MIL ($50.000) por daño moral, con más los intereses establecidos en el Considerando V.

2.-READECUAR la imposición de costas fijadas en la sentencia de grado y ESTABLECER las de ambas instancias al demandado.

3.-ADECUAR los honorarios profesionales correspondientes a la primera instancia a los Dres. LUIS L. FERRANDO, PEDRO ALTUNA y LEANDRO L. FERRANDO, en las respectivas sumas de PESOS . ($.=.J.); PESOS . ($.=.J.) y PESOS . ($.,.=.J) y a los Dres. JORGE LUIS DELORENZI, EDGARDO DANIEL GARBINO y ALEJANDRO DANIEL BRIOZZO en las sumas de PESOS . CENTAVOS ($.=.J), PESOS . ($.=.J) y PESOS . ($.=.) respectivamente; arts. 3, 5, 7, 29, 30, 61, 63 y concs. de la Ley 7046. Y REGULAR los correspondientes a esta instancia al Dr. PEDRO ALTUNA en la suma de PESOS ONCE MIL CUATROCIENTOS CINCUENTA ($11.450,00=114,50J) y al Dr. EDGARDO DANIEL GARBINO en la suma de PESOS OCHO MIL CATORCE CON OCHENTA CENTAVOS ($.,.=.J.); arts. 29, 30, 61, 63, 64 y concs. de la Ley 7046.

REGISTRESE, notifíquese y, oportunamente, bajen.

GUSTAVO A. BRITOS

SIGUEN LAS FIRMAS:

ANA CLARA PAULETTI

GUILLERMO O. DELRIEUX

ante mi:

DANIELA A. BADARACCO

Secretaria

En ././. se registró en soporte informático (Acuerdo S.T.J Nº 20/09 del 23/06/09 Punto 7). Conste.-

DANIELA A. BADARACCO

Secretaria

 

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