fbpx

Efecto Moyano: más sectores se sumaron a un diciembre «caliente» y ya lograron su bono de fin de año

TrabajadoresNo sin dificultades, los gremios afines al Gobierno, como comercio, construcción, alimentación y metalúrgicos, también pactaron un plus. Sin embargo, quedaron lejos del acuerdo logrado por el sindicalista opositor. 

Cuando los reclamos gremiales parecían haberse calmado, un numeroso grupo de sindicatos siguió los pasos de los camioneros y consiguió un bono de fin de año para afrontar los incrementos de precios y los gastos de las fiestas.
Se trata de los empleados de comercio, los obreros de la construcción, la alimentación, los metalúrgicos, portuarios, aceiteros, trabajadores municipales y los de las autopistas, mientras los estatales y docentes aguardan en la fila de espera.
Presionada por el «salariazo» policial y el «efecto Moyano», la dirigencia sindical -sobre todo la más alineada al oficialismo- tuvo que salir a buscar un alivio temporal para sus afiliados. Todo con la expectativa de pasar el temporal hasta conquistar un ajuste superior en las paritarias de los próximos meses, en momentos en que el Gobierno apunta justamente a lo contrario y dio la orden de moderar las expectativas salariales.
La compensación extraordinaria es la vía alternativa que encontraron los sindicatos al reclamo de reabrir paritarias, que impulsaron sin resultados tanto los peones rurales como los docentes. Sin embargo, en la mayoría de los casos el beneficio por única vez sólo alcanzó a una parte de los trabajadores, en unas negociaciones que no estuvieron exentas de roces.
Esto fue así porque las cámaras se negaron a firmar un acuerdo para toda la actividad y prefirieron manejar los acuerdos por empresa, a diferencia de la modalidad adoptada por el Sindicato de Choferes de Camiones (SiChoCa), que alcanzó al conjunto de los trabajadores del rubro.
Luego de denunciar la interferencia del Ejecutivo y amenazar con lanzar un paro nacional, los Moyano lograron que los empresarios del sector del transporte accedan a pagar una asignación no remunerativa que va desde los $ 1.500 hasta los $5.600, según la rama y que se cobrará desde febrero.
La semana pasada los mercantiles se sumaron al reclamo y recibieron un bono de entre $1.000 y $1.500. Como es habitual, la compensación fue otorgada sólo en las grandes superficies, donde el Sindicato de Empleados de Comercio (SEC), liderado por Armando Cavallieri, dio vía libre a las comisiones internas para pedir sumas no remunerativas en un solo pago o cajas de productos por un valor similar a dichos montos, «a voluntad de las empresas».
«El bono nunca se pagó de manera generalizada sino que existe el hábito de que el gremio solicita el pago extra a las grandes cadenas y cada una de ellas negocia con las comisiones internas», explicó a iProfesional el titular de la Cámara de Comercio, Carlos De la Vega.
Los supermercados minoristas Carrefour y Coto acordaron el lunes entregar productos a sus empleados por $1.100 y $1.250, mientras que en los mayoristas Diarco, Yaguar y Vital, entre otros, el valor de la caja llegó a los $1.000. Algunas tiendas de electrodomésticos, como Garbarino, pagaron $1.000 en efectivo, las emisoras de tarjeta $1.500 y empresas de la talla de Unilever entregaron $1.800.
Bonos selectivos
Frente a la resistencia de la Cámara de la Construcción a firmar un acuerdo para toda la actividad, la Unión de Obreros de la Construcción (UOCRA) adoptó el mismo esquema que los empleados de comercio y debió manejar la negociación por empresa.
A fines de diciembre un sector de los albañiles cobró entre $1.000 y $3.000 hasta en tres cuotas, de acuerdo con el tamaño de la obra. Por ejemplo, en el barrio de Palermo, donde la construcción de edificios explotó en los últimos años, los trabajadores de un proyecto ubicado sobre la calle Costa Rica percibieron $700 en diciembre y el resto será pagado en el verano, según les comunicó la constructora.
En tanto, el Sindicato de los Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) optó por acuerdos por planta para negociar sumas que van desde los $1.000 a $1.500, tras movilizarse a la Cámara de la Alimentación (COPAL) y fracasar en su reclamo de un bono para todos los trabajadores del sector.
La poderosa Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el gremio de Antonio Caló, tampoco pudo alcanzar un acuerdo similar al de los camioneros y el titular de la CGT afín al Gobierno debió conformarse con «premios» en algunas fábricas.
En la provincia de Buenos Aires, los establecimientos metalúrgicos medianos otorgaron un plus de entre $800 y $1.500, y las plantas más grandes aportaron hasta $3.000. La iniciativa había sido tomada por la seccional de Córdoba, donde unas 50 firmas aceptaron el reclamo de la UOM.
«Nos hubiera gustado acordar al menos $1.000 con las cámaras pero fueron las primeras en rechazarlo», dijo un dirigente metalúrgico de una de las principales seccionales bonaerenses.
Así las cosas, la mayoría de los gremios oficialistas consiguieron un paliativo bastante alejado del obtenido por los camioneros, que representó un ajuste del 30%.
Solamente el sindicato de Aceiteros de San Lorenzo cerró con las empresas de la zona en Santa Fe premios que, según cada categoría, irán desde $7.200 hasta $10.080 en dos tramos, y el moyanista gremio de los guincheros (estibadores) arregló un plus de $2.000 con la Cámara Argentina de Arena y Piedra, que representa a más de 30 firmas de Capital Federal y Gran Buenos Aires.
Por otra parte, la presión policial de los últimos días para cobrar un aumento salarial empujó a los gobernadores de Córdoba y Santa Fe a responder a otros empleados estatales a través de un bono de fin de año, que ahora replican los intendentes alistados en el Frente Renovador, quienes darán a los municipales de sus comunas una suma que va desde los $300 a los $1.400 según el caso.
En cambio, los estatales y docentes bonaerenses todavía esperan «el correlato de la provincia de Buenos Aires» en medio del silencio adoptado por la gestión de Daniel Scioli.
Síntomas de lo que viene
Las dificultades experimentadas por los sindicatos para obtener una mejora extraordinaria al cierre del año dejaron una sensación de incertidumbre en la dirigencia gremial y le agregaron un condimento extra a uno de los diciembres más calientes de la «década ganada», en el que no faltaron amotinamientos policiales, saqueos y protestas de vecinos motivadas por los apagones.
Si bien la conflictividad laboral no escaló al mismo ritmo que la inflación, los gremialistas coinciden en anticipar que las paritarias del 2014 van a ser más «complicadas» por la creciente reticencia del empresariado y del Estado para coplar los sueldos a los aumentos de precios.
En este sentido, el titular del STIA, Rodolfo Daer, señaló que la «falta de entendimiento» con los empresarios en la discusión sobre el bono enciende un «alerta» de cara a la negociación.
«Estas son las primeras golondrinas de lo que van a ser las paritarias. Simplemente se buscó una compensación de fin de año frente a la inflación, que a partir de noviembre tuvo un gran aumento por la remarcación de precios», advirtió el sindicalista alineado con la CGT oficialista.
Los primeros síntomas de lo que vendrá quedaron reflejados en la nueva ronda de negociaciones abiertas por los empleados bancarios, aceiteros y petroleros: mientras los primeros todavía no pudieron cerrar un adelanto a cuenta de la paritaria de marzo y debieron patear las tratativas para enero, en las otras actividades ya se registraron piquetes y paros.
Aunque nadie lo reconozca en voz alta, la nota común fue la presión oficial para reducir el porcentaje de aumento o extender la vigencia del convenio.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: