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Reforma judicial: hacen cambios, pero sin tocar los temas más polémicos

congresoNacionalLuego de recibir un reclamo de la Corte Suprema, el Gobierno aceptó modificar dos de los proyectos de la reforma de la justicia , para mantener en el máximo tribunal todas las facultades de administración del Poder Judicial, potestad que en la propuesta original pasaba a manos del Consejo de la Magistratura. Sin embargo, el oficialismo no aceptó modificar los aspectos más cuestionados de la reforma: el del número de integrantes de ese órgano y el referido a las mayorías necesarias para nombrar y destituir jueces.

Los cambios, recibidos con sorpresa por los diputados oficialistas y calificados por un sector de la oposición como un «pacto espurio» entre la Casa Rosada y la Corte, postergarán al menos dos semanas los planes del oficialismo, que tenía previsto sancionar todas las leyes hoy.

El viraje del kirchnerismo se produjo luego de que el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, envió el jueves pasado al presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, una carta en la que le transmitió algunas de las objeciones hechas por la Junta de Presidentes de Cámaras Federales de Apelaciones de todo el país. Ahí se advertía que podía producirse una «verdadera paralización del Poder Judicial».

Lorenzetti formalizó el reclamo ante el Congreso por expreso pedido de la Presidenta, a quien el juez le había manifestado unos días atrás, en una conversación reservada, el mismo planteo, según informó la diputada Diana Conti, presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja.

La antesala de la votación, para la que el oficialismo cuenta con una mayoría muy ajustada, estuvo marcada por una fuerte presión contra la reforma, reclamo central de la multitudinaria protesta del 18-A, y eje de una intensa campaña de lobby de un grupo de organizaciones de la sociedad civil. Para sumar presión, la oposición instaló ayer una carpa frente al Congreso.

«Es nuestra intención tomar algunas de las sugerencias de nuestros jueces, que incluso ya habían sido hechas por integrantes de nuestro bloque y de bloques aliados», anunció Conti en el inicio del plenario de comisiones, en el que se emitió dictamen favorable a los proyectos que serán debatidos hoy en el recinto de la Cámara baja. Al encuentro asistieron el ministro de Justicia, Julio Alak, y el secretario de Justicia, Julián Álvarez.

«Todos sabemos que la Corte es el último intérprete de la Constitución. Si hace una interpretación de que el Consejo no tendría una capacidad eficiente, la verdad que al Poder Ejecutivo le parece aceptable la mayoría de las propuestas que hace la Corte», dijo Álvarez, para justificar el viraje. El funcionario ratificó que el resto de la reforma, que tiene como puntos salientes la elección de consejeros por medio del voto popular y la regulación de las medidas cautelares contra el Estado, se mantuvo sin cambios.

Ya cuando Conti anunció las modificaciones, entre los diputados, oficialistas y opositores, nació un murmullo que se prolongó durante varios segundos. Tres kirchneristas consultados por LA NACION no escondieron su sorpresa. «Nunca habíamos reculado, ni con la 125», se resignó uno. «Hay que pelearse con uno a la vez», evaluó otro, y explicó que, con las últimas modificaciones, el Gobierno mejoraba la convivencia con el máximo tribunal, al que irán a parar los planteos de inconstitucionalidad contra la reforma. «Hay batallas ganadas y otras que se tienen que postergar por un tiempo», interpretó el tercero.

La reacción opositora fue automática. «Esto es un pacto entre Lorenzetti y Cristina», soltó Elisa Carrió, que había girado su silla para quedar de cara a los periodistas que cubrían la reunión. Esa denuncia enseguida fue propalada en comentarios off the record por otros diputados opositores, que se preguntaban en qué consistía el supuesto intercambio entre el Poder Ejecutivo y la Corte. «Cristina le da el manejo de los recursos y del personal. ¿Qué le da Lorenzetti? La constitucionalidad del cepo cambiario o de la ley de medios», arriesgó Carrió.

 Las modificaciones alcanzaron a dos de los seis proyectos, el de ingreso igualitario de empleados al Poder Judicial y el de reforma del Consejo de la Magistratura. El primero se debatirá en el Senado el miércoles próximo. Había sido aprobado la semana pasada en Diputados, cámara a la que deberá regresar tras los cambios. El segundo tendrá que volver a tratarse en el Senado, luego de que se sancione hoy en Diputados.

A partir de cambios en una veintena de artículos, en la nueva redacción de los dos proyectos se faculta a la Corte para manejar la administración de los fondos, la política salarial y las tareas de superintendencia del Poder Judicial. El máximo tribunal también queda a cargo de los concursos para ingresar a la planta de empleados de la Justicia. El proyecto original, que traspasaba todas esas facultades al Consejo, se fundaba en la Constitución, que en su artículo 114, señala que ese organismo «tendrá a su cargo […] la administración del Poder Judicial». Pese a que algunos sectores de la oposición señalaban el «vaciamiento de poder» de la Corte como uno de los principales defectos de la reforma, las modificaciones no lograron atenuar el rechazo de todo el arco antikirchnerista.

Fuente: La Nación

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