Indemnización del perjuicio causado al cuentacorrentista quien sufrió un robo en ocasión de la realización de un depósito.

Partes: Sarra Pablo Jaime c/ Banco Santander Río S.A. s/ | daños y perjuicios

Tribunal: Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de Rosario

Fecha: 7-feb-2012

Cita: MJ-STF-M-6595-AR | STF6595 | STF6595

Robo sufrido por el cuentacorrentista en ocasión de la realización de un depósito pesando sobre la entidad financiera demandada la obligación de seguridad, razón por la cual, deben repararse los perjuicios ocasionados.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda intentada por el cuentacorrentista, quien en ocasión de la realización de un depósito fue robado, pues, pesa sobre la entidad financiera demandada la obligación de seguridad, aplicable en las relaciones de consumo, definida como el deber que tienen las partes de preservar a las personas de sus cocontratantes de todo daño que pueda ocasionarse en la ejecución de ciertos contratos que comportan ese riesgo, máxime cuando como en el caso se trata de empleo del sistema de cajero automático que importa una actividad empresarial riesgosa, en la que queda atrapado el usuario del servicio bancario.-

2.-Cabe condenar al accionado a abonar el daño material sufrido por el demandante, si aquel no ha rendido prueba alguna que permita desvirtuar el factor objetivo de atribución que le resulta aplicable, tanto en razón de haber incumplido el deber tácito de seguridad para con el accionante, como por ser el prestador de un servicio brindado mediante cosas riesgosas, habiéndose frustrado el propósito del actor al haberse incumplido la obligación de resultado por parte del accionado.-

Fallo:

Rosario,7 de Febrero del año 2012.-

Y VISTOS: Estos caratulados “SARRA, PABLO JAIME contra BANCO SANTANDER RIO, SA sobre DAÑOS Y PERJUICIOS” (Expte Nro 484/11) y sus acollarados entre las mismas partes sobre ASEGURAMIENTO DE PRUEBAS (Expte Nro 1063/11);

DE LOS QUE RESULTA: Que a fs 24, por apoderado, el actor promueve demanda indemnizatoria contra el accionado por cobro de las sumas de $.3.000 en concepto de “daño material” y $.8.000 en concepto de daño moral, o las sumas que en más o menos resulten de las probanzas producidas o el criterio judicial.-

Que señala que es cliente del accionado, siendo titular de la cuenta corriente Nro 237-004147/2, y que el día 21 de Diciembre del año 2010, siendo aproximadamente las 10,20 horas, se encontraba en la entidad bancaria con intención de realizar un depósito en efectivo mediante cajeros automáticos que se encuentran dentro de la misma entidad, utilizando uno que se encuentra a la derecha de la puerta de entrada del local, y que funciona en horario bancario.-

Que agrega que, frente a la máquina, colocó el dinero dentro del sobre proveído por la entidad al efecto, cuando una persona que se hallaba detrás de él, supuestamente aguardando turno para operar, lo tocó en la espalda y le indicó que se le había caído dinero al piso; y, efectivamente, observó que había dinero en el piso.- Mientras se inclinaba para recoger el dinero, otra persona que se encontraba detrás se apoderó del sobre con el dinero y se va.-

Que señala que todo lo relatado fue captado por las cámaras filmadoras, y se ve reflejado en las fotos acompañadas.-

Que dice que realizó denuncia en la Comisaría 2ª de la Unidad Regional II, y entiende que la responsabilidad del suceso es de la entidad bancaria, que asume una obligación tácita de seguridad sujeta a responsabilidad objetiva.-

Que funda la demanda en Derecho y ofrece su prueba.-

Que a fs 85, por apoderada, comparece la entidad bancaria, ysolicita se tenga por rechazado todo hecho expuesto por el actor que no sea expresamente reconocido en el responde, procediendo a efectuar una expresa negativa de todos los hechos expuestos por el actor, sin desconocer la calidad de cuenta correntista invocada por éste, pero niega haber infringido la obligación de seguridad, resultando que el hecho dañoso se produjo exclusivamente por negligencia del actor.-

Que ofrece su prueba y pide el rechazo de la demanda, con costas.-

Que se proveen las pruebas ofrecidas, obrando en autos audiencia de vista de causa, quedando los autos en estado de sentenciar.-

Y CONSIDERANDO: Que, en primer lugar, cabe decidir si he de tener por aceptada la existencia del hecho generador de la responsabilidad que el actor atribuye a la accionada a través de la prueba producida, consistente en la denuncia policial -que implica en verdad una presentación unilateral del propio actor-, y las fotografías agregadas a autos.-

Que no puede dejarse de lado el hecho de que el actor afectado se vería indudablemente en serias dificultades para demostrar que dentro del sobre había $.3.000, cuando de acuerdo a las prácticas del depósito de dinero en cajeros automáticos no suelen existir testigos ni fedatarios del acto, lo que impide tener prueba directa sobre los extremos fácticos en que se funda la pretensión.- En este ámbito es donde recobra relevancia la existencia de hechos plurales, precisos y concordantes, que permitan formar convicción sobre el hecho indicado, CPCCSF, art 226 -.- Aquí cobra relevancia la existencia de la denuncia policial, la existencia de prueba difícil y la posibilidad de invocar, igualmente, la existencia de indicio relevante.-

Que la denuncia policial, si bien es cierto que es acto unilateral del actor, conforma junto con la calidad de cliente, no desmentida, un conjunto suficiente para arribar a la convicción de la existencia del hecho denunciado -CPCCSF, art 226-.-

Que el panorama probatorio se complementa con el mandamiento glosado, del cual surge que en el sector donde se encuentra el cajero automático utilizado por el actor no existe personal de vigilancia.-

Quela accionada, entonces, ha admitido que no lleva control de los sujetos que ingresan y egresan; tampoco ha aportado prueba alguna tendiente a llevar al ánimo del juzgador el convencimiento de que el hecho origen de la litis no habría ocurrido.-

|Que el accionado ha señalado la posibilidad de que el sobre no contuviera la suma de dinero que señala el actor, ni ninguna otra.- Tal imputación es lo suficientemente grave como para haber merecido algún aporte probatorio serio en pos de su confirmación, lo que no se ha hecho.-

Que, por otro lado, resulta asombroso que no exista un sistema de seguridad también en el sector de cajeros automáticos ubicados en planta baja, entre ellos el usado por el actor, máxime cuando no se puede ignorar que en el Derecho Procesal moderno se ha abierto camino la teoría de las cargas probatorias dinámicas, que coloca en cabeza de quien se encuentra en mejores condiciones de probar la carga de hacerlo, sin preceptos rígidos en la búsqueda de la solución del caso concreto, y según las circunstancias del mismo (PEYRANO, Jorge Walter y CHIAPPINI, Julio Oscar, “Doctrina de las cargas probatorias dinámicas”, en “LL”, 1991-B-1034).-

Que, es decir, concurren en el caso -como se señaló supra-, una pluralidad de indicios graves, precisos, concurrentes y concordantes, convergentes, demostrativos de la existencia del hecho denunciado.-

Que a lo dicho cabe agregar también el hecho de que la accionada permitió al actor girar en descubierto para cubrir los documentos que había librado, y que manifestó pretendía cubrir con el depósito frustrado.-

Que el indicio es una prueba crítica e indirecta que consiste en inducir de una circunstancia de hecho conocida otro hecho desconocido, mediante una operación lógica basada en normas de experiencia o en principios científicos o técnicas especiales.- Para que los indicios constituyan plena prueba, como en autos, es necesario que sean plurales, graves, concordantes y concurrentes, de manera tal que en su conjunto lleven al juzgador al total convencimiento de la existencia del hechoinvestigado (ALVARADO VELLOSO, Adolfo, “Estudio Jurisprudencial”, Rubinzal-Culzoni Editores, Santa Fe, Tomo Segundo, pág. 781).-

Que, una vez convencido de la real existencia del hecho, habrá de concluirse si la accionada es responsable o no por el hecho acaecido.-

Que se ha demostrado que, atento tratarse de acto frustrado planeado en horario bancario, el sector de operación donde actuó el actor es de libre acceso, utilizada por clientes o visitantes de la accionada y también por otras personas, ante la ausencia de controles.- Tal sector ha sido instalado dentro de los límites de la institución bancaria para la mayor comodidad de los clientes y visitantes del mismo, generando en el usuario o cliente la confianza y convicción de que su actividad quedará bajo la guarda o custodia del establecimiento.-

Que así las cosas, acaecido un hecho como el del sublite, la empresa bancaria es responsable.-

Que se debe asignar fuerza jurídica vinculante a lo que resulta de determinada situación creada, y se atribuye esa responsabilidad derivada de la confianza; quien genera una expectativa en un tercero está obligado a responder a la confianza que le ha sido depositada.- Dicha regla de interpretación sirve para pautar el contenido del contrato o la conducta que está precisado a desplegar el deudor para cumplir con las obligaciones creadas por el contrato y que la regla de la buena fe es determinante para suplir, integrar y corregir el contenido del negocio, en función calificadora e integradora (ALTERINI, Atilio, “Contratos civiles y comerciales de consumo.Teoría General”, Editorial Abeledo-Perrot, Bs. As., 1998, pág. 20).-

Que en tal línea de pensamiento se ha sostenido que las razonables expectativas generadas en la confianza, constituyen una fuente autónoma de obligaciones, tanto en el plano precontractual como postcontractual, cuyo quebrantamiento determina, por sí, la reparación del daño causado (WEINGARTEN, Celia, “El valor económico de la confianza para las empresas y consumidores”, en “JA”, boletín Nro 6210 de fecha 6 de Setiembre del año 2000, pág.20).-

Que la protección de la apariencia es un principio jurídico y, como tal, puede ser extendido fuera de los casos legalmente previstos, siendo necesaria una situación de hecho que, por su notoriedad, sea objetivamente idónea para llevar a engaño a los terceros acerca del estadio real de aquélla; asimismo, que el tercero no haya podido conocer la verdadera situación empleando una diligencia media; de modo que quien crea una apariencia se hace prisionero de ella (LORENZETTI, Ricardo Luis, “La oferta como apariencia y la aceptación basada en la confianza”, en “LL”, 2000-D-1155).-

Que de más está decir que lo dicho resulta aplicable en las relaciones de consumo, donde existe una obligación de seguridad, definida como el deber que tienen las partes de preservar a las personas de sus cocontratantes de todo daño que pueda ocasionarse en la ejecución de ciertos contratos que comportan ese riesgo (BUSTAMANTE ALSINA, Jorge, nota a fallo en “LL”, 1984-B, pág.73), y es del caso señalar que el empleo del sistema de cajero automático importa una actividad empresarial riesgosa, en la que queda atrapado el usuario del servicio bancario.-

Que respecto de la responsabilidad por daños, el art 40 in fine de la Ley 24240 prescribe que el prestador del servicio riesgoso solo se liberará total o parcialmente si demuestra que la causa del daño le ha sido ajena; lo que, desde tal óptica, objetiviza su responsabilidad.-

Que resulta casi innecesario señalar que entre el incumplimiento de la obligación de seguridad del accionado y el perjuicio sufrido por el actor existe un evidente nexo de causalidad adecuada.-

Que entiendo que el accionado no ha rendido prueba alguna que permita desvirtuar el factor obje tivo de atribución que le resulta aplicable, tanto en razón de haber incumplido el deber tácito de seguridad para con el accionante, como por ser el prestador de un servicio brindado mediante cosas riesgosas, habiéndose frustrado el propósito del actor al haberse incumplido la obligación de resultado por parte del accionado.-Que, arribado a la conclusión de la responsabilidad del accionado, habrán de analizarse los rubros reclamados para verificar si corresponde su indemnización total, parcial o rechazo.-

Que, en cuanto hace al rubro “daño material”, habrá de condenarse su abono en el término de diez (10) días por la suma de $.3.000 con más interés equivalente a tasa activa sumada del BNA para operaciones ordinarias, aplicable desde el día 21 de Diciembre del año 2010; y, en caso de no abonarse en el término indicado, el importe reclamado seguirá siendo engrosado en la forma indicada hasta el día del efectivo pago.-

Que, en cuanto hace al “daño moral”, entiendo que su abono no corresponde en caso de reclamo por indemnización contractual, salvo caso de prueba apreciada estrictamente, la que no ha sido dada en autos.- La cobertura de los documentos, que pudo haber creado situación de angustia en el actor, fue inmediatamente salvada por el accionadocon el ofrecimiento de giro en descubierto para su cobertura.-

Que, tratándose de demanda indemnizatoria, las costas totales del proceso son a cargo del accionado.-

Que, por lo expuesto, y fundado en lo dispuesto en el CPCCSF, art 251 y Ley 24240; FALLO: 1º Haciendo lugar parcialmente a la demanda entablada; y, en consecuencia, condenando al accionado a abonar al actor en el término de diez (10) días la suma de $.3.000, con más intereses equivalentes a tasa activa sumada del BNA para operaciones ordinarias, aplicable desde el día 21 de Diciembre del año 2010.- En caso de no ser abonado en el término indicado, el importe señalado seguirá siendo incrementado en la forma indicada hasta el día del efectivo pago.- 2º Rechazando el reclamo de daño moral.- 3º Imponiendo al accionado las costas del proceso.-

Insértese y hágase saber.-

Expte Nro 484/11.-

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