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Responsabilidad de la empresa de energía por los daños ocasionados al inmueble de la actora al caérsele encima un poste de luz

Partes: Chiancone Maria Antonia c/ Edenor S.A. s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de San Isidro

Sala/Juzgado: Tercera

Fecha: 20-sep-2012

Cita: MJ-JU-M-74923-AR | MJJ74923 | MJJ74923

Responsabilidad de la empresa de energía demandada por los daños ocasionados al inmueble de la actora al caérsele encima un poste de luz. Cuadro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Cabe responsabilizar a la empresa de energía demandada en los términos del art. 1113  CCiv. por los daños ocasionados al inmueble de la actora al caérsele encima un poste de luz, pues no está en discusión que el poste en cuestión se encontraba desde el día anterior a la ocurrencia del hecho en mal estado, quebrado en su base, tal como fue registrado en el reclamo efectuado por la actora a la empresa, siéndole atribuible, entonces, el carácter de cosa riesgosa

2.-Deben desestimarse los agravios referentes a que el estado en que se encontraba el poste no fue querido ni causado por la demandada, o que el poste no tenía ningún defecto de fabricación, peues la falta de culpa no la libera ni tampoco la prudencia con la que dice haber obrado al encargar a la empresa contratista el reemplazo del poste, hecho que, además, fue negado por aquella y no fue objeto de prueba.

3.-Es inadmisibles la defensa basada en la culpa de un tercero, en referencia a la conducta de quien con su camioneta habría embestido el poste, por no haber sido alegadas oportunamente, ya que la contestación a la demanda determina la prueba a producirse; así, entonces, no puede tenerse por probado el eximente de culpa del tercero (siquiera parcial), cuando no se especificaron oportunamente los hechos que la revelarían.

Fallo:

En la ciudad de San Isidro, a los 20 días del mes de Septiembre de dos mil doce, reunidos en Acuerdo los señores Jueces de la Sala Tres de la Excma. Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial San Isidro, doctores JUAN IGNACIO KRAUSE y MARIA IRUPE SOLANS, para dictar sentencia en los autos caratulados: «CHIANCONE MARIA ANTONIA C/ EDENOR SA S/ DAÑOS Y PERJUICIOS», expediente nº D-2074-2007; practicado el sorteo pertinente (arts. 168  de la Constitución de la Provincia y 263  del Código Procesal Civil y Comercial), resultó que la votación debía tener lugar en el siguiente orden: Dres. Soláns y Krause resolviéndose plantear y votar las siguientes:

C U E S T I O N E S

1ª ¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada?

2ª ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

V O T A C I O N

A la primera cuestión, la señora Juez doctora Soláns dijo:

A. El asunto juzgado.

A.1) Inicia la actora demanda por daños y perjuicios contra Edenor S.A. por la suma de $ 47.800. Relata que el 4 de Marzo de 2006 en horas de la tarde, el poste de luz que sostiene el cableado por donde la demandada transporta energía eléctrica, ubicado en la acera de la calle French 2137/2125, cayó haciendo ceder los cables que lo unían al pilar de entrada del fluido eléctrico del inmueble ubicado en la nombrada calle nº 2125. La construcción cedió y se derrumbó parcialmente sobre su persona cuando estaba ingresando en su domicilio (nº 2137).

Da cuenta de los daños sufridos y solicita una indemnización por la suma de $ 47.800.

A.2) Edenor S.A. contesta la demanda, da su versión de los hechos y cita como tercero a la empresa contratista Cobra S.A., a quien hace responsable de lo ocurrido, por ser quien debía reemplazar el poste dañado.

A.3) Argencobra S.A.contesta la citación como tercero, aclarando que «Cobra» es sólo su denominación comercial genérica. Afirma que resulta ajena al hecho que diera origen a la demanda y niega tener responsabilidad alguna sobre los daños y perjuicios sufridos por la actora.

A.4) Prudencia Compañía de Seguros Generales S.A. contesta la citación en garantía efectuada por Argencobra S.A., reconoce la existencia del seguro a la fecha del evento dañoso y niega la responsabilidad de su asegurada.

B. La solución dada en primera instancia.

B.1) El Juzgador aplicó al caso la responsabilidad objetiva emanada del art. 1.113 segundo párrafo  del Código Civil, ya que los daños se produjeron por la caída de un poste de luz en la vereda de la casa de la actora. Tuvo en cuenta que no obstante haber negado su responsabilidad, Edenor S.A. admitió haber recibido un reclamo telefónico el día anterior al acaecimiento del evento y que ninguna prueba aportó para demostrar la responsabilidad de la empresa contratista Argencobra S.A., a quien dijo haber encomendado la reparación del poste luego de recibir el reclamo.

B. 2) como consecuencia de lo anterior resolvió:

a) Hacer lugar a la demanda de daños y perjuicios promovida por María Antonia Chiancone contra Edenor S.A., condenando a esta última a abonar a la actora la suma de $ 51.800, más intereses y costas.

b) Rechazar la demanda de daños y perjuicios promovida por María Antonia Chiancone contra Argencobra S.A. y contra su aseguradora Prudencia Compañía Argentina de Seguros Generales S.A.

C. La articulación recursiva.

Apela la demandada Edenor S.A. a fs. 310, conforme agravios expresados a fs. 331/335, contestados a fs. 337/342.

D. Los agravios.

D.1) Se agravia Edenor S.A. por la responsabilidad que se le atribuyó en la sentencia.Afirma que el estado en que se encontraba el poste no fue causado por ella, sino por una camioneta ajena a su empresa, que resulta un tercero por quien no debe responder. Se queja porque la sentencia consideró al poste quebrado por un tercero, generador de un riesgo bajo la órbita de responsabilidad de la empresa; porque está demostrado el obrar prudente de la empresa en aras de la reparación del poste; y porque quedó probado que el accionar del tercero fue el verdadero culpable del accidente ocurrido a la actora, operando como causal de eximente de responsabilidad para su empresa.

D. 2) Se queja también por los montos otorgados en concepto de daño físico, gastos y daño moral, a los que considera excesivos; por la aplicación de intereses a la indemnización por daño moral, y por las costas que le fueron impuestas.

E. El análisis de la resolución atacada en función de los agravios expresados.

E.1) Entre las «cosas» que pueden dañar por su riesgo o vicio, deben distinguirse a las que están en movimiento por influjo de una fuerza (propia o exterior); de las inertes o inactivas, por naturaleza destinadas a la inmovilidad, por ejemplo, una capa asfáltica en desnivel, un piso resbaladizo, un pozo, una escalera, una pared, un árbol, etc. (Mayo, «Responsabilidad civil por los daños causados por cosas inertes», en E.D., 170-997; causas 92.725 del 8-7-03, 97.667 del 25-8-05 de la Sala IIª y 107.603 del 14-5-09 de esta Sala III).

Ellas son causa activa del daño únicamente cuando su anormal situación o ubicación circunstancial crean la probabilidad y consecuente previsibilidad de una contingencia perjudicial (Zavala de González, «Accidentes y causalidad», en Revista de Derecho Privado y Comunitario, Nº 15, 1997, pág.45, causa 100.264 del 6-6-06 de la Sala IIª; 107.603 citada y 103.522 del 13-7-10 de Sala III).

En el caso, no está en discusión que el poste en cuestión se encontraba desde el día anterior a la ocurrencia del hecho que aquí nos ocupa, en mal estado, quebrado en su base, tal como fue registrado en el reclamo efectuado por la actora a la empresa Edenor el día 3-3-06, reconocida por la empresa demandada (fs. 92/93), siéndole atribuible, entonces, el carácter de «cosa riesgosa» en los términos ya señalados. Tampoco lo está que fue el contacto de la actora con la «cosa riesgosa» lo que ocasionó el daño. Probado ello, por imperio del art. 1.113 parr. 2º del Cód. Civil, queda comprometida la responsabilidad objetiva del dueño o guardián (Sagarna, «El vicio, los riegos recíprocos y el factor etiológico en la causación de perjuicios», en La Ley 1994-C pág. 361 y sigs.; causas 107.163 del 14-5-09, 107.799 del 22-9-09 y 108.336 del 29-12-09 de esta Sala III). De ella la demandada sólo podrá liberarse, total o parcialmente, demostrando que el daño causado no respondió a tal riesgo de la cosa sino a culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder (causas 46.555 del 1-7-88, 51.902 del 16-8-90 de Sala II y 103.522 citada de Sala III). La teoría del riesgo creado se centra en un principio de responsabilidad con abstracción de ingredientes subjetivos como «culpa» o «inocencia» del dueño o guardián, puesto que su fundamento es puramente objetivo.Al damnificado basta con establecer la relación de causalidad entre la cosa y el daño de que se queja, como pretendió el legislador, quedando invertida, así, la carga probatoria, debiendo la demandada probar, no sólo la ausencia de culpa de su parte (al extremo de que no se libera lográndolo), sino también la culpa que atribuyó a la víctima o a un tercero (art. 375 CPCC; causas 106.844 del 26-5-09, 107.102 del 26-5-09 de Sala III).

En el marco descripto, y no estando negada su calidad de dueña o guardiana de la «cosa riesgosa», los agravios referentes a que «el estado en que se encontraba el poste no fue querido ni causado por Edenor S.A.», o que el poste no tenía ningún defecto de fabricación, no son útiles para deslindar de responsabilidad a la empresa demandada, pues, como se ha visto, la falta de culpa no la libera, ni tampoco la prudencia con la que dice haber obrado al encargar a la empresa contratista el reemplazo del poste, hecho que, además, fue negado por aquella y no fue objeto de prueba (fs. 43; arts. 260 , 375  y 384(rtef:leg4234.3849 del C.P.C.C.).

Por otra parte, cabe destacar que el recurrente pretende en los agravios, introducir una eximente -culpa del tercero que dañó el poste- que no alegó oportunamente en su contestación de demanda, en la cual intentó deslindarse de responsabilidad atribuyéndola a la empresa contratista Argencobra S.A., en virtud de los términos del contrato que las unía, y a quien dijo haber encomendado oportunamente el reemplazo del poste dañado (fs. 19/25).

Ello así, las circunstancias referidas por la apelante en los agravios que apuntan a una defensa basada en la culpa de un tercero, en referencia a la conducta de quien con su camioneta habría embestido el poste, no pueden ser ahora tenidas en cuenta, -reitero- por no haber sido alegadas oportunamente.Es que la contestación a la demanda determina la prueba a producirse (arts. 330 inc. 4º , 354 incs. 2º y 3º  y 362  del C.P.C.C.); así, entonces, no puede tenerse por probado el eximente de culpa del tercero (siquiera parcial), cuando no se especificaron oportunamente los hechos que la revelarían, porque ellos escapan del marco del litigio. Por eso ha declarado la Suprema Corte que quien no indica cuál es la conducta de la víctima -o en el caso de un tercero- supuestamente interruptiva del nexo causal, no podrá acceder a la prueba del supuesto de hecho fundamento de su defensa (arts. 354 inc. 2º y 375 CPCC; SCBA., Ac. 47.850 del 24-11-92; causas 107.432 del 10-9-09, 108.585 del 4-3-10 y D1815/06 del 29-5-12 de Sala III).

Por ello, no habiendo la recurrente invocado oportunamente la culpa del embistente del poste que en esta instancia pretende se tenga por demostrada, corresponde desestimar los agravios y confirmar en este aspecto la sentencia apelada (art. 272  C.P.C.C.).

E.2) Daño físico ($ 35.000).

Se queja la apelante por la carencia de base objetiva al establecer el monto, que excede todo margen de arbitrio judicial.

La incapacidad emergente de las lesiones sufridas como consecuencia de un hecho ilícito constituye un quebrantamiento p atrimonial como consecuencia de una disminución efectiva e irreversible de las facultades físicas de quien las padece (causas 75.389 del 7-4-98, 75.488 del 31-3-98 de la Sala II). Cabe puntualizar que el menoscabo comprobado debe ser indemnizado según el conjunto de actividades de la víctima y de la proyección que la secuela tiene sobre la personalidad integral y no sólo en el aspecto laboral.Así, la estimación del monto no se encuentra sujeta a tabulación prefijada sino que es necesario considerar toda circunstancia que caracterice a la víctima, su edad, sexo, estado civil, cargas de familia, nivel socioeconómico, y todo otro dato de interés que demuestre la situación anterior al hecho ilícito (arts. 902, 1068, 1069  y 1083  y cc. del Cód. Civil; causas 106.968 24-4-09 y 107.327 del 2-6-09 de Sala III).

Dictaminó la perito médica -sin cuestionamiento de las partes- que la actora padece como secuela del accidente una tenosinovitis del manguito rotador del hombro derecho. Su pronóstico evolutivo es desfavorable dada su edad y la ausencia de éxito en el tratamiento de rehabilitación. Las secuelas actuales producen una incapacidad funcional de la movilidad del brazo derecho. Le indicó un tratamiento de rehabilitación kinésica de 3 a 6 meses para fortalecer los estabilizadores y mejorar la flexibilidad y elongación de las estructuras comprometidas, a un costo aproximado por sesión de $ 60; ante una evolución desfavorable la indicación es quirúrgica (fs. 246/255; art.474 C.P.C.C.).

Teniendo en cuenta las secuelas descriptas y el tratamiento indicado, la edad de la actora al momento del accidente (59 años) y la ausencia de pruebas respecto a sus circunstancias personales que demuestren cómo se desarrollaban los distintos aspectos de su vida -laboral, social, deportiva, de esparcimiento, etc.-, considero elevado el monto otorgado por este rubro y propongo reducirlo a la suma de pesos veinticinco mil ($ 25.000).

E.3) Gastos ($ 1.800).

Se agravia la apelante por considerar exorbitante e injustificada la suma otorgada, pues el actor no probó haber incurrido en gastos médicos siquiera por un monto aproximado.

Le asiste razón.

La atención de las lesiones de la salud permite presumir gastos en honorarios médicos, farmacia, traslados, etc., por lo que no es necesario que toda erogación cuente con un respaldo contable concreto para generar su derecho al reembolso Es indiferente que dicha atención haya sido en un establecimiento público o a través de una obra social, pues ellos generan gastos que están al margen de la gratuidad o cobertura del servicio (causas 61.852 del 30-11-93; 63.748 del 4-10-94 de sala II), aunque tal amplitud de criterio está sujeta a que los gastos hayan sido presumiblemente efectuados y que sean coherentes con la entidad y magnitud de las lesiones sufridas (arts. 901, 1069, 1086  y conc. Código Civil; causas 106.844 del 26-5-09 y 106.844 del 26-5-09 de Sala III).

En el caso, la actora no adjuntó pruebas de los gastos en los que dice haber incurrido, lo que obliga a una ponderación parsimoniosa y en desmedro de quién tenía la obligación de acompañar los comprobantes para acreditar la magnitud del perjuicio sufrido (art.375  C.P.C.C.; causas 58.626 del 16-3-93, 65.130 del 27-4-95 y 86.704 del 17-5-01 de Sala II y 106.288 del 3-3-09 de Sala III).

Por ello, corresponde hacer lugar a los agravios y reducir prudencialmente el monto otorgado por este rubro a la suma de pesos quinientos ($ 500) (art. 165 C.P.C.C.).

E.4) Daño moral ($ 15.000).

Sostiene el apelante que la valoración y cuantía del daño moral debe hacerse sobre parámetros objetivos, por lo cual solicita su rechazo o su justa adecuación a la mínima expresión.

El daño moral es la lesión en los sentimientos que determina dolor o sufrimientos físicos, inquietud espiritual, o agravio a las afecciones legítimas y en general toda clase de padecimientos insusceptibles de apreciación pecuniaria (arts. 522 y 1078 Código Civil; Bustamante Alsina «Teoría General de la Responsabilidad Civil, parágr. 557), y su traducción en dinero se debe a que este no es más que el medio para enjugar, de un modo imperfecto pero entendido subjetivamente como eficaz por el reclamante, un detrimento que de otro modo quedaría sin resarcir (causa 106.288 del 3-3-09 de Sala III).

Para su determinación, debe tenerse en cuenta la aptitud reparadora que la suma a fijarse tendrá para la víctima, dadas sus condiciones personales (causa 106.288 citada) que, en el caso, han sido escasamente probadas (arts. 375 y 384  C.P.C.C.).

Surge de las pruebas producidas (documental de fs. 147/149 y pericial de fs. 246/255), que la actora fue atendida luego del accidente en el Hospital Zonal Gral. de Agudos «Petrona V. de Cordero» de San Fernando, donde se le detectó una fisura en el codo derecho, se le colocó yeso por 30 días y se le indicó kinesioterapia, se le colocó una bota de yeso corta con indicación de reposo durante 30 días (fs.246/255). La lesión del manguito rotador del hombro derecho que le produjo secuelas incapacitantes no fue advertida en dicha ocasión debido a la patología del codo, la cual curó sin secuelas. Las lesiones sufridas no requirieron internación ni intervención quirúrgica (aunque la del manguito rotador podría requerirla en el futuro), pero sí tratamientos kinesiológicos destinados a aliviar el dolor y la disminución de la funcionalidad del brazo derecho (fs. 246/255).

Teniendo en cuenta, entonces, los padecimientos sufridos por la actora, las circunstancias del accidente ocurrido (poste y pared que se desploman parcialmente sobre su persona), la naturaleza y entidad de las lesiones sufridas por la víctima y las escasas pruebas aportadas acerca de sus condiciones personales (sexo femenino, 59 años al momento del accidente), considero excesivo el monto fijado y propongo reducirlo a la suma de pesos diez mil ($ 10.000) (art. 165 C.P.C.C.).

E.4) Intereses sobre el daño moral.

Se agravia el apelante por la aplicación de intereses al monto otorgado por daño moral y transcribe jurisprudencia que sostiene su improcedencia.

El agravio no puede prosperar.

Para la Excma. Suprema Corte de nuestro estado, los intereses por la indemnización en un hecho ilícito son de carácter compensatorio y no moratorio, por lo que se deben desde el día en que aquél ocurrió (S.C.B.A., Ac. 24.347 del 4-7-78, «Ac. y Sent.» 1978-II, 201; causa 93.488 del 13-7-10 de Sala III), lo cual incluye, en el caso, a los intereses por el rubro cuestionado.

En consecuencia, debe confirmarse la sentencia en este aspecto.

E.5) Costas.

Se agravia el recurrente por la imposición de costas. Solicita que se impongan a la actora o a la codemandada Argencobra S.A. por haber sido responsables en el acaecimiento del hecho.

La disposición del art. 68  del C.P.C.C.establece un principio rector en la materia, según el cual las costas deben ser soportadas por quien resulta vencido, es decir, por aquél respecto del cual se dicta un pronunciamiento adverso (conf. Palacio, Lino E., «Derecho Procesal Civil», Tº III, págs. 366 y ss. ; Fenochietto-Arazi, «Código Procesal Comentado», Tº 1, pág. 261; causas 44.870 r.i. 249/87; 68.960 r.i. 368/96 de Sala II).

Si bien la rigidez de la norma en cuestión debe ceder cuando la condena a una de las partes resulte inequitativa (conf. SCBA. Ac. 21.072 del 11/9/79; causas 42.326 r.i. 284/86; 47.870 del 28/5/91; 94.302 r.i. 413/06 de Sala II), habiendo el recurrente resultado vencido, no se advierte ninguna circunstancia en la causa -ni tampoco ha sido demostrada en los agravios-, que permita apartarse en autos del principio antes referido (causas 97.257 del 28-4-09, 100.434 r.i. 25/2010 100.434 r.i. 25/2010 de Sala III; art. 260  C.P.C.C.).

Por lo expuesto, corresponde confirmar, también en este aspecto, la sentencia apelada.

Con las modificaciones propuestas, voto por la afirmativa.

El señor Juez doctor Krause por los mismos fundamentos votó en igual sentido.

A la segunda cuestión, la señora Juez doctora Soláns dijo:

En virtud del resultado arrojado por la votación a la primera cuestión, corresponde a) reducir la indemnización otorgada a la actora María Antonia Chiancone, a la suma de pesos treinta y cinco mil quinientos ($ 35.500); b) confirmar la sentencia en todo lo demás que decide y ha sido materia de agravio. Las costas devengadas ante la Alzada se imponen al demandado sustancialmente vencido (art. 68 C.P.C.C.).

El señor Juez doctor Krause por los mismos fundamentos votó en igual sentido.

Con lo que terminó el Acuerdo, dictándose la siguiente:

S E N T E N C I A

POR ELLO, en virtud de las conclusiones obtenidas en el Acuerdo que antecede y de los fundamentos expuestos en el mismo, a) se reduce la indemnización otorgada a la actora María Antonia Chiancone, a la suma de pesos treinta y cinco mil quinientos ($ 35.500); b) se confirma la sentencia en todo lo demás que decide y ha sido materia de agravio. Las costas devengadas ante la Alzada se imponen al demandado sustancialmente vencido (art. 68 C.P.C.C.).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Juan Ignacio Krause

Juez

María Irupé Soláns

Juez

Claudia Artola

Secretaria

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