Este es el proyecto de la CGT que apunta a reformar por completo el Impuesto a las Ganancias y a elevar el piso 52%

Ante la negativa de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner respecto a una inmediata actualización del piso salarial a partir del cual los trabajadores comienzan a pagar el Impuesto a las Ganancias, la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió no perder más tiempo y presentar -a través de sus diputados- un proyecto de ley que propone múltiples cambios en el tributo.

 Como punto saliente, la iniciativa propone elevar en un 52% el mínimo no imponible del gravámen. Puntualmente, de acuerdo al texto que ya ingresó a la Cámara baja, un empleado en relación de dependencia soltero pasaría a tributar a partir de un sueldo de bolsillo de $8.770 (actualmente el límite se encuentra en $5.782).

 En tanto, un empleado casado sin hijos lo haría a partir de $10.450 (hoy en $6.890). Por otra parte, un casado con un hijo soportaría el tributo a partir de $11.290 (actualmente el monto se ubica en $7.444).

 El esquema se completa explicando la situación de un dependiente casado con dos hijos que comenzaría a soportar el impuesto a partir de $12.130 netos mensuales (en la actualidad se encuentra en $7.998). Para acceder al texto completo de la iniciativa.

 La iniciativa, punto por punto

De acuerdo al texto que lleva la firma de Facundo Moyano, Héctor Recalde y Omar Plaini, el aumento del piso salarial en Ganancias, de aprobarse, se instrumentará a través de un incremento del monto anual de las deducciones personales permitidas en el tributo.

 Por ejemplo, el mínimo no imponible pasaría de $12.960 a $18.144 por año mientras que el importe computable por cónyuge saltaría de $14.400 a 20.160 pesos.

 En tanto, el correspondiente al ítem «hijo» se incrementaría hasta llegar a los $10.080 anuales. A su vez, la deducción especial pasaría de $62.208 a 87.091 pesos.

 Cabe aclarar que si bien los valores de las deducciones se aumentan sólo un 40%, al contemplar la eximición del aguinaldo, el impacto es aún mayor ya que para calcular el nuevo límite se deja de dividir por 13 sueldos y se hará por 12. Por lo tanto, el alivio sería del 52 por ciento.

Otra modificación fundamental se refiere a la incorporación de una claúsula gatillo que permitirá actualizar anualmente el piso salarial a partir del cual los empleados soportan el pago del impuesto.

De aprobarse, desde el año próximo los importes deberán ser “actualizados anualmente” por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), utilizando como parámetro “la variación promedio anual experimentada en el año inmediato anterior por el índice de salarios de los trabajadores registrados” que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)  o “el resultante de la suma de ocho veces el salario mínimo vital y móvil”, según cual resulte “más beneficioso para el trabajador contribuyente”.

Al respecto, desde el estudio Lisicki, Litvin & Asociados, Elías Lisicki recomendó oportunamente promover un «mecanismo automático» para ajustar Ganancias en base a los niveles de inflación”.

«Nos hemos alejado de una técnica elemental y sensata que hubiera sido la de establecer un mecanismo automático de ajuste de los montos mínimos no imponibles (en Ganancias), teniendo como valor referencial el elemento indicativo del monto de inflación anual», aseguró Lisicki.

”El gran esfuerzo que habría que hacer alrededor de este tema, es entrar a discutir con un alcance temporal mucho más para el futuro, la posibilidad de dejar fuera del impuesto a la renta proveniente del trabajo personal que no debería ser indicio de capacidad contributiva», agregó el tributarista.

Aguinaldo y horas extras, fuera del alcance

Otra modificación trascendental que impulsa el proyecto presentado por la CGT refiere a la incorporación de nuevas exenciones en Ganancias.

A modo de ejemplo, de aprobarse la iniciativa, el monto percibido por el aguinaldo y por las horas extras trabajadas dejaría de estar alcanzado por el impuesto.

Puntualmente, el texto establece que estarían eximidos del págo del gravamen:

• El sueldo anual complementario (aguinaldo),

• Las horas suplementarias que excedan la jornada legal o convencional,

• Las horas nocturnas,

• Las sumas percibidas por feriados obligatorios y días no laborables trabajados,

• Los rubros legales o convencionales que establezcan el pago de adicionales por productividad, eficiencia, zona, desarraigo, o cualquier otro concepto de similar naturaleza y los adicionales que se abonen por la realización de trabajos penosos, peligrosos o insalubres.

• Los rubros legales o convencionales de viático y comida y los beneficios sociales que tengan por objeto mejorar la calidad de vida del dependiente o de su familia a cargo.

• Los intereses reconocidos en sede judicial o administrativa como accesorios de créditos laborales.

• Todas las indemnizaciones legales o convencionales derivadas de la relación laboral, ya sea que se reciban en forma de capital o renta, o que los pagos se efectúen en virtud de lo que determinan las leyes civiles y especiales de previsión social o como consecuencia de un contrato de seguro.

• Las jubilaciones, pensiones, retiros o subsidios, originadas en regimenes previsionales especiales dispuestos en virtud de actividades penosas, o insalubres, determinantes de vejez o agotamiento prematuros.

Respecto a la incorporación de las indemnizaciones a las exenciones,  el consultor tributario, Alberto Romero, explicó que de esta manera “se terminaría con una controversia que se da entre el texto de  la Ley del Impuesto a las Ganancias y recientes fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”.

“Debido a la redacción de la norma, aún hoy se discute si la exención es sólo aplicable al rubro antigüedad, cuando ya existen fallos del Máximo Tribunal que la avalan en caso de trabajadoras embarazadas, por ejemplo”, explicó Romero.

“Sería saludable que se den por terminadas las disputas judiciales generadas en un vacio legal o en una incorrecta interpretación de la norma”, aseguró el experto.

En igual sentido, la iniciativa también propone que los dependientes puedan descontar del monto sujeto al impuesto «los importes abonados en concepto de alquiler del inmueble destinado a casa-habitación”.

Desde Lisicki, Litvin & Asociados, Gabriela Rigoni marcó que se trata de un aspecto positivo «la incorporación de la deducción de alquileres de casa habitación, ya que equipara a los inquilinos respecto de quienes adquirieron una propiedad y pueden deducir los intereses hipotecarios».

Por otra parte, Rigoni cuestionó la exención y desgravación de numerosos conceptos que forman parte de la remuneración percibida por el empleado (aguinaldo, horas extras, adicionales legales y convencionales, y beneficios sociales). «Es injustificada; y sólo aporta a seguir detrayendo como ingresos imponibles, tanto impositivos como previsionales, a montos que representan una mayor remuneración para el trabajador».

«Basta recordar que, a estos efectos, también comparten la naturaleza de beneficios sociales aquellos montos abonados por conceptos similares a cargos gerenciales», puntualizó la tributarista.

Baja la alícuota máxima

Por último, la propuesta emanada de la CGT propone reducir de 33% a 35% la tasa máxima soportada en el gravamen. Para ello plantea una leve actualización de las escalas salariales y las alícuotas sobre las que se calcula el impuesto. Estos valores se mantienen sin cambios desde el 2000.

De acuerdo con la iniciativa:

los que se excedan de 0 a $12.000 pagarán el 6% de la ganancia imponible

los que se ubiquen entre $12.000 y $24.000, tributarán $900 más el 10% del excedente por encima de los 12.000 pesos.

los que vayan de los $24.000 a $36.000, pagarán $2.300 más el 14% del excedente

de $36.000 a $72.000, $4.200 más el 18%

de $72.000 a $108.000, $11.100 más el 23%

de $108.000 a $144.000, $19.200 pesos más el 28%

de $144.000 en adelante, $28.500 más el 33% del excedente.

En relación a lo anteriormente mencionado, Romero advirtió que la reformulación del esquema de las escalas salariales y las alícuotas “es  insuficiente”.

“El problema no se soluciona bajando dos puntos porcentuales la tasa más alta. Lo que se requiere es una ampliación de las escalas salariales”, señaló Romero.

“Los tramos deberían modificarse de manera significativa para que los mismos resulten acordes a la situación económica actual y a la capacidad contributiva de las empresas y particulares», advirtió el tributarista.

«De lo contrario, superado el nivel de imposición mínimo, una gran cantidad de contribuyentes seguirá tributando las alícuotas más elevadas que prevé la ley del gravamen», aseguró Romero.

En igual sentido, Rigoni puntualizó que «la actualización de las escalas planteada es insuficiente, dado que la alícuota máxima resulta aplicable a partir de un monto de ingresos que se mantienen relativamente bajos ($144.000 anuales), y la distancia entre escalones es escasa».

«Una actualización integral y suficiente sobre los montos de la escala, harían innecesaria la reducción de la alícuota máxima de personas físicas, que no se justifica en casos de verdaderas altas rentas y retribuciones distintas a la salarial», concluyó la experta.

Fuente: http://impuestos.iprofesional.com

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