Condena por el delito de homicidio culposo agravado al conductor que circulaba sin carnet, a alta velocidad y en un utilitario deteriorado.

Partes: S. F. R. s/ | lesiones culposas y homicidio culposo en perjuicio de A. S.; L. P. G. y A. M. G.

Tribunal: Juzgado de Primera Instancia en lo Penal Correccional de Rosario – Sala/Juzgado: 9

Fecha: 8-may-2012

Cita: MJ-STF-M-6570-AR | STF6570 | STF6570

Se condena por el delito de homicidio culposo agravado al conductor de un rodado que circulaba sin carnet ni seguro, en un utilitario con evidente falta de mantenimiento y a una velocidad inadecuada, todo lo que ocasionó el desprendimiento de una rueda y posterior colisión, demostrando un total desprecio hacia la vida y la integridad de las personas embestidas.

Sumario:

1.-Corresponde condenar al encartado en calidad de autor del delito de homicidio culposo agravado cuando de las probanzas allegadas al proceso surge que de haber circulado en un rodado en buen estado de mantenimiento, a velocidad adecuada y respetando las normas reglamentarias propias de tal actividad, no habría perdido el dominio de su conducido y de este modo el hecho no se habría producido; habiendo sido su actuación imprudente y violatoria del deber de cuidado, mereciendo su accionar el consecuente reproche penal.

2.-Corresponde concluir que el lamentable resultado se debió a la propia imprudencia del encartado, basando la misma en una excesiva velocidad y en el deficiente estado del vehículo, agregando que se desplazaba sin carnet ni habilitación municipal y sin seguro, extremos ilustrativos de su desprecio hacia los bienes jurídicos tutelados, resaltando los dichos de los testigos coincidentes con la constación mecánica que se le efectuara al rodado.

3.-Toda vez que el procesado se condujo en la emergencia con un total desprecio hacia la vida y la integridad física de las personas, valores jurídicos tutelados por el derecho penal, al haber adoptado una conducta claramente imprudente que conllevara a los lamentables resultados en el caso, circulado por la vía pública, por una zona que conocía como altamente transitada, a bordo de un vehículo cargado, con evidente falta de mantenimiento y a velocidad inadecuada, cabe subsumir su accionar en el tipo penal de homicidio culposo agravado.

4.-A los fines de responsabilizar penalmente en grado de autor por el delito de homicidio culposo agravado al conductor de un automóvil, debe considerarse el probado deterioro que presentaba su conducido con el grado de certeza para condenar, pues del examen mecánico se advierte la existencia de serias deficiencias que indican su preexistencia a los daños ocasionados por el choque como neumáticos delanteros lisos, puerta derecha sin vidrio y con plástico transparente, freno de mano desconectado y con cable suelto, deteriorado por falta de mantenimiento, panorama que torna intransitable por la vía pública al rodado.

5.-Si de las pruebas surge que el vehículo del encartado no se encontraba en condiciones para transitar la vía pública se desmorona la hipótesis de la defensa que esgrime caso fortuito, pues surge adecuadamente la previsibilidad de que en tal estado, en algún momento, podría causarse un daño, como finalmente sucediera, y como no lo hizo, debe responsabilizarse por él.

6.-Toda vez que las circunstancias no impiden reconstruir el deteriorado estado mecánico que presentaba el utilitario y que por tanto lo inhabilitaba para la circulación; sumado a que ello era conocido por el imputado y le era plenamente previsible la posibilidad de ocasionar de este modo un resultado dañoso como el aquí investigado; independientemente del examen mecánico, se encuentra avalada por los aportes de conocimiento que brindan los testigos, no cabe sino condenar en grado de autor por el delito de homicidio culposo agravado que se le reprocha.

7.-A los fines de la determinación de la pena debe considerarse la carencia de antecedentes penales y circunstancias personales del justiciable, como así también la gravedad de su comportamiento, la extensión del daño y peligro causados y su actitud posterior al injusto, luciendo elocuentes en este aspecto los extremos coincidentemente afirmados por los testigos que ilustran sobre su desprecio hacia el resultado ocasionado con su conducta, destacando que se preocupó más por su estado que por auxiliar a las víctimas.

8.-Corresponde sobreseer al encartado por el delito de lesiones culposas por encontrarse prescripta la acción penal de conformidad con lo dispuesto por el art. 356 inc. 1° apartado 1) del CPP, 94 primer y segundo párr. , 54 , 45 , 59 inc. 3° , 62 inc. 2° y 67 del CPen.

Fallo:

08 de mayo de 2012.

“S., F.R. S/ Lesiones Culposas y Homicidio Culposo en perjuicio de A. S.; L.P.G. Y A.M.G., respectivamente; tramitado en la faz instructoria por ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional nro. 9 y actualmente radicado por ante este Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional nro. 10; del que

RESULTA:

I.- A fs. 2 y vta. obra acta de procedimiento labrada por personal de la Cría. 32 de la U.R. II en fecha 16 de octubre de 2004 dando cuenta que siendo aproximadamente las 19:15 hs. son comisionados telefónicamente a calle C. al 2800 donde se habría producido un accidente de tránsito con lesionados. Constituidos en el lugar se entrevista a F. R.o S., quien se encontraba al mando de un utilitario Fiorino color blanco dominio .al que se le habría salido la rueda trasera izquierda y habría colisionado a L.P.G., de 17 años de edad, y a A. S., de 59 años, encontrándose ambas tiradas en el piso lesionadas. Manifiesta la primera que llevaba a su beba A.M.G., de un mes de vida, también lesionada, la que habría sido trasladada por sus parientes al Policlínico San Martín. En el lugar se hace presente la ambulancia nro. 4 a cargo del Dr. ., quien examina a S. diagnosticándole “fractura de clavícula”; y la ambulancia nro. 2 a cargo de la Dra. ., diagnosticando a L.G. “fractura en pierna derecha”, disponiéndose su traslado al HECA. Se efectúa inspección ocular y croquis en presencia de los testigos C. M. y G.A. Posteriormente se comunican del Destacamento del Hospital .dando aviso que la menor M.G. presenta politraumatismo de cráneo grave, siendo derivada al HECA a fin de realizarle una tomografía computada.

A fs.3 se glosa inspección ocular del lugar del hecho, constatándose que a la altura de calle .se encuentran dos columnas de alumbrado público de madera, e incrustada en una de ellas el utilitario con la faltante de la rueda trasera completa lado izquierdo y delante del rodado las dos víctimas tiradas en el suelo y en el medio de ambas un cochecito de bebe color azul. Se destaca la existencia de una huella de surco que empieza en la mano Sur-Norte de Calle ., de 27 metros hacia donde se encuentra la faltante de la rueda del rodado. Se observa a unos diez metros donde empieza el surco en el pavimento hacia el cardinal norte, en la vereda este, una rueda completa perteneciente al rodado. Calle .se halla orientada de norte a sur y posee sentido de tránsito vehicular en ambas direcciones, delimitada a esa altura al norte por calle . Todas las arterias se encuentran asfaltadas y en buen estado de conservación, con sus veredas sin embaldosar. Se trata de una zona muy transitada en horas diurnas, disminuyendo considerablemente en horas nocturnas y feriados, siendo iluminada por la noche por lámparas de gas de mercurio.

A fs. 4/5 se glosa croquis demostrativo del lugar y sus referencias.

A fs. 11 obra constancia del ingreso al HECA de la ambulancia nro. 4 del SIES trasladando desde . a A.S. y la nro. 2 a L.P.G., quienes son atendidas por la Dra. Galgano diagnosticando a la primera traumatismo en miembros superiores y a la segunda traumatismo en pierna derecha; en tanto se solicita el estado de salud de la menor A.M.G. al Hospital de Niños V. J. Vilela, informando la Dra. .traumatismo de cráneo y pulmón grave, siendo asistida por respirador artificial, con pronóstico reservado.

A fs. 13 presta interrogatorio sumario F.R.S., quien manifiesta su deseo de declarar en sede judicial.

A fs.27 se agrega formulario de examen mecánico del rodado conducido por S., constatándose luces delanteras averiadas por impacto, freno de manos desconectado con su cable suelto, dirección afectada por impacto, tren delantero torcido; neumáticos delanteros lisos, traseros en regular estado, rueda trasera derecha desinflada o reventada, trasera izquierda suelta junto a la campana de frenos. Al momento de la pericia se constata impacto frontal izquierdo, con el frente lado izquierdo hundido, capot parte delantera izquierda abollado y desplazada hacia atrás, radiador y panel, parrilla, guardabarros delantero izquierdo abollado adelante, parabrisas rajado y suelto, tren delantero lado izquierdo torcido y desplazado hacia atrás, techo de cabina, puertas desalineadas, guardabarros trasero izquierdo abollado, falta el paragolpes delantero, puerta derecha sin vidrio (con plástico transparente), portones traseros desalineados, rueda trasera izquierda desprendida de la maza o eje trasero junto con la campana del freno de ese mismo lado, llanta de la rueda suelta presenta una deformación (llantazo) en el borde externo lado interno; presentando un estado general, tanto exterior como interior, bastante deteriorado por falta de mantenimiento.

A fs. 28 presta declaración testimonial L.P.G., de 17 años de edad, quien en presencia de su progenitor manifiesta que siendo aproximadamente las 19:15 hs. iban caminando por el cordón de lado de la calle C. rumbo a su casa, cuando de repente aparecieron tiradas en el piso junto a su beba de un mes a quien transportaba en un cochecito, pudiendo observar luego que habían sido chocadas por una chata blanca que se encontraba estrellada contra una columna, no pudiendo aportar de dónde venía. Afirma que enseguida se llenó de gente y que su hermano se llevó a su beba porque estaba lastimada. Que luego llegó la policía y después la ambulancia, trasladándola a ella y a su madre.Agrega que al momento del hecho todavía era de día y que luego tomó conocimiento que el que las chocó iba rápido y se le salió una rueda que a ella le quebró su pierna y que su beba no está bien y se encuentra internada en el Hospital de Niños.

A fs. 29 testimonia en sede policial A.S. Expresa que venían de una casa que poseen en la villa de C. y 27 de febrero caminando por la calle hacia el sur siendo aproximadamente las 19:15 hs. cuando de repente sólo recuerda que aparecieron en el suelo junto a su hija y su nieta. Que sólo sabe que la habían chocado pero no vio nada porque todo fue muy rápido. Que luego arribó la ambulancia y las trasladó al Hospital. Que resultó con fractura de clavícula según los médicos y su hija con factura de pierna izquierda, en tanto su nieta permanece internada en estado grave. Que le dijeron que el que las chocó iba muy rápido y se le salió una rueda. Que se veía bien porque todavía era de día y el suelo no estaba mojado.

A fs. 30 se deja constancia que siendo las 17:30 hs. del 23 de octubre de 2004 informan del Hospital Víctor J. Vilela que siendo las 16: 00 hs. falleció la menor A.M.G. según lo manifestado por la enfermera S.A.

A fs. 31 testimonia N.C.I. Relata que ese siendo aproximadamente las 18:30 hs. se encontraba en el interior de su casa, momento en el que escuchó un ruido fuerte y que volaba la tierra, que se asomó y vio una chata blanca que se había estrellado contra una columna y que había gente lastimada tirada en el piso, por lo que ingresó a su domicilio, llamó a la ambulancia y la policía y salió nuevamente, pudiendo ver a dos mujeres y un bebe lastimados.Que volvió a ingresar a llamar a la ambulancia y al salir vio que al bebe ya se lo habían llevado, llegando posteriormente la ambulancia y la policía.

A fs. 35 se agrega acta de examen del cadáver de quien en vida fuera A.M.G., la que ingresara al Hospital de Niños a las 21:05 hs. del 16 de octubre de 2004 con excoriaciones en pabellón auricular izquierdo, posible traumatismo de cráneo grave; falleciendo a las 16:30 hs del 23 de octubre de 2004.

II.- Recepcionadas las actuaciones en sede judicial, dispuesta y notificada la apertura de la investigación, a fs. 45/48 presta declaración indagatoria F.R.S. en presencia de su defensor. Niega la imputación que se le efectúa y manifiesta que iba circulando por calle C., de sur a norte, a velocidad moderada dado que siempre hay gente por esa vía y criaturas jugando en la calle. Sostiene que cuando iba llegando hacia la esquina frenó, miró hacia ambos lados y retomó la marcha, acelerando aproximadamente hasta unos 30 km/h; siendo que al llegar aproximadamente a mitad de cuadra sintió un ruido en la parte trasera de su camioneta. Que pensó que era un pozo y de repente la chata se levantó y se volvió a apoyar en el piso, por lo que perdió el control y se fue hacia la izquierda. Que en ese momento vio venir gente caminando de frente , por lo que trato de volantear hacia la derecha apretando los frenos y la camioneta no le respondió, entendiendo que ello obedeció a que el líquido de frenos se perdió y que de repente se encontró contra una columna de alumbrado público; que se bajó de la camioneta en estado de shock y vio dos personas tiradas en el piso y un cochecito, observando que le faltaba a su conducido su rueda trasera izquierda. Afirma que el rodado estaba en perfectas condiciones, que se estaba arreglando y que su abogado presentará tales pruebas.Sostiene que se acercaron varias personas a agredirlo y pegarle, amenazándolo, por lo que dejó una constancia en la comisaría; y que posteriormente llegaron dos ambulancias y el patrullero, habiendo antes una señora llevado a la bebita al hospital en un remise. Alega sentirse muy mal por lo ocurrido dado que se domicilia en el barrio, vive para trabajar y carece de antecedentes penales, habiéndose enterado a la semana que la nena falleció, lo que lo deprimió. Manifiesta que el vehículo pertenece a su hermana, pero que es utilizado por él para trabajar desde hace aproximadamente dos años y medio. Exhibido que le fuera el croquis obrante en autos, afirma que en realidad la columna está más cerca del cordón, a unos 70 u 80 cm., quizás a un metro, y no tan cerca de la esquina de Gálvez. Sostiene que trabajaba diariamente con la Fiorino repartiendo bebida y que todos los días tenía que hacerle algo porque si se le rompía no podía trabajar, por lo que estaba en buenas condiciones, como asimismo que el hecho se produjo porque se le salió la rueda trasera izquierda. Leído el informe de fs. 27 expresa que las puertas están desalineadas por el impacto, que no posee el vidrio derecho porque se salió cuando golpeó contra el chasis, dado que antes estaba en perfectas condiciones, desconociendo por qué se salió. En cuanto a los frenos manifiesta que los apretó y piensa que no respondieron porque no tenía la rueda o por el líquido de freno. Preguntado sobre de dónde venía y hacia dónde se dirigía, responde que estaba saliendo del negocio para entregar un pedido a un cliente, desde R al 7900 a 27 de febrero y Circunvalación. Preguntado sobre si posee licencia de conducir responde que nunca la sacó.

A fs. 49/56 la defensa técnica acompaña tomas fotográficas del vehiculo conducido por su mandante y solicita se practique una pericial mecánica en base a los puntos propuestos; lo que es proveído favorablemente.Afirma que el lamentable hecho se produjo por un desperfecto mecánico ajeno a la responsabilidad penal de su asistido.

A fs. 58, por decreto del 19 de noviembre de 2004, se dispone el procesamiento del encartado por el delito de homicidio culposo (art. 84 CP), manteniendo su libertad y disponiéndose su inhabilitación para conducir por el término de seis meses, a tenor del art. 328 II del CPP.

A fs. 61 la fiscalía solicita la ampliación de los puntos periciales peticionados por la defensa; se agregue partida de defunción y autopsia; se practique examen médico forense de las restantes víctimas; se oficie a la Dirección de Tránsito a fin de que informe si el imputado cuenta con carnet de conducir y a la Municipalidad de Rosario a fin de que informe si el vehículo se encuentra habilitado para el reparto de bebidas y el imputado inscripto en tal actividad; como asimismo sobre los requisitos que debe poseer un vehículo destinado a tal actividad y los controles y mantenimientos que debe cumplir; lo que es proveído favorablemente acto seguido.

A fs. 70 informa la Municipalidad de Rosario por intermedio de la Secretaría de Salud Pública que el vehículo marca Fiat Tipo Utilitario dominio . motor . modelo 1993 tramitó su última habilitación como vehículo de reparto de Alimentos en el año 2000 ante el Instituto del Alimento el 03 de noviembre de 2000, asignándosele nro. de inscripción . y Oblea Identificatoria Anual nro. . como “Reparto de Productos de Panificación”, aclarándose que dichas habilitaciones son anuales, venciendo el 31 de diciembre de cada año, teniendo el trámite un período de gracia de cuatro meses, por lo que esa habilitación caducaba el 30 de abril de 2001, estando a posteriori en contravención Municipal.Asimismo se informa que el 30 de abril de 2001 se tramitó ante el Instituto del Alimento la baja de su habilitación, registrándose el expediente .; y que tanto el alta como la baja del vehículo fueron otorgados a O.A.B., domiciliado en calle R. 7900 de esta ciudad. Se informa, igualmente, que el Sr. F.R.S. no registra antecedentes en esa Dependencia para reparto de bebidas y se detallan los requisitos exigidos para el reparto de “productos de panificación” bajo control del CITA -Centro Integral Técnico Automotor de la Municipalidad, dependiente de la Secretaría de Servicios Públicos- en cuanto a la verificación mecánica.

A fs. 74 informa la Municipalidad de Rosario, por intermedio de la Dirección de Tránsito, Departamento Credenciales, que al Sr. F.R.S. no se le ha otorgado carnet de conducir.

A fs. 76/77 informa la Municipalidad, a través de la Dirección General de Habilitación de Industrias, Comercios y Servicios, que el 01 de mayo de 1999 otorgó a F.R.S. Permiso ./1999 para el rubro “vinería por menor” (bebidas espirituosas) adjudicado al negocio sito en R. 7900; no registrándose permisos de vehículos.

A fs. 79 se informa que el vehículo conducido por S. fue remitido al Depósito Judicial de Automotores, adjuntándose nota de remisión y planilla de recepción a fs. 80 y 81, respectivamente.

A fs. 83 y vta. presta declaración testimonial en sede judicial A. S. Manifiesta conocer de vista a la persona que los atropelló dado que ella posee un carro y pasa todos los días cuando va a trabajar por su casa que queda por R. Agrega que los vecinos le dijeron que se mudó a un campo y que desde que pasó el accidente las fueron a ver entre cinco y seis abogados enviados por el hospital, pero que ninguno quiso tomar el caso porque no tenía seguro; que el conductor tiene todo a nombre de otras personas y que su padre que estaba en España, vino después del accidente.Manifiesta que aquél se burla de ellas y que el día que volvían del cementerio de ver a su nietita pasaron por la casa donde vende bebidas y al mirarlo se les rió y se metió adentro, siendo que actualmente maneja otra camioneta, de color verde con caja de madera atrás, la que estaciona en su puerta y guarda en su domicilio; que le parece que no trabaja más para el mismo negocio, sino para otro, porque el local de bebidas está cerrado. Sostiene que ese día iba junto a su familia caminando por calle C., desde 27 de febrero para R. Que adelante iban sus hijas M.E.D., que vive con ella, y R.V.G. que vive justo donde ocurrió el accidente, junto a su concubino R.G.G.; detrás iba L.P. con el cochecito y más atrás la declarante, no habiendo visto el auto ni escuchado frenadas, quedando luego inconsciente. Agrega que Paola tampoco recuerda nada; que caminaban por la calle, la que es ancha y carece de veredas, por lo que transitaban por el asfalto a un costadito, habiendo parado el auto en un descampado. Relata que le dijeron que se le había salido una rueda y que testigos presenciales del hecho fueron los suegros de su hija y el cuñado que viven en el lugar. Agrega que el auto la “voló” (sic), habiendo sufrido fractura de clavícula del lado izquierdo y raspones en su cara, permaneciendo como dos meses sin trabajar. Manifiesta su deseo de instar la acción penal por sus lesiones y las de su hija L.P., agregando que ésta recién dejó la muleta y todavía no puede sostener muy bien la pierna.

A fs. 84 testimonia L.P.G. Expresa que iba caminando con su madre, su padre, sus dos hermanas y un sobrinito de tres años por calle C. para Rivarola. Que el hombre iba en la chata y como no había vereda, ellas iban por el cordón.Que caminaba junto a su madre por el medio, en tanto su padre iba adelante con la bicicleta y cree que sus dos hermanas atrás, no habiendo visto cuando la chata pasó, que se les fue encima. Que ella se despertó en el piso, siendo trasladada por la ambulancia, no habiendo visto a la bebé. Relata que cuando la estaban atendiendo se acercó el conductor que estaba aturdido y pidió que lo atendieran porque tenía vidrios en el codo. Aporta como testigos a los cuñados de su hermana que viven ahí, a una vecina que le fue a decir que su bebé estaba bien y se la habían llevado; y a unas amigas suyas que también se domicilian en el lugar. Afirma haber sufrido fractura de tibia y peroné, que el cochecito se le quebró en la pierna y que la chata quedó frenada contra una columna; señalando que de lo contrario le hubiera pasado por encima. Que a su madre la tiró y que la beba quedó debajo de la camioneta. Preguntada sobre si volvió a ver al hombre conduciendo, responde que su madre tiene una casa por C., donde ella cirujea, y que la declarante estaba sentada y pasó en una chata roja con una lona verde, entendiendo que estaría haciendo repartos; habiéndolo visto también lo vio su hermana M.E.D. quien lo denunciara en la Comisaría 32.

A fs. 85 se dispone la realización de tareas de investigación tendientes a determinar el quebrantamiento de la inhabilitación para conducir impuesta preventivamente al encartado, informándose a fs. 89 que S. trabaja en el comercio tras el mostrador y que el vehículo es manejado por otro masculino.

A fs. 90 la Fiscalía propone nuevas medidas probatorias, las que son despachadas favorablemente.

A fs. 92 y vta. presta declaración testimonial J.S.O. Expresa que ese día se desplazaba por 27 de febrero en el auto junto a un pasajero al que trasladaba a Cabín 9, y que al doblar en C. hacia el sur vio que atropellaron a esa familia.Que cuando llegó a C. -esquina del accidente-, lo paró el chofer de la Fiorino a quien conoce desde chico del barrio, el que posee un negocio de venta de cerveza e calle R. 7900, pidiéndole que llamara a su hermano Oscar. Relata que como una de las señoras estaba con una bebé pidiendo auxilio, primero las ayudó a ellas y la llevó a la Comisaría, pudiendo observar que la Fiorino estaba contra la columna y que delante había una señora y más adelante otra mayor desmayada, inconsciente. Preguntado sobre si vio el momento del accidente, responde que alcanzó a ver que la Fiorino subió a la vereda, saltó el cordón y chocó contra una columna de madera. Afirma que siempre le dijo al muchacho que la hiciera arreglar porque iba a tener un accidente, dado que el tren delantero estaba destruido, las ruedas delanteras en bombé para adentro y las cubiertas de noche largaban chispas, agregando que “ni cubiertas tenía”. En relación a la velocidad que llevaría el rodado, expresa que muy fuerte no podía ir, calculando que a no más de 70 km/h. porque si no se le desarmaba toda y además estaba cargada con cerveza. Sostiene que cuando el muchacho se bajó sólo le pidió que llamara a Oscar para que fuera a buscar los cajones, no haciéndole ningún comentario sobre el accidente; que desde chiquito tiene “sangre de pato”. Preguntado si luego del accidente lo vio conducir vehículos, responde afirmativamente, señalando que compró una chata a la que vio dos veces cargada en el depósito, mejor dicho, atracándola para cargar.

A fs. 93 testimonia R.G.G. Sostiene que ese día iban todos de norte a sur y que cuando estaban pasando la esquina a la chata se le salió la rueda y agarr ó a su señora, a su hija y a su nietita.Señala que la camioneta iba de frente y bastante fuerte; que ellos caminaban por calle C., pasando 27 de febrero hacia el sur, y que dado que en ese lugar no hay vereda, transitaban a un costado por el cordón, que hay como un descampado. Que él iba adelante caminando con la bicicleta a su costado, llevando a un nietito al que no le pasó nada; que la chata pasó detrás suyo y atropelló a su señora, la tiró. Que a su hija la arrastró y que su nietita quedó debajo de la chata. Que el conductor no decía nada y que se preocupó más por levantar los envases de porrón, que por ver cómo estaban ellos. Que sólo lo conocía de vista y ahora lo ve casi siempre porque pasa por R.donde tiene el negocio. Preguntado si con posterioridad lo vio conducir vehículos, responde que los primeros días, pero que después sólo lo ha visto parado donde tiene la distribuidora.

A fs. 94 presta declaración testimonial V.R.G. Expresa que iban caminando por el costado y que la chata venía de frente y fuerte; que se veía que se le movía la rueda, habiendo podido observar cuando se le salió y se fue para un costado. Sostiene que el conductor, en lugar de doblar y salir para el otro lado, lo hizo hacia el lado en que estaban ellos, no recordando el orden en que se desplazaban. En cuanto a la presencia de testigos manifiesta que su cuñado dijo que vio algo y su cuñada que tomó a la bebé, dado que ellos viven allí. Que luego del accidente el conductor sólo quería irse y que después querían levantar los envases, teniéndolos que detener el personal de la Cría. 32, que no sabe si le dieron plata o qué, dado que esa misma noche lo soltaron. Afirma no conocerlo con anterioridad, pudiendo aportar sólo que siempre pasa manejando una chata verde que usa en una distribuidora.

A fs.95 presta declaración testimonial A.F.B. Manifiesta que iba junto a su marido a doblar cuando vieron volar a la madre de éste como quince metros, por lo que aquél se acercó, arribando luego un señor de la Iglesia y un remisero, los que llevaron a la nena. Afirma que el auto venía derecho y después curvó y dio con el palo de luz, dejando la huella. Que ella preguntó por qué se quería llevar las botellas, dado que tendría que haber esperado un perito. Agrega que cuando pasan se les mata de risa y que tendría que estar preso. Refiere que ese día estaba medio tomado y se quería ir. Que anda con una chata con “un cosito” (sic) atrás de dos ruedas, que lo usan como flete, y que le dijeron que dos veces lo vieron manejando.

A fs. 96 testimonia J.D.S. Narra que iba con su esposa a hacer unos mandados, que su madre había pasado la esquina y que cuando va a doblar la vio volar como quince metros, por lo que salió corriendo. Que fue el primero que llegó donde estaba su madre, su hermana y que el bebé se encontraba debajo de la chata. Que dio vuelta a su madre y ésta le preguntaba qué había pasado. Que la chocó una Fiorino a la que se le salió la rueda delantera izquierda, y que su conductor se metió dentro de la misma buscando algo, no ayudándolos, siendo que posteriormente llegó un hombre flaquito, levantó a la chata y su hermana con el pie sacó a la nena de abajo y posteriormente un muchacho que es remisero la llevó al hospital. Que al hombre lo ve y siempre se le ríe en la cara. Afirma que ya va a haber justicia, que en la columna está la huella y que luego lo vio manejando una camioneta, no recordando la fecha.

A fs. 97 y vta. presta declaración testimonial M.E.D.Sostiene que ese día había ido a la casa de su madre por calle C.; que eran como las 7 hs. cuando regresaban para Cabín y que no habían hecho ni una cuadra cuando ocurrió el accidente. Afirma que iban por la calle porque no tiene vereda, que tres iban adelante suyo; a la izquierda su hermana P.L. con el cochecito, la bebé en el medio y a la derecha del lado del cordón, su madre; atrás G. con la bicicleta que llevaba al hijo de la declarante y al lado V. caminando junto a su bicicleta. Que el auto venía de frente, habiéndolo visto a unos treinta metros, y que a unos quince se le salió la rueda disparada y derecho, doblándose luego para su lado, y que se llevó a su madre, a P. y a la nenita. Que a su madre la tiró lejos, habiendo quedado la bebe debajo del vehículo. Que todo pasó en un segundo; Que el rodado venía derecho y muy rápido y que de repente empezó a maniobrar y el fierro a dar fuerte contra el piso y se desvió hacia ellos. Preguntada sobre qué conducta observó entonces el conductor, respondió que ella socorrió a su madre ya que pensó que estaba muerta porque le salía mucha sangre, por lo que salió a los gritos por la calle y la ayudó el Sr. D.E., en tanto P. le decía que se llevara a la nena, pero una señora ya la había desatado del cochecito y la había sacado; que un remisero que llegó después que D. la trasladó a la Comisaría y que junto a un Oficial fueron hacia el Hospital . donde atendieron primero a la beba, la que falleció a la semana siguiente dado que tenía los huesos de la cabeza rotos. Que en el lugar había mucha gente del barrio que los socorrió, que ella le pidió ayuda al conductor diciéndole que la nena se moría y que éste ni levantó la vista para mirarla.Agrega que lo ha visto manejar dos veces una chata verde, lo que denunció en la Comisaría 32.

A fs. 103 informa la Municipalidad de Rosario a través de la autoridades del Instituto del Alimento de la Secretaría de Salud Publica, que el vehículo dominio . no registra antecedentes de habilitación alguna para el transporte de sustancias alimenticias en esa repartición; a fs 105/107 detalla los requisitos que deben cumplimentarse para la habilitación de vehículos para reparto de alimentos y gas envasado, en tanto a fs. 115 el Tribunal Municipal de faltas informa que dicho vehículo no registras actas por infracciones de tránsito.

A fs. 116/122 se glosa la autopsia de quien en vida fuera A.M.G.

A fs. 123 se disponen diversas medidas investigativas y la prórroga de la inhabilitación provisoria para conducir impuesta al encartado.

A fs. 143/163 obra copia fiel de la historia clínica perteneciente a L.P.G. y a fs. 164/167 de A.S., las que fueran oportunamente solicitadas al HECA.

A fs. 169 responde el Jefe de Registro Inspección Técnica del Automotor de la Dirección General de Transporte -C.I.T.A.- dependiente de la Secretaría de Servicios públicos de la Municipalidad, el requerimiento que se le cursara a fs. 129 en relación al estado mecánico que deben observar los vehículos habilitados para el transporte de mercaderías alimenticias, que en primer término se realiza una revisión general del vehículo, vgr.luces, limpiaparabrisas, elementos salientes que sobrepasen la carrocería y todo lo que pueda afectar la seguridad de la circulación en la vía pública; en segundo lugar se evalúa la suspensión, en caso que corresponda según el tipo de vehículo (banco de suspensión); luego se verifican los frenos, comprobando la eficiencia del frenado, ovalización de campanas, fuerzas parásitas, diferencia de frenado de las ruedas de un mismo eje y freno de estacionamiento (frenómetro); posteriormente se practica el ensayo de humo o monóxido de carbono según corresponda, y por último se inspecciona en la fosa el tren delantero y trasero y el estado general bajo carrocería (detector de holguras).

A fs. 177 el Sr. Médico Forense informa que L.P.G. ingresó al HECA el 16 de octubre de 2004 con diagnóstico de “fractura cerrada de tibia derecha en la unión del tercio medio con el tercio inferior”, lo que requirió una intervención quirúrgica efectuándosele un enclavijado endomedular bajo anestesia general el 02 de noviembre de 2004, otorgándosele el alta domiciliaria el 04 de ese mes con favorable evolución e inmovilizada. Afirma que la lesión original no puso en peligro su vida, estimando su plazo de curación de no mediar complicaciones en noventa días, con igual período de invalidez laboral. En relación a A.S. informa que ingresó en igual fecha con diagnóstico de “traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento y fractura de clavícula izquierda”, habiéndosele otorgado el alta para control por consultorio externo el 18 de octubre de 2004 con favorable evolución e inmovilizada, agregando que la lesión original no puso en peligro su vida, estimando que su plazo de curación y período de invalidez laboral fue superior a los treinta días.

A fs. 190 se glosa partida de defunción de quien en vida fuera A.M.G.

III.- A fs. 194 se remiten los autos a este Juzgado de conformidad con lo dispuesto por Acta 32/2006 de la Excma.Corte Suprema de Justicia.

A fs. 196 la defensa técnica propone delegado técnico de control en la pericia mecánica dispuesta en autos.

A fs. 207/213 se glosa el resultado de la pericia oportunamente ordenada, la que fuera efectuada en presencia del Ingeniero C.R.A., propuesto por la defensa, en el lugar designado y sin haberse presentado el rodado interviniente en el accidente, determinándose a partir de las constancias de autos, en lo sustancial, que la camioneta circulaba por calle C. de Sur a Norte y que la rueda disparada dejó una huella de surco de 27 metros hasta el lugar en que finalizó su marcha el vehículo. Se detaca la trayectoria recorrida luego de haber embestido a las víctimas hasta terminar impactando contra la columna de alumbrado, irregular y no voluntaria, como consecuencia de la salida de su rueda izquierda, estimándose que las huellas descriptas en el acta de procedimiento policial pudieron haberse realizado con la parte inferior del soporte de las zapatas del freno correspondiente a la rueda trasera izquierda. A partir de las fotografías aportadas por la defensa obrantes a fs. 51/54 y previo señalar la falta de claridad de la glosada a fs. 52, se probabiliza, en relación a las presuntas causas del desprendimiento del neumático, que “la tuerca de fijación del cubo de la rueda en cuestión, se habría aflojado y salido, o el per no roscado en el que va montada esta tuerca se habría cortado, provocando en cualquiera de los dos casos el desprendimiento de la rueda con la campana de freno y el cubo antedicho, este conjunto descripto puede observarse en la fotografía N° 4 obrante a fs. 54”. Se sostiene que S.pudo haber perdido el perfecto dominio del rodado “como consecuencia del desprendimiento de la rueda trasera izquierda, lo que habría provocado que el vehículo abandonara su sentido previo de circulación”; no existiendo constancias que le permitan evaluar posibles maniobras anteriores; reiterando en cuanto a las posteriores que “se habría tratado de una trayectoria irregular consecuencia de la salida de su rueda trasera izquierda”, concluyendo que no habría posibilidades de realizar otras maniobras con posterioridad a dicho desprendimiento. En cuanto a los posibles desperfectos mecánicos se remite a la descripción efectuada en el punto 5) -al analizar las fotografías-, afirmando no encontrarse en condiciones de evaluar desde qué momento los poseía; no pudiendo tampoco determinar la velocidad aproximada impresa al rodado previo al desprendimiento de la rueda, por inexistencia de huellas de frenada. Acto seguido probabiliza como mecánica siniestral que el rodado circulaba por C. de sur a norte, por su mano reglamentaria; en tanto las víctimas se desplazaban por igual calle, de norte a sur, sobre el pavimento; que el primer impacto se produjo entre la parte frontal del furgón Fiat Fiorino y las tres víctimas sobre calle C. en la mano de circulación norte-sur a la altura del 2815, en instantes en que el conductor habría perdido su dominio como consecuencia del desprendimiento de la rueda trasera izquierda, lo que habría provocado que el vehículo abandonara su sentido previo de circulación dirigiéndose a la mano contraria e impactando a aquéllas y, posteriormente, circulando sobre la vereda lado oeste, habría impactado también con su frente lado izquierdo contra una columna de alumbrado; mecánica que basa en las partes pertinentes que transcribe del croquis policial de fs. 10, del formulario de examen mecánico de fs. 27 y del acta de inspección ocular de fs. 8.En relación a las posibilidades de frenado según las condiciones del vehículo y la incidencia de la faltante de la rueda, sostiene el perito que “al desprenderse la rueda trasera izquierda con su campana de freno en el utilitario Fiat Fiorino, desparecen las posiblidades de frenado a través del pedal de freno”.

A fs. 214, advirtiéndose que los autos fueron recepcionados por este Juzgado sin haberse efectuado requisitoria fiscal, se dispone su devolución al de origen.

A fs. 215/217 se agrega requisitoria de elevación a juicio en la que se atribuye al justiciable “haber causado la muerte a A.M.G. y lesiones graves a A.S. y L.P.G. por imprudencia, negligencia, impericia e inobservancia de los deberes y reglamentos a su cargo en la conducción de un vehículo marca Fiat Fiorino tipo utilitario dominio .; hecho ocurrido en fecha 16 de octubre de 2004 siendo alrededor de las 19 hs. en inmediaciones de calle C. a la altura del 2800 de Rosario”. Afirma la actora penal que las probanzas de autos acreditan el actuar responsable que a título de culpa por imprudencia le cupo al imputado, fundamentalmente a partir de los testimonios que afirman que circulaba a una velocidad excesiva con un vehículo que no se encontraba en debidas condiciones, como asimismo por violación de los reglamentos a su cargo, lo que provocó las consecuencias conocidas; que conducía sin licencia habilitante un vehículo de transporte de alimentos que no tenía la correspondiente habilitación municipal y al que por lo tanto no se le efectuaban los debidos controles mecánicos, que indudablemente presentaba un estado general deficiente con evidente falta de mantenimiento, conforme se consigna a fs. 27 en el examen mecánico, enfatizando que además de haberse desprendido la rueda trasera izquierda por tal motivo, el resto de los neumáticos se encontraban lisos, y que un conductor atento a las vicisitudes del tránsito debía extremar las precauciones a fin de no poner en riesgo a terceros; conducta que el imputado indudablemente no observó a su criterio.Considerando por tanto acreditada su autoría y responsabilidad penal, peticiona se eleve la causa a juicio por los delitos previstos en los arts. 84 primer y segundo párrafo y 94 primer y segundo párrafo -dos hechos-, en función del 55 , todos los Código Penal.

IV.- Recepcionados los autos por ante este Juzgado a fin de tramitar el Plenario, de conformidad con lo dispuesto por Acordada 32/06 de la Excma. Corte Suprema de Justicia y corrido traslado a la defensa a tenor del art. 378 , la misma se expida a fs. 227/229, resistiendo la acusación de la Fiscalía. Estima que la prueba reunida resulta insuficiente para la condena de su asistido y peticiona su absolución. Expresa que no puede atribuirse culpa alguna a su pupilo por cuanto nunca pudo haber previsto una circunstancia excepcional, como fue la desencadenante el desprendimiento de una rueda que causara el lamentable suceso ocurrido. Sostiene que el proceso sólo muestra meros indicios, no habiéndose logrado acreditar la verdad objetiva, y que mas allá de no haberse cuestionado el procesamiento por insuficiencia probatoria, en el caso no se ha desvirtuado su notoria inocencia. Afirma que el informe mecánico del vehiculo involucrado no constituye prueba incriminante sino meramente indiciaria, toda vez que los datos comprobados fueron producto del lamentable suceso investigado, no pudiéndose tomar tampoco con tal entidad el informe elaborado por el Centro de Inspección Técnica del automotor, dado que no describe ningún tipo de anomalía mecánica. Resta fuerza incriminante, igualmente, a las testimoniales rendidas en autos por cuanto ninguna describe el momento del accidente, luciendo direccionadas a inculpar a su pupilo, refiriendo únicamente al supuesto incumplimiento de la prohibición de manejar, circunstancia que pese al seguimiento policial, jamás pudo ser comprobada. Afirma que su defendido describió en su defensa material cómo sucedieron los hechos y que las víctimas nada pudieron aportar al respecto por no recordarlo. Descalifica los dichos de O.por no haberse comprobado su relato y afirma que el único testimonio potable es el de R.V.G., quien a fs. 94 describe las circunstancias anteriores al accidente y coincide con lo relatado en la indagatoria en cuanto al desprendimiento de la rueda trasera izquierda. Señala que la ausencia de habilitación municipal del vehículo luce irrelevante respecto de su culpabilidad, ya que en el caso y ante el desperfecto mecánico sufrido por el utilitario, cualquier rodado hubiera tenido igual desenlace, pues aquélla refiere más a una cuestión de control respecto del mantenimiento de los alimentos transportados, que al estado mecánico general de los vehículos que se habilitan. Afirma que la pericial mecánica practicada en autos tampoco pudo constatar la alegada excesiva velocidad de su representado, por inexistencia de huellas de frenado, señalando que al haberse desprendido la rueda trasera izquierda desapareció la posibilidad de frenar con el pedal, lo que coincide con la versión que ése aportara de los hechos. Concluye afirmando que no se ha acreditado una conducta imprudente de su asistido, ni siquiera una velocidad excesiva como la afirmada por los testigos, ni un mal estado de conservación de utilitario, y menos la violación a los reglamentos; como asimismo que la falta de licencia de conducir sólo puede erigirse como una presunción en su contra, insuficiente para inferir certeramente falta de aptitud en el manejo. Efectúa reserva de derechos para el supuesto de resolución adversa.

V.- A fs. 229 vta. se dispone la apertura de la causa a prueba; ofreciendo la Fiscalía diversas medidas a fs. 230, la que es proveída a fs. 232.

A fs. 241 se glosa informe negativo de la alcoholuria practicada al encartado.

Clausurado el período probatorio a fs. 257 y previo informe actuarial que ilustra sobre la inexistencia de antecedentes penales glosado a fs. 263, se corre traslado a las partes a fin de que formulen sus conclusiones.

VI.- A fs.264/266 el representante del Ministerio Público Fiscal mantiene su acusación estimando que la colecta probatoria ha permitido reconstruir las circunstancias del hecho enrostradas al procesado y su culpabilidad, atento no existir compensación de culpas en el ámbito del derecho penal, arribándose de este modo al grado de certeza necesario para fundar un pronunciamiento condenatorio.

Tras reproducir dichos vertidos por el justiciable en su declaración indagatoria, afirma que no se encuentran controvertidos la forma ni la causa del embestimiento; que tal como lo sostiene el perito, el desprendimiento de la rueda trasera izquierda del rodado fue lo que provocó que el vehículo abandonara su línea previa de circulación dirigiéndose a la mano contraria impactando contra las víctimas, provocando la muerte de A.M.G. y lesiones graves a L.P.G. y A.S.; hecho también reconocido por la defensa en su escrito de fs. 227. Expresa que el sentido común indica que tal desprendimiento se produjo por el deficiente estado de mantenimiento del automóvil conducido por S., rechazando por tanto el caso fortuito al que alude su contradictor y la imprevisibilidad de tal acontecer; considerando que no es común que ello ocurra y que es sabido que los vehículos deben circular estando en condiciones, reuniendo todas las medidas de seguridad, máxime aquéllos que requieren un uso intensivo, como lo es en el caso investigado. Afirma que el informe mecánico practicado por la Sección Pericias Técnicas del Automotor luce indubitable al señalar las graves anomalías del rodado, echando por tierra los dichos del justiciable, señalando vgr. que los neumáticos delanteros estaban lisos, pese a que son lo s que soportan el mayor compromiso en la circulación, los que traccionan y permiten maniobrarlo, lo que acredita su falta de mantenimiento. Agrega que del testimonio de J.S.O. surge claramente que ya había visto que el tren delantero y las cubiertas delanteras sacaban chispas de noche y que se lo trasmitió previamente al imputado.En tal sentido destaca la Fiscalía que los neumáticos poseen una estructura o malla de metal a la que se adhiere el caucho, por lo que frente a un excesivo desgaste de los neumáticos, quedan a la vista los alambres de acero, lo que a consecuencia del roce con el pavimento y consiguiente calentamiento, produce chispas. Agrega que su falta de mantenimiento también queda demostrada con el hecho de que ni siquiera tenía vidrio en la puerta derecha, por lo que concluye que el deficiente estado del automotor con el que salía diariamente a trabajar y poner en peligro a los que se topaban con él, no le era ajeno, subrayando que al ser indagado quiso hacer saber al Juez que lo estaba arreglando todos los días porque de lo contrario no podía trabajar, lo que a su criterio acredita que tenía pleno conocimiento de tal extremo, afirmando que en algún momento iba a ocurrir un hecho como el investigado. Entiende que resulta revelador de tal mal estado la fotografía tomada a la rueda salida obrante a fs. 53, la que demuestra que se desprendió junto a la campana de frenos, observándose que le falta uno de los cuatro bulones que agarran la llanta a la campana y que por tanto le faltaba un tornillo previo a su desprendimiento, circunstancia muy grave y demostrativa de la falta de aseguramiento de la rueda, a lo que se suma que la fotografía de fs. 56 ilustra que a la rueda delantera izquierda también le faltaba un bulón, estando sólo sostenida por los otros tres. A su estima tales extremos no configuran una mera coincidencia sino una total y definitiva falta de interés del imputado en realizar el mínimo mantenimiento, como lo es comprar un tornillo. Resalta que el rodado no se encontraba asegurado, y que cualquiera fuere el motivo, ello constituye otra pauta demostrativa de que tampoco se ocuparía de otras cosas del automotor.Entiende indiscutible que el imputado estuvo al comando de un auto que habitualmente utilizaba con un deficiente estado de mantenimiento y pleno conocimiento de ello, lo que lo torna acreedor del reproche penal por el resultado producido; pues el fundamento de su responsabilidad radica en la imprevisión de un resultado previsible. Afirma que lo único que S. no pudo prever fue en qué lugar se volvería a romper la chata, pero sí que ello fatalmente incurriría, habiendo podido prever el desprendimiento de una rueda, no así que en ese preciso momento iban a transitar por la calzada varias personas. Se remite en lo demás a la fundamentación fáctica y jurídica formulada en la requisitoria, a la reseña de la prueba colectada durante la instrucción y a la calificación legal propuesta. Impetra se condene a F.R.S. como autor penalmente responsable del delito de Homicidio Culposo y Lesiones Culposas -dos hechos- en concurso formal, a la pena de tres años de prisión y siete años de inhabilitación especial para conducir vehículos automotores, accesorias legales y costas, en función de las pautas contenidas en los arts. 40 y 41 del Código Penal.

A fs. 271/274 formula sus conclusiones la defensa peticionando la absolución de su asistido. Descalifica la requisitoria fiscal por imprecisa, entendiendo que la misma se limita a reproducir la imputación efectuada en la indagatoria, como asimismo que las pruebas sobre las que se asienta no constituyen sino meros indicios insuficientes para una condena. Descalifica igualmente el informe mecánico al que el Actor Penal otorga relevancia cargosa, estimando que el mismo sólo describe los daños que presentaba el vehículo, afirmando que éstos fueron producto del lamentable suceso investigado, lo que a su criterio aparece refrendado por el informe practicado por el Centro de Inspección Técnica del Automotor obrante a fs. 169 de autos que demuestra que su estado general era bueno.Sostiene que se ha ignorado la defensa material esgrimida por su asistido, siendo éste una persona de bien, un humilde trabajador, con familia y sin ningún tipo de antecedentes penales. Destaca que la falta de habilitación del vehículo sólo refiere a una simple falta administrativa y que no cometió ninguna conducta delictiva, pues se condujo con la debida diligencia en cuanto al mantenimiento del rodado, toda vez que las falencias apuntadas por el actor penal no fueron probadas. Enfatiza que la declaración testimonial prestada por O. fue evaluada parcialmente por aquél, deteniéndose únicamente en la referencia que hizo al estado del vehículo, la que estima la defensa desmerecida por las restantes pruebas argumentando que contra el informe pericial de la preventora se alza el citado informe municipal y el propio dictamen del Perito Mecánico que nunca refiere que el automotor no se encontraba en condiciones técnicas de circular. Destaca, asimismo, que el informe mencionado en primer término sólo refiere a cubiertas lisas y no a que se trasluciera la estructura o malla metálica como aventura la acusación. Al respecto refiere que tal circunstancia demuestra que el testimonio de O. es falaz, pues si el vehículo no tenía cubiertas o éstas “echaban fuego”, tales circunstancias hubieran sido liminarmente advertidas por la preventora. Señala que la investigación ha recogido testimonios irrelevantes para fundar la responsabilidad de su asistido y un deficiente informe prevencional sobre el estado general del vehículo, nunca de su estado particular, lo que se efectuó por el organismo municipal y el dictamen pericial que respondió a cada requerimiento cursado por ambas partes.Afirma que su defendido siempre cumplió con los controles técnicos de rutina del vehículo a su cargo, como lo expresara en su declaración indagatoria, agraviándose de la entidad cargosa que le asigna el actor penal, entendiendo que, por el contrario, sus dichos demuestran que siempre estuvo atento al estado de su conducido y que éste se encontraba por tanto en óptimas condiciones técnicas, no habiéndose comprobado el regular estado al que refiere la Fsicalía; debiendo primar el principio “in dubio pro reo”. Replica igualmente la valoración que efectúa la Fiscalía respecto de la prueba aportada por su parte, pretendiendo que la falta de los bulones en la rueda que se desprendiera por causas ajenas a dicha faltante, y en la rueda delantera izquierda, fueron anteriores al hecho investigado. Califica dicha afirmación como aventurada, señalando que ello y los restantes daños constatados fueron producto del fuerte impacto que sufriera el rodado. Alega que no puede pretenderse que S. sabía que se iba a desprender, pero no cuándo o en qué lugar, pues el mismo refiere que el vehículo tenía mantenimiento frecuente. Peticiona la absolución de su conferente y hace reserva de la postulación constitucional para el supuesto de resolución adversa por afectación de los principios del debido proceso, defensa en juicio e igualdad ante la ley, entre otros, entendiendo que se ha afectado el principio “onus probandi incumbit actori”, pues la prueba colectada no ha acreditado con grado de certeza la responsabilidad achacada a su defendido y no ha destruido por tanto su inocencia; el principio “in dubio pro reo” cuya aplicación impetra por existir puntos oscuros y contradicciones en la investigación, entendiendo que existe una duda razonable sobre la presunta responsabilidad que éste siempre ha negado, considerando que una condena violaría su estado de inocencia.Concluye que el justiciable no ha cometido los delitos imputados, no existiendo elementos incriminantes precisamente porque no hubo conducta delictiva; que el hecho y sus disvaliosas consecuencias existieron incluso para su pupilo, quien debió soportar la prohibición de conducir que se iba renovando a medida que concluía; que hace siete años que no puede conducir, más allá de no poseer registro habilitante y que la inhabilitación para conducir peticionada por la Fiscalía ya se ha cumplido con creces.

A fs. 270 se formaliza la audiencia de conocimiento personal, de conformidad con lo dispuesto por el art. 41 del Código Penal.

Habiéndose llamado autos para sentencia, a fs. 279 se dispone la reapertura de la causa a prueba ordenándose el diligenciamiento del Oficio a la Escuela de Ingeniería oportunamente solicitado por la Fiscalía, por estimarse de absoluta necesidad.

Habiéndose designado a la Suscripta como nueva titular de este Juzgado, a fs. 280 se notifica a la defensa su intervención.

A fs. 285 informa la UNR carecer de los recursos humanos y materiales necesarios para el diligenciamiento de la prueba requerida a fs. 279.

A fs. 286 se fija fecha para recepcionar nueva audiencia de conocimiento personal, la que se materializa a fs. 287.

Habiéndose llamado autos para sentencia a fs. 286 vta. y encontrándose dicho proveído notificado y firme, los presentes obrados se encuentran en estado de resolver.

Y CONSIDERANDO:

I.- La Fiscalía atribuye a F.R.S. “haber causado la muerte a A.M.G. y lesiones graves a A.S. y L.P.G. por imprudencia, negligencia, impericia e inobservancia de los deberes y reglamentos a su cargo en la conducción de un vehículo marca Fiat Fiorino tipo utilitario dominio .; hecho ocurrido en fecha 16 de octubre de 2004 siendo alrededor de las 19 hs. en inmediaciones de calle C. a la altura del 2800 de Rosario” (fs.215/217).

Previo a adentrarse en el análisis del fondo de las circunstancias y cuestiones concretas del caso introducidas en las postulaciones acusatorias y resistencias defensistas, resulta imperioso examinar la subsistencia de la acción penal en los presentes obrados, en tanto el transcurso del tiempo podría haberse erigido en un obstáculo a la persiguibilidad penal, reclamando por tanto la actividad ju risdiccional su encausamiento en un proceso que no haya fenecido, por tratarse de una cuestión de orden público y por tanto declarable en cualquier estado y grado del proceso, de oficio o a instancia de parte, de conformidad con lo reiteradamente resuelto a nivel jurisprudencial (conf. C.S.J.N., Fallos: 186:289, 311:2205, considerando 9°; 301:339; L.10.XXXVII, “León, Benito s/ art. 71”, rta. 18/09/2001; S.C.B.A., P.65.877, “Viola, Gustavo José s/lesiones culposas”, rta. 29/9/98; P.58.026, “Avalos, Miguel Ángel s/homicidio en riña”, rta. 15/12/98; P.59.800, “Llanos, Héctor Emilio s/lesiones graves”, rta. 31/5/00); entendiéndose asimismo que si resulta procedente la extinción de la acción penal por prescripción, con su resolución se agota el acto de la sentencia, y también se agota el proceso (Fallos 311:2205; 311:1029; 311:1042; 311:1095).

Teniendo en consideración que el legislador ha previsto como una de las causales de extinción de la acción penal a la prescripción (art. 59 inc. 3 del C.P.); que ésta “corre, se suspende o interrumpe separadamente para cada delito” (art. 67 in fine del C.P.); como asimismo que el hecho investigado en autos data del 16 de octubre de 2004, corresponde examinar si en el “sub-judice” ha operado algún suspuesto de interrupción de su curso, a la luz de la reforma operada por la ley 25.990 .

Así, a partir de la escala penal conminada para el delito de lesiones culposas agravadas, previsto y reprimido en el art.94 primer y segundo párrafo del código sustantivo con una pena máxima de tres años de prisión, teniendo en cuenta que S. fue convocado a prestar declaración indagatoria el 27 de octubre de 2004, formalizándose su defensa material el 17 de noviembre de igual año, habiéndose presentado la requisitoria de elevación a juicio por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas agravadas -dos hechos- todos en concurso ideal (artículos 84 y 94, ambos en su primer y segundo párrafo, en función del 54 del Código Penal), el 13 de diciembre de 2007; liminarmente se advierte que entre el primer llamado a prestar indagatoria y la acusación fiscal ha transcurrido el máximo legal de la pena conminada para el delito mencionado en último término, por lo que más allá de no haberse efectuado el planteo por las partes, produciéndose la extinción por el mero transcurso del tiempo máximo previsto por la ley; advirtiéndose asimismo que el justiciable fue indagado por todos los delitos; procesado sólo por el de homicidio culposo y sin embargo acusado por todos; corresponde disponer su sobreseimiento en relación al delito de lesiones culposas agravadas -dos hechos en concurso ideal- en perjuicio de A.S. y L.P.G., de conformidad con lo dispuesto por el art. 356 inc. 1° apartado 1) del Código Procesal Penal y 94, 54, 45, 59 inc. 3°, 62 inc.2° y 67 del Código Penal).

II.- Sentado ello y ya en el abordaje propio del delito subsistente –homicidio culposo agravado–, se estima conveniente efectuar algunas consideraciones previas de carácter general en relación a la tipificación, dentro del ámbito del derecho penal, de conductas relacionadas con la conducción vehicular.

En tal sentido no puede dejar de mencionarse que la conducción de un automotor constituye por sí misma un hecho riesgoso, propio de la sociedad actual; más ello “per se” no implica que la producción de un resultado disvalioso tenga inexorablemente trascendencia penalmente típica por haberse lesionado el bien jurídico tutelado por la norma, esto es, la vida o la integridad física de las personas, toda vez que los tipos culposos se estructuran dentro del marco del derecho represivo a partir de la violación del deber de cuidado como causa determinante del resultado, pues de lo contrario la conducta devendría atípica, radicando su fundamento en que tales deberes vienen impuestos por la convivencia o por el ordenamiento jurídico a efectos de evitar resultados disvaliosos por los riesgos propios de la actividad del agente; no existiendo en este ámbito concurrencia o compensación de culpas, por lo que el aporte de la víctima al resultado no disminuye ni suprime la del imputado, salvo que la culpa de aquél sea causa exclusiva del evento.

Podría sostenerse, pues, que la culpa penal se estructura en base a dos pilares fundamentales: la imprudencia y la negligencia.Ambas suponen en definitiva la violación de un deber de cuidado; deber que en el caso particular de los accidentes de tránsito viene impuesto por su propia normativa; lo que en otras palabras significa que la conducta imprudente y consecuentemente violatoria del deber de cuidado debe guardar directa relación con el resultado no querido por el agente que obró sin apreciar una eventualidad previsible para una persona prudente y cuidadosa, siendo la imprudencia la falta de previsión de lo previsible dentro del acontecer humano y natural y no de consecuencias casuales o fortuitas.

En este orden de ideas ha afirmado Soler que “…todas las formas de culpas son reductibles a dos: la imprudencia y la negligencia. Así, por ejemplo, con respecto a la impericia, no se trata de reprimir la incapacidad genérica del autor, sino el hecho de haber emprendido una acción para la cual el sujeto se sabía incapaz (imprudencia) o se debía saber incapaz (negligencia) de acuerdo con las circunstancias concretas. lo mismo sucede con las demás formas enumeradas por la ley, en particular, la inobservancia de reglamentos” (Sebastián Soler, Derecho Penal Argentino, Edit. Tea, Bs. As. 1992, T. III, pág. 90); expidiéndose en términos similares Ricardo Levene (h.) al expresar que “si bien el art. 84 especifica cuatro supuestos de culpa, o sea, la imprudencia, la negligencia, la impericia y la inobservancia, en realidad todos se reducen en definitiva a las dos primeras, pues obrar con impericia o no observar los reglamentos implica imprudencia o negligencia y, en definitiva, aquéllas son especificaciones de éstas últimas, que integran un texto taxativo, por lo que fuera de estas circunstancias no puede haber homicidio culposo” ( “El delito de homicidio”, 2° edic., Edit. Depalma, Bs. As. 1970, pag. 354).

Tanto la conducta imprudente como la negligente refieren a un comportamiento torpe conglobado por el incumplimiento a un deber de cuidado que las circunstancias imponían al agente en el caso concreto.Es evidente que quien maneja un instrumento de por sí riesgoso, como lo es un automóvil, debe extremar los cuidados, puesto que el mismo aumenta en proporción a los riesgos previsibles.

En relación a la imprudencia ha afirmado Nuñez que “.aquí la omisión de los cuidados por el autor se manifiesta en una conducta cuya peligrosidad para las personas, bienes o intereses ajenos reside en sí misma. La ligereza del autor no es, como en la negligencia, inofensiva en sí, sino que es la causa activa del peligro” (Nuñez, Ricardo C., “Tratado de Derecho Penal – Parte General, Edit. Lerner, Córdoba, 1978, T. II, pág. 81). Con similar criterio ha sostenido Levene que “en la imprudencia hay un exceso de acción, el ejercicio de lo que la prudencia indica no hacer” (Levene, Ricardo -h- y Clara Basili, “Delitos de tránsito”, LL, 1996-B-1217).

Jurisprudencialmente se ha señalado que “la imprudencia, como manifestación de conducta culpable, importa, en opinión de los autores, una actividad positiva o el afrontamiento positivo de un riesgo” (CSJBsAs, 01.02.1961, “R., R.L.”, LL, 103-298).

Otra forma de culpa que integra la fórmula legal que define los delitos culposos es la negligencia, definida por Ricardo Nuñez como “la omisión por el autor, al obrar u omitir, de los cuidados debidos que no le permitieron tener conciencia de la peligrosidad de su conducta para la persona, bienes o intereses de terceros. Esta forma de culpa se caracteriza porque el autor, a raíz de su falta de cuidado (precaución o atención), no ha previsto, debiendo hacerlo, el verdadero carácter de su comportamiento” (op. Cit., pág. 79/80) y por Levene, Ricardo -h- y Clara Basili como “. un defecto de acción, pues falta la atención o diligencias necesarias: importa la inobservancia de la precaución debida” (op.cit.).

Por su parte, la inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo ha sido conceptuada por Ricardo Nuñez señalando que “. se caracteriza porque la precaución o la prudencia exigible está predeterminada por normas reglamentarias u ordenatorias de ciertas actividades o cargos” (op. Cit., p. 88).

En el aspecto cognoscitivo el tipo culposo requiere que el sujeto haya podido conocer el peligro que implica su conducta para los bienes jurídicos; al decir de Zaffaroni, la posibilidad de conocer el peligro que la conducta crea para los bienes jurídicos ajenos y de prever la posiblidad del resultado conforme a ese conocimiento (Manual de Derecho Penal – Parte General, 5° , Edit. Ediar, Bs. As. 1987, pág. 435). Al decir de Creus, la previsibilidad es el “conocimiento o posibilidad de conocimiento del carácter peligroso de la conducta que se realiza respecto del bien jurídico protegido, o sea en previsibilidad del menoscabo que dicho bien puede sufrir a causa de la conducta adoptada, y es en este último recaudo del aspecto subjetivo de la culpa donde se establece la distinción con el dolo, puesto que no hay en ella una extensión de la voluntad de realización del tipo penal” (Creus, Carlos; Derecho Penal – Edit. Astrea, Bs. As. 1988, p. 212 ). Refiere, por tanto, a un conocimiento potencial, esto es, a la posibilidad de conocimiento por parte de autor del carácter peligroso que su conducta conlleva para el bien jurídico tutelado. En tanto, en el aspecto volitivo requiere la libre aceptación de la conducta que se conoce o puede conocer como violatoria del deber de cuidado, o sea previsiblemente vulneradora del bien jurídico (op. cit.).

A mayor abundamiento cabe señalar que también se ha afirmado que el concepto de previsib ilidad no es absoluto, pues su existencia deberá ser ponderada en cada caso concreto, en función de las condiciones personales del agente y bajo la óptica del Juzgador.En los accidentes de tránsito se traduce en la posibilidad que tiene el conductor de poder conocer el peligro que su conducta puede ocasionar, en tanto “.la previsibilidad es la posibilidad genérica que un hombre, de mediana inteligencia, en ese lugar y en ese momento, debía tener para prever el resultado como consecuencia de su conducta; por tal razón la imprevisibilidad entraña culpa si el sujeto no ha empleado las precauciones de quien sabe manejar un automóvil, a las que estaba obligado por las circunstancias” (C. Crim. Cap., Sala 5, 13.8.68, “D., A.”, JA – 1968-VI-274); expresándose también que “. la imprevisibilidad importa en definitiva una evaluación de los acontecimientos sucedidos, un juicio que no se hace desde la óptica del sujeto autor, quien aún después de haberse producido el resultado puede pensar que le era imprevisible, sino que lo hace otra persona -en el caso, el Juez- que llega a la conclusión de que el autor pudo y debió adoptar una conducta distinta, adecuada a los mandatos del derecho, y que pudo ser eficaz para evitar el resultado, siendo ésta una pauta para determinar el contenido del injusto, y por ende, la clase y medida de la pena” (C.Penal Rosario, Sala, 3, 16.2.96, “R, J.E. s/ Homicidio culposo”; Zeus, Repertorio 12-497).

III.- Efectuadas tales consideraciones preliminares, corresponde entonces analizar su adecuación a las circunstancias particulares del caso bajo estudio a fin de determinar si lo actuado ha permitido reconstruir la dinámina accidental, si ésta se enmarca en un injusto penal y, en tal caso, si el mismo es reprochable al sindicado.

Liminarmente y a partir de la colecta probatoria reunida durante el proceso, cabe señalar que se encuentra debidamente acreditado y no controvertido por las partes, que en fecha 16 de octubre de 2004, siendo aproximadamente las 19:00 hs., el encartado se trasladaba al mando del vehículo utilitario Fiat Fiorino dominio . por calle C.a la altura del 2800 de norte a sur, en tanto por igual calle y en sentido opuesto se desplazaban caminando las víctimas de autos junto a otros familiares; momento en el que como consecuencia del desprendimiento de la rueda trasera izquierda del rodado, éste abandona su sentido previo de circulación dirigiéndose a la mano contraria e impacta a aquéllas, concluyendo su derrotero contra una columna de alumbrado.

Asimismo, se encuentra debidamente acreditado que como consecuencia de tal suceso se produjo el deceso en fecha 23 de octubre de 2004 de la beba A.M.G., cuyo cochecito quedara bajo el utilitario y era transportado en la emergencia por su progenitora L.P.G.; a partir de la partida de defunción de fs. 190; constancia de fs. 30; examen de fs. 35; autopsia obrante a fs. 116/122 en la que se concluye que la muerte se produjo como consecuencia de “traumatismo de cráneo encefálico grave por accidente de tránsito” y declaraciones recepcionadas en autos.

Ahora bien, el planteo medular que plasma el contradictorio finca en determinar si el desprendimiento de la cubierta trasera izquierda del rodado conducido por el encartado que ocasionara los disvaliosos resultados, obedeció a un caso fortuito, por tanto imprevisible y con entidad para aniquilar la culpabilidad penal del imputado; o si por el contrario, tal suceso se debio a la falta de mantenimiento de su rodado y por tanto le era previsible.

En tal sentido cabe señalar que al momento de ejercer su defensa material el encausado terminantemente niega responsabilidad penal en el hecho, atribuyéndolo a la circunstancia fortuita precedentemente afirmada –el desprendimiento de su cubierta que le habría hecho perder el dominio de su conducido–, sosteniendo que vive para trabajar, que lo hace en ese vehículo de propiedad de su hermana que es utilizado por él desde hace aproximadamente dos años y medio, que carece de antecedentes penales y que permanentemente lo acondicionaba dado que de lo contrario no podía laborar; afirmando rotundamente que se hallaba en condiciones de transitar la vía pública, reconociendo no obstante que nuncatuvo carnet habilitante para manejar; pronunciándose en términos similares su defensor de confianza, agregando que los daños constatados en autos fueron producto de la colisión y descalificando los dichos del testigo Odriozola con fundamento en que no aparecen corroborados por prueba objetiva; agregando que la falta de las habilitaciones municipales constituye contravenciones administrativas sin relevancia penalmente típica; estimando que las afirmaciones de la Fiscalía lucen aventuradas y fundadas en pruebas meramente indiciarias e insuficientes, por tanto, para un pronunciamiento condenatorio.

Tales aseveraciones aparecen firmemente resistidas por la Actora Penal, quien entiende debidamente acreditado que el rodado no se encontraba en condiciones para circular; que el sentido común indica que el desprendimiento se produjo por su deficiente estado de mantenimiento, que teniendo en cuenta su uso intensivo no puede desconocerse que tal situación era conocida por el imputado y que por tanto era previsible, que no observó las precauciones debidas en función de las visisitudes del tránsito a fin de no poner en riesgo la vida o integridad física de terceros; concluyendo que el lamentable resultado se debió a su propia imprudencia, basando la misma en una excesiva velocidad y en el deficiente estado del vehículo, agregando que se desplazaba sin carnet ni habilitación municipal y sin seguro, extremos a su criterio ilustrativos de su desprecio hacia los bienes jurídicos tutelados, resaltando los dichos del testigo O.por considerar que lucen coincidentes con la constación mecánica que se le efectuara al rodado.

Planteada la cuestión en tales términos no cabe sino concluir que todo lo actuado abona adecuadamente la postura acusatoria en términos de certeza indubitable, pudiendo afirmarse sin hesitación alguna que el procesado se condujo en la emergencia con un total desprecio hacia la vida y la integridad física de las personas, valores jurídicos tutelados por el derecho penal, al haber adoptado una conducta claramente imprudente que conllevara a los lamentables resultados que ilustran estos obrados, al haber circulado por la vía pública, por una zona que conocía como altamente transitada, a bordo de un vehículo cargado, con evidente falta de mantenimiento y a velocidad inadecuada, lo cual subsume su accionar en el tipo penal endilgado; sin perjuicio de adelantar que las cualidades personales alegadas por la defensa sólo pueden ser tenidas en cuenta, entre otras circunstancias, a la luz de las pautas establecidas por los arts. 40 y 41 del Código Penal, al momento de dosificar la pena en el supuesto de condena.

Así, el notorio deterioro que presentaba su conducido luce debidamente probado, con el grado de certeza que caracteriza el dictado de un pronunciamiento condenatorio, a partir del examen mecánico obrante a fs. 27, el cual –contrariamente a lo afirmado por el letrado en el lógico afán defensista propio de su Ministerio– que advierte la existencia de serias deficiencias que indican su preexistencia a los daños ocasionados por el embestimiento, a saber, neumáticos delanteros lisos -extremo destacado por el actor penal al referir a la fuerza de su tracción-, puerta derecha sin vidrio y con plástico transparente, freno de mano desconectado y con cable suelto, concluyendo el funcionario actuante que tenía un estado general, tanto exterior como interior, bastante deteriorado por falta de mantenimiento.Tal panorama permite afirmar, sin hesitación alguna, que lisa y llanamente el vehículo por él conducido no se encontraba en condiciones para transitar la vía pública; desmoronando la pretensión defensista de la hipótesis del caso fortuito e ilustrando adecuadamente sobre la previsibilidad de que en tal estado, en algún momento, podría causarse un daño, como finalmente sucediera; lo que aparece refrendado con el contenido del acta glosada a fs. 81.

A ello cabe agregar que se trataba de un vehículo que hacía aproximadamente dos años y medio -conforme los propios dichos del justiciable- se dedicaba al reparto habitual de mercadería, circunstancia que, a la luz de las reglas de la sana crítica racional, obligaba a un mantenimiento diario que evidentemente no se observaba; que había sido habilitado para el reparto de productos de panificación por el lapso de sólo prácticamente cinco meses -03.11.2000 al 30.04.2001- y más de tres años antes de este hecho (fs. 70); que como el mismo el encartado reconoce al ejercer su defensa material (fs. 45/48), lo conducía sin haber gestionado nunca su carnet habilitante, lo que fuera refrendado por el informe emitido por la Dirección General de Tránsito (fs. 74) e impidiera por tanto verificar la idoneidad personal del justiciable para la conducción vehicular; no habiéndose tampoco habilitado el utilitario en momento alguno para las tareas a las que se encontraba afectado, pues la autorización municipal sólo había sido concedida para el local comercial bajo el rubro “venta minorista de bebidas espirituosas” (fs. 76/7); luciendo inaprovechable al respecto el informe del C.I.T.A. (fs.169) en tanto refiere a los requisitos que debe reunir mecánicamente un vehículo para obtener la pertinente habilitación; la que en el caso nunca fuera gestionada y al que por tanto tampoco pudo efectúarsele el pertinente control de conformidad con las tareas a la que era destinado; todo lo cual excede el mero incumplimiento de normas administrativas.

Mención especial corresponde efectuar de la pericia glosada a fs. 207/13 que, con opuestos criterios, evalúan las partes.

En primer lugar cabe destacar que la misma no fue realizada de conformidad con lo oportunamente ordenado por el Magistrado a cargo de la Instrucción, habiéndose basado en las constancias del sumario y en las fotografías aportadas por la defensa -cuya procedencia y data se ignora-; sin perjuicio de lo cual observa el perito que la tuerca de fijación del cubo de la rueda se encontraba salida, al igual que el perno roscado en el que va ésta montada, el que se habría cortado, no pronunciándose en cambio sobre el estado del rodado ni sobre su velocidad al momento del hecho, fundando su imposibilidad en la falta de relevamiento de huellas de frenado y concluyendo que no tuvo posibilidad de realizar otras maniobras con posterioridad al desprendimiento de la rueda por cuanto tal circunstancia hace desaparecer la posibilidad de frenado a través del “pedal de freno”.

No puede dejar de advertirse que las conclusiones a las que arriba dicho perito encuentran su fundamento en parte de las constancias de autos, prescindiéndose del examen directo del rodado involucrado, debiendo señalarse que tal circunstancia obedeció a la conducta observada por la propia defensa, a la que el Magistrado interviniente le impusiera como carga procesal el traslado del rodado para realizar la medida (fs. 185) que ella misma había solicitado para ser efectuada en base a las actuaciones, fotografías y el vehículo utilizado por su asistido (fs.49); petición que fuera despachada en tales términos por el Instructor evidentemente por estimarse necesaria su producción de este modo, y a la que adhiriera la Fiscalía ampliando los puntos del requerimiento; habiéndolo además así solicitado en forma expresa el perito designado (fs. 184); dictándose el consecuente proveído y notificándose en debida forma la carga impuesta (fs. 187); todo lo cual surge del punto III del informe técnico obrante a fs. 207 in fine y 208 cuando expresa “.En el día y hora de la pericia, este Perito se constituyó en el lugar designado. No se hizo presente la parte con el rodado interviniente en el accidente, posteriormente sí se presentó por parte de la defensa el Ingeniero César Rosas Aranguren”.

Tampoco puede dejar de señalarse que no obstante mencionarse en dicho dictamen el examen mecánico glosado a fs. 27, no se advierte referencia alguna a lo allí constatado respecto del estado del freno de mano –desconectado y con cable suelto–, extremo no menor si se observa que el perito refiere a la imposibilidad de frenado con el pedal de freno como consecuencia del desprendimiento de la rueda.

Sin perjuicio de ello cabe afimar que tales circunstancias no impiden reconstruir el deteriorado estado mecánico que evidentemente presentaba el utilitario y que por tanto lo inhabilitaba para la circulación; que ello era conocido por el imputado y que por tanto le era plenamente previsible la posibilidad de ocasionar de este modo un resultado dañoso como el aquí investigado; conclusión que amén del examen mecánico, se encuentra asimismo avalada por los aportes de conocimiento que brindan los testigos, quienes holgada y coincidentemente se pronuncian en tal sentido; no pudiendo receptarse la pretensión defensista relativa a que ninguno de ellos fuera testigo presencial del hecho y de este modo restarle fuerza a sus dichos, toda vez que si bien las víctimas L.P.G. (fs. 28 y 84) y A.S. (fs. 29 y 83) no pudieron visualizar el momento del impacto, en tanto el relato de N.I.nada aporta al respecto (fs. 31); no sucede lo propio con la declaración prestada en esta sede por J.S.O. (fs. 92 y vta.), la que deviene sumamente ilustrativa y se compatibiliza con el resto del acervo probatorio; afirmando que siempre le dijo al imputado que tenía que arreglarlo porque iba a tener un accidente dado que el tren delantero estaba destruido, las ruedas delanteras en bombé para adentro y las cubiertas de noche largaban chispas, agregando que “ni cubiertas tenía” –lo que es debidamente evaluado por el Actor Penal al explicar la causa de los chispasos, en coincidencia con el estado constatado en autos en relación a las cubiertas delanteras-; testimonio que más allá de su calificación personal hacia el imputado, a quien define como persona con “sangre de pato”, no puede presumirse direccionado a perjudicarlo. A ello se suma lo expuesto por V.R.G. a fs. 94 cuando refiere que la chata venía de frente, fuerte, y que se le veía que se le movía la rueda, habiendo observado el momento en que se le salió y se fue para el costado; y por M.E.D., quien sostiene que vio venir el auto de frente a unos treinta metros y que la rueda se le salió disparada quince metros antes, pudiendo ver cómo embistió a las víctimas, apreciando su velocidad como excesiva.

Asimismo y más allá de haberse consignado en el informe pericial la imposibilidad de determinar la velocidad que llevaba el vehículo al momento de impactar contra las víctimas, puede colegirse que la misma se presentó como “inadecuada” para la emergencia, en función del lugar de ocurrencia de los hechos y del estado de deterioro que presentaba el rodado, no pudiéndose dejar de destacarse, en este sentido, el relevamiento efectuado por la preventora al momento de los hechos, en el que se constata la existencia de una huella de surco de veintisiete metros hacia el lado donde se encuentra el rodado, más precisamente del lado de la faltante de la rueda (fs.3); su obligada detención al haberse incrustado contra el poste del alumbrado público y el contenido de los diversos testimonios vertidos en autos que coincidentemente refieren a una excesiva velocidad (R.G.G. a fs. 93; V.R.G. a fs. 94; M.E.D. a fs. 97 y vta.); concepto que dentro de la órbita del derecho penal se encuentra claramente definido a partir de diversos pronunciamientos judiciales que han señalado que “.las normas de tránsito dan pautas mínimas indicativas sobre la velocidad, pero ello no significa que aúun la mas pequeña no pueda ser, en su caso, perjudicial o indebida, cuando impide el manejo adecuado, el control y el dominio del rodado, o cuando por las diversas circunstancias de tránsito y sus dificultades debe usarse con extrema prudencia, diligencia y cuidado. En ese sentido, casi toda la normativa de tránsito está señalando que en las inmediaciones de las bocacalles, cruces de calles e intersecciones, la velocidad debe ser disminuída a paso de hombre, o aproximadamente a 20 kms./h. en las zonas urbanas, dado que la experiencia alerta sobre el incremento apreciable de posibilidades de existencia de obstáculos en tales lugares, amén de los pasos y cruces de peatones” (Cámara de Apelación en lo Penal Rosario – Sala 03 integrada – in re ” L., H. s/ homicidio culposo” – Acuerdo nro. 100 T.17 F.198 del 30/09/1994).

Adviértase asimismo que en el caso el propio justiciable al momento de prestar declaración indagatoria, tras afirmar que iba a velocidad moderada, expresa que en ese lugar “siempre hay gente, criaturas jugando en la calle” (fs. 46), lo que indica por tanto que debió extremar los deberes a su cargo.En igual orden de ideas se ha afirmado que “.A incurrió en una conducta violatoria de la reglamentación vigente por exceso de velocidad que le impidió mantener pleno dominio sobre el rodado que conducía, de modo que el accionar temerario desplegado por quien resultara víctima fatal en el presente proceso no excluye la violación consumada por aquél, lo cual surge de la dimensión de la frenada de la cual puede inferirse sin hesitación alguna que la pick up se desplazaba con exceso de velocidad, la cual debe medirse no sólo en términos de distancia por hora, sino en razón de la posibilidad de frenar o tomar alguna diligencia útil para evitar cualquier accidente. Al respecto ha sostenido anteriormente este tribunal que “.la jurisprudencia ha ido elaborando un concepto de velocidad adecuada ateniéndose a las circunstancias de modo, de lugar y de hecho que rodean el accidente de tránsito y sin sujetarse a un sentido estrictamente matemático. De esta manera ha fijado un concepto de “velocidad adecuada” al decir que el automóvil debe llevar una velocidad tal que permita su detención en el momento oportuno y que la inobservancia de esta norma hace incurrir en responsabilidad al conductor. Consecuentemente con ello, se puede definir a la velocidad excesiva como la que no permite al conductor controlar su vehículo ante la presencia de un obstáculo, aunque éste resulte imprevisto (C.N.Civ., Sala E del 5.6.73 “e.d.”, 57-202; C.A.P. C. del Uruguay, 28.2.85 “Zeus” 40-i-188). Asi se ha establecido que los automóviles deben moderar la marcha al llegar a las esquinas, debiendo llevar una velocidad que permita al conductor detenerlo en tiempo oportuno, pues en caso contrario se hace pasible de los daños causados (C.N.Esp. 22.3.77 “B.C.E” nº 9060; Ac. 23 T.32 F. 428 del 5.3.92 in re “Krause, Rolando s/lesiones culposas” de este tribunal) en fallo concordante con la doctrina de esta Cámara.En efecto, la sala II ha sostenido que “.M. acababa de trasponer la bocacalle, por lo que incluso normativamente se exige una sensible disminución de la velocidad (art. 49 R. de T.) lo que es coherente con las normas que requieren condiciones para el dominio adecuado del vehículo (art. 73 , 67, 69 ente otros del R. de T.) por lo que la velocidad máxima no es mas que un indicador de velocidad lícita siempre que se den las circunstancias particulares que lo permitan, sin alterar con ello el dominio prudente del vehículo para evitar daños a terceros.” (Ac. del 26.8.83 in re “Masciotta, J.C. s/lesiones culposas”).” (Cámara de Apelación en lo Penal – Sala 01 rosario in re “A., J. L. s/ homicidio culposo – Acuerdo nro. 62 T.33 F.111 del 07/07/1992).

Lo precedentemente expuesto luce suficiente para concluir que la falta de dominio de su conducido por parte del justiciable, con el consecuente resultado que a título culposo le es endilgado, no obedeció sino a su propia imprudencia, al salir a recorrer la vía pública con un vehículo en pésimo estado de mantenimiento, cargado y con velocidad inadecuada para la emergencia; c omulgándose por tanto con la postura de la actora penal en tanto resiste rotundamente la existencia de un caso fortuito, afirmando que el desenlace fatal era totalmente evitable y previsible, en tanto en tales condiciones el procesado podía presumir su ocurrencia –no así la fecha ni lugar–, pues la circulación en ese estado conlleva necesariamente la posibilidad de conocer el peligro que entraña su conducta para los bienes jurídicos ajenos, constituyéndose en grave violación al deber de cuidado que las circunstancias le exigían, máxime cuando era afectado cotidianamente con carga a tareas laborales, como el mismo expresa “. la actividad mía era usar la Fiorino todos los días, repartíamos cerveza, bebida.” (fs.47); pues tal conducta aumenta arbitrariamente el riesgo en la conducción vehicular, excediendo notoriamente el permitido e incrementa, por tanto, la probabilidad de producción del resultado.

Deviene ilustrativo, en lo pertinente, citar lo resuelto por nuestra Excma. Cámara de Apelación en lo Penal “. la conducción del imputado configuró violación a las normas de cuidado que le eran particularmente exigibles y que concurrieron a determinar la producción del resultado. La conducción del automovil por parte del sindicado no se compadece con las comprobaciones técnicas y experiencias de la circulación automotriz. Su rodado ostentaba cubiertas delanteras lisas y traseras regular. Ello de por sí inhabilita un frenado eficiente en una situación de emergencia, el poder frenar hacia adelante y en muy corto trecho. .No es imprevisible que se produjera una situación como la aqui analizada. El mal estado de la ruta y el deficiente estado de las cubiertas, coadyuvaron en lograr un resultado que pudo haberse evitado, guardando un mínimo de prudencia en la conducción.” ( Sala Penal Primera Rosario, Acuerdo 57 T. 34 F. 122 del 27.09.93 in re “R., E. s/ homicidio culposo”).

El panorama precedentemente descripto luce suficientemente indicativo de que, de haber circulado S. en un rodado en buen estado de mantenimiento, a velocidad adecuada y respetando las normas reglamentarias propias de tal actividad, no habría perdido el dominio de su conducido y de este modo el hecho no se habría producido; habiendo sido su actuación imprudente y violatoria del deber de cuidado, la causa determinante de los disvaliosos resultados observados en autos, los que podrían haberse evitado de haber observado la diligencia debida; mereciendo por tanto su accionar el consecuente reproche penal, encuadrándose su conducta en las previsiones del delito de homicidio culposo agravado, en calidad de autor (art.84 párrafos 1° y 2°, en función del 45 del Código Penal).

IV.- Estimando por tanto acreditada la materialidad del hecho enrostrado y la responsabilidad penal que en el mismo le cupo al encartado, resta analizar la pena a imponer, a partir de lo que se ha entendido como “pena justa”, esto es, aquella que se adecua al principio de culpabilidad en atención a la magnitud del injusto, en función de los parámetros contemplados en los artículos 40 y 41 del Código Penal y que encuentra como límite el quantum solicitado por la Fiscalía a tenor de lo dispuesto por el art. 402 II in fine del C.P.P.

Teniendo en cuenta la carencia de antecedentes penales y circunstancias personales del justiciable, como así también la gravedad de su comportamiento, la extensión del daño y peligro causados y su actitud posterior al injusto – luciendo elocuentes en este aspecto los extremos coincidentemente afirmados por los testigos que ilustran sobre su desprecio hacia el resultado ocasionado con su conducta, destacando que se preocupó más por su estado y por recoger la cerveza, que por auxiliar a las víctimas (fs. 92 y vta.; 84; 93; 95; 96; 97 y vta.)- y que tornan cuanto menos benévola a criterio de esta Magistrada la pena peticionada por el Actor Penal, en función de las circunstancias acreditadas y precedentemente analizadas; teniendo asimismo en cuenta la reducción operada a partir de la conclusión a la que se ha arribado el punto I del presente decisorio, se estima como ajustado a derecho individualizar la misma en dos años y diez meses de prisión.

No obstante, conforme invariablemente ha sostenido la jurisprudencia, a la luz de la finalidad preventivo-especial positiva que guía su imposición, como asimismo general, fundamentalmente a partir de la última reforma constitucional, tratándose de un hecho culposo, se torna inconveniente la aplicación de la regla de la efectividad del encierro, correspondiendo en consecuencia disponer la condicionalidad en su ejecución (art.26 del Código Penal), pues la gravedad de la conducta enrostrada cabe contemplarla en la selección de las reglas de conducta a imponer (art. 27 bis del dicho ordenamiento sustantivo), estimándose acordes al caso, en la inteligencia que una de las causas fundamentales de este tipo de hechos finca en la falta de educación vial de los conductores imprudentes; máxime en el “sub judice”, en que no puede soslayarse que el imputado es una persona que pese a efectuar cotidianamente su trabajo al mando de un rodado, nunca había gestionado su carnet de conducir; no poseía seguro y no lo mantenía en condiciones adecuadas para su circulación; pues dichos extremos ilustran sobre la conveniencia de disponer como reglas de conducta la obligación de someterse a un curso de educación vial y de realizar trabajos en hospitales o centros públicos de emergencia, por el lapso de dos años, a fin de posibilitar que el mismo internalice la necesidad de respetar las normas que rigen la conducción vehicular y el fundamento que las inspira, vivenciando de este modo en forma personal las discapacidades que causan los accidentes de tránsito, a fin de permitirle tomar conciencia de la gravedad que entraña una desaprensiva conducción vehicular y la necesidad de respetar el ordenamiento legal vigente. Con ello el fin de prevención especial de la pena se estimaría concretado exitosamente; e igualmente el de prevención general para todas aquellas personas que a diario circulan por la vía pública al mando de vehículos automotores (vide Edwards, Carlos Enrique, “Accidentes de tránsito y otros delitos culposos – Análisis de la ley 25.189”, Edit. Depalma, Bs. As. 2000, pág. 79 y vta.).

No puede dejar de mencionarse, a esta altura, que la ausencia de petición expresa de imposición de reglas de conducta por parte de la Fiscalía no constituye obstáculo para su despacho, toda vez que su aplicación deviene imperativamente impuesta para el Juzgador por expresa disposición legal.Así lo ha entendido la Excma. Cámara de Apelación en lo Penal de esta ciudad en un caso similar en el que el a-quo las omitiera por no haber mediado requerimiento del representante del Ministerio Público Fiscal, al sostener que “.Se advierte una notoria omisión por parte del Sentenciante, que ha dejado de aplicar correctamente el derecho, ya que al sancionar con una condena en suspenso debió aplicar o fijar las reglas de conducta que se estimaren pertinentes, ya que las mismas son imperativas y no alternativas, conforme las pautas del art. 27 bis del Código Penal, las que en este tipo de casos resultan notoriamente necesarias, como hubiera sido en el caso ordenar que el imputado realizara curso de aprendizaje de conducción dictado por la Municipalidad a través de la Dirección de Tránsito, debiendo recomendársele al Magistrado cumplir con una correcta aplicación del derecho fijado por el art. 27 bis del Código Penal en caso de dejar en suspenso la pena impuesta” (Sala Penal III, Acuerdo nro. 95 T. 11 F. 156 del 08.04.2009 in re “G., E. s/ lesiones culposas”).

Resta determinar la cuantía de la pena de inhabilitación especial para conducir vehículos automotores, estimándose que la peticionada por la fiscalía luce adecuada y respetuosa de los parámetros legales; correspondiendo no obstante fijarla en seis años y seis meses atento el sobreseimiento por prescripción de la acción penal dispuesto en el punto I de este resolutorio en relación al delito de lesiones culposas agravadas -dos hechos en concurso ideal-.

V.- Finalmente, teniendo en cuenta que el rodado involucrado en el ilícito no presenta las condiciones reglamentarias necesarias para circular, corresponde ordenar su puesta a disposición del Tribunal Municipal de Faltas, a los efectos que correspondan, remitiendo a tales fines oportunamente testimonio fiel de este decisorio; con comunicación al Depósito de Automotores de la U.R. II en el cual se encuentra depositado (fs.79).

En consecuencia, oída la Defensa técnica y la Fiscalía;

FALLO:

1) SOBRESEYENDO a F.R.S., con demás datos de identidad en autos, en relación al delito de LESIONES CULPOSAS AGRAVADAS -dos hechos en concurso ideal- en perjuicio de A.S. y L.P.G., por PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL, de conformidad con lo dispuesto por el art. 356 inc. 1° apartado 1 del Código Procesal Penal, 94 primer y segundo párrafo, 54, 45 , 59 inc. 3°, 62 inc. 2° y 67 del Código Penal.

2) CONDENANDO a F.R.S., con demás datos de identidad en el exordio, como autor penalmente responsable del delito de HOMICIDIO CULPOSO AGRAVADO a la pena de DOS AÑOS Y DIEZ MESES DE PRISION, de ejecución CONDICIONAL, y SEIS AÑOS Y SEIS MESES de INHABILITACION ESPECIAL PARA CONDUCIR VEHICULOS AUTOMOTORES, accesorias legales y costas; imponiéndole como REGLAS DE CONDUCTA la obligación de someterse a un curso de educación vial y realizar trabajos en hospitales o centros públicos de emergencia por el término de dos años (arts. 89 párrafos 1° y 2° ; 45, 40, 41 , 26, 27 bis y 29 inc. 3 del Código Penal).

3) Ordenando el CAMBIO DE DISPOSICIÓN DEL VEHÍCULO secuestrado en autos, el que deberá quedar a disposición del TRIBUNAL MUNICIPAL DE FALTAS, a los efectos que correspondan, firme el presente, remiti endo testimonio fiel de este decisorio; con comunicación al Depósito de Automotores de la U.R. II en el cual se encuentra secuestrado (fs. 79).

4) DIFIRIENDO la regulación de honorarios .

5) REGULANDO los honorarios del Ingeniero Mecánico .

Insértese, agréguese copia en los autos, hágase saber; tómese razón y oportunamente practíquense cómputos, líbrense las comunicaciones de ley; efectúese cambio de disposición del rodado; comuníquese al Depósito del Automotor de la UR II. Fecho, remítanse al Juzgado de Ejecución Penal con asiento en la Unidad de Detención U.III (art. 108 ley 10.160).- (Proceso nro. 4011/2006 – “S., F.R. s/ homicidio culposo” – Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional nro. 10).-

  1. En los comentarios se habla de desprecio por la vida, yo pregunto por el conductor o los jueces, aca se generaron lesiones como fracturas y lo mas grave la muerte de una criatura resultado final: trabajo comunitario mas un curso de manejo para el asesino.

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