Inundaciones en el salón de fiestas. Rechazo de la demanda

Partes: Mondaca Huanquil Juan Aladin c/ Sociedad de Fomento Mariano Moreno y Menchini Pedro s/ incumplimiento contrato. Daño moral y B.L.S.G

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Bahía Blanca

Sala/Juzgado: II

Fecha: 10-ago-2006

Cita: MJ-JU-M-8582-AR | MJJ8582 | MJJ8582

Sumario:

Consultar en la Sección Jurisprudencia Agrupada nuestra recopilación sobre Fenómenos naturales. Consecuencias jurídicas

1.-Corresponde revocar la sentencia de primera instancia y rechazar la demanda promovida por el actor contra la demandada -locadora-, por los daños y perjuicios sufridos durante la realización de una fiesta en el salón alquilado a la demandada, a raíz de que el mismo se inundó como consecuencia de las intensas lluvias, producto del mal estado de los desagües.

2.-En el caso de autos, la magnitud de las lluvias exhorbitó la responsabilidad del locador en cuanto a su obligación de entregar y mantener la cosa locada … en buen estado de reparación para ser propia al uso para el cual ha sido contratada… . Llovieron más de 80 milímetros en 3 horas. Ello en otras latitudes puede llegar a ser algo común y corriente, y en algunas zonas de la ciudad fue soportado sin mayores inconvenientes, mas en zonas bajas carentes de desagües -como en el barrio donde se desarrolló la fiesta-, se tradujo en inundación. Inundación harto elocuente y sobreabundantemente probada en la causa. La sociedad de fomento demandada tiene su área de acción en dicha zona baja de la ciudad que no está asistida por la red de desagües pluviales que necesita, y ello no fue ignorado por el actor. Ha quedado acreditado que, al tiempo que se inundó el salón donde se desarrollaba la fiesta, varias casas de familia del barrio sufrían idéntico percance. Por lo que se encuentra en ese fenómeno climático, la causa de los daños por los que se reclama, y dicho acontecimiento de la naturaleza constituyó caso fortuito que, desbordando exigibles previsiones, se presentó como una fuerza irresistible a la locadora demandada a quien la ley exime en el caso de su deber de garantía frente al locatario (arts. 513 y 1522 CCiv.). Consecuencia de ello, y de acuerdo a lo normado por los arts. 513, 1515, 1516 , 1517, 1518 , 1521, 1522 y 1525 del CCiv., corresponde revocar la sentencia de primera instancia y rechazar la demanda instaurada. 3-Si bien los argumentos que se dan para desestimar la acción no pueden mitigar el carácter de vencido del actor, las circunstancias fácticas que rodearon al hecho pudieron hacerlo creer con derecho a accionar, lo que justifica en los términos del art. 68 segundo párrafo del CPCCN. que las costas sean soportadas en ambas instancias en el orden causado.

Fallo:

En la ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, a los días del mes de agosto de 2006, reunidos en acuerdo los Señores Jueces de la Sala Dos de la Excma. Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial de este Departamento Judicial Doctores Horacio C. Viglizzo, Abelardo Angel Pilotti y Leopoldo Peralta Mariscal y para dictar sentencia en los autos caratulados: “MONDACA HUANQUIL Juan Aladin c/ SOCIEDAD DE FOMENTO MARIANO MORENO y MENCHINI Pedro S/ INCUMPLIMIENTO CONTRATO DAÑO MORAL y B.L.S.G.” (Expediente Nro.126.642) , y practicado el sorteo pertinente (arts. 168 de la Constitución de la Provincia y 263 del Código Procesal), resultó que la votación debía tener lugar en el siguiente orden: Doctores Viglizzo, Pilotti y Peralta Mariscal, resolviéndose plantear y votar las siguientes

C U E S T I O N E S

1ra.) ¿Es justa la sentencia apelada de fs.177/182?

2da.) ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

V O T A C I O N

A LA PRIMERA CUESTION EL SR. JUEZ DR. VIGLIZZO, DIJO:

I. Fue contratado el salón de fiestas de la Sociedad de Fomento del barrio, para la celebración de los quince años de la hija del actor. Es éste un humilde trabajador al que acosan las privaciones, que vive con su familia en una de los barrios más carenciados de la ciudad. Soñó la familia con una fiesta perfecta, que lo tuviese todo, desde las invitaciones impresas en la imprenta, al disc-jockey y los souvenirs. Una fiesta donde estuviesen todos los familiares y todos los amigos -entre 150 y 200 personas-, una fiesta con fotografías y filmación, con mozos, vestido largo y un servicio gastronómico a gusto de los anfitriones. Nada se escatimó. Fue un gran esfuerzo económico afrontar tan magna celebración, hubo que endeudarse para poder llevarlo a cabo, pero era el sueño de toda la familia, era un logro que colmaba de orgullo.Comenzó la fiesta y estaba todo dado para que fuese esa fiesta perfecta, tan anhelada por toda la familia, pero una intensa lluvia quebró el mágico embrujo. El salón se inundó. Se empapó el ruedo del vestido de la homenajeada; por riesgo de electrocución hubo que desenchufar los equipos de música y la heladera, lo que debió beberse frío se sirvió tibio y el asado se pasó de su mejor punto de cocción y llegó frío a los comensales. Burlado quedó el sueño; cierto, evidente, grande y comprensible el dolor del actor. Encontrando la causa de todo ese fracaso en el mal estado de los desages y reprochándole esa deficiencia a quien le alquiló el salón, la demandó en estos autos en procura de una indemnización de los daños y perjuicios ocasionados. Resistió la acción la Sociedad de Fomento locadora alegando que lo ocurrido aquella noche fue un hecho fortuito, un acontecimiento extraordinario de la naturaleza que afectó a toda la ciudad. Entendió la Sra. juez de primera instancia que ha sido carga insoslayable del locador mantener en buen estado la cosa dada en alquiler haciendo las reparaciones que fueran menester y por ello encontró ocioso verificar si se dio o no una tormenta configurativa de fuerza mayor o caso fortuito y lo condenó a indemnizar el daño moral que tuvo por acreditado. A nadie satisfizo lo así decidido. Al actor por cuanto no se le reconoció y se mandó reparar el daño patrimonial padecido y porque considera insuficiente la indemización por daño moral acordada. A la demandada porque no se ha atendido a la magnitud del hecho climático que afectó a toda la ciudad y que le resultó irresistible, por lo que no puede tenérselo por incumpliente de sus obligaciones contractuales y por ello obligado a indemnizar. Ambos contendientes replicaron los agravios de su contraparte, pero sin aportar nuevas ideas al debate. Tal es el caso en juzgamiento. Atento lo dispuesto por la presidencia del Tribunal a fs. 209 y lo prescripto por el art.263 del C.P.C., la cuestión se encuentra en estado de ser fallada en esta instancia. II.Sigo a Luis María REZZONICO en su “Estudio de los contratos” -De Palma, B.A., 1959-cuando comentando el alcance de la obligación que resulta de los arts. 1515, 1516, 1517 , 1521 y 1522 C.C., nos dice:”. Si un rayo derriba una de las paredes de una casa, o daña el automóvil que se ha tomado en alquiler; si el desborde de un río próximo inunda la bodega o el sótano de una casa; si un temporal levanta el techo de una habitación, del garage o el galpón de una finca, etc., incumbe al locador la reparación de tales deterioros. La disposición legal es lógica y acorde con el principio según el cual las cosas aumentan y mejoran, se deterioran y perecen para su dueño (res perit et crescit domino).” -pág. 184-; idea que tiene correlato con lo que añade en los supuestos que contempla en las págs. 190 y 191 dónde leemos: “.Si la cosa arrendada es destruída totalmente el contrato queda rescindido, sin responsabilidad para ninguna de las partes: ni el locador ni el locatario pueden reclamarse nada si, p.ej., la casa o el automóvil alquilado se incendian por caso fortuito, es decir, sin culpa del locador ni del locatario. El locatario no podría pretender indemnización alguna invocando el hecho de que el caso fortuito es a cargo del locador, porque éste tiene ya suficiente desgracia con perder la cosa (art.584).”; “.Si la cosa locada es destruída parcialmente por caso fortuito, p.ej. , si un huracán, un incendio o un temblor de tierra derriban una de las habitaciones de la casa alquilada, el locatario puede optar entre estos dos derechos que le confiere el art. 1521, 2º parte; a) pedir disminución del alquiler; b) pedir la rescisión del contrato.A ello se limitan sus posibilidades legales, y no puede reclamar indemnización, ni tampoco obligar al locador a que reconstruya lo parcialmente destruido por el caso fortuito”.- Ello así, discrepo con el razonamiento de la sra. juez de primera instancia y su interpretación de la legislación aplicable al caso (arts. 1516, 1517, 1518, 1522, 1525 y cctes. C.C.), y corroborando el criterio del Dr. Rezzonico que hago mío encontramos otras jerarquizadas opiniones. En el primer comentario al art. 1522 del Dr. Leiva Fernández en el “Código Civil Anotado”, bajo dirección de Jorge Joaquín Llambías y Atilio Alterini -Abeledo Perrot, B.A., 1985-, explica el autor que enfrentados a la hipótesis de la imposibilidad momentánea o permanente de su uso y goce de la cosa locada por caso fortuito, queda autorizado el locatario a pedir la rescisión del contrato, si la imposibilidad es temporal o a suspender el pago de los arriendos mientras dure el impedimento pero no adquiere derecho a reclamar indemnización. A su vez al estudiar el art. 1522 C.C. niega también el derecho a indemnización al locatario por estar ante caso fortuito el Dr. Fernando López de Zavalía en su “Teoría de los Contratos” -Zavalía Editor, B.A., 2001, tomo III, pág. 166-. Cito finalmente al Dr. Guillermo Borda quien también es terminante al decirnos en la pág. 578 de su “Tratado de Derecho Civil, Contratos”, Perrot; B.A.; 1990, Tomo I, pág. 578: “En caso de que la fuerza mayor impida el goce de la cosa, sea en forma definitiva o temporal, el inquilino tiene a su disposición la siguiente opción que le reconoce el art. 1522; pedir la rescisión del contrato o la suspensión del pago del alquiler durante el tiempo que dure la imposibilidad de gozar la cosa. Si la imposibilidad de gozarla sólo fuera parcial, deberá optar entre la rescisión o la disminución proporcional del alquiler durante el tiempo que dura la imposibilidad.Desde luego, no tendrá derecho a daños y perjuicios, pues la imposibilidad de goce deriva de un caso fortuito y es inimputable al locador.”. No es entonces ocioso, sino esencial y dirimente verificar si medió o no un hecho fortuito de la naturaleza que se haya impuesto con fuerza irresistible al locador, al locatario y a un barrio, todo de nuestra ciudad aquella noche del 12 de octubre de 2002. Y mi conclusión es que la magnitud del meteoro exhorbitó la responsabilidad del locador en cuanto a su obligación de entregar y mantener la cosa locada “. en buen estado de reparación para ser propia al uso para el cual ha sido contratada.”, según giro que emplea el legislador en el art. 1514 C.C. Llovieron más de 80 milímetros en 3 horas . Ello en otras latitudes puede llegar a ser algo común y corriente, ello en algunas zonas de la ciudad fue soportado sin mayores inconvenientes, mas ello en zonas bajas carentes de desages se tradujo en inundación. Inundación harto elocuente y sobreabundantemente probada en la causa. La dirección de defensa civil del municipio y el cuerpo de bomberos locales debieron socorrer a numerosos vecinos, por anegamientos, pedidos de evacuación, o desagotes, fundamentalmente en la vecindad de la sociedad de Fomento Mariano Moreno -Barrio Noroeste y bajo Rondeau- según se informa en los oficios de fs. 109 y 152. Y con caballeresca hidalguía ha honrado la verdad la parte demandada al reconocer toda la documentación agregada por su contendiente (fs.66), lo que incluyó las fotografías de fs. 48/50 que muestran cómo se anegaron las calles del barrio, el 12 de octubre de 2002, haciendo atendible, haciendo creíble lo que se nos dice a fs.55 en cuanto a que:”.El sentido de la calle Mendoza paralelo a Brasil, Juan Molina y Avenida Colón, entre otras, perpendiculares a la baja mar, siguió al descenso de las masas de agua voluminosas y veloces que hizo que los pluviales no dieran abasto, porque la caida de las aguas desde los desagues de la Sociedad de Fomento no podía incorporarse a una corriente de bajada porque la velocidad, fuerza, y volumen de las masas que habían superado al borde del cordón, hasta inundar calle y veredas, no permitía su desagote. Ello ocurrió en toda la ciudad y en esta zona en particular tal como se acredita en las fotografías que como prueba documental en número de tres acompañamos, porque frente al arrastre d el agua de la calle (que había cubierto también la plaza a la Sociedad de Fomento), ningún desagote fue útil, por ello sucedió que en muchos hogares (once detectados) circundantes a la Sociedad de Fomento se evidenciara el mismo inconveniente.” Ello así los testimonios de los vecinos deponentes de fs. 143/144, 146, 147, 148 y 149 encuentran plena corroboración y capacidad acreditativa que es aún potenciada por información periodística que no admite tacha de parcialidad, de subjetividad o de interés en el resultado de este diferendo entre vecinos. En su edición del domingo 13 de octubre de 2002 “La Nueva Provincia” (fs.46), tras definir el barrio con arreglo a lo conceptuado por el diccionario y lo que siente el poeta, da cuanta de los orígenes del mismo en las postrimerías del siglo XIX y nos indica sus límites: “Arroyo Maldonado, Avda.Colón calle Sixto Laspiur y las vías al Neuquén”; barrio asistido por las sociedades de fomento Barrio Noroeste, Pampa Central y Mariano Moreno, poniendo de manifiesto logros, esperanzas, cuitas y metas de la comunidad y especificando en lo que nos interesa:”.La Sociedad de Fomento Barrio Noroeste, por su parte, ha dirigido notas a la comuna, gestionando los desagues pluviales de la cuenca Pacífico, para solucionar el drama de las inundaciones que afecta a numerosas familias del lugar.” Esto es lo escrito el sábado horas antes de la fiesta, horas antes del diluvio, para la edición que ganó la calle durante el diluvio. Y horas después del diluvio cuando supuestamente el barrio iba a vivir su fiesta cívica en la plaza Mariano Moreno entre quienes se acercaron al lodazal, el comentario ineludible, la preocupación dominante era el recurrente castigo de la inundación cada vez que la precipitación era intensa, y de ello se hizo eco la delegada Municipal Noemí Corral, según se reseña en la crónica en estos términos: “. mencionó la necesidad de construir el desage pluvial de la cuenca Pacífico para liberar de anegamientos principalmente en Pampa Central”, añadiendo:”. El año pasado, sobre esta fecha, estábamos hablando de los desages de la calle Pacífico, una obra que está licitada, pero que no ha recibido fondos para su inicio. En conversación con el intendente, me dijo que solicitó una actualización de costos, lo que nos indica que el tema está instalado, nuevamente.”. Problema y preocupación de antigua data pendiente de solución.Con lo dicho tengo por probado que la sociedad de fomento demandada tiene su área de acción en una zona baja de la ciudad que no está asistida por la red de desagues pluviales que necesita y tengo por cosa cierta de la causa que ello no fue ignorado por el vecino Mondaca Huanquil que denunció su domicilio en una de las calles del barrio -Coullin 2236- (fs.22). Tengo por probado en la causa que al tiempo que se inundó el salón donde se desarrollaba la fiesta de Mariana, varias casas de familia del barrio sufrían idéntico percance. Encuentro en definitiva en el fenómeno climático que se abatió sobre el barrio Noroeste, la causa de los daños por los que se reclama, y tengo a ese acontecimiento de la naturaleza como caso fortuito que, desbordando exigibles previsiones, se presentó como una fuerza irresistible a la locadora demandada a quien la ley exime en el caso de su deber de garantía frente al locatario (arts. 513 y 1522 C.C.). Estoy pues por la revocatoria de lo que ha venido fallado y el rechazo de la pretensión deducida en demanda, y en los términos de lo que dejo expuesto doy en consecuencia a la cuestión planteada mi voto por la NEGATIVA. Los Sres. Jueces Dres. Pilotti y Peralta Mariscal por los mismos fundamentos votaron en igual sentido.-

A LA SEGUNDA CUESTION EL SR. JUEZ DR. VIGLIZZO, DIJO: Atento lo acordado al votarse la cuestión anterior y lo normado por los arts. 513, 1515, 1516, 1517, 1518, 1521, 1522 y 1525 C.C., corresponde revocar la sentencia de primera instancia de fs. 177/182 y rechazar la demanda instaurada. Si bien los argumentos que se dan para desestimar la acción no pueden mitigar el carácter de vencido del actor, las circunstancias fácticas que rodearon al hecho pudieron hacerlo creer con derecho a accionar, lo que justifica en los términos del art. 68 segundo párrafo del CPC que las costas sean soportadas en ambas instancias en el orden causado. ASI LO VOTO. Los Sres. Jueces Dres. Pilotti y Peralta Mariscal por los mismos fundamentos votaron en igual sentido.- Con lo que terminó este acuerdo dictándose la siguiente

S E N T E N C I A

Bahía Blanca, de agosto de 2006 Y VISTOS: CONSIDERANDO: que el tribunal ha llegado a la conclusión de que la sentencia de fs. 177/182 no es ajustada a derecho.- POR ELLO, se la revoca y se rechaza la demanda. Costas en ambas instancias en el orden causado. Por su labor profesional prestada en ambas instancias regúlanse los honorarios de los Dres. Marcela KOCH y Carlos Ariel PIPIG, respectivamente (arts. 16, 21, 23 y 31 del decreto ley 8904). Hágase saber y devuélvase.

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