Banco: ¡Devolvé las comisiones indebidas!

Entrevistamos al Doctor Tomás Vega Holzwarth, especialista en derecho del consumidor, sobre una sentencia de la Cámara de Apelaciones Civil y Comercial de la provincia de Córdoba que falló en contra de un banco por el cobro de comisiones indebidas. El banco, había ofrecido una tarjeta de crédito sin comisión de mantenimiento “de por vida” hasta que modificó unilateralmente las condiciones y empezó a cobrar una pequeña comisión.

Los fallos se adjuntan al final de la nota.

Entrevista:

  1. ¿Se intentó un reclamo previo? ¿Cuál fue la respuesta?

Se reclamó hasta el hartazgo ante los propios canales internos del banco y luego de enviaron varias cartas documento. En todo momento el consumidor exigía el respeto a las condiciones originales de contratación y el reintegro de aquello que había sido pagado por error. Es decir, para dimensionar la situación, el consumidor estaba reclamando el respeto al contrato original y el reintegro de la suma de $ 60 que mes a mes abonó durante casi un año de reclamos infructuosos. El banco no solo incumplió la oferta original sino que además se negó a reintegrar la irrisoria y ridícula suma de $ 60 que cobró mensualmente durante 1 año. Como consecuencia de este tipo de ilícito, que se denomina, ilícito hormigo y/o micro-daño, se desencadenó una batalla judicial que duró más de 3 años y culminó en marzo del 2019 con el fallo de cámara que rechazó el recurso de apelación confirmando la sentencia de primera instancia.

2.- ¿Qué establece el fallo en cuanto a los importes establecidos?

El total condenado a pagar es $ 111.101,10 que se compone de la siguiente manera:

  1. a) Daño emergente: $ 1.101,10
    b) Daño moral: $ 10.000
    c) Daño punitivo: $ 100.000

Vale destacar que la cifra hoy se casi se duplica por razones obvias de inflación.

3.-¿Hubiera cambiado algo si el banco avisaba el cambio de las condiciones del contrato?

No. En el juicio demostramos que aun habiendo informado sobre las mutaciones a los términos contractuales (extremo que nunca se probó) ello también debía ser declarado nulo. Aquí coexisten tres sistemas normativos (el CCCN, la LDC y la normativa especial del BCRA de protección a los usuarios del sistema financiero) y de su análisis e interpretación integral, demostramos que este tipo de modificaciones requieren del consentimiento expreso del consumidor. El banco se abusó de su posición dominante y quiso vestir de legal lo ilegal.

De todas formas, durante el juicio demostramos, para despejar cualquier duda, que el banco vulneró -en modo ofensivo- el deber de información y jamás notificó sobre el cambio de condiciones.

4.- ¿Existe la posibilidad de denunciar penalmente?

Sí. En este momento estamos terminando de armar la presentación penal. Entendemos que este tipo de ilícitos superan el cauce civil y deben ser juzgados en el fuero penal. Ello es así porque la maniobra desplegada por el banco ha obligado a una cantidad de innumerable de consumidores a litigar por un reclamo justo y minúsculo con todos los riesgos que ello acarrea. Que esta situación representa una conducta que encuadraría en el desbaratamiento de derechos acordados en tanto que el banco ha tornado dudosos o litigiosos aquellas bonificaciones originalmente contratadas.

Reflexión final. Sentando las bases para el daño punitivo.

Se acompaña un pequeño apartado de los alegatos.

“Quiera destacar – con absoluta convicción- que el litigio que hoy nos convoca y base de la acción aquí deducida, es -quizá- un daño punitivo de manual que fácilmente podría ser estudiado en la cátedra de daños de la universidad y es -además- uno de los ejemplos más contundentes que existen sobre micro daño, abuso del derecho y abuso posición dominante en los términos de los arts. 10 y 11 CCCN en tanto que las entidades financieras en general (incluida la hoy demandada) se han mal acostumbrado a manejarse al margen de la ley. Recién ahora, con el auge que está teniendo el derecho del consumidor, las entidades financieras en general y la demandada en particular han comenzado a cumplir (lentamente) la ley porque la jurisprudencia ha comprendido la problemática y ha comenzado a disuadirla con sentencias ejemplares.
No tengo duda que estamos siendo testigos de un cambio de paradigma en donde el derecho del consumidor actúa como un contrapeso de enorme poder que limita el exceso y el abuso que a diario vemos por parte de un sector de poder que históricamente se creyó intocable.

Es vox populi que la conducta llevada a cabo por la entidad demandada y que hoy se dirime, se ha enquistado en nuestro sistema al punto que se ha naturalizado. Los sectores de poder que manejan el mercado financiero dañan a sabiendas y lo hacen con gran sofisticación (a través del ilícito hormiga como el hoy que nos convoca) mientras que la parte débil, que es el consumidor dañado, en la mayoría de los casos opta por abandonar su reclamo, agotado e impotente, porque sabe que las probabilidades juegan a favor de los que controlan el mercado. Se trata de una perversa ecuación en donde es más fácil, más barato y más rentable esquivar la ley que ajustarse a derecho.

En definitiva y para cerrar, por los argumentos expuestos, entiendo que la sentencia que hoy se solicita tiene que servir para repensar y replantear el rol que desempeñan las entidades financieras en la actualidad quienes, invocando la tesis del Dr. Carlos Nino, viven “al margen de la ley”; haciendo y deshaciendo lo que quieren, como quieren y cuando quieren; y no les importa ni el consumidor, ni la ley ni muchos menos la justicia. Personalmente sostengo que los bancos en general a lo largo de la historia han demostrado ser verdaderos desestabilizadores sociales que, como supimos ver allá por el 2001 y nuevamente lo vimos en el mes septiembre de 2018, en apenas una semana son capaces de desestabilizar la economía de un país poniendo en jaque a toda la población. Se trata de desenmascarar y exhibir lo que realmente son. Y ello seguirá siendo así hasta que un Tribunal imponga una sanción ejemplar.”

 

Sentencia Primer Instancia

Sentencia Cámara