
Es una de las series más longevas de la televisión. En el ‘spin-off’, y a través del trabajo que realiza la Unidad de Víctimas Especiales, se narran los diferentes crímenes y asesinatos que tienen lugar en la ciudad de Nueva York. Muchos de los episodios son basados en verdaderos asesinatos que han recibido la atención de los medios.
Los detectives de la Unidad de víctimas especiales Elliot Stabler, John Munch y sus compañeros Olivia Benson y Brian Cassidy se encuentran al mando (supervisados por el Capitán Cragen, un hombre duro, pero a la vez reflexivo) y su objetivo principal son casos de crímenes sexuales y abuso infantil, por lo que se enfrentaran a situaciones oscuras provocadas por perversos sexuales, asesinos y violadores. Sin embargo, la vida privada de los personajes principales está presente durante toda la trama mezclando el ámbito laboral con el lugar más íntimo de cada uno. A medida que la serie avanzaba, se agregaron personajes secundarios adicionales como aliados de los detectives de la oficina del Fiscal del Condado del Condado de Nueva York y la oficina del Médico Forense.
Su narrativa es procedimental y es considerada una de las mejores en la gestión del suspenso, mientras que su estructura se basa en la apertura de cada episodio con un nuevo caso culminando con la resolución del mismo.
Mientras algunas series nos muestran el proceso de investigación y otras la trama judicial, La Ley y el Orden amalgama ambas, lo que provoca un ritmo vertiginoso, giros de guión constantes y genera una atención paralizante. En cuanto a lo visual, no necesita demasiada pirotecnia, porque su fuerte está en sus historias. Terribles, atroces y lo más aterrador: reales.
