
«Hoy estamos saldando una deuda que teníamos con los trabajadores de Chile. La agenda laboral del gobierno tiene un solo norte: que los chilenos y chilenas puedan acceder a un trabajo de mejor calidad», dijo Bachelet, aludiendo a que la actual ley laboral tiene 25 años. Al finalizar, intuyendo que pese a la discusión previa iban a surgir críticas, pidió «informarse, no llamar a prejuicio» para las medidas anunciadas.
El proyecto incluye la ampliación de la cobertura en la negociación colectiva; el reconocimiento de la titularidad sindical (si se quieren extender los beneficios de la negociación a personas no sindicalizadas, habrá que hacerlo con anuencia del sindicato); el equilibrio en caso de huelga (que exista el derecho a huelga, pero también que se procuren servicios mínimos); la ampliación de horario sindical para capacitación y formación, y el fortalecimiento de derechos de la mujer trabajadora.
Bárbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la multisindical más grande de Chile, afirmó: «Estamos dando un tremendo paso para avanzar en justicia social. Esperamos dos décadas por recuperar el derecho a huelga, sin reemplazos, pero la tarea aún no termina», matizó.
En el mismo Salón Montt-Varas estaba Andrés Santa Cruz, presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC). «Estamos acá porque nos invitó la presidenta y es un acto republicano, pero no quiere decir que no tengamos discrepancias», dijo, y argumentó que «el proyecto no va por el camino correcto».
Desde la oposición, los parlamentarios de Amplitud, la UDI y Renovación Nacional criticaron con fuerza la reforma.
Fuente: http://www.lanacion.com.ar
