fbpx

Consolida su poder el área de Inteligencia

milaniUna tercera parte de los 55 generales que conducen hoy el Ejército se formaron en el arma de ingenieros, de donde surgió el jefe de la fuerza. Y unos 14 -el 25%- pasaron por la especialidad de inteligencia, un área que ha incrementado su influencia en los últimos seis años, de la mano del teniente general César Milani.

La «mesa chica» del Ejército está integrada por Milani, ascendido en diciembre a teniente general, y los generales de división Victorio Ramón Paoli (comandante de Alistamiento y Adiestramiento), Rubén Oscar Ferrari (subjefe de la fuerza) y Claudio Sergio Montero (secretario general). La influencia se extiende al Estado Mayor Conjunto, cuyos dos principales puestos están ocupados por los generales de división Luis María Carena, en la jefatura, y Ricardo Luis Cundom, comandante operacional.

La especialidad de inteligencia, que históricamente representaba menos del 5% de la oficialidad superior de la fuerza, aumentó notoriamente su influencia. Sólo a comienzos de la década del 70, en los años previos a la represión militar, al 14% en 1972, los oficiales de inteligencia representaron casi el 15% del generalato, debido a la importancia de los «servicios de información», recordó en un trabajo el investigador Daniel Mazzei.

Una de las novedades que aporta la nueva estructura de mandos es que Milani delegó en otras manos la estratégica Dirección General de Inteligencia, que retenía desde fines de 2007, cuando era coronel. Nombrado tres años después subjefe del Ejército, siempre mantuvo el cargo, que maneja un presupuesto de $ 410 millones, a lo que se sumó en noviembre del año pasado un refuerzo de $ 1325 millones extras para tareas de inteligencia y seguridad.

El elegido de Milani para sucederlo al frente de esa especialidad es el flamante general de brigada Francisco Javier Pérez Berbain, ascendido en diciembre último.

Estaba a cargo en esa misma repartición del área de Inteligencia Funcional, dedicada a fijar las políticas del área («la doctrina», resumió una fuente castrense), y entre otras misiones fue jefe del regimiento de Infantería Mecanizada 35, de Río Turbio. Milani lo eligió por encima del subdirector de Inteligencia, general de brigada Walter Temperini, a quien le asignó el comando de la III Brigada de Monte, en Resistencia.

Además de controlar el Estado Mayor Conjunto -el general Carena, su titular, era subordinado suyo-, Milani acrecentó su influencia en las otras fuerzas. Mantiene estrechos vínculos con el subjefe de la Fuerza Aérea, Rodolfo Centurión, ascendido a brigadier mayor en diciembre, y con el secretario general de la Armada, contralmirante Pedro Leonardo Bassi, y el director general de Inteligencia Naval, Manuel Guillermo Tomé. También le responde el jefe de la Casa Militar, teniente coronel Agustín M. Rodríguez..

Fuente: La Nación

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: