No proceden rubros indemnizatorios en favor de un trabajador, pues se tuvieron por probadas irregularidades en el manejo de la caja chica

sentenciaPartes: Bordigoni Alfredo Roberto c/ A.G.E.A. S.A. Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. y otro s/ accidente – acción civil

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal

Sala/Juzgado: VIII

Fecha: 5-jun-2013

Cita: MJ-JU-M-81226-AR | MJJ81226 | MJJ81226

A pesar de considerarse inválida la renuncia del trabajador no corresponde admitir los rubros indemnizatorios a favor de este, pues la demandada logró acreditar la culpabilidad del actor respecto de irregularidades detectadas en el manejo de la caja chica, y tal situación justifica el despido.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar el rechazo de la demanda por despido puesto que si bien el actor se retractó de su renuncia, la empresa, en una de las cartas enviadas al actor, lo despidió invocando como causa las irregularidades detectadas en el manejo de la caja chica por su parte, y puesto que dichas anomalías fueron probadas a través de los testigos aportados a la causa y por la pericial contable, las indemnizaciones reclamadas no resultan procedentes.

2.-Corresponde estimar sin valor el telegrama de renuncia cursado por el actor a la parte empleadora pues la renuncia al empleo es un acto jurídico voluntario, lícito, unilateral, recepticio, inmotivado, gratuito y formal, que tiene como finalidad extinguir el contrato de trabajo por decisión del trabajador, de modo que resulta llamativo que una persona del Departamento de Recursos Humanos acompañe en horas nocturnas a un cadete a enviar el telegrama siendo que el trabajador podía ir solo al Correo o podía presentar la renuncia en la reunión en la que le informaron las irregularidades., es llamativo el proceder de quien ostenta un cargo en la empresa demandada como parte del departamento de Recursos Humanos quien acompaño al actor a enviar el telegrama en horas nocturnas.

3.-Toda vez que no surge de autos que el actor haya tenido ni una enfermedad profesional ni un accidente laboral, y siendo que dolor en el cuello que describe el perito no tiene alusión a cuál es la causa por la que se le produjo, no se ha acreditado en debida forma que la existencia de un dolor cervical estuviera vinculado con las tareas realizadas para con la demandada.

4.-Si bien el perito médico estableció un porcentaje de incapacidad basado en desarrollos vivenciales anormales, -alteración psicológica-, toda vez que el actor no reclamó la indemnización de un daño psicológico con causa en el distracto, no puede tenerse por probado el supuesto daño psicológico originado por la magnitud del daño físico.

Fallo:

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 5 días del mes de junio 2013, se reúnen en acuerdo los jueces de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y, de acuerdo con el resultado del sorteo realizado, proceden a votar en el siguiente orden:

EL DOCTOR VICTOR A. PESINO DIJO:

I.- La sentencia de primera instancia rechazó la demanda contra A.G.E.A. S.A. Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. y La Caja A.R.T. S.A., entablada por despido y enfermedad profesional con fundamento en el Derecho Civil. Ello suscita la queja del actor en relación al despido por: a) el rechazo de la acción, entendiendo que no hubo renuncia de su parte; b) la evaluación de la testimonial, c) la parcialidad respecto de la pericial contable y respecto del accidente/enfermedad: d) por la parcialidad en el análisis de las impugnaciones; e) por la exigencia de que tuviese que acreditar que las demandadas eran responsables en los términos del 1113 del Código Civil; f) por cuanto se tienen por no probadas las lesiones.

Por su parte el letrado de la actora y los peritos ingeniero y contador apelan los honorarios por bajos, y Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. lo hace por entender que son elevados.

II.- Liminarmente debo advertir que estimo sin valor el telegrama de renuncia cursado por el actor a la parte empleadora. Ello es así por cuanto lo hizo el 21/08/2001, para lo cual concurrió al Correo Argentino luego de haber sostenido una reunión con gente del departamento de Recursos Humanos, más precisamente con el Sr.

Navarro, en la cual se le explicó que se había encontrado una irregularidad en la rendición de unos tickets de la caja chica que él manejaba y ante tal explicación, según la versión de la demandada, éste ofreció su renuncia.La existencia de esta reunión quedó acreditada por testigos.

En concreto, el trabajador podía ir solo al Correo o podía presentar la renuncia en esa misma reunión, o si hipotéticamente el contempló esa como única alternativa, la demandada bien podría haber esperado que la efectúe. Es llamativo el proceder de quien ostenta un cargo en la empresa demandada como parte del departamento de Recursos Humanos quien, juntamente con un cadete de la empresa, acompañó al actor a enviar el telegrama en horas nocturnas. Se intenta calificar de generosa dicha actitud cuando a mi juicio resulta más bien llamativa y se trasluce más como la intención de asegurarse la demandada, de que el actor renunciaría. De hecho, el lunes siguiente manifestó que dicho acto se encontraba viciado.

En lo que interesa, la renuncia al empleo es un acto jurídico voluntario, lícito, unilateral, recepticio, inmotivado, gratuito y formal, que tiene como finalidad extinguir el contrato de trabajo por decisión del trabajador. Lo que en los presentes entiendo no sucedió, por ello no tendré al acto de renuncia del actor por válido.

Aclarado esto corresponde analizar la conducta posterior de las partes. Retractada la renuncia por el actor, éste solicitó a la empresa que la misma fuera dejada sin efecto, siendo ello rechazado por aquella y seguido de una serie de misivas que intercambiaron las partes. Lo cierto es que la empresa, en una de las cartas enviadas al actor, lo despide invocando como causa las irregularidades detectadas en el manejo de la caja chica por parte del actor.Dichas anomalías fueron probadas a través de los testigos aportados a la causa -y cuyas declaraciones no fueron impugnadas- como así también fueron corroboradas por la pericial contable.

Siendo ello así, corresponde confirmar la sentencia en cuanto rechaza la demanda por despido, no obstante lo cual entiendo le corresponde al actor el salario de los días que van desde el 21/08/2001 al 14/09/2001 atento que, hasta esta última fecha el actor no había sido despedido, debiendo abonársele por tal concepto la suma de $2.656,66. con más los intereses que correrán desde la fecha de la desvinculación y hasta el efectivo pago, conforme la tasa activa fijada por el Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos (Res. 2357/02 del 07 de mayo del 2002 y Res. 08/02 CNAT).-

III.- La queja con relación al accidente/enfermedad profesional, adelanto que no tendrá cabida. En el proceso laboral rigen las reglas del onus probandi, siendo carga del actor acreditar el presupuesto de su pretensión. Ello no implica someterlo injustamente, ni en violación del principio in dubio pro operario y del orden público laboral. La decisión de demandar debe ser precedida por una evaluación técnica de los elementos con que se cuenta para acreditar los hechos respecto de los cuales existirá, presumiblemente, controversia.

Afirmado un hecho relevante por el pretensor, pesa sobre él la carga de probarlo, lo que no significa imponerle alguna actividad, sino el riesgo de que su pretensión sea desestimada, si el hecho no resulta, de alguna manera, acreditado.

Y digo ello por cuanto no surge de autos que el actor haya tenido ni una enfermedad profesional ni un accidente laboral, y debía esa parte acreditar el riesgo y peligrosidad de la tarea de estar frente al sistema de computación y sistema SAP, que manifiesta en su escrito inicial.Amén de no haber pruebas que acrediten lo expuesto, la pericia médica establece que «…en lo físico presenta un cuadro de cervicalgia…» y siendo que es el término que describe el dolor en el cuello, sin que el profesional haya hecho alusión a cuál es la causa por la que se le produjo y se le mantuvo al actor durante diez años la misma, entiendo que no se ha acreditado en debida forma que la existencia de un dolor cervical al momento de la pericia estuviera vinculado con las tareas realizadas para con la demandada.

Por otra parte, la misma pericia establece un porcentaje de incapacidad basado en «…desarrollos vivenciales anormales con connotaciones mixtas ansioso-depresivas en estadio moderado…» (ver fs. 586/586 vta.) interpretando el profesional médico que la alteración psicológica «…encuentra relación cronológica y etiopatogénica al menos con la forma de desvinculación». Ahora bien, el actor no reclamó la indemnización de un daño psicológico con causa en el distracto sino en «…la magnitud del daño físico sufrido…» (según fs.14 vta.), razón por la cual, no habiéndose probado la existencia de un daño físico, no puede tenerse por probado tampoco el supuesto daño psicológico originado por la magnitud de aquel.

Corresponde en este punto señalar que los dictámenes periciales en nuestro sistema no revisten el carácter de prueba legal y están sujetos a la valoración de los jueces con arreglo a las pautas del artículo 477 del C.P.C.C.N., esto es, teniendo en cuenta la competencia del perito, los principios científicos o técnicos en que se funda, la concordancia de su aplicación con las reglas de la sana crítica, las observaciones formuladas por los letrados y los demás elementos de convicción que la causa ofrezca.

III.- Lo hasta aquí dicho me exime de tratar los restantes agravios, por encontrarse subsumidos en los análisis realizados.

IV.- Como correlato de todo lo expuesto, sugiero se modifique parcialmente la sentencia apelada y se condene a A.G.E.A. S.A. Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. a abonar al actor la suma de $2.656,66, a la que se adicionará el interés desde el día de la desvinculación y hasta el efectivo pago, conforme la tasa activa fijada por el Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos (Res. 2357/02 del 07 de mayo del 2002 y Res. 08/02 CNAT).

V.- En atención al mérito, calidad y extensión de las labores desarrolladas en la anterior instancia, evaluadas en el marco del valor económico en juego, y de conformidad con las pautas arancelarias previstas por el art. 38 de la L.O., y los arts. 6, 7, 8, y sig. Ley 21.839, soy de opinión que los honorarios regulados en primera instancia a favor de los profesionales intervinientes resultan adecuados, por lo que propicio que sean confirmados (conf. art. 38 de la ley 18.345, arts. 6, 7, 8, 9, 14, 19, 37, 39 y conc.de la ley 21.839) al igual que lo decidido sobre costas (art. 68 C.P.C.C.N.).

VI.- Propicio imponer las costas de Alzada por el orden causado en atención al resultado obtenido, a cuyo efecto estimo adecuado fijar los honorarios de los profesionales intervinientes en esta instancia, en el 25 % de lo que les corresponda por las tareas realizadas en la etapa anterior.

EL DR. LUIS ALBERTO CATARDO DIJO:

Que, por compartir sus fundamentos, adhiere al voto que antecede.- Por ello, el TRIBUNAL RESUELVE:

1) Modificar parcialmente la sentencia apelada; 2) Condenar a A.G.E.A. S.A. ARTE GRAFICO DITIORIAL ARGENTINO S.A. a abonar al actor la suma de $2.656,66, a la que se adicionará el interés desde el día de la desvinculación y hasta el efectivo pago, conforme la tasa activa fijada por el Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos; 3) Confirmar lo resuelto en materia de costas y honorarios; 4) Imponer las costas de Alzada por el orden causado; 5) Regular los honorarios de los letrados firmantes de los escritos dirigidos a esta Cámara en el 25% de los que, respectivamente, les fueron regulados en la instancia anterior.-

Regístrese, notifíquese y, oportunamente, devuélvanse.-

VICTOR A. PESINO

JUEZ DE CAMARA

LUIS A. CATARDO

JUEZ DE CAMARA

Ante mí:

ALICIA E. MESERI

SECRETARIA

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