
Durante el juicio, el hombre realizó un insólito pedido a los jueces: que le permitan demostrar frente a todo el tribunal que era capaz de mantener relaciones con su mujer sin problemas, incluso con ellos mirando.
Por su parte, la mujer presentó ante los jueces los estudios ginecológicos que demostraron que aún era virgen y por lo tanto le servía como aval para demostrar que nunca se consumaron las relaciones, y por ello la solicitud de anular el matrimonio.
Ahora, el Tribunal Colegiado de Familia N° 5 ratificó el dictamen del juez de primera instancia, Ricardo Dutto, que en su momento había sido apelado. La Justicia determinó la nulidad sobre la base de la presentación de los estudios de la mujer, que ratificaron que no era ella la que tenía disfunciones sexuales, según la información brindada por Rosario3.
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